
Andina · Mestizo
Nueva versión de la luz del limonal
Un sacerdote encuentra en Río Hato un remolino de fuego y, mediante oraciones, separa de la luz la figura de un niño.
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Luz nació en las tierras de la hacienda El Limonal, cerca del río Hato, en Piedecuesta. Era hija de labradores, una niña despierta. Sus padres murieron en el río, el mismo que les daba de comer, y los dueños de la hacienda la recogieron en la casa principal. Allí creció, y se hizo tan bonita que los muchachos del lugar hablaban de ella a media voz.
Se enamoró de Baldomero, un joven elegante. Se casaron en la capilla del Limonal, entre cohetes, y por un tiempo todo les fue bien. Pero los conflictos que azotaban la región se llevaron a Baldomero de leva, sin aviso. Luz se quedó sola, creyéndose abandonada, llena de miedo y de desconfianza.
En esa soledad tuvo un hijo de otro hombre. La culpa pudo más que ella. Una noche se internó en el monte con el niño y lo mató con un hacha. En una piedra del río quedó una mancha de sangre que el agua nunca borró.
Volvió a la hacienda y siguió su vida con aquel peso encima. Un día llegó la noticia de que Baldomero regresaba. Luz no lo resistió: perdió el juicio y se ahorcó en su propia casa.
Desde esa noche anda por los caminos. Es una llamarada que en las noches de cuaresma recorre el trecho entre El Limonal y Piedecuesta. Quien la ve debe decir «¡allá va!», para no cruzarse en su camino. Al que dice «¡allá viene!», la frase prohibida, lo alcanza el terror.
Muchos años después, en 1888, el padre Esteban García iba a caballo hacia Piedecuesta por esos caminos angostos y empedrados. Llevaba en el anca a un paje, un niño que, en las visiones del sacerdote, llegaría a ser un monje capuchino de gran devoción. En el camino del río Hato se les apareció la Luz del Limonal. Con voz de fuego le pidió al padre el paje, para despedazarlo.
El sacerdote no se lo entregó. Se puso la estola y la conjuró con oraciones en latín. Entonces vio el alma de un niño, que había muerto asesinado, subir en calma hacia el cielo. La Luz quedó desterrada a un lugar lejano, donde no se oye cantar un gallo, y por un tiempo dejó de salir a los caminos.

La enseñanza
“Una culpa escondida puede seguir encendida en el camino mucho después de la muerte.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 6.98783° · -73.0477°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Santander · Andina
- Referencias
- 5
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Leyendas y cuentos de Santander (fragmento de cubiertas publicado por el autor)
drive.google.com
Es la obra de la que con más probabilidad sale la Luz del Limonal: la contraportada dice que el libro reúne cuarenta y seis «sagas» santandereanas y fija editorial (Sic, Bucaramanga) e ISBN. El relato de la huérfana de El Limonal y del cura que conjura la luz tiene el tono de hacienda y vereda piedecuestana de ese corpus.
- Folclor tolimense, «La Candileja», p. 65 (reimpresión de la edición de 1962)
repositorio.unibague.edu.co
Da el paralelo más cercano de la luz errante: la Candileja es una mujer condenada tras su muerte a vagar por los caminos reales con un hachón encendido, que se aparece a la orilla del camino a los viajeros de a caballo y se les monta en la grupa; se la atrae rezando y se la ahuyenta con insultos. Es la misma figura de mujer muerta que paga una culpa con fuego en el camino.
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 19: Juan de Dios Arias, «Folclor santandereano» (1954), nota 5 de la p. 143 y «Lagunas encantadas», pp. 137-138
flacso.edu.ec
Documenta en Santander las otras dos piezas del motivo: la Llorona, mujer salvaje que recorre de noche las quebradas en busca del hijo que ella misma ahogó (nota 5), y el conjuro del sacerdote como único remedio contra un lugar encantado, en el diálogo de Ancízar en Los Santos (pp. 137-138). La madre infanticida y el cura que conjura son los dos ejes de la Luz del Limonal.
Contraste y contexto · 2 referencias
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 21: Cesáreo Rocha Castilla, leyendas del Tolima, «La Candileja»
flacso.edu.ec
Registra una segunda forma tolimense de la luz errante: una llama que sale de las orillas de los pantanos y persigue de noche a los caminantes solitarios, se coloca en la grupa de los que van a caballo y sólo busca a los que andan en malos pasos o tienen algún remordimiento. El remordimiento como imán de la luz es el mismo de la Luz del Limonal.
- Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano, «La Bola de Fuego», pp. 13-14
archive.org
Trae la luz de los caminos como ficción declarada: una luz intensa que gira en el aire a poca altura, persigue a los caminantes solitarios, a los esposos infieles y a los enamorados en malos pasos, y se transforma en mujer bella para atraerlos. Coincide con la Luz del Limonal en la mujer hecha fuego que castiga las faltas de amor.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Nueva versión de la luz del limonal» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Nueva versión de la luz del limonal» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Nueva versión de la luz del limonal» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








