Taik

Amazonas · Mixto

Taik

Joyareño y Rikoño siguen a un falso tío, atraviesan casas peligrosas y solo una hermana regresa antes de transformarse en lora.

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Taik: la entrada del relato

El relato

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Neimuada fue un día donde su hermano y le pidió que le mandara a sus sobrinas para ir con él a quemar curuise, las hormigas arrieras, y tener con qué hacer un festín. El hermano confió en él y le prometió tener a las muchachas listas a la hora convenida.

Pero alguien más oyó el trato. Esa noche llegó por el camino un diablo con la figura de Neimuada. Le brillaban los ojos como tizones y llevaba en las manos una luz extraña que las hermanas siguieron sin dudar. «Venga, venga, ya va a amanecer», les decía. Las muchachas caminaron detrás de él toda la noche, monte adentro. Cuando amaneció estaban solas, en un paraje que no conocían, y no había curuise por ninguna parte.

Empezaron a buscar la salida. Encontraron un milpeso dorado brillando en el rocío, y al agacharse oyeron la voz de otro demonio, de cabeza enorme y cuerpo alargado. «Ahí hay alimento para hartarse», les dijo, y les señaló el camino a su guarida. Tenían hambre y comieron, pero pronto se dieron cuenta del engaño que había en cada bocado, y huyeron.

Más adelante una anciana las recibió en su casa y les ofreció su hamaca. Les dijo que su hijo cuidaría su sueño. Cuando cayó la noche y cantaron los grillos, el hijo resultó ser un ciempiés gigantesco que hacía temblar la tierra. Las hermanas escaparon.

Llegaron después donde un hombre solitario que les ofreció cazabe hecho de un modo que no debía contarse. Ellas quisieron saber. Fingieron ir a la quebrada y volvieron por sorpresa a espiarlo: el cazabe le salía de su propio cuerpo, de su podredumbre. Asqueadas, se fueron antes del amanecer.

Agotadas, llegaron a la casa de una mujer y de su hijo. Parecía un lugar tibio, pero el hijo no era un muchacho sino una boa que acechaba a quien se rindiera al sueño. Una de las viejas de la casa les advirtió; la otra disimulaba. Esa noche las hermanas no durmieron y avivaron el fuego. Cuando la boa se acercó, le echaron agua ardiendo y le quemaron la carne, que se desbordaba del cántaro donde se guardaba. La madre soltó un alarido que cruzó los montes. Ellas siguieron su camino.

Entonces apareció una mariposa gigantesca, de alas resplandecientes, que conocía a su padre, Jatacoremui, y se ofreció a guiarlas. El viaje duró dos días por ríos hondos. Cerca de la casa del padre había una trampa. Por la indicación de la mariposa la esquivaron, pero en ella murió la guara que las había acompañado, y el padre se lo reprochó sin poder remediarlo.

Ya en casa, sólo una de las hermanas se quedó tranquila en los brazos de su padre. La otra se pintó la cara con achote, trazo por trazo, dio un salto y se volvió lorito. Se fue volando, y desde entonces su canto es un aviso para los jóvenes que andan buscando amores.

Taik: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Seguir de noche a quien se parece a un pariente puede alejar para siempre de la casa.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato no tiene un registro propio que se pueda consultar. El título «Taik» y el nombre Jatacoremui no aparecen en ninguna obra abierta; el primero sólo se encuentra en páginas sin autor que hablan de un «loro taik» hija de Neimuda, sin decir de dónde lo sacan. Se buscó en las dos colecciones de relatos uitoto que existen en abierto y en Mitología y cultura huitoto de Lucas Tagliani (1992), que no trae la historia.

Lo que sí está publicado es el relato de las dos hermanas perdidas que termina con una de ellas convertida en lora, y los episodios del texto publicado coinciden con él. Fernando Urbina Rangel lo incluyó, con el título «Kugï y Nokuerai», como capítulo 14 de Las palabras del origen (Ministerio de Cultura, 2010, pp. 230-242). Lo narró el Abuelo Pablo Bigïdïma en El Encanto, sobre el río Caraparaná, en noviembre de 1979, y lo tradujeron Eudocio Becerra y Jitoma Zafiama. Allí las muchachas se llaman Joyareño y Rikoño, su tío es Neimuada, el mico volador, y el que las saca de la casa es otro que ha tomado su apariencia.

La segunda recolección es sesenta y cinco años anterior. Konrad Theodor Preuss la anotó en 1914 entre los uitoto del Igará-Paraná y la publicó en su Religión y mitología de los uitotos. La edición española de la Universidad Nacional (1994), con la transcripción revisada de Eudocio Becerra y Gabriele Petersen de Piñeros, la trae como capítulo 25, «Joyareño igai. La odisea de las dos hermanas» (pp. 607-649). En ella el padre es Buineiyama, el que se las lleva se llama Neeimuada, el casabe que les ofrecen «no es casabe sino semen», unas mariposas las guían y la que regresa se pinta con achiote antes de volverse loro.

El texto publicado bajo el nombre de Taik mezcla rasgos de las dos: el tío suplantado de Urbina, el casabe repugnante, las mariposas y el achiote de Preuss. Añade un ciempiés y un padre llamado Jatacoremui que no están en ninguna.

Resonancias con otros mitos

Franklin Giovanni Púa Mora, en «Mito y ética» (2010), lee este mismo relato de Preuss como un caso de la figura del dueño. Quien saca a las hermanas de la casa no es un impostor cualquiera sino el dueño de las hormigas que ellas iban a quemar. Ese es el paralelo que mejor explica el comienzo: la falta no es salir, sino ir a tomar sin permiso lo que tiene dueño.

En el mismo libro de Urbina, Guyataiba, narrado por Filomena Tejada en El Encanto en diciembre de 1979, termina también con una mujer convertida en animal y con un rasgo del mundo explicado por esa transformación. Pero allí a la muchacha la transforma su suegro y la echa al monte, mientras que aquí la hermana se transforma por su cuenta: se pinta, salta y se va volando.

Fuera del mundo uitoto, el motivo del ser que se presenta con la figura de un pariente para llevarse a alguien de noche es el del Chullachaqui del Loreto peruano. En las composiciones escolares de Requena de 1947 toma la forma de un hermano o un padre para perder a la gente en el monte. La diferencia es de destino. Quien sigue al Chullachaqui se pierde o enloquece; las hermanas uitoto atraviesan la selva de casa en casa, sobreviven a cada engaño y vuelven, aunque la que vuelve ya no puede quedarse.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las dos recolecciones abiertas cuentan casi los mismos episodios en el mismo orden, y no coinciden en cuál de las hermanas sobrevive.

  2. En lo narrado por Pablo Bigïdïma en 1979, Joyareño se duerme en la hamaca de la casa de la boa y Rikoño vela junto al fogón. Después el tigre sin ano se come a Joyareño, y es Rikoño quien se venga. Huye, aplasta a la guara con la trampa que sostenía y, sentada entre los suyos, empieza a hablar todas las lenguas, pide sus aretes y sus espejos y vuela como lora hasta el umarí del patio. En Preuss es al revés: la devorada es Rükoño y la que vuelve donde su padre, se pinta con achiote y se convierte en loro es Joyareño, mientras su cuerpo cae al bañadero como nutria.

  3. El nombre del tío también cambia de dueño. En Urbina, Neimuada es el tío verdadero y el que se las lleva es un impostor con su figura. En Preuss el tío verdadero pasa más tarde a recogerlas, y el que se las llevó es el que lleva ese nombre, glosado en nota como dueño de las hormigas. El texto publicado sigue la primera lectura y llama al impostor, sin más, un diablo.

  4. Hay además episodios que sólo están en una. Preuss pone a las hermanas en la casa de la Gente Murciélago, donde les dan casabe que es semen. Urbina abre con los patos Kugï y Nokuerai y con el caimán del tapaje, y añade a Kanimani, un río hecho persona que toma por mujer a la mayor. El ciempiés y el hombre cuyo cazabe sale de su podredumbre no están, tal cual, en ninguna de las dos.

  5. En las tres formas la muchacha que vuelve a casa no se queda: el final es una transformación en lora y un canto que queda como aviso.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
4
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos, cap. 14 «Kugï y Nokuerai. Las muchachas perdidas»

    babel.banrepcultural.org

    Las pp. 230-242 traen el relato de las dos hermanas que salen a quemar hormigas detrás de un falso tío Neimuada, pasan por la casa de la boa, huyen de un tigre y terminan con Rikoño convertida en lora, narrado en El Encanto en noviembre de 1979. Es el registro del que deriva la mayoría de los episodios del texto publicado como Taik.

  2. 25. Joyareño igai — La odisea de las dos hermanas (Religión y mitología de los uitotos, II parte, pp. 607-649)

    bffrepositorio.unal.edu.co

    La recolección de 1914 de la misma historia y la más próxima al texto publicado: el casabe que «no es casabe sino semen» en la casa de la Gente Murciélago, las mariposas que guían a las hermanas, la guara, y la que regresa pintándose con achiote antes de volverse loro. Permite ver de dónde salen los episodios que Urbina no trae.

  3. Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane

    dialnet.unirioja.es

    Cita el capítulo de Preuss sobre las dos hermanas para mostrar la figura del dueño: quien se las lleva no es un impostor cualquiera sino el dueño de las hormigas que ellas salían a quemar. Da la lectura que las similitudes usan para explicar el comienzo del relato.

Contraste y contexto · 1 referencia

  1. Trabajos de carácter monográfico y folklórico de los alumnos del Colegio Nacional «Padre Agustín López» de Requena (Loreto): «El Chullacaqui (pies deciguales)»

    letras.ufmg.br

    Describe al Chullachaqui como un ser del monte que toma la figura de un hermano, un padre o un pariente para llevarse a la gente y hacerla andar hasta perder el juicio (pp. 15-17). Es el paralelo exterior al mundo uitoto del falso pariente que conduce de noche fuera de la casa.

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¿Así te la contaron?

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«Taik» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Taik» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Taik» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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