CaribeMestizoConejo

Tío conejo zapatero

La astucia del Conejo en el Sábado de Gloria crea una cadena de engaños y caos en el pueblo de Cotorra.

Compartir
Ilustración de Tío conejo zapatero

En el pequeño pueblo de Cotorra, el aire del Sábado de Gloria se cargaba de expectativa como una parvada de aves de colores surcando el cielo. Los habitantes caminaban apresurados por las polvorientas calles, cada uno deseando vestir con ropa y zapatos nuevos para celebrar la fiesta. Sin embargo, sus miradas giraban hacia un único punto: la humilde tienda del zapatero, Conejo, el artífice de esos anhelos.

Conejo, cuya agudeza era conocida por todos, tenía un taller singular. Entre las herramientas de su oficio, habitaban no solo materiales de cuero y tela, sino también historias susurrantes que se arremolinaban como el viento en los días calurosos. Este Sábado no sería diferente, y sus largas orejas captaban con claridad el eco de los pasos que se acercaban.

Primero llegó Cucaracha, con su paso decidido pero apurado. "Zapatos nuevos, Conejo. Necesito zapatos nuevos", repetía casi como un rezo. Conejo, con su sonrisa astuta, le pidió la plata por adelantado. "Véngase el Sábado de Gloria tempranito, y los tendrá listos", prometió, ocultando un brillo travieso en sus ojos. Luego, uno tras otro, fueron desfilando Gallina, Zorra, Perro, Tigre y finalmente el Hombre, cada uno dejando una ofrenda de monedas y promesas de regresar al mismo tiempo.

Así, el día señalado llegó. Fue Cucaracha la primera en cruzar la puerta, aún más apresurada que la última vez. Apenas había saludado a Conejo cuando la sombra emplumada de Tía Gallina oscureció la entrada. Conejo, resuelto a todos sus embrollos, sugirió a Cucaracha que se escondiera bajo una batea, "por su seguridad", dijo con una sonrisa cómplice.

Cuando Gallina entró, agitada, no tardó en sentir la presencia de Zorra, de ojos astutos y andar sigiloso. Conejo repitió su consejo a Gallina, que, con un picotazo retumbante bajo la batea, dio cuenta de Cucaracha. La carnicería comenzó a tejer su tapiz abigarrado y silencioso.

La armonía del caos siguió su curso cuando Zorra, aún acomodándose, escuchó los ladridos de Perro. Conejo, con la misma estrategia, escondió a Zorra. Abajo, la naturaleza se cumplió y Gallina encontró su final en las fauces de su depredador.

Perro llegó reclamando su calzado, pero su espíritu se alteró al oír el rugido lejano de Tigre. Convencido por Conejo, se refugió debajo de la batea, en donde Zorra se convirtió en un banquete fugaz. Cuando Tigre, con sus pasos profundos y lentos, llegó a reclamar sus zapatos, las balas de Hombre resonaron desde lejos, y el miedo hizo que una gota helada recorriera su espinazo. Conejo, con destreza, lo hizo esconderse donde Perro esperaba su destino. Allá abajo, las garras de Tigre encontraron al can, y en un instante Perro dejó de ser.

Finalmente, el Hombre, con su escopeta aún humeante, tocó a la puerta. Conejo, ya listo para partir con su mochila repleta de monedas tintineantes, le hizo una última sugerencia: "Bajo la batea se oculta Tío Tigre. Allá verá que su escopeta es bienvenida". Después de estas palabras, Conejo se despidió con una sonrisa inocente.

El Hombre obedeció, y el disparo resonó como trueno anunciando la estación de los aguaceros. Tigre descansó para siempre, y el Hombre, aún aguardando los zapatos prometidos, sigue esperando el regreso de Conejo. Pero Conejo, en su camino hacia horizontes donde el cielo se encuentra con la tierra, solo deja una estela de cuentos y la certeza de que ningún zapatero ha hilvanado una trama tan magistral en la vasta historia de Cotorra. En ese pueblo, donde la realidad y la magia se entrelazan, los días siguieron, y las historias nunca dejaron de contarse.

Historia

El origen del mito parece radicar en una historia folclórica de astucia y engaño. En este relato, Conejo, el único zapatero de un pueblo en Cotorra, se aprovecha de la urgencia de sus clientes para el Sábado de Gloria. Solicita pago por adelantado a Cucaracha, Gallina, Zorra, Perro, Tigre y Hombre por sus zapatos, citándolos a la misma hora para recogerlos. Sin embargo, Conejo no tiene intención de cumplir con sus promesas. A medida que cada uno llega al taller de Conejo, se desarrolla una cadena de acontecimientos donde cada animal, temiendo al siguiente, termina escondiéndose debajo de una batea, lo que lleva a una sucesión de situaciones en las que el animal más fuerte devora al que se escondió antes. Finalmente, el Hombre, último en llegar, mata al Tigre bajo la dirección de Conejo, quien se escapa con el dinero.

Este mito parece enfatizar la ingenuidad y confianza inadecuadas de los personajes, y ofrece una moraleja sobre las consecuencias de estos comportamientos, exacerbados por la astucia del personaje del Conejo. Sin embargo, más allá de este relato en particular, no hay detalles explícitos sobre los orígenes históricos o culturales del mito en sí.

Versiones

En la versión presentada del mito acerca del Sábado de Gloria en Cotorra, vemos una narrativa en la que Conejo asume el rol de un astuto estafador que aprovecha la necesidad de zapatos nuevos de varios personajes del pueblo, cobrando por adelantado sin intención de entregar el producto. A cada personaje —Cucaracha, Gallina, Zorra, Perro, Tigre y el Hombre— se les cita a la misma hora y lugar, fomentando una secuencia de eventos en que cada uno, asustado por la llegada del siguiente, se esconde bajo una batea. Este mecanismo de esconderse desencadena una cadena de depredación natural: Gallina se come a Cucaracha, Zorra devora a Gallina, y así sucesivamente, hasta que el Hombre, armado y engañado por Conejo, mata a Tigre. Al final, Conejo se escapa con el dinero.

Lo que distingue esta versión es su enfoque en la astucia del Conejo, no solo como un embaucador astuto, sino también como un instigador indirecto de violencia y caos entre los otros personajes. Esta carácterística central del mito enfatiza su capacidad para manipular situaciones a su favor, una temática común en muchas narrativas sobre conejos en la tradición oral, aunque aquí llevada al extremo al involucrar un ciclo alimenticio mortal. Por otro lado, no todos los personajes reaprovisionan sus roles naturales dentro del ecosistema simplificado de la historia —Cucaracha no representa una amenaza para nadie— lo que resalta el absurdo y la inevitabilidad del engaño. Además, el mito concluye con el Hombre aún esperando sus zapatos, cerrando con una nota de suspenso y comicidad, una variación que subraya la habilidad del Conejo para escapar de las consecuencias de sus acciones.

Lección

La astucia puede superar la fuerza bruta.

Similitudes

Se asemeja a los mitos de tricksters como Loki en la mitología nórdica y Anansi en la mitología africana.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

Ver mapa completo
Compartir

Mitos relacionados

Caribe

Castellano viejo

El marqués de Villalta y su hija doña Mariana protagonizan una historia de amor y desvaríos en la antigua Cartagena de Indias.

Leer mito
Caribe

Por la boca muere el pez

La historia del zapatero lusitano Domingo da Cunha revela el intrigante proceso inquisitorial de su tiempo y su condena por supuestas blasfemias.

Leer mito
Caribe

A Dios rogando y con el mazo dando

La narración de eventos fantásticos revela una crítica a las tensiones religiosas y comunitarias de la época colonial.

Leer mito

Comunidad

Comentarios

Comparte tu mirada sobre el mito. Cuidamos el espacio: solo se publican comentarios aprobados.

Cargando comentarios...

Deja un comentario

Nombre obligatorio. Email opcional (solo para contacto directo, no se publica).

Tu comentario será revisado antes de ser publicado.