Los tres curas enamorados

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Los tres curas enamorados

La versión heredada muestra a una mujer y a su esposo engañando a tres sacerdotes enamorados y ocultándolos mediante nombres simbólicos y un árbol.

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El relato

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Tres curas del mismo pueblo pretendían a la misma mujer casada, y ninguno de los tres sabía de los otros dos. Cada uno le llevó un talego de oro con la misma condición callada. Ella no escondió nada: se lo contó al marido, puso los tres talegos sobre la mesa y esperó. El marido los sopesó y le dijo que aceptara.

Después repartió las horas. Al primero a las seis, al segundo media hora más tarde, al tercero a las siete. Y le advirtió que se aprendiera bien los nombres, porque los tres se hacían llamar por una frase en vez de por un santo: uno respondía a Barba Raspá, otro a Tírame Uno Siquiera, y el tercero a Cuando Yo No Estoy Aquí, Entren Unos y Otros.

Llegó el de las seis. La mujer le dijo que ella, antes de acostarse con su marío, se tomaba siempre un chocolate, y le sirvió una taza. Iban por la mitad cuando sonó la puerta. ¡Ya viene mi marío! Al cura se le fue el color y ella lo mandó al patio, al palo de mamón, que era alto y estaba oscuro. Al segundo le sirvió el mismo chocolate y le dio el mismo susto y el mismo árbol. Al tercero también, y esta vez el que tocaba era el marido de verdad.

El marido entró y dijo que se le habían antojado unos mamoncitos. Vamos, contestó ella. Ya bajo el palo empezaron el forcejeo de siempre: monta tú, no, monta tú. Al fin subió ella.

Y el marido, desde abajo, con la cara levantada, se puso a gritar lo que veía.

Cuando yo no estoy aquí, entren unos y otros. El cura de la rama más baja se oyó nombrar y se soltó, y se desnucó contra la tierra.

Tírame uno siquiera. Se soltó el segundo, y se desnucó encima del primero.

Entonces el marido vio de cerca a su mujer trepada y le gritó lo tercero, con la palabra entera y sin arreglo: ¡conque estás de barba raspá! Arriba, el último cura oyó su nombre y también se dejó ir.

Quedaron los tres al pie del mamón. Y en la casa, sin dueño, tres talegos de oro.

Los tres curas enamorados: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El que se deja llamar por un nombre comprado responde cuando lo gritan, aunque le cueste el cuello.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9.5° · -75.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

La pieza ocupa el final de la página 247 y buena parte de la 248, y abre una racha de tres cuentos seguidos de curas que el volumen imprime sin separación: éste, «El desayuno del indio» y «La confesión».

Zapata Olivella había anunciado esa racha al presentar el género. En la página 237 escribe que «la abundancia de cuentos, chistes, anécdotas y adivinanzas picarescas, satíricas o pornográficas atribuidas a santos y curas» revela «un subfondo de concepciones religiosas contrapuestas», donde se rechazaba la religión impuesta o se intentaba hacerla «más humana, profana, asequible». La observación importa porque el relato no se burla de la fe: se burla de tres funcionarios de la fe que pagan por una mujer.

En esa misma página queda escrita la otra clave, y es la que explica el final. El autor anota que «el sadismo que contienen muchos de estos cuentos podrían explicar la vedada proyección de impulsos agresivos individuales o colectivos derivados de una situación social dada». Tres muertes en tres líneas, contadas sin lástima, no son un descuido del narrador ni un exceso de esta recolección: son el rasgo que el antropólogo estaba midiendo cuando armó el bloque.

Los nombres burlescos de los tres curas van transcritos tal cual en la página 247, con mayúscula inicial y entre comillas, como si fueran apellidos de gente conocida en el pueblo.

Resonancias con otros mitos

La compilación de Ashliman citada arriba agrupa bajo el mismo tipo los dos paralelos ya descritos: el cuento árabe de los cinco pretendientes en la traducción de Burton y la versión europea del obispo, el cura y el sacristán atrapados por la mujer del escultor. Los tres textos comparten el mecanismo de la mujer que acumula galanes y del escondite que se vuelve trampa.

Dentro del volumen cordobés el parentesco más cercano está en la página 266, en «La misa del testamento», y en la vena que recorre las páginas 248 y 249 con «El desayuno del indio» y «La confesión». Las tres piezas tratan al cura como un hombre con apetitos y con oficio, nunca como figura sagrada, y las tres resuelven la burla con palabras y no con castigo divino.

Hay un tercer aire de familia, de forma. El desenlace descansa en que una frase dicha en voz alta funcione a la vez como insulto y como llamada nominal, y ese juego de doble destinatario es el que el libro recoge en miniatura entre las adivinanzas de la página 208.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El tipo catalogado al que pertenece la pieza está documentado en la compilación *Folktexts* de D. L. Ashliman para la Universidad de Pittsburgh, bajo el número 1730, «The Entrapped Suitors». Allí conviven dos registros que se apartan de éste en puntos comprobables.

  2. El primero es «The Lady and Her Five Suitors», de *Las mil y una noches*, en la traducción de Richard F. Burton de 1885: son cinco pretendientes en vez de tres, no todos son clérigos, y la mujer los encierra en un armario de compartimentos en lugar de subirlos a un árbol. Ninguno muere. El segundo es una versión europea en que los atrapados son un obispo, un cura y un sacristán, y la mujer de un escultor se los enseña al marido cuando vuelve: coinciden el número y el oficio, pero el marido llega a la escena por sorpresa y no como organizador.

  3. La diferencia mayor de la versión cordobesa está en el reparto de la iniciativa y en el desenlace. Aquí el marido no descubre nada: cobra el oro, fija las citas, escalona las horas y dirige desde el suelo. Y aquí los tres pretendientes mueren, uno tras otro, porque cada cual se delata al oír el nombre que él mismo eligió. Ese doble giro, marido cómplice y nombres que matan, no aparece en ninguno de los dos registros comparados.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
10
Última revisión
21 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es el registro que fija el relato. Lo imprime entre el final de la página 247 y la 248, abriendo la racha de tres cuentos de curas que el volumen pone seguidos y sin comentario. De aquí salen literalmente los tres nombres burlescos que la mujer pone a sus pretendientes —«Barba Raspá», «Tírame Uno Siquiera» y «Cuando Yo No Estoy Aquí, Entren Unos y Otros»—, el marido que cobra el oro y escalona las citas, y el remate en que cada cura se delata al oír el nombre que él mismo compró. En la página 237 el autor había anunciado la racha al escribir que «la abundancia de cuentos, chistes, anécdotas y adivinanzas picarescas, satíricas o pornográficas atribuidas a santos y curas» revela «un subfondo de concepciones religiosas contrapuestas», y en la misma plana ofrece la clave del desenlace: «el sadismo que contienen muchos de estos cuentos podrían explicar la vedada proyección de impulsos agresivos individuales o colectivos derivados de una situación social dada».

  2. Entrapped Suitors: Folktales of Aarne-Thompson-Uther Type 1730 (Folktexts)

    sites.pitt.edu

    Es la única página que clasifica esta trama y la que `similitudes` nombra. Reúne bajo el tipo 1730 dos versiones editadas: «The Lady and Her Five Suitors», de la traducción de Burton de 1885, y una versión europea recompuesta a partir de fuentes varias en la que los atrapados son un obispo, un cura y un sacristán, descubiertos por el marido de la mujer cuando vuelve a casa. Las dos comparten con la pieza cordobesa el mecanismo central —una mujer acumula pretendientes, les da citas escalonadas y convierte el escondite en trampa— y las dos se apartan de ella en lo mismo: ni el marido organiza el negocio ni muere nadie.

  3. The Book of the Thousand Nights and a Night, vol. 6 — «The Lady and her Five Suitors»

    gutenberg.org

    Es el paralelo que `similitudes` cita por su nombre, y leído entero confirma las diferencias que la ficha afirma. En la versión de Burton la mujer no acumula tres curas sino cinco autoridades de distinto oficio —el jefe de policía, el cadí, el visir, el rey y el carpintero que fabrica el mueble—, los engaña uno a uno para sacar a su amante de la cárcel, y los encierra en un armario de cinco compartimentos del que salen vivos y humillados. Ni todos son clérigos, ni hay marido cómplice, ni muere ninguno: los tres rasgos que hacen distinta a la pieza cordobesa se ven aquí por contraste.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. El cuento de Mariquita triqui traca (ATU 1730C*) y el romance de La mujer del molinero y el cura: cultura popular, anticlericalismo y biopolítica (Boletín de Literatura Oral, n.º 10, pp. 87-108)

    revistaselectronicas.ujaen.es

    Documenta que el cura burlado no es una ocurrencia de un narrador del Sinú sino un tipo folclórico con catálogo propio, vecino inmediato del de esta ficha. El artículo registra en 2020 una versión del cuento de Mariquita triqui traca en Herrera del Duque (Badajoz), la coteja con otras de Extremadura y del ámbito hispánico, revisa su clasificación en los catálogos nacionales e internacionales bajo el número ATU 1730C* —variante del mismo tipo 1730 al que pertenecen los tres curas— y la relaciona con el romance oral de La mujer del molinero y el cura. Su tesis es la que le falta a la página 247: que el anticlericalismo detectable en buena parte de la cultura oral y popular es manifestación de viejos conflictos biopolíticos entre clases dominantes y dominadas.

  2. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Muestra cómo era el registro de Zapata Olivella cuando sí anotaba quién hablaba, y por tanto qué se perdió en esta página. El archivo publica fichas con número de registro, fecha, lugar e interlocutor nombrado —Bayron Antonio Zapata y Marco Aurelio Correa en Santa Fe de Antioquia el 7 de septiembre de 1974, Jacinto Mena Robledo en Quibdó el 1 de diciembre de 1974, una serie en Barrancas, La Guajira, el 16 de octubre de 1985—. Un cuento como éste, que un hombre o una mujer tuvo que decidir contarle a un antropólogo con grabadora encendida, se transmitió al libro sin ese dato.

  3. La economía del departamento de Córdoba: ganadería y minería como sectores clave (Documentos de Trabajo sobre Economía Regional, n.º 51)

    banrep.gov.co

    Describe el mapa de pueblos en que este cuento tiene sentido. Documenta que el departamento lo componen veintiocho municipios y siete subregiones a lo largo de las cuencas del Sinú y el San Jorge, con Tierralta, Valencia, Montería, Cereté, San Pelayo, Lorica y San Bernardo del Viento ensartados en el río, y dedica un estudio de caso a Montería. Un chiste en que tres curas de distinta parroquia acuden por turnos al mismo patio supone exactamente esa geografía de cabeceras próximas comunicadas por el río, y no una ciudad con un solo templo.

  4. Respirando el Caribe. Memorias de la Cátedra del Caribe Colombiano, vol. I

    biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar

    Aporta el estado de la cuestión sobre lo que este cuento es como forma: tradición oral hispánica reelaborada en el Caribe colombiano. En la ponencia «Animales y versos de la tradición oral en la Depresión Momposina» (p. 197), Consuelo Posada Giraldo examina la influencia de la tradición oral española en la métrica, las rimas, los temas y las situaciones de la producción oral latinoamericana, y sostiene que fue la población afroamericana, por encima de la indígena, la que se apropió primero de romances, coplas, villancicos, adivinanzas y retahílas españolas y luego los reelaboró con vocablos, situaciones y lugares propios. Un tipo europeo de curas atrapados, rehecho en el Sinú con tres nombres burlescos en habla costeña, es un caso de esa operación.

  5. Introducción: Orlando Fals Borda y la Historia doble de la Costa (Tabula Rasa, n.º 23)

    revistatabularasa.org

    Sitúa el clima de trabajo de campo del que sale esta transcripción. Documenta que durante los años setenta Fals Borda trabajó con la ANUC en Sucre y Córdoba y con colectivos locales de investigación —«el más conocido de los cuales fue la Fundación del Caribe en Montería»—, dentro de la Rosca de Investigación y Acción Social, recuperando la memoria de las luchas campesinas con historietas, manuales y crónicas. Que en el mismo departamento y en los mismos años dos equipos distintos anduvieran registrando la palabra de los campesinos explica por qué un cuento tan crudo contra el clero llegó a la imprenta sin recorte.

  6. Lorica, una colonia árabe a orillas del río Sinú (Cuadernos de Historia Económica y Empresarial, n.º 10)

    banrep.gov.co

    Retrata uno de los dos centros donde se hizo la encuesta que recogió esta pieza. Reconstruye a Lorica como el pueblo más próspero de la subregión del Sinú durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, puerta de entrada del río y escala obligada de las embarcaciones, y luego su decadencia comercial por la sedimentación del Sinú y la llegada de las carreteras troncales, con la salida de sus comerciantes hacia Montería, Barranquilla y Cartagena. El pueblo en que se grabó este cuento en 1969 era un puerto venido a menos, no la plaza rica que había sido: el dato importa cuando la trama se abre con tres curas que pueden pagar en oro.

  7. Manuel Zapata Olivella — Obras completas y archivo digital

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Explica por qué un cuento anticlerical de 1969 se puede hoy leer sin censura y sin ir a una biblioteca. El portal reúne en edición digital abierta la obra completa de Zapata Olivella, sus materiales autobiográficos y los 46 números de la revista Letras Nacionales (1965-1985), con el respaldo del Ministerio de Cultura y de cuatro universidades, entre ellas la de Córdoba, donde el libro fue recogido. La tercera edición de 2021 que sostiene la paginación de esta ficha es parte de ese programa, y es lo que permitió cotejar los tres nombres burlescos palabra por palabra.

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«Los tres curas enamorados» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los tres curas enamorados» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los tres curas enamorados» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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