Piedra Alta

Pacífico · Nasa - Paeces

Piedra Alta

Pedro señala un peñón imposible y, ante la duda de Tomás, Piedra Alta se levanta sobre la antigua planicie de Calderas.

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Piedra Alta: la entrada del relato

El relato

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Pedro y Tomás Dimales eran hermanos. De Pedro se decía que era malo; de Tomás, que era bueno. Aun así dormían bajo el mismo techo, comían del mismo fogón y salían juntos a andar los caminos.

En aquel tiempo Calderas era plano. Las rozas de maíz subían parejas por laderas sin quiebre y donde el camino de hoy da la vuelta, entonces se seguía derecho. No había peñas.

Una mañana salieron a recorrer los linderos de la Muralla. La neblina venía subiendo del cañón y se les pegaba a la ropa. Pasaron junto a una roza recién desyerbada y tomaron el camino de herradura que sube al alto. Tomás iba adelante, con la jigra al hombro. Pedro lo seguía sin hablar.

Arriba el terreno se abría parejo hasta el filo. De un solo golpe de vista se alcanzaba la raya que separa unas tierras de otras. El viento secaba la neblina.

Entonces Pedro estiró el brazo.

—Mira los peñones que se han formado —dijo.

Tomás miró. Adelante no había sino pasto, tierra y cielo. Buscó una sombra, un bulto, algo que pudiera hacer de peñón, y no encontró nada.

—Eso no puede ser —respondió—. Toda esta región es plana.

Pedro no bajó el brazo. Señaló el sitio despacio, como quien muestra algo que ya estuviera ahí desde antes.

El suelo se movió bajo los pies. Se oyó un crujido hondo, de raíz que revienta, y la tierra se abrió justo en el punto señalado. Una peña empezó a subir. Subió rompiendo el pasto, levantando terrones, empujando piedra menuda ladera abajo, y no paró hasta quedar más alta que los árboles del filo. Los pájaros se fueron en desbandada hacia el cañón. Después volvió el silencio.

Tomás no dijo nada. Lo que acababa de negar estaba delante de él, frío y quieto, sin una mancha de musgo todavía.

Bajaron por donde habían subido, pero el camino ya no era el mismo. Desde ese día no sigue derecho: se arrima a la peña, la bordea y vuelve a caer hacia la quebrada. Los que pasan levantan la cara para verle el filo contra el cielo. Esa es la Piedra Alta.

Piedra Alta: lo que quedó del relato

La enseñanza

“A veces basta que alguien nombre algo imposible para que el mundo le dé la razón.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Ficha del relato

Contexto histórico

Segundo Bernal Villa publicó estas líneas en 1953, en el primer número de la Revista Colombiana de Antropología, dentro de «Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro», trabajo hecho desde el Instituto Etnológico Nacional. Bernal atribuye el cuento a Vicente Puchi, a quien en otra entrada del mismo artículo anota con cincuenta y seis años y con dominio del castellano. Al pie de estas líneas no aparece intérprete, pero el conjunto se recogió con el auxilio de Marco Antonio Penkue, descrito por Bernal como mestizo de San Andrés, de unos treinta y cinco años, conocedor de las costumbres de Calderas y con dominio del páez y del castellano. Ese paso del nasa yuwe al castellano está en la base de lo que hoy se lee: ninguna palabra del texto llegó sin pasar por dos oídos ajenos.

El propio Bernal describe la escena de recolección: los cuentos se decían alrededor del fogón, con hombres, mujeres y niños presentes que corregían, aumentaban o ratificaban, y los narradores a veces soltaban una risa burlona, como restándole valor a lo dicho. Cuando preguntaba por estos temas, la respuesta más frecuente era himeto, «no sé». Su marco es el de 1953: habla de «culturas llamadas primitivas», se apoya en Herskovits y anota que los cronistas nada dijeron de la religión de los paeces. La compilación de Eugenia Villa Posse (1993) reproduce el corpus y acredita su procedencia, pero no es un testimonio independiente: para Calderas depende del artículo de Bernal.

El lugar existe fuera del cuento. El diagnóstico del Esquema de Ordenamiento Territorial de Inzá (circa 2002) fija el límite municipal en el alto de la Muralla, que separa los resguardos de Avirama, Chinas y Lame del de Calderas: el lindero por donde caminan los hermanos es, también en el papel administrativo, una divisoria real. Joanne Rappaport (1985) sostiene que en Tierradentro el conocimiento histórico y las narraciones atadas a sitios concretos son una forma de mantener el territorio, lo que hace pensable que un peñón de lindero funcione como mojón. Luis Gerardo Franco (2021) relee las piedras de Calderas que fueron gente como memoria viva que liga a la comunidad nasa con su paisaje, aunque no menciona Piedra Alta ni a los Dimales.

Quedan cautelas. Los adjetivos «malo» y «bueno» llegan ya traducidos y recortados por categorías de mediados del siglo XX, y la mezcla de nombres católicos con seres nasa que el propio artículo trae no se resuelve aquí ni se depura. El Ministerio de las Culturas (2024) y el Consejo Regional Indígena del Cauca (2010) sirven para situar lengua, territorio y organización nasa vigentes, no para llenar los silencios de un cuento de setenta y nueve palabras.

Resonancias con otros mitos

El corpus de Calderas está lleno de piedras con historia, y Piedra Alta entra en esa serie por el lugar, no por el castigo. En “Las piedras de Chaikin”, dos mujeres que niegan caña quedan convertidas en piedra por Chautéh. En “La casa de fiesta petrificada”, una casa entera con sus ollas queda en roca después de que una vieja rezonga por darle comida a un niño harapiento. En “Santo Tomás”, los riscos y las peñas feas son el rastro de quien petrifica a cada persona que murmura. En los tres casos alguien paga una falta con su cuerpo. En Piedra Alta no hay falta ni castigo: nadie es transformado, la peña nace del suelo y lo único que se quiebra es la certeza de Tomás sobre la tierra que creía conocer.

El paralelo más estrecho está en “Pedro y Tomás Dimales”, donde la misma voz de Pedro intenta petrificar a su hermano y no lo consigue. Leídas juntas, las dos entradas miden el alcance de una palabra: le alcanza para levantar una montaña y no le alcanza para tocar a Tomás. Con “El mar” comparten otra cosa: los hermanos cambian la forma del mundo mientras discuten entre ellos, y el accidente geográfico queda como resultado secundario de una porfía.

Fuera de la narración, dos lecturas académicas sostienen el motivo sin nombrar este cuento. Luis Gerardo Franco (2021) trata las piedras de Calderas que fueron gente como memoria viva del paisaje nasa, y Joanne Rappaport (1985) sostiene que en Tierradentro los relatos anclados en lugares concretos sirven para mantener el territorio. Ninguna de las dos demuestra que Piedra Alta sea un mojón de esa clase; ambas hacen pensable que un peñón de lindero lo sea.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Piedra Alta tiene una sola entrada en el artículo de 1953 y un solo narrador: Vicente Puchi. Bernal, que en otros cuentos numera una «Versión I» con un informante distinto, aquí no ofrece ninguna. La secuencia es diálogo, señalamiento y aparición de la peña, y nada más. La compilación de Villa Posse (1993) reproduce ese mismo texto y no abre una segunda cadena documental: todo lo que puede decirse del episodio depende de una sola toma mediada por un intérprete.

  2. El castellano del original deja una ambigüedad que conviene declarar. «Cuando señaló el sitio se levantó una gran peña» no dice quién señala: el sujeto gramatical más cercano es Tomás, que acaba de replicar, mientras que el que viene hablando de peñones es Pedro. Esta página sigue la lectura que ya traía la ficha publicada —señala Pedro, y la peña obedece a su afirmación— y deja anotada la otra posibilidad, que volvería el episodio una prueba fallida de Tomás.

  3. Conviene no confundir esta entrada con las vecinas. En “Pedro y Tomás Dimales”, contada por Guillermo Guagás (treinta y cinco años, sin castellano), Pedro le dice a su hermano que parece una piedra con la intención de convertirlo, y fracasa porque Tomás es Santo. En “El mar”, también de Vicente Puchi, los hermanos acuerdan una prueba: Tomás saca un río y Pedro lo ataja hasta dejar el mar donde estaba. En “Las piedras de Chaikin”, de Victoriano Piñakué, la petrificación de dos mujeres se atribuye a Chautéh, no a los Dimales. Y en “Santo Tomás” y “La casa de fiesta petrificada” quien va dejando riscos y peñas por el monte es el propio Tomás. Bernal anota en su introducción que en algunos cuentos el pícaro no es Tomás, que es Santo, sino Pedro Dimales: esa inversión explica por qué aquí la palabra eficaz es la del hermano malo. Que el motivo se repita no autoriza a fundir los episodios ni a atribuir Piedra Alta a Chautéh.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
10
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Una arqueología de las piedras: estatuas y ancestros en el suroccidente colombiano. Una perspectiva decolonial

    redalyc.org

    Relee el corpus de Bernal Villa sobre las piedras de Calderas que fueron gente como memoria viva que liga a la comunidad nasa con su paisaje: el mismo motivo de peñas nacidas de una palabra o de una falta en que se inscribe Piedra Alta.

  6. History, myth, and the dynamics of territorial maintenance in Tierradentro, Colombia

    anthrosource.onlinelibrary.wiley.com

    Sostiene que los páez de Tierradentro mantienen su territorio mediante un conocimiento histórico y unas narraciones míticas atadas a lugares concretos: el marco en que un peñón de lindero como Piedra Alta funciona como mojón narrativo.

  7. Esquema de Ordenamiento Territorial del municipio de Inzá, Cauca: diagnóstico territorial

    repositoriocdim.esap.edu.co

    Fija el límite municipal en el alto de la Muralla, dividiendo los resguardos de Avirama, Chinas y Lame del de Calderas: confirma que la Muralla donde el relato sitúa la aparición de Piedra Alta es un alto de lindero real del resguardo.

Voces de la comunidad

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«Piedra Alta» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Piedra Alta» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Piedra Alta» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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