Madre Río o Mohana

Orinoquía · Mestizo

Madre Río o Mohana

La figura femenina mítica interactúa con humanos, transformando lo idílico en aterrador y mezclando deseo y terror en la narrativa.

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Madre Río o Mohana: la entrada del relato

El relato

En un rincón encantado de Colombia, donde el tiempo parece suspenderse y la vegetación danza al arrullo de una quebrada, un doctor descansaba plácidamente sobre una roca, sus pies acariciados por las frescas aguas. Allí, bajo las copas colosales de ceibas que parecían arraigar el mundo, sus pensamientos flotaban sobre las tragedias de Villavicencio y la opulencia desperdiciada de la tierra. Con el susurro del agua resonando en sus orejas, jugaba con piedrecillas, lanzándolas como solía hacer desde niño, apuntando quizás a una rama, una mariposa o un atisbo fugaz de pensamiento.

Mientras el sol presenciaba su juego, una figura femenina emergió del camino de servidumbre, un sendero que los lugareños transitaban como si fuera el umbral al misterio. Ella, una campesina fuerte con cabello castaño recogido, se dirigió a él con una sonrisa que revelaba un diente de oro. Conversaron, compartieron una botella de aguardiente, y de súbito, la naturaleza pareció sincronizarse con la melodía de su risa. Las aves suspendidas en el aire se hicieron testigos mudos, y una mariposa amarilla se detuvo a escasos centímetros de la quebrada. Él, sintiendo una inexplicable conexión con esta mujer, preguntó de dónde venía, y ella, con un gesto etéreo, mencionó que su morada era el espíritu de aquellos rincones.

Con aquel encuentro, el doctor revivió los relatos contados por Pascual sobre la misteriosa Mojana, una criatura mística que habitaba entre el agua y los sueños. Según las leyendas del Caribe, la Mojana era hembra del Mohán, poseedora de un hogar sumergido hecho de piedra. Aparecía como una mujer de belleza sobrenatural, cabellos dorados que ondulaban como el aura de un crepúsculo y ojos que contenían el misterio de los océanos. Capturaba niños que osaban bañarse en los territorios de su reino acuático, llevándolos consigo a su etérea morada, obligando a los padres a atar a sus pequeños con cuerdas, resguardándolos de su llamada lúgubre.

Y allí, a la orilla del río donde la realidad se doblaba sobre sí misma, el doctor quedó atrapado entre el hechizo de la mujer y el paisaje. La naturaleza detuvo su pulso, las raíces de las ceibas parecieron tensarse, y el aire vibró con la resonancia de lo fantástico. La mujer, transformando su risa en un eco inolvidable, llevó al doctor a un lugar donde susurra la eternidad, en una instantánea de polvo de estrellas y agua que acumulaba siglos de historias susurradas.

De repente, los temores del doctor parecían materializarse. Las carcajadas de la mujer se convertían en un himno terrible, una fusión entre el amor y el enigma. Sintió como si el tiempo retrocediera y avanzara simultáneamente, capturado en el torbellino de su mirada titilante. Cuando las alucinaciones cedieron, se encontró en la clínica de Villavicencio, los días envolviéndolo como un sudario. Los relatos proliferaban sobre cómo había sido rescatado de una bestia salvaje, pero él sabía que algo más profundo le había reclamado.

Pascual, su amigo y confidente, murmuró entre dientes que la Mojana lo había empujado al borde de lo irreal. La única forma de protegerse, explicaba, era portar hierbas amargas y enfrentarse al espectro con la pasión del amor mundano. Así, con corazones y cuerpos entrelazados por entre el sigilo de la selva, convocaron las aguas con el ritornelo de sus deseos, mientras la quebrada cantaba su eterna melodía.

En este cruce de mundos, donde el folklore y la realidad convergen en un abrazo enigmático, nació una historia que retumbó a través de las generaciones. La leyenda de la Mojana se perfiló en la memoria colectiva, un recordatorio de que lo extraordinario palpita justo al borde de lo cotidiano, y en cada historia, resplandece la magia que nos habita.

La enseñanza

La belleza puede ser peligrosa y lo sobrenatural siempre está cerca.

Territorio

Orinoquía · Mestizo

Orinoquía · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Orinoquía
Comunidad
Mestizo
Referencia
4.2° · -71.4°

Contexto histórico

Por ahora no tenemos tan clara la historia de este mito, pero a medida que recopilemos más información les estaremos actualizando.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.

Procedencia

Recopilado de la tradición oral de Mestizo, Orinoquía · Orinoquía > Varios > Mestizo.

Cómo documentamos cada relato

Fuentes y revisión editorial

La procedencia cultural está clasificada, pero la referencia bibliográfica primaria aún está pendiente de publicación en esta ficha. No presentamos esa clasificación como si fuera una cita documental.

Última revisión: 22 de julio de 2026Aportar o corregir una fuente

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