Origen de la luna

Amazonas · Mixto

Origen de la luna

Una joven marca con tinte oscuro al visitante nocturno; al amanecer reconoce a su hermano, que no puede borrar el rostro y asciende como Luna.

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Origen de la luna: la entrada del relato

El relato

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Una muchacha vivía en un pueblo rodeado de selva con su madre y con su hermano mayor. Desde hacía algunas lunas, alguien la visitaba de noche. Llegaba en silencio hasta su hamaca, se acostaba junto a ella en la oscuridad y se iba antes de que pudiera saber quién era.

La muchacha vivía inquieta con ese secreto. Una noche se lo contó a su madre, y entre las dos decidieron averiguar quién era el visitante. La madre preparó una tintura negra y se la dio a la hija para que se la untara en la cara al que llegaba.

El visitante volvió. En la oscuridad, la muchacha le pasó la tintura por el rostro.

Al amanecer, con la luz, se supo todo: el hermano se despertó con la cara manchada de negro. Lleno de vergüenza, corrió al río y se lavó una y otra vez, pero la mancha no salía. La tintura se le había metido en la piel.

Cuando el pueblo despertó, él ya entendía que no había vuelta atrás. Empezó a subir, despacio, hasta perderse en el cielo, y allá arriba se convirtió en la Luna.

Desde entonces, en las noches claras, la luna sale con las manchas de aquella tintura en la cara, y desde lejos alumbra la hamaca donde duerme su hermana.

Origen de la luna: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se hace a oscuras termina escrito en la cara, a la vista de todos.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato no tiene un registro publicado que se pueda consultar. Su versión de Leticia forma parte de Muestra de literatura oral en Leticia, Amazonas, de María Luisa Rodríguez de Montes (Instituto Caro y Cuervo, 1981), un libro de 262 páginas que no está digitalizado en abierto: el portal de lenguas y literaturas nativas del Caro y Cuervo sólo reproduce de él el relato del bufeo, y la monografía que Andrés González Galante dedicó en 2018 a ese mismo libro, en la Universidad de los Andes, analiza otros relatos y no éste. Lo único que se puede leer de la versión leticiana son dos líneas del ABC del bibliotecario promotor de lectura, que la Biblioteca Nacional y el Sistema Nacional de Información Cultural publicaron en 2010: en la página 72, bajo el título «Leyendas ticunas», resumen que un joven comete incesto con su hermana y sube al cielo mostrando en la cara las manchas de las tinturas negras que lo delataron.

El motivo, en cambio, está bien documentado entre los ticuna, a los dos lados de la frontera. Curt Nimuendajú lo recogió en el alto Solimões y lo publicó en The Tukuna (Universidad de California, 1952), en las páginas 142 y 143, con el título «The Spots on the Moon». Lo sitúa en una de las grandes malocas antiguas, cerradas de noche por los mosquitos y por eso completamente oscuras, y el tinte es el genipapo con que las madres pintaban de negro a los recién nacidos. En el lado colombiano, Historias de los abuelos de Moruapü (Asociación Eware, 2000), compilado por Hugo Armando Camacho, Federico José Huaines y Sergio Ramos del Águila, publica dos versiones grabadas en 1994 en un taller de tradición oral, con el huito como tintura y la wocha, la hoja que ennegrece los dientes, en el origen del enredo.

Priscila Faulhaber, que estudió la cosmología ticuna del lado brasileño, muestra que el incesto de la Luna no es un episodio aislado: de él nacen los hermanos Woramacuri, dos estrellas que, cuando se ven cerca de la luna, pueden anunciar el nacimiento de una mujer.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano está en el mismo pueblo y trae una genealogía. Faulhaber documenta que los ticuna presentan a los cuerpos celestes con rostro humano como consanguíneos, primos, hermanos o hijos de la Luna, y que su origen evoca un incesto primordial: como castigo por la vergüenza, las divinidades aislaron a los hermanos en el mundo de arriba, donde vigilan para que la falta no se repita. La luna manchada no es un final sino el comienzo de un cielo poblado de parientes.

Lejos del Amazonas, entre los inuit de la tierra de Baffin, Franz Boas recogió en The Central Eskimo (1888) un relato casi calcado. Una muchacha es violentada de noche en la casa de cantos, con las lámparas apagadas; se ennegrece las manos con hollín y, cuando vuelve a pasar, embadurna la espalda del hombre. Al encender las luces ve que es su hermano. Huye con una tea encendida y él la persigue con otra que se apaga al caer y queda brillando apenas; los dos suben al cielo, ella convertida en el sol y él en la luna.

La estructura es la misma que en las versiones ticuna: un visitante sin rostro, una marca negra puesta a oscuras, el descubrimiento con la luz y la subida del hermano como astro menor. Lo que cambia es el papel de la mujer. En el relato inuit ella también sube y se vuelve el sol que él persigue; en las versiones ticuna se queda en la tierra y es él quien se va solo, llevando la marca.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El detalle que cambia entre los registros es quién idea la trampa. En la página de Nimuendajú la hermana está sola: duerme tan profundo que no siente nada, sólo por la mañana sabe lo que ha pasado, intenta sin éxito quedarse despierta, queda embarazada y da a luz un hijo. Es la costumbre de pintar al niño con genipapo la que le pone el tinte a mano, y una noche mete la mano en la olla y se la pasa por la cara al que llega. En la versión de Julia del Águila publicada en Moruapü, la idea es de la madre: le aconseja rallar huito, exprimirlo y dejar el zumo listo dentro del toldillo. En una canción de la Luna registrada en Enepü, en el Brasil, que recoge Faulhaber, es la abuela quien orienta a la muchacha para echarle el jugo de jenipapo en la cara.

  2. También cambia lo que el hermano deja en la tierra al huir. Con Nimuendajú, las hojas con que se limpia se vuelven pavas de monte, anúes y otros pájaros negros, y el igarapé de São Jerônimo, donde se lava, queda negro para siempre. En Moruapü las hojas dan los pájaros bocamuchacha y locheros, en la versión de Augusto Coello, y el bocamonchado y el cuervo, en la de Julia del Águila; en las dos el joven no sube por el aire sino por el hueco del tronco de un árbol que ha mandado cortar a su cuñado.

  3. La versión leticiana resumida en 2010 conserva lo esencial y nada más: el incesto, la tintura negra que lo descubre y la subida al cielo con las manchas en la cara. La madre que prepara el tinte y el lavado inútil en el agua coinciden con Julia del Águila; los pájaros, el árbol y el hijo no aparecen.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. ABC del bibliotecario promotor de lectura

    web.archive.org

    P. 72, recuadro «Leyendas ticunas» atribuido al SINIC: el único texto consultable de la versión leticiana. Resume «La luna» en una frase: un joven comete incesto con su hermana y sube al cielo mostrando en la cara las manchas de las tinturas negras que lo descubrieron.

  2. The Tukuna

    etnolinguistica.wdfiles.com

    Pp. 142-143, «The Spots on the Moon»: la versión ticuna más próxima al resumen leticiano. El hermano entra de noche en la hamaca de la hermana en una maloca oscura; ella, que pinta a su hijo con genipapo, le unta la cara; él se limpia con hojas que se vuelven pájaros negros, se lava en el igarapé de São Jerônimo, que queda negro, y sube al cielo como luna.

  3. Historias de los abuelos de Moruapü: versión libre en castellano

    babel.banrepcultural.org

    Trae dos versiones colombianas del motivo grabadas en 1994: «Origen de la Luna» de Augusto Coello (la wocha, la esposa boruga, el huito mezclado con wone) y «Otra versión de Sol y Luna» de Julia del Águila, donde la madre aconseja preparar el huito, el joven no logra quitarse la mancha en la quebrada y sube por el interior de un árbol de algodón. Es la versión que más se parece al texto leticiano en la madre y el lavado inútil.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. «As estrelas eram terrenas»: antropologia do clima, da iconografia e das constelações Ticuna

    scielo.br

    Documenta el incesto primordial de la Luna como origen de los astros con rostro humano, parientes de la Luna aislados en el mundo de arriba, y cita una canción de la Luna registrada en Enepü (Évare II, Brasil) en la que la muchacha, orientada por su abuela, le echa jugo de jenipapo en la cara al hermano. Sostiene la versión de la abuela y el primer paralelo de Similitudes.

  2. Sol e lua na iconografia Tikuna

    sedici.unlp.edu.ar

    Asocia al Sol y a la Luna con un episodio de incesto en que la Luna, masculina, tiene relaciones con su hermana y engendra a los hermanos Woramacuri, estrellas que vistas cerca de la luna pueden anunciar el nacimiento de una mujer, y liga a la Luna con el ciclo menstrual.

  3. Animalidad y otredad en una muestra de literatura oral de Leticia, Amazonas

    repositorio.uniandes.edu.co

    El único estudio abierto sobre el libro de Rodríguez de Montes en que se registra esta versión: describe el corpus leticiano y cita con página otros relatos del libro. Sirve para situar el registro y su contexto de recolección.

  4. El bufeo: Muestra de literatura oral en Leticia

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    Presenta el libro de Rodríguez de Montes (1981) como corpus de literatura oral de Leticia con mitos ticuna y uitoto y narraciones de la población hispanohablante; es la referencia institucional del registro de este relato.

  5. The Central Eskimo

    gutenberg.org

    Sección de leyendas, «The sun and the moon»: la versión de los akudnirmiut y oqomiut en que una muchacha, violentada a oscuras en la casa de cantos, embadurna con hollín la espalda del hombre, descubre a su hermano y huye con una tea; ella se vuelve el sol y él la luna. Es el paralelo lejano de Similitudes.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Origen de la luna» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Origen de la luna» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Origen de la luna» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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