Tío Conejo y Morrocoy

Caribe · Mestizo

Tío Conejo y Morrocoy

Conejo confía en su velocidad, pero Morrocoy y su familia coordinan posiciones para vencerlo en una carrera.

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El relato

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Apostaron a ver quién corría más. Fue idea de los dos, en mitad de una conversación que ya venía subiendo de tono, y quedó cerrada con lo que cada uno ponía. De un lado, Tío Conejo, que se sabía el más rápido del monte y no necesitaba decirlo. Del otro, Tío Morrocoy, que carga la casa encima y llega siempre después de todo el mundo.

Quedaron en salir por el camino largo, el que va derecho hasta el palo de la meta.

Morrocoy se echó a andar temprano. Conejo lo dejó irse sin moverse del sitio, se rió un rato con los que habían venido a mirar y se tumbó a dormir a la sombra de un palo. Para qué apurarse. Con levantarse a media tarde y estirar las patas le alcanzaba.

Al cabo de un rato despertó. Se sacudió el polvo, se puso en posición y, antes de arrancar, gritó hacia el camino por pura burla:

—¡Morrocoy!

Y de más adelante, mucho más adelante de lo que él calculaba, le llegó la respuesta:

—¡Alante voy!

A Conejo se le fue la risa. Salió disparado. Corrió el trecho de los guayacanes, corrió la bajada de los charcos, corrió hasta que la lengua le colgó de un lado, y cuando ya no podía más se paró a tomar aire y volvió a gritar, esta vez sin ninguna burla:

—¡Morrocoy!

Y otra vez, delante:

—¡Alante voy!

Entonces sí que corrió. Corrió mirando a los lados, buscando entre el rastrojo el caparazón de su rival, y no lo vio pasar en ningún tramo del camino, ni adelantándolo ni quedándose atrás. Eso era lo que no le cuadraba. Llegó al palo de la meta con el pecho reventado y, todavía sin aliento, gritó por última vez:

—¡Morrocoy!

Y la voz le contestó desde el mismo palo:

—¡Aquí estoy!

Morrocoy había puesto a otros hermanos suyos escondidos a la orilla del camino, uno cada tanto, con el encargo de contestar cuando oyeran su nombre. Ninguno tuvo que andar un solo paso. Así le ganó la carrera y la apuesta a Tío Conejo.

Tío Conejo y Morrocoy: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La ventaja física se pierde cuando el rival cambia la carrera individual por una repartida entre varios.”

Territorio

Caribe · Mestizo

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
10.6° · -75.3°

Ficha del relato

Contexto histórico

La pieza ocupa el final de la página 255 y el arranque de la 256 en «Tradición oral y conducta en Córdoba», de Manuel Zapata Olivella, con el título «Tío Conejo y Morrocoy». Está colocada entre un chiste de cachacos y otro de cachacos, en el tramo del libro donde la sección de cuentos alterna animales y burlas regionales sin separarlos.

Entre los cuentos de animales de la sección, es de los pocos que Zapata transcribe con su forma sonora intacta. El cuento se sostiene sobre una rima de dos palabras —«¡Morrocoy!» contestado con «¡Alante voy!»— que se repite dos veces idéntica y cambia una sola vez, en la meta, por «¡Aquí estoy!». Esa mecánica de estribillo es la que se pierde en cualquier resumen y la que indica que el texto viene de una grabación y no de un recuerdo escrito.

La fecha de la pieza es la de la campaña, no la del cuento: el equipo de Zapata trabajó en el Medio y Bajo Sinú entre enero de 1969 y diciembre de 1970, y después hizo una etapa de evaluación y comprobación en los primeros meses de 1971. Los centros de la recolección fueron Montería y Lorica.

Este cuento es de los que el antropólogo empírico Benjamín Puche Villadiego y el equipo leyeron dentro de un marco declarado: Zapata escribe en la introducción de la sección que los animales persisten como protagonistas aunque se adapten «a los cambios introducidos por la técnica», y frente a los cuentos de bus y carretera que trae el mismo bloque, éste conserva el escenario antiguo por completo, sin motor ni carretera.

George List no registró esta pieza entre los veintiún cuentos que grabó en Bolívar, así que el único registro colombiano localizado es el cordobés, y no lleva nombre de narrador.

Resonancias con otros mitos

El paralelo tipológico está documentado y es doble. La página del tipo ATU 275 y sus variantes en «Folktexts», la compilación de D. L. Ashliman para la University of Pittsburgh, reúne treinta y tres versiones de la carrera entre el rápido y el lento e incluye expresamente la variante del relevo con parientes idénticos apostados en el recorrido, que es el mecanismo exacto de este cuento. Por un lado están las seis traducciones de Esopo, La Fontaine y el «La liebre y el erizo» de los hermanos Grimm, con las versiones suiza, neerlandesa, rumana, inglesa y sueca: la rama hispánica y europea que llegó al Sinú con la colonización. Por otro están tres versiones afroamericanas —dos de Joel Chandler Harris y una de Elsie Clews Parsons—, más las de África occidental y Madagascar: la rama que viaja con la trata atlántica y que trae precisamente la conspiración de los parientes escondidos. La misma página recoge además versiones blackfeet, pueblo, ojibwa y sanpoil.

El segundo paralelo es el marco que el propio recopilador declara en la página 237 de su libro, donde sostiene que estos cuentos «constituyen un eslabón muy importante entre las culturas hispana, indígena y africana» y que con Tío Conejo se identificaban «los indígenas, mestizos, negros y mulatos». La carrera del Sinú cae justo en esa juntura: un tipo de fábula grecolatina resuelto con la treta que documentan las versiones africanas.

Ashliman no incluye ninguna versión colombiana ni latinoamericana, de modo que la comparación establece la familia y no la ruta concreta.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay un segundo registro colombiano de este cuento. George List no lo grabó entre los veintiuno de «Animal Tales from the Caribbean» (Indiana University Press, 2017), y Zapata Olivella lo imprime una sola vez y sin la marca de «versión» que sí pone en otras piezas del mismo bloque, lo que indica que a su archivo de campo llegó una sola forma de contarlo.

  2. Las diferencias documentadas son de tipo, no de registro, y están en el índice de D. L. Ashliman para la University of Pittsburgh (https://sites.pitt.edu/~dash/type0275.html), que reúne treinta y tres versiones de la carrera entre desiguales bajo los tipos ATU 275, 275A, 275B, 275C y 1074. El reparto de desenlaces varía: en la rama esópica y europea —seis traducciones de Esopo, La Fontaine, y el «La liebre y el erizo» de los hermanos Grimm— el lento gana por constancia o por un solo doble apostado en la meta. En la rama que corresponde a este cuento, la de los parientes idénticos escalonados a lo largo del recorrido, el lento no gana por virtud sino por conspiración familiar, y esa variante aparece documentada en versiones africanas occidentales, de Madagascar y afroamericanas recogidas por Joel Chandler Harris y Elsie Clews Parsons.

  3. La versión cordobesa se alinea con la segunda rama y añade algo propio: el estribillo rimado. Ni Esopo ni Grimm tienen una fórmula sonora que se repita; aquí la carrera se oye antes de verse, porque lo único que Conejo percibe del rival es una voz que le contesta siempre desde más adelante.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
12
Última revisión
21 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es el único registro localizado de esta pieza y la fuente de lo que la distingue de todas sus parientes: el estribillo. Ocupa el final de la página 255 y el arranque de la 256 de la tercera edición, con el título «Tío Conejo y Morrocoy», colocada entre dos chistes de cachacos en el tramo donde el libro alterna animales y burlas regionales sin separarlos. La página conserva la forma sonora intacta —«¡Morrocoy!» contestado con «¡Alante voy!», dos veces idéntico, y una sola vez cambiado en la meta por «¡Aquí estoy!»—, que es lo que se pierde en cualquier resumen y lo que indica que el texto viene de una grabadora y no de un recuerdo escrito. La misma obra, en la página 237, aporta el segundo apoyo que `similitudes` nombra: la afirmación de que estos cuentos son «un eslabón muy importante entre las culturas hispana, indígena y africana» y que con Tío Conejo se identificaban «los indígenas, mestizos, negros y mulatos».

  2. The Race between Hare and Tortoise: Folktales of Aarne-Thompson-Uther Types 275, 275A, 275B, 275C and 1074

    sites.pitt.edu

    La comparativa que `similitudes` nombra es ésta, y es también lo que sostiene la clasificación de la ficha como mixta. Reúne treinta y tres versiones de la carrera entre el rápido y el lento y separa con claridad las dos ramas que el cuento cordobés junta. Por un lado, la esópica y europea —seis traducciones de Esopo, La Fontaine, «La liebre y el erizo» de los Grimm y las versiones suiza, neerlandesa, rumana, inglesa y sueca—, donde el lento gana por constancia o con un único doble apostado en la meta. Por otro, la variante del relevo con parientes idénticos escalonados a lo largo del recorrido, que es la mecánica exacta de esta pieza y que la página documenta en versiones africanas occidentales, de Madagascar y afroamericanas recogidas por Joel Chandler Harris y Elsie Clews Parsons. Incluye además las versiones blackfeet, pueblo, ojibwa y sanpoil que la ficha cita.

  3. Los cuentos de tío Conejo (Letras, n.º 34, pp. 5-41)

    dialnet.unirioja.es

    Aporta a la rama afroamericana que `similitudes` nombra los textos concretos que Ashliman sólo enumera. Cantillano trabaja con los índices de Aarne-Thompson y con el de Terence Hansen para Cuba, Puerto Rico, la República Dominicana e Hispanoamérica, y cita el episodio de «Mr. Terrapin Shows His Strength» y la carrera que la tortuga le gana a Brer Rabbit en Joel Chandler Harris, citando el pasaje en el que el conejo, «atter he bin fool by ole Tarrypin», se sienta en el monte a estudiar cómo desquitarse. Es la fuente que muestra que en esa rama la derrota del rápido no es una lección de constancia sino una humillación que el burlador tiene que vengar, que es la lectura que hace el cuento cordobés.

Contraste y contexto · 9 referencias
  1. Animal Tales from the Caribbean — índice del volumen

    toc.library.ethz.ch

    Prueba que de este cuento hay un solo registro colombiano y ninguna segunda voz. El índice enumera con narrador y paginación los veintiún relatos que George List grabó en Bolívar entre noviembre de 1964 y marzo de 1965, y se cotejó título por título: los veintiuno son de animales, varios del ciclo del conejo —la excursión, la astucia, la ensillada de Tigre, el cuento en que Conejo pierde—, y ninguno es la carrera con el morrocoy. La ausencia importa porque en este ciclo tres piezas sí están en los dos libros: que ésta falte en el índice no es un vacío de búsqueda sino un dato.

  2. Cuentos de hadas campesinos de Colombia: topologías literarias de Cupido y Psique

    revistas.udea.edu.co

    Da el marco conceptual con el que esta ficha puede llamarse mixta sin convertir el cuento en una copia. El artículo muestra cómo un argumento grecolatino se reescribe en la tradición oral campesina colombiana hasta divergir del original, y propone llamar topologías a esas reescrituras en lugar de tratarlas como versiones degradadas de un modelo. Aplicado aquí, permite sostener que un tipo de fábula esópica resuelto con la treta que documentan las versiones africanas, y rematado con un estribillo rimado que no tiene ninguna de las dos ramas, es una forma propia del Sinú y no un eslabón defectuoso de una cadena europea.

  3. Respirando el Caribe. Memorias de la Cátedra del Caribe Colombiano, vol. I

    biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar

    La herencia versificada española en la región, que es lo que esta pieza trae de la rama hispánica, está documentada aquí. En la ponencia «Animales y versos de la tradición oral en la Depresión Momposina», Consuelo Posada Giraldo examina la influencia de la tradición oral española en la métrica, las rimas, los temas y las situaciones de la poesía popular de la región, y es el apoyo más cercano que se localizó para lo que aquí es decisivo: que la carrera no se cuenta, se oye, porque lo único que Conejo percibe del rival es una voz rimada que le contesta siempre desde más adelante. El estribillo de dos palabras es la marca de esa herencia versificada dentro de un cuento de animales.

  4. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    Sirve para fechar la pieza sin inventarle una fecha propia y para situar el escenario que este cuento conserva intacto. Garcés González confirma las dos etapas de la campaña —recolección entre enero de 1969 y diciembre de 1970, evaluación y comprobación a comienzos de 1971— y que la zona fue el Medio y el Bajo Sinú con centros en Montería y Lorica. Importa aquí por contraste: frente a las piezas del mismo bloque que Zapata había anunciado como adaptadas «a los cambios introducidos por la técnica», con buses y carreteras, ésta se queda en el camino de monte, sin motor, y el prólogo describe la Córdoba de esos años como un lugar donde las dos cosas coexistían.

  5. Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú

    publicaciones.banrepcultural.org

    Sostiene que el rival de la carrera es un animal del lugar y no una tortuga de fábula importada. El artículo describe la fauna y la economía de los humedales y planicies del Sinú y el San Jorge, donde el morrocoy es un quelonio de tierra firme presente en el monte y en el aprovechamiento doméstico de la gente de las ciénagas. Que el cuento sustituya la tortuga marina o el erizo europeo por un morrocoy no es una elección de estilo: es el animal que el narrador y quienes lo escuchaban veían caminar, y es lo que permite que la rima del estribillo funcione sobre su nombre.

  6. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Importa a esta ficha porque la afirmación que la clasifica como mixta —la de la página 237 sobre el eslabón entre lo hispano, lo indígena y lo africano— es de un autor concreto y conviene saber cuál. La ficha reúne su formación de médico y antropólogo, su condición de loriquero y su trabajo de divulgación del folclor afrocolombiano en las dos costas: la tesis del mestizaje triple no es una conclusión de campo de este libro sino la posición sostenida de quien lo firma, y la ficha permite decirlo sin atribuirla a una investigación que no existe.

  7. Manuel Zapata Olivella en el folclor y la radio pública

    senalmemoria.co

    Documenta que la falta de comparativas para una pieza como ésta ya era el diagnóstico del propio recopilador trece años antes de recogerla. El artículo publica los audios de las conferencias que la Radiodifusora Nacional le grabó en julio de 1956; la del segundo día trató sobre la literatura tradicional de Córdoba y Bolívar y en ella Zapata lamenta la falta de estudios sobre la materia, atribuyéndola al desprecio de la sociedad por el folclor y a la ausencia de conciencia nacional. Que hoy la única clasificación disponible de esta carrera sea un índice de tipos sin una sola versión colombiana confirma aquel diagnóstico.

  8. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Es donde se buscó la voz que dijo el estribillo, y no está. El archivo de Zapata Olivella publica sus grabaciones de cuentos con número de registro, fecha, lugar y entrevistado nombrado —Santa Fe de Antioquia en septiembre de 1974, Quibdó en diciembre del mismo año, Barrancas en octubre de 1985—, lo que prueba que el anonimato del libro de 1972 fue una decisión editorial y no una imposibilidad del método. Para una pieza cuyo valor está en cómo suena, no poder oír la cinta de la que salió es la pérdida concreta que esta fuente hace visible.

  9. George List Colombia Collections

    libraries.indiana.edu

    Delimita hasta dónde llega la afirmación de que no hay segundo registro. La página documenta más de ciento veinte cintas grabadas en el Caribe colombiano en cuatro viajes entre 1964 y 1970, con cinco números de acceso, de los cuales sólo uno —el 65-291-F— se publicó como libro de cuentos. Que esta pieza no esté entre los veintiún relatos editados no significa que no esté en el fondo: significa que no está en la parte publicada, y ésa es la frontera exacta de lo que la ficha puede decir.

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¿Así te la contaron?

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«Tío Conejo y Morrocoy» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Tío Conejo y Morrocoy» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Tío Conejo y Morrocoy» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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