Seiskwisbuche y Yanguaki

Caribe · Kogui (Kággaba)

Seiskwisbuche y Yanguaki

Nunula escapa de la explotación de Seiskwisbuche y Yanguaki permite derrotar al hombre que había quebrado las reglas de parentesco.

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Seiskwisbuche y Yanguaki: la entrada del relato

El relato

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Los padres inventaron a Yangauki para matar a Seiskwisbuche, que había dado muerte a su padre y vivía con su hermana.

Había también un hombre que sabía mucho, Nunula, a quien Seiskwisbuche invitó a casarse con la hermana, pero sólo con el fin de matarlo. Cuando fue a vivir con ellos, siempre lo tenía trabajando: lo mandaba a hacer Casa María, a sembrar, a cazar, y por ninguna cosa le permitía llevar a la hermana, mientras Seiskwisbuche seguía haciendo cosas con ella. Cuando reclamaba, le decían que sólo se la pasaba hablando, y querían matarlo.

Un día Nunula se fue a la quebrada y se subió a una piedra. Seiskwisbuche vino a matarlo, pero Nunula se escondió dentro del agua, bajo una piedra, y el otro lo hurgaba con palos y con las manos. Nunula tenía una piedra, Anguiskuitse, que botaba agua como sangre; la sacó y el agua salió como sangre. Cuando vio eso, Seiskwisbuche dijo: ya lo maté.

Se regresó y se metió a su Casa María siete años, como en colegio. Un día sintió que venía algo y mandó a su cabo a vigilar.

Nunula inventó siete mujeres en una sola. El cabo avisó que por la colina venía una mujer vestida de blanco, con ropa limpia. Seiskwisbuche dijo: esa mujer me la manda mi Magri para mí. Ella llegó y dijo: vengo en busca del Mama. Él contestó: yo también soy Mama; tú vas a ser para mí. Cuando iba a entrar no cupo por la puerta y tuvo que arrancar como siete horcones; le puso cuatro bancos y todavía no alcanzaba. Echó de la casa a sus mujeres cucarachas, regañándolas por golosas, y sólo dejó dos para lavar y asear.

La mujer sacudió su gran cabellera y de ella salieron plátano, maíz y frijol. Pasados algunos días le dijo: allá en mi casa como carne todos los días, y si tú no me das me regreso. Él puso una trampa de machucón y cayó una chucha. Ella le dijo que no la pelara, que apenas la chamuscara, le enterrara las tripas sin hondura y no le sacara el corazón. Después se oyó como un canto; ella le dijo que no fuera, pero él fue y vio la chucha sentada en la boca de la olla. Fue a cogerla, la chucha brincó y corrió, y él la alcanzó del rabo debajo de una piedra, pero apenas se desolló: por eso la chucha tiene el rabo sin pelo. Regresó sin nada.

La mujer dijo: me regreso a mi casa. Él dijo que la acompañaba, y llevó piedras y un banco de regalo. Llegaron a una quebrada, y ella le dijo: no mires, que me voy a bañar. Se oyó como un pito, y de ella salió una mujer; otro pito, y salió otra, y así hasta seis. Quedó una mujer común y corriente. Él le preguntó por qué se volvía tan delgadita, pero ella se fue para arriba. Seiskwisbuche cogió un bastón y se cayó. Buscó los vestidos y se habían vuelto piedra, y ya no pudo brincar como hombre.

Al anochecer se le hincharon los testículos, y se puso a gritar a las cucarachas, a llorar y a rogar que lo llevaran a su Kansa María. Lo llevaron y allí lo dejaron, y sólo se quedó una mujer cucaracha. Él fue hundiéndose y se murió. Cuando llegó la noche aparecieron animales de toda clase, perros, gatos, tigres y leones, y todos peleaban y lamían la sangre. La cucaracha, cuando la sangre iba llenando la Kansa María, se subió al último estrado con siete chipi-chipi, y cada vez que los animales olían algo arriba dejaba caer uno. Echó el último cuando ya aclaraba. Al amanecer bajó y miró que en el suelo no había una gota de sangre: todo era polvo y rastros de animales.

Así terminó Seiskwisbuche.

Seiskwisbuche y Yanguaki: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien hace sirviente a un pariente prepara sin saberlo la mano que habrá de perderlo.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Es el séptimo relato de «Mitología kágaba», narrado por Seye Ababi Makó, de veinticinco años, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca, y recogido por Milcíades Chaves Ch. en noviembre de 1946 en el grupo de San Andrés. Se publicó en 1947 en el Boletín de Arqueología, volumen II, números 5 y 6, encabezado «Informador: Seye Ababi Makó». Es el más largo de los veintidós y el único que sigue a un solo personaje desde su crimen hasta el amanecer siguiente a su muerte.

El título de esta página escribía «Yanguaki», y el corpus no usa esa forma. Chaves titula el relato «SEISKWISBUCHE Y YANGAUKI» y escribe Yangauki las seis veces que el nombre aparece en el artículo; el slug de la dirección ya lo traía bien. La única vez que se lee «Yanguaki» es en la reimpresión de 1993, en la primera línea del relato. De modo que la grafía correcta es la que el sitio tenía en la dirección y no la que tenía en el encabezado.

Del aparato que Chaves pone al pie salen tres datos que la narración no dice con todas sus letras: que Nunula es «cuñado de Seiskwisbuche», que la mujer corpulenta fue «creada por Nunula para dar muerte a Seiskwisbuche», y que las cucarachas son sus mujeres. Ese mismo aparato lo llama «malo, parricida e incestuoso». En el índice general del artículo, además, Chaves atribuye a un cuarto personaje, Núnkasa, hermano mayor de Nuánashe y Kashindukue, el haber hecho «una trampa para dar muerte a Seiskusbuche»; esa trampa no está en la narración de este relato.

El nombre del protagonista se escribe de dos maneras dentro del mismo artículo: Seiskwisbuche diecinueve veces en el relato, y Seiskuisbuche o Seiswuisbuche en los índices. Lo mismo ocurre con el cuñado, Nunula en el relato y Nulula en el índice. Y lo mismo con la casa, que en tres momentos del mismo texto se llama Casa María, Kansa María y Casa Ceremonial. Chaves explica esa casa por sí mismo en el cuerpo del trabajo: «la Casa Ceremonial que ellos designan Kansa María o Iglesia del Mama es el centro de gravedad de toda la comunidad». Reichel-Dolmatoff daría en 1950 el origen del nombre: los Kógi comparan a veces a la Madre Universal con la Virgen María «y llaman por esta razón a la casa ceremonial "cansamaría", es decir "casa de María"». No es una sustancia ni un principio femenino: es el edificio donde este personaje se encierra siete años y donde termina muriendo.

Resonancias con otros mitos

Chaves había publicado un año antes, entre los guajiros, un relato titulado «El incesto» que resuelve lo mismo por la vía de la piedra. Dos hermanos, hombre y mujer, y ella sale del encierro embarazada del hermano; se arroja al mar, y Mareiwa le dice que se volverá piedra, «has cometido una mala acción y ahora el mundo seguirá tu ejemplo». En el segundo tramo, una muchacha a quien embarazó su padre se ahorca de vergüenza y queda convertida en el cerro Katetamana, que quiere decir mujer colgada. Coinciden la transgresión y la piedra —a Seiskwisbuche se le vuelven piedra los vestidos justo antes de que el cuerpo deje de responderle—, pero el sentido se invierte: allí la piedra es el castigo y funda una costumbre que sigue ocurriendo, y aquí es apenas la señal de que ya no podrá brincar como hombre, y lo que queda al final no es un cerro con nombre sino polvo y huellas de animales.

Entre los chimila, en la colección que Reichel-Dolmatoff publicó en 1945, «La mala mujer» cuenta el abuso doméstico desde el otro lado. Una mujer obliga a su marido viejo y enfermo a irse a la roza; él se sienta bajo un árbol y se muere. Los hijos lo encuentran después pintado de achiote, con hilos en los tobillos y corona de plumas amarillas y rojas, camino de una fiesta, y él les entrega su macana con el encargo de darle dos golpes en la cabeza a la madre. Cumplen, y el relato cierra: «Era una mala mujer.» La semejanza está en que un pariente tratado como fuerza de trabajo termina causando la muerte de quien lo explotaba. La diferencia está en el procedimiento y en el tiempo: en el llano la sentencia la dicta el muerto y se ejecuta en una línea, mientras que en la Sierra el explotado sobrevive, finge su propia sangre, deja pasar siete años y necesita una mujer entera para cobrarla.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El relato tiene una costura visible y conviene dejarla a la vista. Su primera línea dice que «Yangauki lo inventaron los padres para matar a Seiskwisbuche», y el índice de personajes repite que «Yangauki = da muerte a Seiskwisbuche». Pero en la narración quien fabrica a la mujer múltiple es Nunula, el cuñado explotado —«Nunula inventó siete mujeres en una sola»—, y Yangauki no se vuelve a nombrar en ninguna línea. Y Seiskwisbuche no cae en ninguna trampa: la mujer se deshace ante sus ojos, él se cae al apoyarse en un bastón, se le hinchan los testículos, pide que lo carguen, y muere solo en su casa ceremonial mientras los animales lamen la sangre. El que arma una trampa, según el índice general del propio Chaves, es Núnkasa, y eso ocurre en otro relato.

  2. Fabio Gómez Cardona, que en 2020 analizó la versión de este mismo mito recogida por Reichel-Dolmatoff en el tomo II de Los Kogi, encuentra allí las piezas repartidas de otro modo y con otros nombres. El cuñado no se llama Nunula sino Nurlita, y no es invitado a casarse con la hermana: es Seiskwisbuche quien «casa a su hermana con Nurlita» y luego lo obliga a trabajar y a convivir con su grupo más allá de lo acostumbrado. El padre asesinado tiene nombre, Kuncha-Vitaueya, y fue acusado de comer mucho. Y la mujer múltiple es la que en Chaves se llama Yangauki: Nurlita «consigue siete mujeres y conforma una sola mujer de siete vulvas y la envía donde Sekuisbuchi para que esta mujer lo mate», y esa mujer se llama Jangauli. Gómez Cardona advierte además que Reichel-Dolmatoff trae dos versiones del mito, que coinciden en lo que narran y difieren en la precisión con que nombran a quienes actúan.

  3. Las dos lecturas se dejan juntas, con su atribución, y no se elige entre ellas. La de Chaves reparte el nombre en dos figuras: una invención de los padres que sólo existe en el título, y una invención del cuñado que es la que actúa. La del tomo II las junta en una sola, porque la mujer de siete vulvas es Jangauli y el cuñado es quien la manda. También difiere el desenlace tal como cada fuente lo cuenta: en Chaves, Seiskwisbuche muere de un desamparo que se le viene encima sin que nadie lo toque; el analista del tomo II habla, en cambio, de una trampa en la que cae.

  4. El nombre tiene además un eco en el tomo I de 1950: entre los antepasados de los Kurcha figura Kuncha-vitauéya, y una tal Jangáuli aparece casada con el Padre del Zorro, con remisión a Hába Shangaulyé, «Madre del Zorro e hija de Kuncha-vitauéya».

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
8
Última revisión
18 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    openlibrary.org

    Reúne textos en lengua Kogui, traducciones y observaciones tempranas sobre creación, ritual, máscaras, jaguares y personajes que reaparecen en el corpus posterior.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

  2. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  3. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Único capítulo académico dedicado a este relato, y cambia varios puntos de la ficha. Da los nombres en otra grafía —Sekuisbuchi, Nurlita, Jangauli— y nombra al padre asesinado: Kuncha-Vitaueya, uno de los nueve Padres. Nurlita no es un compañero: es el cuñado, casado con la hermana de Sekuisbuchi, obligado a trabajar en exceso más allá del servicio nupcial acostumbrado. Y es Nurlita, no los padres antiguos, quien reúne siete mujeres en una para vengarse. El desenlace también difiere: Jangauli abandona a Sekuisbuchi porque no le da comida, se desdobla y se eleva en el aire; él intenta alcanzarla apoyado en su bastón de oro, descubre que ha perdido su poder, sus cosas se vuelven piedras, se le inflaman los genitales y muere en su casa; al amanecer no quedan ni huesos ni rastro. Explica además el valor del número siete (asociado al mal y a la sexualidad aberrada, frente al nueve y el cuatro) y la fórmula 'comer mucho' como acusación encubierta de adulterio.

  4. Linajes y circuitos de matrimonio en tres grupos chibcha: u'wa, kogui y muisca (Boletín Museo del Oro 38-39)

    humanas.unal.edu.co

    Documenta con precisión la regla que Seiskwisbuche quebranta. Cita a Reichel: el hombre llama con el mismo término, nánma, al hermano de su esposa y al esposo de su hermana; es un término de respeto, el mismo que se usa para los 'Mayores' de la organización política, y entre cuñados existe 'una relación de respeto y colaboración obligatoria' que forma una unidad muy estrecha. Añade que el intercambio de hermanas era práctica corriente y que en las genealogías míticas se dice que hasta hace poco los hermanos se casaban con hermanas. El maltrato a Nunula no es abuso doméstico: es la ruptura del vínculo político más estrecho que reconoce el sistema.

  5. Reseña: Mitos Kogi, de Manuela Fischer y Konrad Theodor Preuss

    publicaciones.banrepcultural.org

    Da el argumento editorial para conservar la grafía Yanguaki y para no resolver las divergencias. Explica que los mitos de Preuss se publicaron en edición bilingüe kogi-alemán dentro de una obra con etnografía y gramática, que la edición en español los entresacó perdiendo el marco de referencias, y que se suprimieron notas de la traductora. Pide expresamente revisar el texto en kogi para traducir desde el kogi y no desde el alemán: toda grafía de estos nombres es provisional y depende de una cadena de traducción.

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«Seiskwisbuche y Yanguaki» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Seiskwisbuche y Yanguaki» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Seiskwisbuche y Yanguaki» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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