Tío Conejo zapatero

Caribe · Mestizo

Tío Conejo zapatero

En Sábado de Gloria, Conejo promete zapatos que no entrega y desvía cada reclamo hacia otro personaje hasta formar una cadena de persecución.

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Tío Conejo zapatero: la entrada del relato

El relato

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Faltaba poco para el Sábado de Gloria y en Cotorra la gente andaba preparándose para festejarlo muy bien. Todos querían estrenar: ropa nueva y zapatos nuevos. Y zapatero en el pueblo no había sino uno, que era Conejo.

Llegó primero Cucaracha, con la medida del pie y el encargo.

—Cómo no. Déjeme la plata por adelantado, porque necesito comprar materiales. Véngase el Sábado de Gloria tempranito, que ya se los tengo.

Cucaracha pagó y se fue. Después vino Gallina y pasó lo mismo. Después Zorra, después Perro, después Tigre, y por último el Hombre. A todos les cobró por adelantado, a todos les prometió los zapatos y a todos los citó a la misma hora del mismo día.

Amaneció el Sábado de Gloria y Conejo no había cortado ni una suela.

La primera en llegar fue Cucaracha, a reclamar lo suyo. Y detrás de ella, ya en el camino, se veía venir a Gallina. Para sacarla del aprieto, Conejo le dijo a Cucaracha que se metiera debajo de una batea que tenía volteada en el piso.

Entró Gallina preguntando por sus zapatos, y en eso apareció Zorra en la puerta. Gallina se asustó. Conejo le dijo que se metiera debajo de la batea, y allí adentro Gallina encontró a Cucaracha y de un picotazo se la comió.

Llegó Zorra, y antes de que se acomodara se oyeron los ladridos de Perro.

—¿Y qué hago yo, Conejo?

Sin más demora la hizo meterse debajo de la batea, donde de un solo mordisco se tragó a Gallina.

Entró Perro reclamando sus zapatos y se sintieron los rugidos de Tigre. Conejo le vio la cara de miedo y lo mandó debajo de la batea. Allí Perro dio buen mandado de Zorra.

Llegó Tigre, y en eso sonaron los disparos del Hombre en el camino. Tigre, asustado, preguntó dónde se escondía. Lo metió, pues, debajo de la batea, y de un zarpazo mató a Perro y se lo comió.

Cuando el Hombre empujó la puerta, Conejo ya tenía lista su mochila llena de plata.

—Mire, mientras yo salgo a dar una vueltecita por aquí, métale un tiro a Tío Tigre que está escondido debajo de esa batea.

Y sin más, el Hombre mató a Tigre.

Y todavía está esperando que Conejo vuelva con sus zapatos.

Tío Conejo zapatero: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un deudor que cita a todos sus acreedores a la misma hora deja que se cobren entre ellos.”

Territorio

Caribe · Mestizo

Caribe · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9.039263° · -75.790511°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato empieza en la página 261 de «Tradición oral y conducta en Córdoba», de Manuel Zapata Olivella, y termina en la 262, justo antes de la fotografía de un niño de Lorica.

Lo que hace singular a esta pieza es que lleva su lugar escrito dentro de sí misma. La primera línea dice «Para el Sábado de Gloria en Cotorra, se andaba preparando la gente para festejarlo muy bien», de manera que el municipio no se deduce de la zona donde trabajó el equipo: lo nombra el propio cuento. Cotorra queda en el Bajo Sinú, y con ese dato el registro se ancla en el Caribe cordobés y no en ninguna otra región del país donde el mismo Tío Conejo también se cuenta.

Lo que la fuente aporta al relato mismo es una mecánica precisa y sangrienta, y no hay en ella ninguna persecución. Hay un mueble —una batea volteada en el piso— y seis acreedores citados a la misma hora, de manera que cada uno que llega esconde al anterior debajo y se lo come. El orden no es casual: cucaracha, gallina, zorra, perro, tigre y hombre es la cadena alimentaria del patio cordobés puesta a funcionar como método de cobro.

El Sábado de Gloria, la víspera de Pascua, es el día del año en que en los pueblos del Sinú se estrena ropa, y es lo que explica que seis clientes distintos paguen por adelantado a la vez y acepten la misma cita.

Resonancias con otros mitos

El paralelo interno más directo es «Conejo y la fiesta de Toro» (Zapata Olivella, «Tradición oral y conducta en Córdoba», p. 260), la otra pieza del libro que lleva Cotorra escrita dentro del texto y la otra que organiza el engaño alrededor de una fecha del calendario festivo. En las dos, la fiesta es la condición del fraude: hay prisa, hay forasteros y hay dinero adelantado, y en las dos Conejo termina con plata en la mano y con el tigre entregado a un tercero.

El segundo paralelo documentado es «Los ladrones» (misma obra, p. 265), que comparte con éste la estructura de cadena: cuatro personajes en fila, cada uno reaccionando al anterior, hasta un remate que los deja a todos en evidencia. En el corpus cordobés la enumeración encadenada es un molde de composición reconocible, y aquí se usa en su forma más extrema, porque cada eslabón se come al anterior.

El tercer apoyo es el marco que el propio recopilador declara en la página 237, donde advierte que «el sadismo que contienen muchos de estos cuentos» podría explicarse como proyección de impulsos agresivos derivados de una situación social dada, y donde sitúa a Tío Conejo como la figura con la que se identificaban los de abajo. Esta pieza es la más violenta de la sección y la única en que el burlador no sólo escapa sino que ordena una muerte, y el propio libro ofrece la clave con la que su autor la leía.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El registro que sostiene este relato es el de Zapata Olivella, páginas 261 y 262, recogido con grabadora en el Medio y Bajo Sinú entre enero de 1969 y diciembre de 1970.

  2. Enrique Buenaventura llevó el argumento a la escena en 1958, y esa pieza se vincula con tradición oral del Pacífico. Es anterior en fecha de publicación al libro de Zapata, pero es teatro de autor y no recolección de campo: recoge el argumento, no lo documenta, y no puede sostener ni la localización ni la forma del relato que aquí se lee. Entra, por tanto, como recepción posterior y no como origen.

  3. El cuento tampoco está en el corpus bolivarense de George List, de modo que no hay segunda grabación con narrador y fecha.

  4. Dentro del propio libro sí hay una diferencia de reparto que conviene registrar. Aquí la mujer de Conejo no aparece y los seis acreedores son animales del patio más el Hombre; en cambio, en «La roza de Tío Conejo (Segunda versión)» (p. 253) y en «Tío Conejo y Tío Gallo (Segunda versión)» (p. 265), Zorra es la esposa de Conejo. En esta pieza Zorra es una clienta más y muere en el tercer eslabón de la cadena. El mismo corpus, recogido en la misma campaña, usa a los mismos animales con parentescos distintos según el cuento, y eso es un rasgo de la tradición oral y no un error de transcripción.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
12
Última revisión
21 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Fija el relato y desmiente de paso el límite que esta ficha arrastraba, según el cual la localización en Cotorra no tenía fuente exacta: la tiene, y está dentro del propio cuento. El relato empieza en la página 261 de la tercera edición y termina en la 262, justo antes de la fotografía de un niño de Lorica, y su primera línea dice «Para el Sábado de Gloria en Cotorra, se andaba preparando la gente para festejarlo muy bien». La página aporta también la mecánica entera y sin persecución: una batea volteada en el piso y seis acreedores citados a la misma hora, de modo que cada uno que llega esconde al anterior debajo y se lo come, en el orden cucaracha, gallina, zorra, perro, tigre y hombre. De la misma obra salen los tres apoyos que `similitudes` nombra: «Conejo y la fiesta de Toro», p. 260, la otra pieza con Cotorra escrita dentro; «Los ladrones», p. 265, con su estructura de cadena; y la advertencia de la página 237 sobre el sadismo de muchos de estos cuentos como proyección de impulsos agresivos.

  2. Fiesta en corraleja (Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. 24, n.º 12, pp. 124-126)

    publicaciones.banrepcultural.org

    Es la fuente que documenta el Sábado de Gloria como fecha festiva del Sinú y no sólo como una víspera litúrgica, que es lo que hace verosímil el arranque del cuento. Reseñando «El mundo de las corralejas», de Juan Santana Vega (Montería, 1986), Pinto S. enumera las conmemoraciones católicas de las que la corraleja y el fandango son elemento fundamental en los pueblos de la costa caribe, y cita entre ellas, con ese nombre, «el Sábado de Gloria». Eso convierte la primera línea del relato en un dato comprobable: el sábado anterior a la Pascua era en esa comarca uno de los días grandes del año, con fiesta, gente de fuera y dinero circulando, y de ahí que seis clientes distintos paguen por adelantado y acepten la misma cita.

  3. De la cumbia a la corraleja: el culto a los santos en el bajo Sinú (Revista Colombiana de Antropología, vol. 32, pp. 6-40)

    revistas.icanh.gov.co

    Sostiene que en el bajo Sinú, que es la comarca de Cotorra, el calendario religioso es el que organiza la vida festiva y económica del año. Turbay estudia el culto a los santos en el resguardo zenú de San Andrés de Sotavento y en las comunidades mestizas de las sabanas vecinas de Sucre y Córdoba, y analiza los rituales inspirados en las fiestas católicas —cumbias, fandangos y corralejas— y su funcionalidad social. Es el respaldo académico de lo que el cuento da por supuesto sin explicarlo: que una fecha del santoral concentra el gasto, reúne a la gente y fija plazos, y que por eso seis encargos vencen el mismo día y a la misma hora.

Contraste y contexto · 9 referencias
  1. Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta que la cadena del cuento es el patio real de una casa campesina del Sinú puesto en orden de tamaño. El artículo describe la economía doméstica de las planicies y humedales del Sinú y el San Jorge, donde la gallina y el perro son animales de casa, la zorra es el depredador que ronda el gallinero y el tigre es la amenaza del monte: cucaracha, gallina, zorra, perro, tigre y hombre no es una invención de fábula, es la escala de quién se come a quién en ese patio, recorrida de abajo arriba. El artículo documenta además el oficio artesanal y el trabajo por encargo en la economía de subsistencia, que es la situación laboral del zapatero del relato.

  2. La economía del departamento de Córdoba: ganadería y minería como sectores clave (Documentos de Trabajo sobre Economía Regional, n.º 51)

    banrep.gov.co

    Da la medida de la pobreza y de la informalidad que hacen del pago por adelantado la única forma posible del encargo en este cuento. El documento describe la estructura económica de Córdoba, con la ganadería y la minería como sectores clave y una base de pequeños oficios y trabajo informal sin acceso a crédito: un artesano que no tiene material hasta que le pagan, y unos clientes que sólo pueden pagar cuando hay fiesta, son las dos caras de esa estructura. El relato no explica por qué Conejo cobra antes de trabajar; el documento explica por qué no podía ser de otra manera.

  3. Conjurar el olvido: campesinos y política en las llanuras del Caribe colombiano en los años 70

    redalyc.org

    Sitúa en su década la «situación social dada» con la que el propio Zapata explicaba, en la página 237, el sadismo de cuentos como éste, que es la pieza más violenta de la sección y la única en que el burlador no sólo escapa sino que ordena una muerte tras otra. El ensayo reconstruye desde el archivo de la Fundación del Sinú, en Montería, la organización campesina en las llanuras del Caribe durante los mismos meses de la grabadora. Un relato en que el deudor sin nada cita a sus seis acreedores a la misma hora y deja que se devoren entre ellos se cuenta, en esa comarca y en esos años, dentro de un pulso real sobre deudas, tierra y quién cobra a quién.

  4. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    Sitúa el municipio que el relato nombra dentro del área declarada de la recolección, que es lo que permite decir que el cuento se ubica donde el equipo estaba trabajando sin afirmar que se grabara allí. Garcés González establece que la recopilación es del Medio y el Bajo Sinú con centros en Montería y Lorica, y Cotorra queda en el Bajo Sinú, a media hora de Lorica. Aporta además la clave de lectura del propio libro: entre los patrones que la encuesta quería medir están el moralizante y el de apreciación del trabajo, y esta pieza los pone en cortocircuito, porque el artesano que cobra por adelantado y no entrega nada sale ganando y nadie lo castiga.

  5. Animal Tales from the Caribbean — índice del volumen

    toc.library.ethz.ch

    Descarta también la vía del archivo sonoro, que es la otra por la que podría haber llegado un segundo registro. El índice enumera con narrador y paginación los veintiún relatos que List grabó en Bolívar entre noviembre de 1964 y marzo de 1965, y ninguno es el del zapatero: en el corpus bolivarense hay cantinas, matrimonios, carreras y rozas, pero no un taller ni una fiesta del calendario católico como marco de la trama. La comparación importa porque esta ficha tuvo durante años otro primario atribuido —una adaptación teatral— y el índice permite descartar también la vía del archivo sonoro.

  6. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Importa a esta ficha por una razón de atribución: durante años el primario de este cuento fue una adaptación teatral de 1958 vinculada a tradición oral del Pacífico, y la ficha documenta que quien lo publicó en 1972 era un investigador nacido en Lorica, a media hora de Cotorra, con trabajo de campo propio en su comarca. No es un autor que reelabore un argumento ajeno: es un antropólogo que lo recogió en el terreno donde nació, y el topónimo que quedó dentro del texto es el de su propio Bajo Sinú y no el de otra región del país donde el mismo Tío Conejo también se cuenta.

  7. Manuel Zapata Olivella en el folclor y la radio pública

    senalmemoria.co

    Fecha en 1956 el trabajo del recopilador sobre el material de esta pieza, dos años antes de la adaptación teatral que durante años figuró como su origen. El artículo publica los audios de las conferencias que la Radiodifusora Nacional le grabó en julio de ese año, y la del segundo día trató sobre la literatura tradicional de Córdoba y Bolívar, con Zapata lamentando la falta de estudios sobre esa materia. La cronología deshace la jerarquía heredada: el interés documentado por el repertorio cordobés es anterior a 1958, y la pieza que llegó al libro viene de ese trabajo y no de la escena.

  8. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Es donde se buscó, sin éxito, si esta pieza y la de la fiesta de Toro vienen de la misma sesión: son las dos únicas del libro con Cotorra escrita dentro del relato y están a una página de distancia. El archivo publica las grabaciones de cuentos de Zapata Olivella con número de registro, fecha, lugar y entrevistado nombrado, agrupadas por jornada, de modo que si las cintas cordobesas estuvieran ahí la pregunta tendría respuesta. Todo lo consultable es posterior al libro —Santa Fe de Antioquia en septiembre de 1974, Quibdó en diciembre, Barrancas en octubre de 1985—, así que la coincidencia de topónimo se queda sin confirmar.

  9. Manuel Zapata Olivella — Obras completas y archivo digital

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es lo que hizo posible retirar un límite falso. El portal reúne en edición digital abierta la obra completa de Zapata Olivella, con respaldo del Ministerio de Cultura y de cuatro universidades entre ellas la de Córdoba, y sin ese acceso la ficha seguiría publicando que la localización en Cotorra «sigue sin fuente exacta»: bastó abrir la página 261 y leer la primera línea. Permitió además corregir la paginación heredada, que daba 261-263, y comprobar contra el resto del volumen que Zorra es aquí una clienta más y no la esposa de Conejo, como sí lo es en las páginas 253 y 265.

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¿Así te la contaron?

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«Tío Conejo zapatero» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Tío Conejo zapatero» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Tío Conejo zapatero» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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