
Andina · Muiscas
Pacanchique y Azay
Pacanchique logra despertar a Azay de una muerte aparente, pero la pérdida y la venganza abren un camino que ya no puede controlar.
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Pacanchique y Azay crecieron entre los huertos de Baganique.
Habían hablado de formar una casa cuando llegó la convocatoria de Quemuenchatocha. Las familias debían presentarse en Hunza y llevar ofrendas. Durante la reunión, el zaque vio a Azay y ordenó que permaneciera en su cercado.
Nadie preguntó qué quería ella.
Baganique regresó solo con su hijo. En el camino, Pacanchique recogió una planta de hojas pálidas que su padre le había enseñado a reconocer.
—Puede dormir un cuerpo hasta hacerlo parecer muerto —dijo.
Esa noche, Pacanchique cruzó los cercados. Encontró a Azay despierta.
—Si tomas esto, dejarás de respirar como quien duerme —explicó—. Pedirán que te devuelvan a tu familia. Después intentaré despertarte.
—¿Intentarás?
—No conozco otra salida.
Azay sostuvo las hojas. El riesgo también era suyo.
—Entonces decido yo.
Bebió la preparación.
Horas después, el cercado creyó que había muerto. Su cuerpo fue entregado a Baganique. Lejos de las miradas, Pacanchique aplicó otra mezcla sobre sus labios y esperó.
La noche terminó.
Azay abrió los ojos.
Durante algunos días permanecieron ocultos. Compartieron comida, miedo y una libertad demasiado pequeña. Alguien descubrió el refugio. Los hombres del zaque llegaron antes de que pudieran huir.
Pacanchique escapó entre los árboles. Baganique y Azay fueron llevados de nuevo a Hunza y ejecutados.
El hijo regresó tarde.
No encontró justicia ni un lugar donde poner la rabia. Tiempo después llegaron al altiplano hombres de otra tierra, con animales enormes y armas desconocidas. Buscaban rutas, gobernantes y oro. Pacanchique vio en ellos una fuerza capaz de alcanzar a Quemuenchatocha.
Les mostró caminos.
Creyó que podía usar su avance para castigar a una sola persona y después apartarse. Pero un ejército que entra por una puerta no permanece dentro de la habitación que alguien eligió. Los extranjeros siguieron hacia cercados, casas y lugares sagrados. Tomaron más de lo que Pacanchique había querido entregar.
En Bonza, en medio de una confrontación, comprendió que su venganza no distinguía ya entre el zaque y la gente.
Intentó regresar.
Una flecha o un proyectil —nadie lo contó igual— lo alcanzó antes.
Mientras caía, recordó el instante en que Azay sostuvo la bebida.
Ella había elegido arriesgar su vida para recuperarla. Él había entregado caminos ajenos para reparar una pérdida propia.
No eran decisiones iguales.
La tierra recibió a Pacanchique sin absolverlo ni condenarlo con una sola palabra. Su historia quedó entre dos violencias: la del gobernante que creyó poseer a Azay y la conquista que ninguna venganza individual podía controlar.

La enseñanza
“Quien atraviesa la muerte por amor regresa dueño de una fuerza que no elige dónde se detiene.”
Territorio
Andina · Muiscas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Muiscas
- Referencia
- 5.535° · -73.376944°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Muiscas · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de agosto de 2026
Base documental · 3 referencias
- Pacanchique y la bella Azay
tunjatesorosescondidos.com
Ofrece la versión moderna localizable del amor, rescate, castigo y venganza de Pacanchique.
- Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II
archive.org
Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.
- Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada
cervantesvirtual.com
Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Los señores muiscas
banrepcultural.org
Explica la organización política muisca y cuestiona la imagen de un imperio uniforme gobernado por reyes absolutos.
- The Muisca: Chiefdoms in Transition
doi.org
Sitúa la sociedad muisca dentro de procesos históricos y transformaciones coloniales, evitando verla como una cultura inmóvil.
- Plan de vida de la comunidad indígena Muisca de Bosa
historico.gobiernobogota.gov.co
Expresa desde una comunidad muisca contemporánea la relación entre territorio, memoria, familia, educación y continuidad colectiva.
- Mitos, leyendas y tradiciones del folclor del Lago de Tota
flacso.edu.ec
Conserva los ciclos narrativos del origen de Tota, Toquechá y Toquilla, y el castigo de Chaquén.
- Metamorphoses, Book X
ovid.lib.virginia.edu
Conserva relatos de pérdida, transformación vegetal, competencia y descenso por amor en la tradición grecorromana.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Pacanchique y Azay» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Pacanchique y Azay» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Pacanchique y Azay» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








