
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
La casa de los muertos en el monte
Un hombre perdido llega a una casa levantada por los muertos; no comprende su lengua, reconoce el peligro y logra regresar con los vivos.
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El relato
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Un día los muertos dijeron: «¡Vámonos al monte!».
Así se fueron. Se fueron todos al monte y caminaron, y siguieron caminando entre los árboles hasta que encontraron un deshecho, un trecho de monte ya abierto. Allí se detuvieron y dijeron: «Aquí está bien. ¡Vamos a hacer casa!». Así fue y así hicieron casa. La levantaron en ese claro y se quedaron dentro, sentados en el suelo.
Un día un hombre se perdió en el monte. Anduvo y anduvo buscando por dónde salir y no daba con la salida, y el monte se le cerraba por todos lados. Entonces, entre los árboles, vio la casa. Estaba allí, en el deshecho, hecha y en pie, con gente adentro. El hombre fue allá a preguntar por el camino.
Los muertos estaban sentados en el suelo. El hombre les preguntó por dónde se salía. Ellos lo miraron y le contestaron. El hombre preguntó otra vez, y otra vez lo miraron y otra vez le contestaron. Cada vez que preguntaba, ellos lo miraban y le contestaban.
Pero el hombre no entendía nada de lo que ellos decían. No era que callaran ni que le negaran la respuesta: hablaban con él y le respondían cada vez. Lo que salía de sus bocas no se parecía a ninguna palabra que el hombre conociera, porque hablaban otra lengua, la lengua de los muertos.
Entonces el hombre tuvo mucho miedo y se fue corriendo. Corrió por el monte apartando ramas, sin saber para dónde iba, hasta que por fin encontró el camino. Por el camino llegó a su casa.
Allá contó lo que le había pasado: que se había perdido, que había dado con una casa levantada en un deshecho del monte, que adentro había gente sentada en el suelo, que les preguntó por el camino y le contestaron, y que no les entendió nada de nada.
Sus compañeros se asustaron mucho cuando lo oyeron.
«Fuiste a la casa de los muertos», dijeron.

La enseñanza
“Recibir respuesta no es lo mismo que entender, y esa distancia basta para marcar un límite.”
Territorio
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Ette Ennaka (Chimila)
- Referencia
- 10.0356° · -74.2147°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Ette Ennaka (Chimila) · Magdalena · Caribe
- Referencias
- 10
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Mitos y cuentos de los indios Chimila
publicaciones.icanh.gov.co
Publica los veintiún relatos del corpus histórico y atribuye su narración al cacique Tangrutaya Mutsu, registrada en castellano durante trabajo etnográfico.
- El sol babea jugo de piña: antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá
babel.banrepcultural.org
Reedita y contextualiza literatura Ette dentro de una antología nacional, identifica las traducciones y remite a las fuentes etnográficas usadas.
- Etnografía chimila
publicaciones.icanh.gov.co
El mismo recopilador describe, un año después de publicar los cuentos, que en casi todos los poblados chimila había una casa de los muertos: una construcción comunal de techo cónico donde se enterraba a los difuntos del poblado, y anota que tras el fallecimiento el muerto vaga cuatro días buscando el camino hacia el otro mundo, ruta que va hacia el sur sobre el Magdalena.
Contraste y contexto · 7 referencias
- Sueño, realidad y conocimiento: noción del sueño y fenomenología del soñar entre los ette del norte de Colombia
revistas.uniandes.edu.co
Explica que la persona ette se compone de cuerpo y de un principio inmaterial llamado too, que sobrevive a la muerte y actúa con autonomía fuera del cuerpo, y que por eso se teme a los componentes anímicos de los muertos que no fueron sepultados adecuadamente.
- El tejido del cosmos: tiempo, espacio y arte de la hamaca entre los ette (chimila)
journals.openedition.org
Describe qué se hace con el difunto ette: el cadáver reposa colgado mientras la familia planea el entierro, se le envuelve en su hamaca con sus posesiones, los hombres orientados al este y las mujeres al oeste, y sostiene que tras una muerte tranquila las almas se dirigen a los confines del mundo.
- La división cósmica de las labores terrenales: interacción entre humanos y no humanos en los campos de cultivo ette
revistatabularasa.org
Muestra que los lugares destinados a los muertos ette son rastrojos, campos abandonados o terrenos que se dejan volver monte, costumbre que el autor liga a concebir la muerte como un proceso irreversible de transformación animal, y sitúa la selva como dominio de espíritus dueños.
- La anatomía de la casa: humanización y ciclo vital de la vivienda ette (chimila)
revistas.uniandes.edu.co
Explica que para los ette una casa tiene cuerpo y alma y muere como una persona, pues una sola palabra nombra ambos hechos, de modo que levantar una casa y habitarla es un acto de humanización del espacio.
- Entre ríos, llanuras y selva: aspectos culturales de las poblaciones nativas de la provincia de Santa Marta en la segunda mitad del XVIII
scielo.org.co
Lee los diarios de guerra de 1765 y 1768 del Archivo General de la Nación contra los chimila y recoge lo que dicen de su trato con la muerte: la expedición de 1765 halló dos casas dejadas desde hacía tiempo y, en una, un hoyo como de sepultura fresca con dos calaveras, ropas y macanas; otro testimonio describe a una mujer muerta a flechazos junto a la que dejaron una totuma de chicha y sonajas «al uso bárbaro antiguo, practicado en la sepultura de los indios». Es el antecedente documental, dos siglos anterior, de la casa convertida en tumba y abandonada que Reichel-Dolmatoff describe en 1946 y que el relato desplaza al monte.
- Mito y cultura guajira
joseenriquefinol.com
Su capítulo VI publica y analiza los mitos «Viaje al más allá» y «La historia de Ulépala», con una secuencia dedicada a Jepira, la tierra de los guajiros muertos: el paralelo wayuu del vivo que cruza al dominio de los muertos que la ficha nombra en «similitudes».
- Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales, segunda parte (Cuarta noticia)
archive.org
En las pp. 283-284 de la Cuarta noticia registra que los muiscas tenían las almas por inmortales, que al salir del cuerpo bajaban al centro de la tierra por caminos y barrancas de tierra amarilla y negra, pasando antes un gran río en barcas o balsas de telas de araña, y que por eso no osaban matar las arañas: es el relato muisca del camino de los muertos que la ficha pone frente al ette.
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Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La casa de los muertos en el monte» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La casa de los muertos en el monte» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La casa de los muertos en el monte» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.


