Origen de los vegetales cultivaldos

Amazonas · Mixto

Origen de los vegetales cultivaldos

Una mujer obtiene alimentos de una pequeña canasta; después de sucesivos robos, ya no caen frutos listos sino brotes que deberán sembrarse.

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El relato

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Hubo un tiempo en que la tierra no daba de comer a la gente. No había plátano ni yuca, y ni siquiera las pepas del monte alcanzaban para calmar el hambre. La gente vivía esperando que algún día brotara a su alrededor algo que comer.

Por esos días andaba una santa que cargaba una canastica. Por los caminos donde ella pasaba, la gente encontraba cáscaras de plátano maduro, restos de un alimento que nadie había probado. Ella comía de lo que salía de su canasta, que era pequeña pero no se agotaba nunca.

«¡Ah, si pudiéramos tener de esos frutos! Qué sabroso sería», decía la gente cada vez que recogía una cáscara. Empezaron a seguirla para descubrir su secreto, y un día la encontraron sentada en silencio, sacando la comida de la canastica con unos golpecitos.

Los hombres decidieron quitársela. Uno de ellos, más avispado que los demás, se la arrebató de las manos. Sin su canasta, la santa se fue apagando de hambre hasta que murió.

El que se había quedado con la canastica la guardaba con celo. La sacudía y de ella caían plátanos, yucas, ñames y caimos, sin fin. Pero no le daba a nadie, y los demás seguían pasando hambre.

Entonces los otros tramaron robársela a él. Un día que salieron a pescar, el dueño de la canasta se entretuvo con el río lleno de peces y dejó de vigilarla. En ese momento uno de ellos la alcanzó con un garabato y escapó con ella.

Pero el nuevo dueño hizo lo mismo que el anterior: tampoco quiso compartir, y los demás volvieron a desear la canasta. Hasta que un día, al sacudirla, lo que cayó ya no fue comida sino colinos. Esos colinos se echaron al monte, y de ellos nacieron la yuca, el plátano, la caña y todas las plantas que desde entonces alimentan a la gente.

Origen de los vegetales cultivaldos: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El alimento que nadie comparte termina repartido en la tierra, al alcance de todos.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato no tiene un registro publicado que se pueda consultar. Su versión de Leticia está en Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas, de María Luisa Rodríguez de Montes (Instituto Caro y Cuervo, 1981), un libro que no se ha digitalizado en abierto: el Caro y Cuervo sólo publica en su portal el relato del bufeo, y la monografía de Andrés González Galante sobre ese corpus (Universidad de los Andes, 2018) no se ocupa de éste. Lo único legible de la versión leticiana es una frase del ABC del bibliotecario promotor de lectura (Biblioteca Nacional y SINIC, 2010, p. 72), que lo titula «Los vegetales»: una mujer muere después de que le roban la canasta mágica de la que sacaba yuca, plátano y otros alimentos, y desde entonces los vegetales empiezan a nacer de manera espontánea.

El motivo del alimento guardado en un recipiente y robado para sembrarlo, en cambio, es uno de los mejor documentados de la tradición ticuna. Curt Nimuendajú lo registró en The Tukuna (1952), en la página 21, al explicar que los ticuna llaman precolombina a una planta diciendo que «vino primero en el vatu' del venado», el canasto donde el venado guardó los brotes y semillas; y lo cuenta entero en las páginas 130 y 131, «The Acquisition of Cultivated Plants». En el lado colombiano, el abuelo Augusto Coello, de Boyahuazú, contó la historia de Iya Iya, el hombre venado dueño de la mochila de semillas, en dos libros: Historias de los abuelos de Moruapü (Asociación Eware, 2000), con una grabación de 1993, y Bamachigà. Historias del bama, que el Ministerio de Educación publicó en 2014 en edición bilingüe, escrita y traducida por Mariano Morán. El mismo libro de Moruapü trae «El hombre Gau», de Rafael Cayetano, de San Francisco (1994), y la Fundación Omacha recogió en Puerto Nariño, en Raíces sumergidas (2025), «Jau y el robo de las semillas».

En todas esas versiones el dueño del alimento es un venado con forma de hombre o un caminante que lleva la comida a cuestas, y ninguno muere por el robo: la mujer que se apaga de hambre al perder su canasta sólo aparece en la versión de Leticia.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano es interno y está en el Brasil. En la versión que recogió Nimuendajú en el alto Solimões aparecen dos piezas que el relato de Leticia también tiene: el árbol o la persona que da comida y muere por la codicia de los hombres, y el robo durante una pesca, cuando el dueño cuelga su canasto y se distrae con los peces. La anciana de Nimuendajú no muere, pero el árbol de la yuca dulce sí, arrancado de raíz; y el canasto del venado lo roba Dyoi con un brazo convertido en rama, como el garabato del relato leticiano.

En Puerto Nariño, la Fundación Omacha recogió de los abuelos del resguardo la historia de Jau, un antiguo hechicero que se disfraza con plumas y se hace pequeño para tenderse en el camino de Petapeta, un hombre encantado que se vuelve venado y lleva en el lomo un costal con ñame, batata, camote, plátano, estacas de yuca y semillas de frutales. Cuando Jau le roba el costal, Petapeta le grita que siembre todo lo que hay en la bolsa, y de ahí viene el sustento de los ticuna.

En todas estas historias el alimento no se inventa: existe desde el principio, pero guardado por alguien, y tiene que ser robado para que llegue a todos. Lo que distingue a la versión de Leticia es que el robo no resuelve nada: cada ladrón repite el egoísmo del anterior, hasta que la canasta deja de dar comida y da colinos para sembrar.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los registros ticuna coinciden en el robo y difieren en quién guarda la comida y en cómo se la quitan. En Nimuendajú la historia tiene dos tiempos: primero una anciana descubre un árbol que da frutos de yuca dulce, los hombres lo encuentran, lo arrasan y el árbol muere; sólo el venado, que había visto todo, guarda ramas con brotes en su canasto. Después Dyoi y sus compañeros pescan con timbó en un igarapé; Dyoi se convierte en árbol a la orilla, el venado cuelga el canasto de una de sus ramas para meterse al agua a recoger los peces muertos, y Dyoi se lo lleva. El venado, burlado, le grita que siembre en una roza nueva.

  2. En la versión de Augusto Coello, Iya Iya es un anciano con forma de venado a quien Yoí manda para dar alimentos a los ticuna. Pide por esposa a una huérfana que lo rechaza por viejo y llagado. Cada día se sienta sobre un tronco atravesado a comer de su mochila, un caimo, luego caña, luego piña, y deja las cáscaras y los restos, que la gente prueba al volver. Un joven lo espía, y el grupo lo invita a barbasquear la quebrada; le piden que saque la mochila del agua para que no se moje, y en la edición de 2014 el ladrón se ha fabricado una horqueta para engancharla. Iya Iya les manda hacer una chagra y una fiesta, y avisa que vendrá con los animales a comer las hojas.

  3. «El hombre Gau» y el relato de Omacha cambian la trampa: un joven se cubre de plumas y se tiende en el camino del dueño del canasto, que se detiene a examinarlo, y en el descuido se lo arrebata. El relato de Leticia es el único en que la dueña muere, el único con una cadena de robos, y el único en que la canasta termina dando colinos en lugar de comida.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
7
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. ABC del bibliotecario promotor de lectura

    web.archive.org

    P. 72, recuadro «Leyendas ticunas», entrada «Los vegetales»: una mujer muere después de que le roban su canasta mágica, de la que sacaba yuca y plátano, y así los vegetales empiezan a nacer de manera espontánea. Es el único rastro consultable de la versión leticiana.

  2. The Tukuna

    etnolinguistica.wdfiles.com

    P. 21, la expresión «vino primero en el vatu' del venado» para las plantas antiguas; pp. 130-131, «The Acquisition of Cultivated Plants»: la anciana del árbol de yuca dulce que los hombres arrasan, el venado que guarda brotes en su canasto y Dyoi que se lo roba durante una pesca con timbó, convertido en árbol a la orilla. Es el paralelo más cercano en la escena de la pesca.

  3. Historias de los abuelos de Moruapü: versión libre en castellano

    babel.banrepcultural.org

    Dos relatos colombianos del motivo: «El venado y la historia de los alimentos», de Augusto Coello (Boyahuazú, 1993), con las cáscaras de caimo que delatan al anciano y el robo de la mochila durante la pesca con barbasco; y «El hombre Gau», de Rafael Cayetano (San Francisco, 1994), donde un joven emplumado le arrebata el canasto al dueño de los alimentos.

Contraste y contexto · 4 referencias

  1. Bamachigà. Historias del bama (Río de Letras, Territorios Narrados)

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    «Iya Iyachigà. Historia de Iya Iya, el hombre venado», narrada por Augusto Coello, escrita y traducida por Mariano Morán: la versión más larga del motivo. El venado deja cáscaras de caimo y restos de caña para tentar a la gente, un joven lo espía, lo engañan con una pesca y el ladrón le engancha la mochila con una horqueta; la mochila trae palo de yuca, caña, ñame y chonque para sembrar.

  2. Raíces sumergidas. Historias ancestrales de la Amazonia

    omacha.org

    Pp. 38-39, «Jau y el robo de las semillas»: Jau, disfrazado con plumas, le roba a Petapeta, hombre encantado que se vuelve venado, el costal con ñame, batata, camote, plátano, estacas de yuca y semillas de frutales, y Petapeta le grita que siembre todo. Sostiene el segundo paralelo de Similitudes.

  3. Animalidad y otredad en una muestra de literatura oral de Leticia, Amazonas

    repositorio.uniandes.edu.co

    Estudio del libro de Rodríguez de Montes en que se registra «Los vegetales»: describe el corpus y su recolección en Leticia. Sirve para fijar qué es el registro de este relato.

  4. El bufeo: Muestra de literatura oral en Leticia

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    Referencia institucional del libro de 1981 que contiene la versión leticiana de «Los vegetales», presentado como corpus de mitos ticuna y uitoto y de narraciones de Leticia.

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«Origen de los vegetales cultivaldos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Origen de los vegetales cultivaldos» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Origen de los vegetales cultivaldos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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