Origen del sol

Amazonas · Mixto

Origen del sol

Un hombre bebe achiote hirviendo para llevar una luz más fuerte al cielo; el calor alcanza a su madre y después vuelve para restaurarla.

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Origen del sol: la entrada del relato

El relato

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No se distinguían bien el día y la noche, porque en el cielo sólo alumbraba la Luna. Su luz pálida no alcanzaba. La gente vivía en una penumbra que no se acababa, el cumare recogido nunca secaba del todo y las artesanías de chambira seguían húmedas y frías al tacto.

Entre esa gente andaba un hombre que iba a ser el Sol. Llevaba dentro un ardor que sólo él sentía, y lo decía en voz baja: «Yo voy a alumbrar mejor que la Luna». Los demás se reían. «¡Qué va! La Luna es diosa, nadie puede brillar más que ella».

Una noche habló con su madre, una anciana que lo quería más que a su propia vida.

—Madre, me voy de cacería. Prepáreme achiote y hiérvalo bien, para tomármelo cuando vuelva.

La madre, con miedo de perderlo en el cielo, le rogó que no se fuera.

—No me deje sola. No se aparte de este mundo.

Pero él, con su corona de plumas de guacamayo, insistió:

—Si yo voy al cielo, madre, alumbraré más que la Luna.

Llorando, ella aceptó. Preparó el achiote y lo mantuvo hirviendo, como él le había pedido. Cuando el hijo regresó de la cacería, el achiote, rojo, hervía con fuerza. Él llenó un totumo con el líquido y miró a su madre.

—Escóndase, madre. No quiero que mi calor la queme.

—No —dijo ella en voz baja, y se quedó a su lado.

Entonces él se bebió el achiote hirviendo. El calor le subió por el cuerpo y el mundo entero vaciló ante aquel resplandor. Sus plumas se volvieron rayos.

—Me voy, madre. Algún día volveré.

La madre, que no se había escondido, se volvió ceniza.

Así subió el Sol al cielo por primera vez. Llegó el día, y con él la gente pudo trabajar a la luz y al calor.

Pasó el tiempo, uno o dos años, y el Sol cumplió su promesa: bajó a la tierra a buscar a su madre. En el lugar donde la había dejado sólo encontró cenizas. Pisó con fuerza el suelo y gritó:

—¡Levántate, madre!

Las cenizas se agitaron, se alzaron en un remolino y tomaron otra vez la forma de la anciana, que se levantó sonriendo y lo miró con el mismo amor de antes.

Al verla viva, el Sol se despidió de ella sin palabras y subió al cielo para no volver a bajar.

Origen del sol: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien se vuelve luz para todos no puede quedarse cerca de los que más quiere.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato no tiene un registro publicado que se pueda consultar. Su versión propia es «El sol», uno de los relatos de Leticia que María Luisa Rodríguez de Montes reunió en Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas (Instituto Caro y Cuervo, 1981), y ese libro no está en abierto: el Caro y Cuervo sólo publica en línea el relato del bufeo, y ni la monografía de Andrés González Galante sobre el libro (Universidad de los Andes, 2018) ni los repositorios de tradición oral ticuna traen el pasaje del hombre que bebe achiote hirviendo, de la madre reducida a cenizas o de su regreso. Lo único que queda escrito de esa versión es una frase del ABC del bibliotecario promotor de lectura (Biblioteca Nacional y SINIC, 2010, p. 72), en el recuadro de leyendas ticunas: cierto hombre, compadecido de la gente de su tribu, sube al cielo para alumbrar y calentar el mundo.

Los elementos del relato, en cambio, sí tienen apoyo en la etnografía ticuna. Curt Nimuendajú anota en The Tukuna (1952, p. 142) que el sol, le dijeron, era caliente hasta el punto de carbonizar a quien se le acercara, y que llevaba por tocado una corona de plumas rojas de la cola del guacamayo, igual a la que usa la muchacha en su fiesta de pubertad; vio tres veces máscaras del sol talladas en madera, con rostro humano. El achiote es el urucú, el colorante rojo con que los ticuna pintan al niño cuando empieza a gatear y que, junto con el genipapo, aparece en las historias de los héroes culturales.

El origen solar por un trago de achiote tiene un registro colombiano abierto: el que narró Dolores Noé, de la comunidad de Ventura, en el río Putumayo, publicado en Historias de los abuelos de Moruapü (Asociación Eware, 2000). Allí el achiote lo cocina la suegra, no la madre, y la mujer que se queda en la tierra es la esposa. El detalle del cumare y la chambira que no secan con la sola luz de la Luna tiene su eco en el mismo libro, en la versión de Julia del Águila, donde el Sol gana la prueba de brillo porque con él la gente puede secar la ropa y la chambira.

Resonancias con otros mitos

Entre los propios ticuna, el paralelo más curioso es el único fragmento que Nimuendajú logró grabar de «La canoa del Sol», porque ya nadie sabía contarla entera. Un muchacho que pesca solo recibe la visita del Sol, que llega en canoa y lo invita a subir. El Sol lo vuelve insensible a su calor, y el joven sigue creyendo que reman por la tierra cuando ya van por el cielo. Allí el Sol asa un pirarucú con su solo calor y, después de comer, recoge las espinas y las escamas, rearma el pez y lo devuelve vivo al agua. Es el mismo astro que carboniza a quien se le acerca, pero que puede proteger a quien él elige; en el relato de Leticia, en cambio, la madre se niega a esconderse y el calor la alcanza.

En los Andes colombianos, las crónicas recogidas por fray Pedro Simón y resumidas por Mariano Izquierdo Gallo en el panteón muisca que reproduce Eugenia Villa Posse cuentan que el primer cacique de Ramiriquí se transformó en el sol y que su tío materno, primer cacique de Sogamoso, se transformó en la luna, y que juntos crearon a los hombres. Como en el relato ticuna, el Sol fue antes un hombre con parientes en la tierra, y su subida es una transformación, no un nacimiento.

La diferencia está en el precio. El cacique muisca sube con su tío para crear; el hombre del relato de Leticia sube solo y deja atrás a una madre que tiene que resucitar.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las versiones ticuna del origen del Sol que se pueden leer no coinciden en quién prepara el achiote ni en quién paga el precio de la subida. En la de Dolores Noé, el Sol pasa de regreso de cacería por la casa de su suegra, que está cocinando zumo de achiote; la olla se rompe, parte del zumo se le riega por el cuerpo y él se toma el resto, y a la vuelta, con una danta al hombro, recoge en una totuma lo que quedó en el suelo y se lo bebe todo. Recibe entonces un gran poder y se eleva. El suegro lo despide sin drama y la que sufre es la esposa, que no puede dormir de tristeza y termina convertida en árbol de algodón, sembrado por la suegra en un extremo de la chagra. En el relato de Leticia, en cambio, es la madre quien hierve el achiote por encargo del hijo, se niega a esconderse, queda hecha ceniza y es resucitada por él.

  2. Cambia también el motivo del viaje. La frase que resume la versión de Leticia habla de un hombre que sube compadecido de su gente, para darle luz y calor. En la versión de Julia del Águila, en el mismo libro de Moruapü, no hay achiote ni madre: el Sol, que es de la nación guacamayo, y la Luna son primos que se tienen rabia, y se enfrentan en una prueba para ver quién brilla más. Gana el Sol porque alumbra de día y calienta.

  3. Las tres versiones comparten un rasgo menor que dice mucho: el Sol sirve para secar. La chambira y el cumare de Leticia, la chambira que las mujeres ponen a secar desde que el Sol brilla sobre el árbol de algodón, en Dolores Noé, la ropa y la chambira de Julia del Águila. Y la corona de plumas de guacamayo del relato leticiano coincide con la que Nimuendajú describe en las máscaras del sol.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
7
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. ABC del bibliotecario promotor de lectura

    web.archive.org

    P. 72, recuadro «Leyendas ticunas»: el único rastro escrito de la versión leticiana de «El sol». Dice que cierto hombre, compadecido de las personas de su tribu, sube al cielo para alumbrar y calentar el mundo; sostiene la compasión como motivo del viaje que se discute en Versiones.

  2. Historias de los abuelos de Moruapü: versión libre en castellano

    babel.banrepcultural.org

    Dos versiones colombianas del origen solar: «Origen del Sol», de Dolores Noé (Ventura, 1993), en que el Sol bebe el zumo de achiote que cocina su suegra y la esposa se vuelve árbol de algodón; y «Otra versión de Sol y Luna», de Julia del Águila (1994), con la prueba de brillo que gana el Sol porque permite secar la ropa y la chambira. Son la base de Versiones.

  3. The Tukuna

    etnolinguistica.wdfiles.com

    P. 142: el sol quema hasta carbonizar a quien se le acerca y lleva una corona de plumas rojas de la cola del guacamayo, como la de la muchacha en la fiesta de pubertad; Nimuendajú vio tres máscaras del sol con rostro humano. Transcribe el fragmento de «The Canoe of the Sun», paralelo de Similitudes. Explica además el uso del urucú (achiote) en la pintura corporal.

Contraste y contexto · 4 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, tomo III (sección 30, «Mitos Chibcha»: Mariano Izquierdo Gallo, «Panteón de los chibchas», de Mitología americana, 1956)

    flacso.edu.ec

    P. 15, «Panteón de los chibchas»: con cita de fray Pedro Simón, el primer cacique de Ramiriquí se transformó en el sol y su tío materno, primer cacique de Sogamoso, en la luna, y juntos crearon a los hombres. Es el paralelo andino de Similitudes: un Sol que antes fue hombre.

  2. Sol e lua na iconografia Tikuna

    sedici.unlp.edu.ar

    Muestra que el par Sol-Luna organiza la iconografía ticuna como oposición y complementariedad entre día y noche, claridad y oscuridad, y que los astros nacen de rupturas de reglas sociales. Da el marco de la rivalidad entre el Sol y la Luna que el relato pone en boca de la gente.

  3. Animalidad y otredad en una muestra de literatura oral de Leticia, Amazonas

    repositorio.uniandes.edu.co

    Estudio del libro de Rodríguez de Montes en que se registra «El sol»: describe el corpus leticiano y cita con página los relatos del gavilán, los micos, Díjoma y el bufeo. Sirve para fijar qué es el registro de este relato.

  4. El bufeo: Muestra de literatura oral en Leticia

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    Referencia institucional del libro de 1981 que contiene «El sol»: lo presenta como corpus de literatura oral de Leticia con mitos ticuna y uitoto.

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«Origen del sol» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Origen del sol» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Origen del sol» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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