La madre de los primeros alimentos

Caribe · Kogui (Kággaba)

La madre de los primeros alimentos

Una mujer es madre de los alimentos: sus hijas son yuca, plátano y malanga, mientras Ñiwiwe y Dugunawi preparan la primera siembra.

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La madre de los primeros alimentos: la entrada del relato

El relato

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Los primeros indios tuvieron una madre. Después de Kasaugue vino el padre del bastimento, que era una mujer. Ella tenía muchas hijas. La yuca era su hija. El plátano era su hija. La malanga era su hija. El único hombre era el maíz.

Entonces vinieron Ñiwiwe y Dugunawi. Ambos eran hombres y comenzaron a sembrar. Dugunawi comenzó a limpiar, a desmontar, a socalar, y Ñiwiwe a sembrar. Ellos fueron los padres del cultivo, los padres de los indígenas.

La madre de los primeros alimentos: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Los alimentos llegaron emparentados entre sí y la siembra fue un trabajo aprendido, no un regalo.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo narró Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca, y lo recogió Milcíades Chaves Ch. en noviembre de 1946 entre el grupo de San Andrés. Chaves lo publicó en 1947 como el decimosexto relato de Mitología kágaba, bajo el título «Los primeros indios» y con el rótulo «Informador: Seye Ababi Makó». Ocupa setenta y nueve palabras, y sólo dos de los veintidós relatos son más breves. Chaves lo acompaña de una lista de tres personajes —Kasaugue, Dugunawi, Ñiwiwe— y de una síntesis que repite el texto casi entero. Cuando lo comenta, lo lee dentro de un grupo de mitos «cuyo fondo es la preocupación del grupo por la alimentación» y dice que el relato «sitúa a la madre como dispensadora de protección y alimentos». La reimpresión de 1993 de Eugenia Villa Posse lo reproduce íntegro y cambia el rótulo por «Relator».

Conviene decirlo con todas las letras: fuera de Chaves y de esa reimpresión, ninguna fuente de esta lista trata a la madre de los alimentos con sus hijas. Ella no tiene nombre en ningún registro; el texto la presenta como «el padre del bastimento, que era una mujer», y esa es toda su identificación. Ñiwiwe no aparece en ninguna otra de las fuentes consultadas, ni en el tomo I de Los Kogi. La yuca, el plátano y la malanga como hijas, y el maíz como el único hombre, tampoco. El segundo tomo de Reichel-Dolmatoff, al que este sitio atribuía el relato, sigue sin acceso: si hay más sobre esta figura, está ahí o no está.

Lo que sí hay alrededor es otro material. Fabio Gómez Cardona dedica el estudio más extenso que existe a Duginavi, al que define como «el héroe cultural de tipo agrícola», pero en un relato distinto, donde aprende a trabajar observando a la Gente Makú y donde la siembra es aprendizaje y robo, no herencia. Falk Parra Witte documenta con el Mama Luntana que el dueño y organizador de todos los alimentos y semillas del mundo es Húgukui, figura masculina, y que hay que pedirle permiso y pagarle antes de cortar o comer. Cenexan Nacogui Gil, autor kogui-wiwa, publicó en 2025 un cuento sobre Dugunawi que termina en el cuidado de los pozos «porque morirían los padres que sostienen los alimentos». Leydi Johanna Pinto García muestra los mismos cultivos en la cocina y no en la genealogía. Son buenas fuentes para el marco; ninguna es un segundo testimonio de este episodio.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más exacto viene del mismo etnólogo y del año anterior. Milcíades Chaves publicó en 1946 sus mitos y cuentos guajiros, recogidos con el mismo método y con las atribuciones igual de completas —«Informador de los anteriores cuentos: Juancito Iguarán, de 70 años, perteneciente a la casta Pushiana; no habla castellano. Intérprete, Roberto Iguarán»—. Allí el origen del cultivo también se resuelve encargándoselo a alguien: Mareiwa manda a dos hombres a traer semillas y se las entrega todas a Worunka para que las sembrara y los indios pudieran mantenerse. Pero el relato guajiro sigue y castiga: los indios hicieron chicha, se emborracharon, y Mareiwa ordenó que se secaran las matas y que los veranos fueran largos, y por eso hay hambre y sed. En el relato kágaba no hay transgresión ni castigo. Los alimentos son hijas de una madre, dos hombres limpian y siembran, y el relato termina ahí.

El segundo paralelo está en la sierra vecina. En los mitos y cuentos chimila que Reichel-Dolmatoff publicó en 1945, la creación empieza justamente por la ausencia de cultivos —«Entonces no había árboles, ni maíz, ni yuca»— y el vacío lo llena Papá Grande haciendo un tigre y después a los hombres. Los alimentos no son parientes de nadie y nadie los siembra: aparecen como carencia y se resuelven creando otras criaturas. La diferencia mide bien lo que este relato hace, que es poner a las plantas en una genealogía antes de ponerlas en una roza.

Dentro del propio conjunto de 1947 hay un tercer contraste. En el relato del algodón, que narró Benito Sontinkama, la Magri tiene muchos niñitos que son como las plantas que dan alimento y entrega el algodón a Mamagakue por medio de Námsiku, que lo reparte. Allí los cultivos también son hijos, pero llegan por entrega y con intermediario. Aquí no los entrega nadie: ya están, y lo que empieza es el trabajo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. De este relato no hay una segunda versión: hay un solo testimonio, de un solo narrador, y todo lo demás que circula bajo estos nombres cuenta otra cosa. Decirlo importa, porque la ficha nombra a dos figuras que sí tienen literatura propia, y esa literatura no confirma este episodio sino que lo desplaza.

  2. Dugunawi es el caso claro. En el tomo I de Los Kogi, Reichel-Dolmatoff escribe Duginávi, traduce el nombre como «hermano jaguar» y afirma que «el mito de Duginávi no es otra cosa que el relato del héroe solar bajo otro nombre»: allí es una figura solar, emparentada con Kashindúkua y con Námaku dentro del complejo del jaguar. Fabio Gómez Cardona desarrolla esa línea y lo presenta como héroe cultural agrícola que raptó en beneficio de los hombres el secreto de la fertilidad, que corta los árboles con rayo y trueno y donde cae su semilla el campo queda sembrado, después de aprender el trabajo espiando a la Gente Makú. Cenexan Nacogui Gil, en 2025 y en voz kogui-wiwa, cuenta un Dugunawi que sale cada día a la parcela pero en realidad fabrica máscaras, y a quien descubre su mujer Kaldikukui. En el relato de Seye Ababi Makó, en cambio, Dugunawi no roba, no vuela, no engaña a nadie: limpia, desmonta y socala, y Ñiwiwe siembra detrás de él. Son cuatro Dugunawi distintos y no deben fundirse en uno.

  3. También cambia el nombre de la comunidad de origen. El relato es kágaba y así lo publicó Chaves; el cuento de 2025 se presenta como kogui-wiwa y mezcla deliberadamente las dos tradiciones de la Sierra.

  4. Queda una tensión gramatical dentro del propio texto que ninguna edición ha resuelto y que no hay que resolver por ellas: «el padre del bastimento, que era una mujer». El término padre marca aquí origen o autoridad y no sexo, y el relato aclara enseguida que tiene hijas. La reimpresión de 1993 conserva la frase tal cual, con el paréntesis explicativo de Chaves, «(alimento)», intacto.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
9
Última revisión
18 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    openlibrary.org

    Reúne textos en lengua Kogui, traducciones y observaciones tempranas sobre creación, ritual, máscaras, jaguares y personajes que reaparecen en el corpus posterior.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  2. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Es el estudio más extenso que existe sobre Duginavi (Dugunawi) y lo define como "el héroe cultural de tipo agrícola": amo del fuego, conquistador del agua, que "raptó en beneficio de los hombres el secreto de la fertilidad". Analiza el relato completo: el conflicto con el suegro Nyíueldue por la mujer y por los alimentos, la bajada del cielo, y sobre todo la escena en que Duginavi aprende a trabajar observando a la Gente Makú, corta los árboles con rayo y trueno y donde cae su semilla el campo queda sembrado. Explica la siembra como aprendizaje y robo, no como donación.

  3. The structure that sustains life: nourishment and exchange among the Kogi

    revistatabularasa.org

    Documenta con palabra de mamas vivos la figura que gobierna los alimentos: el Mama Luntana explica que la Madre enseñó que hay que pedir permiso para obtener comida pagándole a Húgukui, "dueño y organizador de todos los alimentos y semillas del mundo", y que sin ese permiso y ese pago no se puede cortar ni comer. Da el sustento etnográfico actual a la idea de que los alimentos son relaciones con dueño y no objetos disponibles.

  4. Dugunawi (cuento kogui-wiwa)

    hemeroteca.unad.edu.co

    Versión contada por un narrador kogui-wiwa, en primera persona comunitaria. Dugunawi sale todos los días a sembrar en la parcela; su mujer Kaldikukui descubre que en vez de cultivar hace máscaras y las cocina en la olla con el alimento. Al final el relato cierra sobre la comida: las mujeres que son el río "le entregan alimento a la madre" y suben al cielo cargadas de alimento de tierra caliente, y hay que cuidar los pozos "porque morirían los padres que sostienen los alimentos". Voz viva sobre el mismo personaje que la ficha nombra.

  5. La literatura oral del pueblo Kaggaba: acercamiento hermenéutico y etnográfico al mito de la creación y otros relatos

    erevistas.saber.ula.ve

    Muestra los mismos cultivos del episodio funcionando como práctica diaria y como texto: el fogón como corazón de la casa y el trabajo colectivo que empieza cortando leña y sigue pelando "la papa, la yuca, la malanga y el guineo". Recoge además la palabra del Mama sobre el mar como Madre que da la vida y sobre la semilla: "de ahí nació la tierra para que pudiéramos mantener nuestra semilla".

  6. Las tierras negras en la mitología y arqueología de la vertiente sureste de la Sierra Nevada de Santa Marta, La Guajira

    revistas.icanh.gov.co

    Aporta la contraparte agrícola del episodio: la buena tierra para la siembra es "la hija negra de la Madre", y el artículo verifica arqueológicamente la existencia de esos suelos negros antrópicos en la vertiente sureste. Añade el matiz que impide leer el mito como manual: los koguis actuales no siembran en la tierra negra pese a su fertilidad, porque es tierra de los antiguos.

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«La madre de los primeros alimentos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La madre de los primeros alimentos» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La madre de los primeros alimentos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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