Meicuchuca y la mujer serpiente

Andina · Muiscas

Meicuchuca y la mujer serpiente

La esposa de Meicuchuca descubre una serpiente en el lecho del cacique. En el río Funza, la joven sin nombre elige su forma y desaparece.

Leer el relato
Meicuchuca y la mujer serpiente: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 3 min

Una anciana llegó al cercado de Meicuchuca y traía a una joven doncella que el señor de Bogotá había mandado pedir. La anciana habló poco, entregó a la muchacha y se fue por donde había venido.

Meicuchuca se aficionó a ella como no se aficionaba a nadie. De noche y de día su entretenimiento era la recién llegada, y la esposa principal, que antes tenía el trato primero del cacique, se quedó sin caricias y sin palabras. Rabiaba de celos y no podía remediarlo.

Ella no fue a gritar delante de la casa. Consultó con un jeque, ayunó e hizo ofrendas en el santuario.

—No acuses a nadie todavía —dijo el jeque—. La noche muestra formas que el día no sabe nombrar. Llega a la cama del cacique cuando esté en ella con la joven, y mira.

La mujer esperó a que el cercado quedara en silencio. Entró al aposento. Junto a Meicuchuca no había ningún cuerpo de mujer: sobre las mantas dormía una culebra grande, y la cabeza descansaba cerca del hombro del señor. Salió sin ruido y contó al jeque lo que había visto.

—Convida a la joven mañana —dijo—, y que vaya con otra de las mujeres a bañarse al río que llaman Bogotá, o por su propio nombre Funza, por debajo del salto del Tequendama.

La invitación llegó. La joven aceptó sin preguntar.

Caminaron por la orilla hasta un recodo ancho. Las otras entraron al agua; ella permaneció en la arena, con la manta sobre los hombros, mirando la corriente.

—¿Sabes por qué estamos aquí? —preguntó la esposa.

—Lo sé desde que abriste la puerta anoche.

Se desprendió la manta y tocó el agua con un pie. La piel cambió sin violencia: las piernas se fundieron, la espalda se alargó, y donde un instante antes había una mujer se levantó la misma culebra, a la vista de todas.

Algunas gritaron. La esposa principal no huyó.

—¿Engañaste a Meicuchuca?

La culebra levantó la cabeza.

—Él nunca preguntó quién era. Solo decidió quién quería que fuera.

Y se deslizó entre las aguas y se desapareció, sin que nadie volviera a verla.

Meicuchuca llegó cuando ya no podía alcanzarla. Buscó entre juncos y piedras hasta que la luz se le fue. No la encontró.

Desde entonces, cada vez que debía decidir algo, el señor recordaba la frase dicha junto al agua. Había confundido el silencio con una respuesta y el deseo con conocimiento.

El Funza siguió su curso hacia el salto. Guardó la forma de la mujer y la forma de la culebra, y todo lo que ninguna de las dos había querido revelar.

Meicuchuca y la mujer serpiente: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien ama sin preguntar confunde el deseo con lo que el otro calla.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
4.5751° · -74.2921°

Ficha del relato

Contexto histórico

Fray Pedro Simón registró el relato dentro de sus noticias sobre los gobernantes de Bogotá, en la parte donde describe las costumbres matrimoniales de los caciques: la poligamia, la esposa principal, las doncellas pedidas a sus padres y traídas por una vieja. En ese marco, la historia de Meicuchuca funciona como anécdota ejemplar: un señor se aficiona a la recién llegada, la esposa consulta a un jeque con ayuno y ofrendas, descubre la culebra en el lecho y organiza el baño en el Funza, donde la joven se convierte en una gran culebra y se pierde entre las aguas.

La crónica no narra como quien conserva un mito, sino como quien cierra un engaño: la amante es instrumento del demonio y su desenmascaramiento libera al cacique y a la casa. Esa lectura teológica es una cautela que obliga a leer el pasaje con distancia, sin tomar su moraleja como sentido indígena.

Dos líneas sobreviven a esa lectura: la unión entre el amor y la serpiente, y los celos convertidos en método de conocimiento. La esposa no acusa a ciegas: consulta, espera, mira en la noche y diseña una escena pública de verificación. El engaño, si existe, no es solo de la joven: Meicuchuca ama lo que no ha preguntado, y el relato señala que confundió deseo con conocimiento.

Eugenia Villa Posse lo recoge como mito de la serpiente asociado al sexo, la fertilidad y la infidelidad, aunque advierte que el personaje pertenece a una lista de gobernantes transmitida por cronistas. La historiografía reciente insiste en que esos nombres y genealogías llegan mediados por la memoria colonial, y que el personaje político y la anécdota sobrenatural deben leerse como capas distintas.

Resonancias con otros mitos

En el corpus muisca, la serpiente se asocia al agua y a la mujer. Bachué, la madre del género humano, salió de la laguna con un niño, pobló la tierra y volvió a las aguas; varias versiones la hacen regresar en forma de serpiente. Allí la mujer es origen de todos; la de Meicuchuca, en cambio, no tiene origen y desaparece sola. La cacica de Guatavita también entra a una laguna, huyendo de un castigo, mientras la deidad del agua se manifiesta como serpiente que reclama ofrendas. La cacica cae al agua; la joven del Funza entra y decide su propia forma.

La mujer-serpiente es una figura continental. En Mesoamérica, Cihuacóatl, la "mujer serpiente", es una diosa protectora de los partos, vinculada a Quetzalcóatl y al origen de la humanidad, que la tradición colonial convirtió en la Llorona. En la Amazonia, la Boiúna o "madre del río", de origen tupí-guaraní, es una gran serpiente de las aguas que puede tomar forma de mujer y seducir a los hombres. Ambas comparten con el relato la unión entre lo femenino, la serpiente y el agua, pero son deidades del orden del mundo, mientras la joven de Meicuchuca es un ser sin culto ni nombre.

Mélusine, en la leyenda europea, vuelve a tener cola de serpiente cada sábado y se aleja cuando su esposo la espía en el baño. La serpiente descubierta en el lecho o en el agua aparece en muchas tradiciones, incluida la leyenda china de la Serpiente Blanca, donde la esposa-serpiente pierde su amor al ser desenmascarada. En todas hay una mirada que descubre y una pérdida; la diferencia está en que aquí la desenmascarada no es víctima: sabe desde el comienzo y elige irse con la frase que desarma a quien la amó sin preguntar.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. En Simón, la variante más antigua registrada, la mujer es una china doncella pedida por el cacique y traída por una vieja; la esposa principal ayuna, hace ofrendas y consulta al jeque antes de mirar la cama; el baño es colectivo y la transformación ocurre a la vista de todas, por debajo del salto del Tequendama, en la casa de recreación que los españoles llamaron del monte.

  2. Compilaciones y resúmenes modernos introducen variantes sin citar fuentes nuevas: que la joven era una doncella de Bacatá, que la culebra era un demonio, que Meicuchuca quedó liberado de una ilusión, o que el cuento explica costumbres de fertilidad e infidelidad. Villa Posse la presenta como doncella de Bacatá conseguida por una anciana chibcha, con celos de las demás mujeres, y la reúne con el ciclo de la serpiente, el sexo y las lagunas.

  3. Esta reescritura no fusiona esas variantes. Mantiene a la joven sin nombre ni origen cierto, conserva la secuencia de Simón —pedido, llegada, celos, consulta, visión nocturna, baño, desaparición— y no resuelve cuál de las dos formas es la verdadera. Los diálogos y la reflexión final son literatura contemporánea, no citas de una tradición; la incertidumbre queda como parte del relato, no como vacío que llenar con moral cristiana.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
9
Última revisión
19 de agosto de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II

    archive.org

    Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

  3. Los señores muiscas

    banrepcultural.org

    Explica la organización política muisca y cuestiona la imagen de un imperio uniforme gobernado por reyes absolutos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. The Muisca: Chiefdoms in Transition

    doi.org

    Sitúa la sociedad muisca dentro de procesos históricos y transformaciones coloniales, evitando verla como una cultura inmóvil.

  2. El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes

    books.google.com

    Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.

  3. Plan de vida de la comunidad indígena Muisca de Bosa

    historico.gobiernobogota.gov.co

    Expresa desde una comunidad muisca contemporánea la relación entre territorio, memoria, familia, educación y continuidad colectiva.

  4. Mélusine: A Fairy with a Tail

    metmuseum.org

    Examina el ciclo de una mujer sobrenatural cuya forma acuática o serpentina es descubierta por su pareja.

  5. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.

  6. Trentren Vilu y Caicai Vilu

    es.wikipedia.org

    Cuenta el diluvio en que la serpiente Caicai hace subir el mar y Trentren eleva el cerro donde se refugian; los alcanzados por el agua se vuelven peces.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Meicuchuca y la mujer serpiente» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Meicuchuca y la mujer serpiente» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Meicuchuca y la mujer serpiente» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.