En los tiempos antiguos, cuando la selva hablaba y los ríos eran las venas de la Tierra, existía un hombre llamado Novuideitoma, cuyo corazón oscuro ocultaba un secreto temido por todos. En su casa vivía su hija, Novuideitoma, a quien ofrecía a quienes deseaban desposarla, pero ninguno regresaba jamás. Un susurro recorrió la aldea: "Los hombres que yacen con su hija mueren, devorados por serpientes y alacranes ocultos en su cuerpo. El padre, entonces, se alimenta de sus almas."
Los jóvenes, atraídos por la belleza de la hija, acudían uno tras otro, como polillas danzando alrededor de una llama, solo para ser engullidos por aquel destino sellado. Con el tiempo, un valiente llamado Nonuetoma, cuya sabiduría y maestría en los secretos del mundo rivalizaban con cualquier poder oscuro, decidió enfrentar su destino.
Al llegar a la casa de Novuideitoma, el anciano le dio la bienvenida como a todos los demás con una sonrisita carcomida por el tiempo y la malicia. "Aquí está mi hija. Es tuya, si logras sobrevivir."
Nonuetoma, consciente de los peligros, se rehusó a dormir en la misma hamaca que la joven, pues comprendía que algo más siniestro habitaba en aquel hogar. "Es mía ya que has dado tu palabra, pero no de la manera que esperas.", murmuró al anciano, cuyas intenciones eran más claras que el río en marea baja.
La noche era espesa y la oscuridad, tangible. Novuideitoma, astuto como zorra y venenoso como serpiente, puso a prueba a Nonuetoma, enviándole a trabajar en la quebrada llena de peces, cuya superficie brillaba con trampas invisibles para los ojos incautos. Pero Nonuetoma se sumergió en las aguas, transmutándose en tigre, combatiendo con las criaturas del río hasta emerger victorioso, al igual que Novuideitoma, quien seguía este juego de metamorfosis con interés perverso.
"Veo que no eres fácil de matar," dijo Novuideitoma, con el dolor de una muela encarnada por el castigo divino, al verse incapaz de destruir a aquel que había arruinado sus planes.
En un intento final de deshacerse del intruso, Novuideitoma llevó a Nonuetoma al borde de un precipicio. Allí crecía un árbol cargado de frutos que caían como piedras letales. Sin embargo, guiado por la voz de su espíritú, una fuerza ancestral y sabia que moraba en su interior, Nonuetoma transformó las ramas de peligro en una oportunidad, utilizando arañas y gusanos como aliados. Vio cómo el árbol caía, derrotado por su inteligencia.
"¡Eres un hombre poderoso!", admitió el anciano, aferrándose a una fingida admiración que no podía ocultar su desesperación. Pero Nonuetoma, hombre de pocas palabras, no complació al anciano con respuestas.
Finalmente, Novuideitoma decidió recurrir a un último ardid. Invitó al valiente a quemar el bosque, pretendiendo que las llamas consumieran su vida. Sin embargo, Nonuetoma, transformado en picaflor, escapó de las llamas con agilidad y, como camaleón, encontró refugio en la espesura de una quebrada. El fuego lo acunó temporalmente, quemando las puntas de sus alas, pero su destreza y su magia restauraron lo que el peligro se había llevado.
Novuideitoma, frustrado por no poder encontrar restos de su enemigo, vio en la cara enigmática de Nonuetoma la derrota de sus trucos y se resignó a buscar venganza en otra parte. Desapareció, dejando a su hija y a Nonuetoma en paz, pero el daño estaba hecho.
Nonuetoma, sin interés en mantener lazos con la hija del hechicero caído, se fue hacia tierras desconocidas. Viajó a lo más recóndito de la selva, donde encontró a Enocaido, un pueblo joven, como él, libre de oscuridad y engaños. Allí halló una nueva esposa y dos hijos, en quien partió parte de su sabiduría y fortaleza.
Las sombras de su pasado, sin embargo, no dejaban de buscarlo. Pagaron al guerrero de Enocaido para que lo confrontara, pero en su nuevo hogar de amor y paz, Nonuetoma vio la oportunidad de crear un futuro diferente. La nueva tribu se levantó detrás de él, el río parlanchín a sus espaldas, la selva maternal protegiéndolo.
Los hijos del anciano Novuideitoma buscaron venganza, llenando sus propias almas de la sabiduría mestiza de su padre, pero al encontrarse con Nonuetoma e intentar su propio engaño, el destino quedó sellado. Las nuevas generaciones recibieron una lección de los poderes invisibles del mundo: que la vida, como las selvas más profundas, está llena de caminos y destinos que traspasan el entendimiento humano, y que la sabiduría, cuando se usa para el bien, siempre triunfa sobre la escuridad.
Y así, entre las hojas susurrantes y los ríos murmurantes, la leyenda de Nonuetoma se mezcló con la del mundo, respirada por todos los seres que calladamente entienden los misterios que viven más allá de los límites de la vista y del oído, en el corazón mismo de la realidad.
Historia
El mito narra la historia de una hija llamada Novuideitoma (o Nofuijitoma) quien termina siendo un instrumento de muerte para varios pretendientes enviados por su padre, quien devora a los hombres que buscan casarse con ella. La muerte de los pretendientes es provocada por diversos animales venenosos que atacan a los hombres cuando intentan estar con Novuideitoma. Sin embargo, un hombre llamado Nonuetoma, un ser sabio y poderoso que se transforma en diferentes criaturas, logra cumplir con las pruebas del padre y sobrevivir a sus engaños mortales, incluso escapando de trampas mágicas y ataques sobrenaturales. Nonuetoma, con la ayuda de su espíritu, supera las pruebas, expulsa a los animales venenosos y termina por abandonar a la hija para buscar a otra mujer, siendo perseguido todavía por las intenciones de muerte del padre.
En su nueva vida, Nonuetoma tiene dos hijos con una mujer de otra tribu. Sin embargo, sigue siendo un objetivo para personas que han recibido pago para matarlo. Finalmente, sus hijos se transforman en tigres, vengando la traición hacia su padre asesinando a varios miembros de la tribu, a excepción de dos niños que logran escapar. Este relato ilustra la intensa lucha entre la sabiduría y el engaño, la supervivencia mediante la transformación y el poder inherente de ciertos individuos para superar adversidades aparentemente insuperables.
El mito parece originarse en un contexto donde las transformaciones y las pruebas de vida o muerte forman parte de narrativas épicas que exaltan la astucia y el poder espiritual.
Versiones
Las diferencias entre las versiones del mito radican principalmente en el enfoque hacia los personajes y el desenlace de los eventos. En la primera versión, el relato se centra en Novuideitoma, un hombre cuyo objetivo es devorar a aquellos que buscan el amor de su hija a través de trampas sobrenaturales. Sin embargo, se encuentra con Nonuetoma, quien está preparado con habilidades místicas equivalentes. Nonuetoma supera las pruebas y trampas gracias a su sabiduría y poderes, como transformarse en un tigre, una araña y una iguana, mostrando una resiliencia sobrenatural. El relato enfatiza la lucha mística entre los dos hombres, con Novuideitoma intentando repetidamente matar a su yerno sin éxito, hasta que Nonuetoma finalmente abandona la situación tras asegurar su victoria.
La segunda parte del relato parece centrarse en la venganza de los descendientes de Nonuetoma, quienes toman un enfoque más violento. Después de la muerte de Nonuetoma, sus hijos se convierten en tigres y destruyen a toda la tribu responsable de la muerte de su padre. Este segmento se enfoca más en la justicia y retribución que en la resistencia astuta. La dinámica cambia de un enfrentamiento intelectual entre dos rivales a un acto de justicia salvaje llevado a cabo por la generación siguiente. La narrativa de las segundas partes también introduce elementos nuevos, como los sobrinos de Nonuetoma engañando a sus adversarios sobre el origen de sus alimentos, lo que añade una capa adicional de conflicto y complejidad moral en comparación con el enfrentamiento más directo de las versiones anteriores.
Lección
La sabiduría y el bien siempre triunfan sobre la oscuridad.
Similitudes
Se asemeja a los mitos griegos de metamorfosis como los de Ovidio, donde los personajes se transforman para superar desafíos.
Territorio
Ubicacion geografica del mito
Ubicacion registrada para este mito en el territorio.



