
Andina · Mestizo
Tal para cual
En San Juan de Girón, Anselmo ofrece medio cacaotal a Cirilo si acepta cargar con todos sus pecados, incluso los futuros.
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En la vieja ciudad de San Juan de Girón vivía un hidalgo llamado don Anselmo Landínez de Chinchánchez, y vivía sin apuro. Chocolate espumoso por la mañana y por la noche, siesta larga, tabaco veguero, agua fresca en jarro de plata, misa temprana y rosario al toque de ánimas. Todo eso lo pagaba un cacaotal del valle del Río de Oro que le habían dejado sus padres junto con la casona, porque él, por su cuenta, nunca había sabido cosechar un maravedí.
De sus padres heredó también un coto, un bocio tan grande que en la comarca lo tenían por el padre de todos los cotos. Se lo envidiaba sobre todo maese Cirilo, su compadre, sacristán de la parroquia y cantor sin rival en cincuenta leguas a la redonda, que también llevaba el suyo bajo la barbilla.
Un día don Anselmo cayó con un tabardillo tan mal intencionado que el cirujano dio el caso por perdido y le cedió el sitio al cura y vicario de Girón. Hubo confesión, absolución, comunión y santos óleos. Quedó listo para el camino del Paraíso, y aun así no quedó tranquilo. ¿Y si se le había quedado un pecado rezagado? ¿Y si el arrepentimiento no alcanzaba? Pasaba las horas pensando en las uñas del diablo, hasta que dio con una salida y mandó llamar al compadre.
—Mi abuela decía que ñor Seguro mató a ñuá Confianza —le explicó—, y yo quiero hacer esta jornada del brazo de ñor Seguro.
Le suplicó que jurara, ante el Santo Cristo, hacerse cargo de todos sus pecados: los confesados, los que hubiera dejado de confesar y los que alcanzara a cometer en las horas que le quedaban. Cirilo se rascó la coronilla, se acarició el coto y se quedó mirando el artesonado. No le entusiasmaba embarcarse en esa nave. Entonces el enfermo añadió lo que faltaba: en pago le daría la mitad del cacaotal.
Con eso bastó. Cirilo juró y requetejuró ante el Cristo que respondería ante Dios por las culpas pasadas, presentes y futuras de su compadre. Uno quedó embargado de paz angélica y el otro embriagado de dicha celeste. Tal para cual. Llamaron al Escribano Público y de Cabildo de Girón, y el trato quedó en escritura.
El sacristán corrió a contárselo a su mujer, y ella puso los ojos en vilo.
—¿No se os alcanza que algún pecado muy grave debió de esconder don Anselmo para meteros en esto? Y aunque así no fuera, ¿quién carga con las culpas venideras de otro? ¿Y si no se muere? Respondedme: ¿y si no se muere?
Cirilo entendió la burrada y salió disparado a casa del compadre. Lo encontró de buen ánimo, tan aliviado que ya barruntaba salir bien librado. Peor que peor, pensó Cirilo, temblando. Le propuso deshacerlo todo: cada uno con sus pecados, y la escritura anulada.
—Que esté mejorando es una cosa, y que me levante de esta cama será otra —respondió don Anselmo—. Cristiano soy de una sola palabra, y Anselmo Landínez de Chinchánchez jamás se destrata.
Y no dijo más. Es fácil suponer que, a la larga, los dos compadres murieron, y más fácil creer que ambos se fueron derechito al cielo, aunque queda en el aire si esa gracia la ganaron por bobos o por cotudos.

La enseñanza
“Quien acepta cargar culpas ajenas a cambio de una ganancia descubre tarde que el trato no tenía salida.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 7.070833° · -73.173056°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Santander · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Mitos y leyendas de Colombia, vol. II, sección 17 «Varias regiones. Leyendas»: «Tal para cual», de Enrique Otero D'Costa
flacso.edu.ec
Es el texto completo, en los folios 9 a 12, y la pieza que abre la sección. De aquí sale todo el relato: el hidalgo de Girón con su nombre entero y su rutina de chocolate, siesta y rosario; el cacaotal heredado del valle del Río de Oro; el coto «padre de todos los cotos» y la envidia del sacristán Cirilo; el tabardillo, los santos óleos y el refrán de la abuela sobre ñor Seguro; el juramento ante el Santo Cristo por los pecados pasados, presentes y futuros a cambio de medio cacaotal; la escritura ante el Escribano Público y de Cabildo; las dos objeciones de la mujer; la negativa de Anselmo a destratarse y el final supuesto en el cielo. La cabecera de la sección declara que «muchas» de estas leyendas se oyeron a campesinos y trae la ficha del libro de 1936.
- Hacia una nueva comprensión de la historiografía colombiana: breve historia intelectual de Enrique Otero D'Costa (1883-1964)
repository.urosario.edu.co
En las páginas 55 y 56 usa precisamente «Tal para cual» para caracterizar el libro «Historietas. Leyendas y tradiciones colombianas» (Manizales, Arturo Zapata, 1934), y lo cita en su página 35: es la prueba de que la pieza circulaba impresa dos años antes de la edición de Minerva. Transcribe la rutina de don Anselmo —chocolate, tabaco veguero, jarro de plata, misa y rosario— y la lee como el giro de Otero hacia la vida cotidiana colonial, lejos de las proezas de conquistadores. Advierte que en ese libro el autor no declara fuentes documentales.
- Remaines of Gentilisme and Judaisme, 1686-87
archive.org
Trae el paralelo más preciso del motivo: en el condado de Hereford, al sacar el cadáver, se entregaba a un pobre sobre el cuerpo una hogaza, un cuenco de cerveza y seis peniques, y a cambio tomaba sobre sí «all the Sinnes of the Defunct». El mismo Aubrey lo relaciona con el macho cabrío del Levítico 16. Sirve para medir lo que el relato de Girón exagera: el pago existe en los dos, pero allí se cobra por culpas cerradas y aquí se firman también las futuras.
Contraste y contexto · 5 referencias
- En la diestra de Dios Padre
textos.info
Es el paralelo colombiano de la salvación tramitada con papeles: el cielo resuelve el pleito de las almas que Peralta le gana al diablo a las cartas con un escrito que firman santo Tomás de Aquino y santa Teresa como «mayores d'edá, y del vecindario del Cielo», con fórmula de notaría. Como en Girón, un hombre simple termina en la gloria por la vía de un documento, y el humor sale de aplicar el derecho civil a la economía de la gracia.
- Historia del bocio endémico, desde Sheng-Nung hasta los programas de yodación universal de la sal en Latinoamérica
revistas.ces.edu.co
Documenta que el coto del relato no es un adorno: en la Nueva Granada se escribía sobre él desde 1794, cuando el Papel Periódico de Santa Fe publicó unas «Reflexiones sobre la enfermedad que vulgarmente se llama coto»; el estudio nacional de fines de los años cuarenta midió una prevalencia del 53 %, con zonas por encima del 80 %, y la yodación de la sal se estableció en 1947. Explica además la palabra coto, que deriva de una voz quechua.
- Políticas sanitarias y situación actual del bocio endémico: el caso de Colombia
revistas.unal.edu.co
Completa el fondo sanitario del relato con la cronología de las políticas: la recomendación de Boussingault de usar sal de fuentes yodadas para prevenir el coto, los trabajos de Socarrás sobre «coto y cretinismo en Colombia» y la Ley 44 de 1947 que organizó la yodación. Permite situar la pieza de 1934-1936 en el momento en que el coto todavía era rasgo común de las montañas santandereanas y materia de chiste.
- La edición de la Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana. Bibliotecas, editoriales e imprentas en la década de 1930
redalyc.org
Explica qué fue la Biblioteca Aldeana de Colombia, que es la edición por la que Villa Posse cita «Leyendas»: la segunda edición de la Selección Samper Ortega, oficial, en formato cartilla de 13 por 18,7 centímetros, pagada por el Ministerio de Educación Nacional con un contrato de 1935 por dos mil colecciones. Es la vía por la que un chiste de hidalgos gironeses llegó a las bibliotecas de pueblo. Registra además que la Biblioteca Santander, la colección que Gustavo Otero Muñoz lanzó en Bucaramanga en 1932, publicó trabajos de Enrique Otero D'Costa: el autor tenía ya editor regional cuando entró en la colección nacional.
- Levítico 16 (Reina-Valera 1960)
biblegateway.com
El rito del día de la expiación, con el macho cabrío «por Azazel» sobre el que se confiesan las culpas del pueblo antes de enviarlo al desierto, es el modelo que Aubrey invoca para el comedor de pecados y el trasfondo más antiguo de la idea de que la culpa puede pasar a otro. En el relato de Girón esa transferencia se vuelve contrato privado entre compadres, con precio y escritura.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Tal para cual» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Tal para cual» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Tal para cual» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








