Los grupos de mi juventud

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

Los grupos de mi juventud

Un narrador recuerda los grupos y capitanes vinculados al Duché y a Sitio-del-llanto antes de la dispersión.

Leer el relato
Los grupos de mi juventud: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

Los muchachos que andaban con mi padre eran de él. Sus huérfanos y sus trabajadores habían salido todos de un mismo sitio, y él los hizo gente: los recogió, los reconoció, les dio puesto y les dio en qué trabajar. Vivíamos debajo de Sitio-de-llanto, en esa loma de donde viene la gente del gavilán, arribita de donde estuvo el tronco del palo hablador.

A mi padre le decían Gavilán-de-piriri, y era capitán. No es que él hiciera la gente del mundo; hizo la suya, que es otra cosa. Hacer gente quiere decir que cada quien sepa de dónde vino, que tenga dónde dormir y con quién trabajar, y que haya una voz que hable por todos. Esa voz es la del capitán, y el que no la tiene anda suelto.

Río Duché abajo y río Duché arriba había otros. A cada grupo se le decía por su nombre, y los nombres eran de animales, de plantas, de cosas que a uno le pasan. Estaba la gente de Hormiga arriera. Estaba la gente de Guacamayo rojo. Estaba la gente de Borugo. Estaba la gente de Fantasma. Cada uno tenía su capitán y su sitio, y en el sitio su casa, y en la casa su mambeadero. En una casa de esas cabía mucha gente: toda la del grupo, y no hacía falta más.

Uno no se casaba adentro. Las mujeres venían de otro grupo y las nuestras se iban para otro, y por ahí quedaban emparentadas las casas que por el otro lado se flechaban. En los bailes se juntaban, y en los bailes también se cambiaba: lo que a uno le sobraba por lo que al otro le faltaba. El río los comunicaba sin volverlos uno solo. Por el río se iba a bailar donde el vecino y por el río se iba a pelear con él.

Todo eso yo lo alcancé. Por eso digo los grupos de mi juventud: no estoy contando lo que me contaron, estoy contando lo que vi cuando era muchacho. Después le cuento de los capitanes, que es otra lista y más larga.

Hoy los voy nombrando y los cuento con la mano. De algunos queda el sitio; de otros queda el puro nombre, porque el capitán se murió y la gente se regó. Pero mientras yo pueda decir quién vivía en cada vuelta del río, ahí están todavía. Eso es lo que yo tengo: el Duché con su gente puesta encima.

Los grupos de mi juventud: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una geografía se sostiene mientras alguien pueda decir qué grupo vivía en cada recodo del río.”

Territorio

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Andoque (Gente del Hacha)
Referencia
-0.65° · -72.08°

Ficha del relato

Contexto histórico

El hombre que habla aquí tiene nombre. Los textos del libro de Jon Landaburu y Roberto Pineda Camacho, publicado en 1984, se contaron todos en andoque, y la mayoría los narraron el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán —el Yiñefoque de otras transcripciones—, ninguno de los dos hablante de castellano; la traducción se hizo con Físi, el hijo del capitán. Yiñefoque era el superviviente de más edad cuando se recogió su testimonio: uno de los pocos que alcanzaron la vida tribal anterior a los caucheros. De él es el bloque de páginas donde está esta pieza, la 232, seguida dos páginas después por «Los capitanes de mi juventud».

Su padre se llamaba Yobidi Kadanni, y kádánni es en andoque el gavilán, el nombre que reúne a los predadores del aire y da su nombre al linaje del que salen los dos hermanos. En ese testimonio la autoridad del padre se describe largamente, y su maloca era la que recibía las mercancías cuando empezaron a llegar.

Lo que el relato enumera se puede describir también por fuera de su voz. La gente andoque estaba repartida en veinticinco o treinta linajes, en las partes altas de los ríos Quinché, Aduche e Ipanché —el Monochoa—, tributarios del Caquetá al este de los Chorros de Angosturas, y en las riberas del Flecha, el Yacapeché y el Duché, que desaguan en el alto Cahuinarí. Cada linaje vivía por lo general en una sola maloca de sesenta a doscientos habitantes, apartada de las demás. Los linajes eran exogámicos, patrilineales y patrilocales, y el capitán tenía a su cargo promover el ritual, organizar los trabajos, articular el comercio y propiciar las cosechas, la cacería y la salud de la comunidad.

De ahí salen las dos palabras con que arranca. Los miembros de una maloca se dividían entre los «propios» de la casa y los «trabajadores»; y la gente que estaba bajo la responsabilidad —cósmica— de un capitán eran sus huérfanos, i'hara. Por eso un hombre que recuerda la gente de su padre la cuenta así, por sus huérfanos y sus trabajadores, y no por el número.

Resonancias con otros mitos

Los vecinos tenían el mismo mapa y lo decían desde el otro lado. En los relatos miraña que Mireille Guyot recogió de Luis Miraña, los andoque aparecen como los dueños del hacha de piedra, y los miraña se la cambiaban por coca y por ambil. Whiffen había descrito para toda la región ese comercio, con cada grupo en lo suyo: los menimehe —yukuna— famosos por su cerámica, los bora por las esteras y las cerbatanas, los huitoto por las hamacas, los carijona por sus venenos. Los andoque entraban como proveedores de hachas, sacadas de depósitos antiguos concentrados en los montes del Hacha y del Gallinazo y en las cabeceras del Quinché; de ahí les viene el nombre con que se llaman a sí mismos, y también el que les daban los muinane de Sabana, hi-gaimena, «los del hacha».

La arquitectura social que el relato enumera se repetía igual en los pueblos de al lado. En los bajos Caquetá y Putumayo, bora, andoque, witoto, muinane, resígaro y okaina estaban divididos en linajes locales que residían en una o más malocas, cada una presidida por un capitán cuya función fundamental era promover la actividad ritual, y los miembros de la casa se distinguían entre los propios de la maloca y los trabajadores. Un mapa de grupos con capitán y sitio, dicho río abajo y río arriba, era la forma normal de la región entera.

Lo que aquí no se repite es la primera persona: la de un hombre que alcanzó ese orden, que lo cuenta desde la casa de su padre y que sabe cuáles de esos sitios tienen todavía gente encima.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El territorio que este relato enumera lo describieron varios investigadores y las descripciones no coinciden del todo. Landaburu, en 1970, dijo que los viejos andoque conservaban una toponimia muy precisa de su hábitat tradicional y lo situó al sur del Caquetá, al norte de una línea trazada entre la desembocadura del Nocaimaní y la del Quinché, con los witoto al occidente, los muinane y los nonuya al sur, los bora y los miraña al oriente y los carijona al norte del río. Pineda, en 1975, lo puso en las cabeceras del feikece —afluente del Aduche—, del Quinché y del Aduche, y a lo largo del Duce y el Jakapace, que desembocan en el Cahuinarí. Manuel José Guzmán había reconstruido en 1971 ese territorio antiguo a partir de los relatos de los ancianos andoque y de la toponimia, con la misma clase de memoria que ordena esta página.

  2. Cuántos grupos eran es lo que más varía. Las notas de 1981 listan, entre otros, gente del pájaro mochilero, gente de la pava, gente del venado, gente de la boa, gente borugo, gente canangucho, gente murciélago, gente hormiga arriera, gente cucarrón, gente águila arpía, gente piedra dura, gente arenisca, gente rana, gente guacamayo tricolor, gente guara, gente chontaduro y gente verde; y precisan que la gente del gavilán proviene de Sitio-de-llanto y se divide a su vez en gente de Piedra, gente de Agua, gente de Gavilán y gente de piedra arenisca. En 1992 el capitán Hernando Fixioi Andoque nombró treinta y cinco grupos de filiación patrilineal. Hoy quedan cinco: gente del Águila, del Sol, del Venado, del Cucarrón y de la Hormiga arriera, más unos pocos individuos de los linajes de la pava, el canangucho y la boa, que por la regla patrilineal ya no transmitirán el nombre.

  3. De la población hay cuatro cuentas y ninguna cuadra con las demás: Von Hassel calculó de dos mil a tres mil en 1905; Whiffen, diez mil en 1915; Guzmán, seis mil doscientos cincuenta adultos en 1971; y Landaburu y Pineda rehicieron el cálculo en 1981 por el lado de la residencia, con un promedio de ciento treinta habitantes por maloca, y obtuvieron tres mil doscientos cincuenta con veinticinco linajes y tres mil novecientos con treinta.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Andoque (Gente del Hacha) · Amazonas
Referencias
10
Última revisión
18 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Compartir

Base documental · 3 referencias

  1. Tradiciones de la gente del hacha: mitología de los indios andoques del Amazonas

    biblioteca.icanh.gov.co

    El corpus mayor de la mitología andoque, publicado por el Instituto Caro y Cuervo y la Unesco. Reúne los relatos contados en andoque por el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, traducidos con Fisi, el hijo del capitán, y los ordena no por tiempo sino por el eje del río: Cabecera al occidente, Centro, Bocana al oriente, más cenit y nadir.

  2. Mitología de los indios andoques del Amazonas

    publicaciones.banrepcultural.org

    Reseña del corpus de 1984 que nombra a sus narradores y traduce sus nombres —el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, ninguno hablante de castellano, con la traducción hecha con Físi, el hijo del capitán—, explica el principio espacial que ordena el libro y reproduce cuatro pasajes de los relatos.

  3. From the Cannibal Eagle to the Trading Egret (and Back Again)

    theses.fr

    Etnografía andoque a partir de trabajo de campo entre 2018 y 2021 con Fisi Andoque Andoque, hijo del capitán Yiñeko. Su apéndice reúne veintitrés relatos con narrador y fecha, y el cuerpo cita el corpus de 1984 página por página: de ahí salen la toponimia andoque del Caquetá, los Perforadores y las Sombras, la brujería y los dos reagrupamientos con sus capitanes.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Cuentos del diluvio de fuego

    dialnet.unirioja.es

    Transcribe, numerado párrafo a párrafo, el primer ciclo de fundación del mundo andoque —la guerra del palo hablador, las aventuras de Huevo-de-chupaflor, los huerfanitos y el águila caníbal—, recogido en la comunidad del Aduche y narrado por el capitán Yiñeko, del linaje de las Águilas, y por Yiñefoque. Detrás vienen un índice temático y ciento treinta y una notas con la ortografía andoque y las variantes de los otros narradores.

  2. La gente del hacha. Breve historia de la tecnología según una tribu amazónica

    revistas.icanh.gov.co

    Recoge cuatro textos narrados por el capitán Jiñeke, del clan Gavilán, entre ellos «El nacimiento de las mercancías» y «Los presentes de la Garza de la Cabecera». Su introducción documenta el territorio tradicional andoque, los dos reagrupamientos de la comunidad —el de Trueno de Piedra en el río Meta y el del propio Jiñeke en el Aduche— y la deportación a Iquitos anterior al conflicto de 1932.

  3. Mission linguistique auprès des indiens andoke du Rio Caquetá

    persee.fr

    Primer informe de campo de Landaburu entre los andoke. Los sitúa en ambas orillas del Aduche, unos diez kilómetros abajo del raudal de Araracuara, y deja escrito que todos los andoke son supervivientes o hijos de supervivientes del genocidio cometido entre 1900 y 1930 por los hombres de la Casa Arana.

  4. El ciclo del caucho 1850-1932

    100libroslibres.com

    Historia de la explotación cauchera en el Caquetá y el Putumayo. Recoge que los andoque cuentan que linajes enteros de las riberas del Caquetá desaparecieron en el siglo XIX engañados por los delfines que simulaban ser comerciantes, y documenta la celada de 1903 contra un grupo de caucheros y el censo de 1928 que halló desocupadas las localidades de la Casa Arana.

  5. Los Andokes: historia, conciencia étnica y explotación del caucho

    revistas.javeriana.edu.co

    Reconstruye el territorio antiguo de los andoque a partir de los relatos de los ancianos y de la toponimia, documenta las comisiones armadas de la época cauchera y contrasta el levantamiento de 1917 en el Igará-Paraná con narraciones de los viejos andoque sobre un hecho parecido.

  6. La historia del mar de Danta, el Caquetá

    persee.fr

    Recoge de Luis Miraña, mayor del grupo de los Achiotes, la cartografía mítica del Caquetá desde Tefé hasta Araracuara, y documenta que los andoque eran los dueños del hacha de piedra y que los miraña se la cambiaban por coca y ambil.

  7. La miel y el aguijón: taxonomía zoológica y etnobiología entre los andoke

    persee.fr

    Etnoentomología andoque recogida en Aduche con Hernando Fixioi Andoque, capitán en 1992, que enumeró treinta y cinco grupos de filiación patrilineal. Registra que los andoke y sus vecinos atribuyen los petroglifos de la angostura de Araracuara a gigantes ligados al pasado mítico andoque, y que el nombre «gente del hacha» viene del lugar que ocupaban sus hachas de piedra en el comercio regional.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Los grupos de mi juventud» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los grupos de mi juventud» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los grupos de mi juventud» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.