Origen del gavilán

Amazonas · Mixto

Origen del gavilán

Dos hermanos cazan antes de una pelazón; una comida ajena cuesta una pierna, el árbol inicia su reparación y una interrupción conduce al gavilán.

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Origen del gavilán: la entrada del relato

El relato

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Un hombre estaba haciendo una pelazón. Ya había cercado el sitio donde se iba a bailar, y en la casa la chicha estaba preparada para la fiesta. Faltaba la carne. Salió entonces de cacería con un hermano suyo.

Cazaron varios animales y los dejaron para seguir al otro día. En la noche casi todos desaparecieron. Uno de los hermanos quiso averiguar quién se los estaba robando, y no lo pudo descubrir.

Al día siguiente salieron otra vez. Anduvieron mucho rato por el monte y de pronto encontraron un plato de hígado frito, servido, como si alguien lo hubiera puesto allí para ellos. Uno de los hermanos tenía hambre. Tomó el plato y se comió el hígado.

—¡Ah, hermano! —le dijo el otro—. Yo creo que usted ya no está haciendo cosa buena. Algo le va a pasar.

Cuando fue de noche, como a las diez, se oyó venir algo que sonaba como un viento, quebrando ramas. Venían toda clase de animales. Ya venían unos diablos. Gritaban por el monte:

—¡Mi hígado, mi hígado!

El que había comido estaba dormido, y mientras dormía le arrancaron una pierna.

Su hermano lo cargó hasta un árbol y se puso a darle vueltas alrededor, una vuelta y otra, para que la pierna le volviera a crecer. Y la pierna creció.

Entonces llegó la mujer, enfurecida. Había estado esperando en la casa, y la chicha que tenía preparada para la pelazón ya no servía. Con la rabia empujó, y la pierna que acababa de nacer se rompió.

El hermano ya no sabía qué hacer ni adónde llevarlo. El herido le dijo:

—Déjame aquí. La única forma es que me dejes botado. Algún día me he de ir para alguna parte.

Así lo hizo, y se fue a buscar alimento. Cuando volvió de la cacería ya no lo encontró donde lo había dejado. Lo buscaba y no lo encontraba.

Hasta que una madrugada lo oyó cantar. Estaba en el aire, pero ya con plumas: se había vuelto pajarito, se había vuelto gavilán.

—Bueno, ¿qué hiciste, hermano? —le preguntó.

—No —le dijo—, es que yo ya me voy.

Origen del gavilán: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un cuerpo que ya no puede volver a casa todavía puede encontrar otra manera de irse.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato está en Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas, el libro que María Luisa Rodríguez de Montes publicó con el Instituto Caro y Cuervo en 1981 a partir de grabaciones hechas en Leticia. Se titula Origen del gavilán y ocupa las páginas 119 a 121. La autora transcribió con la ortografía corriente pero conservando el habla de quienes contaban, y por eso el texto dice «taba», «cercao» y «botao»: es un relato de la selva contado en el castellano de la frontera.

El impreso no circula en línea. Lo que se puede leer de él está en la monografía de grado de Andrés González Galante, Animalidad y otredad en una muestra de literatura oral de Leticia, Amazonas, presentada en la Universidad de los Andes en 2018, que dedica sus páginas 34 a 36 a este relato: copia literalmente el arranque, la advertencia del hermano, la llegada de los animales, el pedido del herido y la metamorfosis, y resume con sus palabras lo que queda entre esas citas.

González Galante recoge también la lectura de la editora. En su introducción, Rodríguez de Montes ve en este relato la estructura de prohibición, violación y consecuencia: comer carne durante la cacería para la pelazón, comerse el hígado, perder la pierna y volverse ave. Él discute esa lectura: la transformación no llega como castigo, porque el castigo ya se cumplió y la pierna volvió a crecer; llega cuando el herido queda inválido y pide que lo dejen. Un cuerpo que no puede ir a ninguna parte se cambia por uno que puede irse a cualquiera.

La pelazón es el rito ticuna de iniciación de las muchachas, y el mismo relato lo registró Nimuendajú entre los ticuna del Solimões. Es, por tanto, un relato ticuna que en Leticia se contaba en castellano.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más próximo es la variante que Nimuendajú oyó en 1929 al Capitán Félix: el mismo robo de comida ajena, el mismo dueño que llega de noche a llevarse una pierna, pero el mutilado no se vuelve ave sino constelación, y la pierna que le falta es la que se echa de menos en Orión. El mismo tronco narrativo da un gavilán en una casa y una estrella en otra.

En el mismo libro de Leticia, según González Galante, el origen de los micos boquiblancos también nace de la comida: unos niños a quienes les niegan la carne y les untan harina en la boca terminan convertidos en micos. En los dos relatos el alimento tomado o negado abre la puerta a la metamorfosis, pero allí la huella queda en el cuerpo del animal y aquí en su partida.

Y en Historias de los abuelos de Moruapü (2000), en el origen de Metare, que el libro atribuye a Dolores Noé y a Jorge Santamaría Fidelis, el gavilán pollero es uno de los dos maridos de una señora y le aconseja a su esposa que no regañe a la hermana: el ave es allí gente de la casa, con parentesco y con voz, como el hermano de Leticia antes de irse.

Y dentro del rito mismo: en los cantos de la pelazón que transcribió y tradujo Abel Santos en 2010, a la muchacha iniciada le cantan que se está emplumando, como cría de gavilán. La fiesta para la que cazaban los hermanos celebra con esa imagen el cambio de edad.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Curt Nimuendajú lo oyó entre los ticuna del Solimões, en Brasil, a informantes de 1941 y 1942, y lo publicó en The Tukuna en 1952, páginas 146 y 147, como El hombre de una pierna. Allí los dos hermanos cazan para una fiesta y encuentran bajo un árbol un envoltorio de hojas de asaí con un cuarto de cerdo asado y ñames cocidos. El mayor dice que debe ser comida de un demonio; el menor se come un ñame a escondidas. De noche el demonio llega preguntando por su comida y el ñame le contesta «aquí estoy» desde la barriga del que duerme. El mayor se esconde en la cumbrera, y el demonio corta la pierna con uñas como cuchillos.

  2. La curación es más larga: el mayor unta la herida con el jugo de un árbol llamado gaütine y baila alrededor de él con el hermano a cuestas, las manos en el tronco, cantándole que le haga crecer la pierna, y repite eso con otros árboles durante semanas. Es la esposa del mayor quien, pasada la fecha de la fiesta, lo encuentra bailando y lo empuja. El menor no vuelve a casa: le aconseja a la cuñada sembrar maíz, porque la caza ya se pudrió, y se queda en una plataforma en el monte, cada vez más pequeño, hasta que le salen plumas y se vuelve vá'e, un gavilán que grita al empezar el verano. Se despide gritándole a la cuñada que siembre.

  3. En 1929 el Capitán Félix le contó a Nimuendajú otro desenlace para el mismo comienzo: el que perdió la pierna caza con un garrote saltando en un pie y termina subiendo al cielo con los gallinazos, donde se ve todavía como Orión.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Animalidad y otredad en una muestra de literatura oral de Leticia, Amazonas

    repositorio.uniandes.edu.co

    En las pp. 34-36 analiza «Origen del gavilán» y copia con número de página (119-121) sus pasajes: la pelazón que se prepara y la cacería con el hermano, la advertencia «algo le va a pasar», el viento que quiebra ramas, los animales que gritan «¡mi hígado!», el pedido del herido de que lo dejen «botao» y la madrugada en que se vuelve pajarito y gavilán. Resume con sus palabras la caza robada, el plato de hígado frito, la pierna arrancada, las vueltas al árbol, la chicha perdida y el empujón. Discute la lectura de la editora como castigo.

  2. The Tukuna («The One-legged Man» y «wiikica (Orion)»)

    etnolinguistica.wdfiles.com

    En las pp. 146-147 publica el mismo relato entre los ticuna: el ñame robado de la comida de un demonio que contesta desde la barriga, la pierna cortada con uñas como cuchillos, el hermano que baila semanas alrededor de árboles gaütine, la cuñada que lo empuja pasada la fecha de la fiesta, el consejo de sembrar maíz y la transformación en vá'e, gavilán que grita al empezar el verano. Añade la variante del Capitán Félix (1929), en que el mutilado sube al cielo con los gallinazos y es Orión.

  3. Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas (ficha del Instituto Caro y Cuervo)

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    El portal de lenguas y literaturas del Caro y Cuervo presenta «El bufeo», con sus ocho versiones, como parte del libro «Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas» de María Luisa Rodríguez de Montes. Es la única página institucional abierta sobre el volumen de 1981 en que se publicó «Origen del gavilán», en las pp. 119-121.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. A Festa da Moça Nova: ritual de iniciação feminina dos índios Ticuna

    teses.usp.br

    Documenta lo que el relato da por sabido: el dueño de la fiesta, padre de la muchacha, tiene que cazar y pescar mucho, moquear y guardar la comida, y la cacería para juntar el moqueado dura semanas mientras se prepara la bebida fermentada (pp. 362-363 y 369-370). Explica por qué la demora de los hermanos arruina la fiesta y la chicha.

  2. Cantos del ritual de la pelazón tikuna

    revistas.unal.edu.co

    Uno de los cantos de la pelazón le dice a la muchacha iniciada que se está emplumando, «como cría de gavilán, como cría de gavilán», y otro la llama «nuestra hija (cría de gavilán)». Sostiene la similitud entre el rito para el que cazaban los hermanos y el emplumarse del herido.

  3. Historias de los abuelos de Moruapü. Versión libre en castellano

    babel.banrepcultural.org

    En el «Origen de Metare» (atribuido a Dolores Noé, Ventura, 1993, y a Jorge Santamaría Fidelis, Caña Brava, 1996) aparece un gavilán pollero que es uno de los dos maridos de una señora y le aconseja a su esposa que no regañe a su hermana: el ave actúa como pariente con voz dentro de la casa.

  4. Contra el silencio. Lenguas originarias y justicia lingüística (entrevista a Paula Letts)

    diliandes.funproeibandes.org

    En las pp. 110-111 Letts explica qué llaman los ticuna «pelazón» o yüü: el rito de pubertad en que se arranca el cabello a la muchacha, pero también otras fiestas de paso de los niños con pintura de huito y achiote y danzas, que pueden hacerse juntas. Precisa la fiesta que prepara el hombre del relato.

  5. «As estrelas eram terrenas»: antropologia do clima, da iconografia e das constelações Ticuna

    scielo.br

    Reconstruye con comunidades ticuna el calendario y las constelaciones: los astros «eran terrenos», es decir, tuvieron vida en la tierra antes de subir; el gavilán real es epónimo clánico y une el mundo de arriba con la subsistencia; y el movimiento y el canto de las aves sirven de señales del ciclo anual. Da el marco del vá'e que grita al empezar el verano y de la variante en que el mutilado sube como Orión.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Origen del gavilán» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Origen del gavilán» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Origen del gavilán» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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