Origen de los micos boquiblancos

Amazonas · Mixto

Origen de los micos boquiblancos

Tres niños huérfanos reciben solo caldo y harina en los labios; al abandonar la casa, la señal del engaño permanece en los micos boquiblancos.

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Origen de los micos boquiblancos: la entrada del relato

El relato

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Quedaron tres niños huérfanos al cuidado de un hermano grande, que ya tenía mujer e hijos también grandes. La cuñada les tenía rabia a los pequeños y no les daba de comer.

El hermano salía de cacería. Cuando volvía con la presa, la mujer la cocinaba para sus propios hijos, y a los cuñados les daba sólo el caldo. Además hacía harina de maíz y se la untaba a los niños en la boca, para que el marido creyera que sí habían comido.

Los niños se fueron aburriendo cada vez más. Empezaron a irse de la casa, y un día ya no volvieron.

El hermano mayor comenzó a sospechar de su mujer. Cuando vio que los niños no aparecían, salió a buscarlos adonde se encontraban. Pero cuando llegó allá, ya eran micos, micos de boca blanca.

Desde ahí se formaron esos micos. Desde ahí existe el mico boquiblanco.

Origen de los micos boquiblancos: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Cuando el cuidado se finge, los que pasan hambre terminan por irse a otra forma de vida.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato se publicó con el título «Origen de los micos boquiblancos» en Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas, el libro que María Luisa Rodríguez de Montes sacó en 1981 con el Instituto Caro y Cuervo. Está en las páginas 100 y 101. El libro reúne relatos grabados a habitantes de Leticia: mitos uitoto y ticuna y narraciones de la población de habla española del casco urbano y sus alrededores, ordenados por secciones temáticas.

Ese volumen no se puede leer en abierto. El texto se conoce por la tesis de Andrés González Galante, Animalidad y otredad en una muestra de literatura oral de Leticia, Amazonas, presentada en la Universidad de los Andes en 2018 bajo la dirección de María Cândida Ferreira de Almeida. En las páginas 32 y 33 González Galante copia dos pasajes del informante —el comienzo y el final— y resume lo que queda entre ellos. En los pasajes copiados se oye el castellano de quien habla: «tres niño así huérfano», «entonce», «cuando él yegó allá». La tesis no da el nombre de esa persona.

González Galante lee la historia como un mito en sentido estricto, porque desde el título promete explicar el origen de algo. Señala que la transformación nunca se cuenta: cuando el hermano llega, los niños ya son micos, y lo que une a unos y otros es la boca blanca, la misma que dejaba la harina de la cuñada. Advierte también que Rodríguez de Montes describe Leticia como un lugar de «continuo proceso de transculturación», donde conviven gentes de varias regiones de Colombia, de Perú y de Brasil.

La Biblioteca Nacional de Colombia, en el ABC del bibliotecario promotor de lectura publicado con el SINIC en 2010, pone «Los micos boquiblancos» en una lista titulada «Leyendas ticunas». De ahí viene la atribución a ese pueblo; el informante de Leticia no queda identificado.

Resonancias con otros mitos

Curt Nimuendajú recogió entre los ticuna del Solimões, y publicó en 1952, la historia de una niña huérfana desde la infancia a la que el tío y la mujer de éste no querían; lloraba sola por un camino del monte hasta que una figura celeste la abrazó, la subió al cielo, la lavó y le dio el nombre de aria'na. Como los tres hermanos de Leticia, es una huérfana maltratada por el pariente que la recibe y su pareja, y sale de la casa hacia otro modo de existir; pero ella es acogida y crece, mientras que los niños se quedan para siempre en el cuerpo de un animal. En los cuentos reunidos por los hermanos Grimm, Hansel y Gretel también pasan hambre en su casa: en tiempo de escasez, la madrastra convence al padre de dejarlos en el bosque para que la comida alcance a los adultos. La diferencia es que ellos vuelven con riquezas y encuentran que la madrastra ha muerto, mientras que aquí el hermano llega cuando ya no hay regreso. El parecido está en la figura de la mujer que no alimenta a los hijos ajenos, no en el desenlace, y no indica contacto entre esas tradiciones.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. De este relato de Leticia sólo hay dos maneras de leerlo hoy, y dicen cosas distintas. La síntesis de la Biblioteca Nacional lo reduce a una línea: en un principio eran niños huérfanos a quienes nadie cuidaba, y por eso se convierten en micos. No hay cuñada, ni caldo, ni harina, ni un hermano que salga a buscarlos. La tesis de González Galante, en cambio, recupera justo eso: la rabia de la cuñada, la presa que se queda con sus propios hijos, el caldo para los pequeños, la harina de maíz en la boca y el hermano que empieza a sospechar y llega tarde. Donde la síntesis habla de un descuido general, la cita del informante señala a una persona y un engaño.

  2. Otros micos ticuna tienen su propia historia y no son éste. En Historias de los abuelos de Moruapü, del año 2000, Jairo Ramos Manduca, de Nazareth, contó en 1993 la de un mico boquiblanco que se va con el Abuelo Hongo a una fiesta de pelazón y, borracho de masato, se niega a recibir carne ahumada de mico volador porque es igual a la suya: es su primo. Ahí el mico boquiblanco ya existe y es tratado como pariente de la gente. En el mismo libro, otra historia termina con una tropa de micos que cae al río cuando un hombre les corta el bejuco por el que cruzaban. Ninguna de las dos cuenta cómo llegaron a ser micos los niños huérfanos.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Animalidad y otredad en una muestra de literatura oral de Leticia, Amazonas

    repositorio.uniandes.edu.co

    Pp. 32-33: copia el comienzo y el final de «Origen de los micos boquiblancos» (Rodríguez de Montes 1981, pp. 100-101) y resume lo demás: tres huérfanos, la cuñada que da el caldo y guarda la presa, la harina de maíz en la boca, la huida y el hermano que llega cuando ya son micos. Lee el relato como mito de origen y señala que la transformación no se narra.

  2. Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas (reseña en el Portal de lenguas de Colombia)

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    La reseña confirma la obra de la que sale el relato: 262 páginas, publicada por el Caro y Cuervo en 1981, con relatos de seres del río y la selva y otros de dioses, brujos, héroes y jóvenes astutos.

  3. ABC del bibliotecario promotor de lectura

    bibliotecanacional.gov.co

    P. 72, bajo «Leyendas ticunas»: «Los micos boquiblancos. En un principio eran niños huérfanos a quienes nadie cuidaba y por esto se convierten en micos». Es la base de la atribución ticuna.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. The Tukuna

    ucpress.edu

    P. 112: la historia de aria'na, huérfana a la que el tío y su mujer no querían, llevada al cielo por ta-e'. Es el paralelo ticuna de un huérfano maltratado por el pariente que lo recibe.

  2. Historias de los abuelos de Moruapü: versión libre en castellano

    babel.banrepcultural.org

    Publica «El mico boquiblanco y el Abuelo Hongo», narrado por Jairo Ramos Manduca en Nazareth en 1993: un mico boquiblanco va a una pelazón y rehúsa la carne de mico volador porque es su primo. Muestra el mico boquiblanco como pariente de la gente en otra historia ticuna.

  3. Rasgos lingüísticos en relatos míticos tikuna: una caracterización

    repositorio.unal.edu.co

    Su catálogo de corpus, en el apartado de Historias de los abuelos de Moruapü, registra «El mico boquiblanco y el abuelo hongo» (1993) de un narrador de Nazareth: confirma, con otra fuente, que el mico boquiblanco tiene historias propias en la tradición del trapecio.

  4. Grimms' Fairy Tales: Hansel and Gretel

    gutenberg.org

    En tiempo de hambre la madrastra convence al padre de dejar a los niños en el bosque; ellos vuelven con riquezas y ella ha muerto. Paralelo de la mujer que no alimenta a los hijos ajenos.

  5. Los ticuna frente a los procesos de nacionalización en la frontera entre Brasil, Colombia y Perú

    redalyc.org

    Describe la presencia ticuna en torno a Leticia y la frontera de tres países, contexto de un libro grabado en esa ciudad con informantes de orígenes mezclados.

  6. Pueblo Tikuna

    colecciones.icanh.gov.co

    Sitúa al pueblo tikuna en el trapecio amazónico.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Origen de los micos boquiblancos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Origen de los micos boquiblancos» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Origen de los micos boquiblancos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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