
Andina · Katíos
Séver y sus hijos
Séver y sus cinco hijos recorren el Atrato en una memoria de guerra, cautiverio, muerte y venganza continuada.
Leer el relato
El relato
Escuchar el relato · 3 min
Caragabí produjo de la nada una gota de agua, la tapó con una totuma nueva y al día siguiente, al descubrirla, la halló convertida en un indio catío. Produjo otra gota, la tapó con la misma totuma, y de ella salió una mujer. Le enseñó a hacer otra gota igual, pero ella esparció la materia en forma de llovizna y de la llovizna salió multitud de Cunas. Aprendieron muy bien a manejar el arco y vivían en bohíos hermosos, pero a los ocho días de creados flecharon a Caragabí sin poder herirlo, y él, por esa ingratitud, los desterró a las orillas del Atrato.
Más tarde Caragabí sacó otro hombre de una nueva gota de agua. Se llamó Séver, y aprendió de él a flechar con toda perfección. Para darle agilidad le enseñó a sobarse el cuerpo con ojos de tigre pulverizados; para ver de noche lo mismo que de día, se frotó con ojos de venado, de león y de guagua. Tuvo cinco hijos: Tragábari, Hainaeru, Chiano, Jaibama y Emágai, y les pasó lo suyo.
Séver escondía sus flechas en el sagrado árbol Genené. Espió de noche a los Cunas, que no veían en la oscuridad; lo recibieron mal y tuvo que volverse. Veinte Cunas subieron el Atrato en su persecución y los mató a todos. Aprendió de Caragabí a construir canoas, hizo una de Genené y bajó con sus cinco hijos, y vencieron. Al mes volvieron y vencieron otra vez. En la salida siguiente los Cunas mataron a Chiano, el tercer hijo, que atisbaba desde un cañaflechal; Séver incendió el cañaflechal, los sacó a las playas y los derrotó. Les arrancó los dientes, los ensartó en una pita y los colgó alrededor de su bohío: cuando aquellos dientes se agitaban solos y sonaban como campanas, era señal de que los suyos vencerían.
Salió un día Emágai, el menor, a cazar, y lo hirieron en el costado con flecha envenenada. Se la arrancó y corrió, pero se refugió entre las raíces de un árbol llamado Comba, donde lo hallaron. Unos querían acabar con él; otros, llevarlo en rehenes, y prevaleció lo segundo. Séver encontró rastros de sangre, juró represalias, se presentó armado en el poblado, halló vivo a su hijo e incendió quince bohíos aprovechando la noche, que para él era como el día. El Capitán de los Cunas intentaba matar al cautivo cada cuatro días y el pueblo no lo permitía. Emágai lo desafió, lo venció, y huyó al llegar la noche, cuando ellos ya no veían y él corría sin peligro. Séver celebró su regreso con inusitada pompa, porque no lo esperaban vivo.
Reanudada la guerra, acabaron con cincuenta canoas. Un mes después Séver fue a bañarse al Atrato muy lejos de su casa. Una expedición que subía amarró las canoas, se adelantó por el tupido ramaje de la orilla y todos a una lo flecharon. Quedó cosido a flechazos. Con sus huesos hicieron una flauta, pero al ensayarla se reventó. Llevaron su cabeza como trofeo.
Sus hijos bajaron en persecución y, gracias a su potencia visiva, hicieron una noche un gran escarmiento. Los Cunas abandonaron sus tierras y se retiraron muy lejos, y los descendientes de Séver quedaron dueños de sus posesiones. La causa de aquel odio, dicen, fue haber flechado los Cunas a Caragabí.

La enseñanza
“Una guerra heredada no termina con la muerte del más fuerte porque cada pérdida obliga a la siguiente.”
Territorio
Andina · Katíos
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Katíos
- Referencia
- 6.75611° · -76.18528°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Katíos · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Creencias, ritos, usos y costumbres de los indios Catíos de la Prefectura Apostólica de Urabá
archive.org
Reúne el corpus histórico más amplio consultado sobre Caragabí, Genené, Antomiá, Séver, los Domicó, la escalera, Herupotoarra, Baha, Aribamia y Dabeiba. La primera edición de 1924 no está en acceso abierto; el Libro Primero de «Los indios catíos, los indios cunas» (Medellín, 1959) es esa obra, según declara el propio autor en su razón de la segunda edición.
- Nociones sobre creencias, usos y costumbres de los Catíos del occidente de Antioquia
persee.fr
Publica notas reunidas por religiosas entre grupos del occidente antioqueño y conserva variantes de Caragabí, Genené, Antomiá, Costé, Séver, Herupotoarra, la escalera, Aribamia y el cerro Musinga. La nota inicial de Rivet aclara quién recogió el material: Rochereau lo remitió, no lo recogió.
- Mitos y leyendas de Colombia, volumen III
flacso.edu.ec
Facilita una transcripción consultable de capítulos de Severino 1924 y distingue el relato Chamí de Surranabe del conjunto atribuido a los antiguos Catíos de Urabá.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Misiones, región y clasificación indígena en Urabá
biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar
Explica que la categoría regional Catío fue parcialmente consolidada por el proyecto misionero en el occidente de Antioquia, Urabá y Chocó.
- Los emberas y los cunas en frontera con el imperio español. Una propuesta para el trabajo complementario de la historia oral y de la historia documental
publicaciones.banrepcultural.org
Es el mejor marco disponible para leer la saga de Séver sin volverla crónica ni desecharla como fábula. Vargas sostiene que emberá y cunas, "habitantes de la cuenca del Atrato al momento de la invasión española, tienen una larga historia de relaciones que se encuentran referidas en sus respectivas tradiciones orales", y que al cruzar las versiones de origen de unos y otros se reconocen "formas complementarias de narrar y de metaforizar un proceso de alianza-guerra y zona de frontera, vivido por más de cien años", proceso que además está en la documentación española del XVI y XVII: los emberá se expanden del alto al medio Atrato y los cunas se transforman en olotule y migran al golfo de Urabá, al Tuira y a San Blas. La conclusión territorial del relato —que los enemigos se retiraron al Darién— tiene, así, un correlato documental que no depende del misionero. Cita a Severino en la edición de 1959.
- Regionalización de indígenas Chocó: datos etnohistóricos, lingüísticos y asentamientos actuales
publicaciones.banrepcultural.org
Demuestra que el relato de Séver no es una pieza aislada del expediente katío sino un ejemplar de un género regional. Pardo escribe: "En diferentes lugares como el Atrato, el Sinú, el Baudó, han sido registrados relatos tradicionales de guerras contra los Cunas a quienes los Emberaes llaman Jurá", y descarta que Jurá sea un mero sinónimo de enemigo porque los emberá reconocen a los cunas actuales y narran además guerras contra otros grupos con gentilicio propio —Burumiás, Bibidícomias, Carautas—; entre sus referencias está Santa Teresa 1959. Documenta también el movimiento que la saga da por resultado: la expansión de los citarabirá desde el alto Atrato hacia el medio río y sus afluentes orientales, y la migración sistemática de emberá atrateños hacia el Darién panameño. Los topónimos Juradó ("río de los Cuna") y Jurubidá lo respaldan.
- Reseña de Floresmiro Dogiramá, «Zroara Nebura. Historia de los antiguos»
publicaciones.banrepcultural.org
Identifica el corpus emberá comparable más importante para leer a Séver, y da sus coordenadas exactas: veintiséis narraciones recopiladas íntegramente en el alto Baudó, Chocó, narradas sobre todo por Floresmiro Dogiramá, compiladas por Mauricio Pardo y publicadas por el Centro Jorge Eliécer Gaitán en 1984, agrupadas en capítulos de historias "del principio, de Ba (el trueno), de cuñados, de Jaibanás, de guerra, de cimarrones, de animales". Hay, pues, un bloque emberá entero de historias de guerra con narrador acreditado y sin edición misionera, que sirve de contraste directo para el ciclo de Séver: allí el motivo del adiestramiento con arcos antes de la expedición y el de la cabeza del jefe exhibida como trofeo reaparecen fuera del expediente de 1924. Vasco señala también la genealogía de intermediarios del narrador, de Nordenskiöld a Pardo.
- Diagnóstico y Plan de Salvaguarda Embera, capítulo Antioquia
antioquia.gov.co
Aporta un dato de toponimia que merece verificación y que la ficha no registra: entre los sitios sagrados del pueblo emberá eyábida y dóbida el documento enumera "Katuma Chever en Dabeiba", y en otros apartados Chever figura además como comunidad emberá eyábida del municipio de Dabeiba, junto a Karrá, Choromandó Bajo, El Pital, Guavia, Honda, Taparales y Llanogordo. El Pital y Antadó son, precisamente, dos de los parajes de Dabeiba que Severino nombra en 1924. El nombre del héroe del relato —Séver, Chever— sobrevive como cerro sagrado y como comunidad viva en el mismo municipio. También ordena la nomenclatura: "Embera Eyabida (katío), Embera Chamí y Embera Dóbida".
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Séver y sus hijos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Séver y sus hijos» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Séver y sus hijos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








