
Caribe · Yukpa
Los dos Soles y el nacimiento de la noche
Dos hermanos alumbran sin descanso hasta que el engaño de Kopeco transforma a uno en Luna y abre un tiempo de oscuridad.
Leer el relato
El relato
Escuchar el relato · 3 min
Había dos soles en el cielo y el cielo estaba bajo. Tan bajo que el calor no tenía por dónde escaparse: el agua de los ríos y de las lagunas hervía, y como los dos soles se turnaban sin dejar hueco, nunca oscurecía. No había noche, no había frío, no había una hora en que el cuerpo pudiera descansar. La tierra era angosta y era inhabitable.
El que vino a arreglarlo se llama Amoricha entre los irapa. Tomó el arco y se puso a disparar hacia arriba. No eran flechas de matar: las puntas eran romas, hechas con cera de abeja negra, hechas para tocar y no para herir. Disparaba contra el cielo, y el cielo empezó a subir. Cada flecha lo empujaba un poco más, y entre la tierra y el firmamento se fue abriendo el espacio en el que después se podría vivir.
Después apuntó a uno de los dos soles y le dio en el ojo. El sol herido se oscureció. No se apagó del todo ni cayó: se quedó arriba, con una luz distinta, fría, y desde entonces es la luna. Con esa puntería quedaron hechas de golpe todas las diferencias que faltaban: el día y la noche, el calor y el frío, lo seco y lo húmedo. Se pudo sembrar, se pudo dormir, se pudo contar el tiempo.
Pero los dos que quedaron arriba no se hicieron iguales ni amigos. El Sol es bravo y come gente; anda de cacería y lo que persigue son personas. La Luna es mansa, da de comer y esconde. Un cazador que se perdió llegó a la casa de la Luna, y la Luna lo acogió, lo alimentó y lo escondió en una de las vasijas de barro donde sus hijas se recogen cuando les llega la primera sangre. El Sol vino detrás, olfateando, y se puso a destapar las vasijas una por una buscando al hombre. Las muchachas quedaron a la intemperie, descubiertas cuando nadie debía verlas.
Entonces ellas le echaron las mantas encima a la cara de la Luna. Y así apareció el primer eclipse sobre la tierra, porque el Sol no respetó a las señoritas.
Desde ese día las dos cosas están juntas. La noche existe porque una flecha oscureció un ojo, y el mundo se apaga cada vez que el Sol vuelve a abrir lo que no debía abrir. Cuando eso pasa, abajo la gente grita, golpea los machetes y las ollas y dispara hacia arriba: se está repitiendo el tiro que hizo la noche, y se está exigiendo que el mundo vuelva a quedar separado como quedó aquella vez.

La enseñanza
“La diferencia entre el día y la noche no estaba dada: alguien tuvo que abrir la distancia.”
Territorio
Caribe · Yukpa
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Yukpa
- Referencia
- 10.02° · -73.25°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Yukpa · Cesar · Caribe
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Palabras clave
Base documental · 3 referencias
- Tecendo o mundo e as origens da vida como a conhecemos: noções de crescimento, fabricação e reprodução nos mitos de origem yukpa
revistas.usp.br
Es la fuente del episodio central. En las versiones irapa y sokorpa el firmamento estaba cerca de la tierra, hacía tanto calor que hervía el agua de ríos y lagunas y había dos soles en el cielo, de modo que nunca oscurecía; Amoricha disparó flechas de punta roma hechas con cera de abeja negra, el firmamento empezó a subir, y de un tiro en el ojo de uno de los soles ese sol se oscureció y se volvió la luna. Trae también la variante sokorpa, donde el relato se cuenta desde arriba y el propio dios-sol se dispara en el ojo con la flecha de mapicha, y la iroka, donde el héroe no dispara sino que teje las montañas, los árboles y las hojas para dar sombra. Da además la etimología de Amoricha y sus otros nombres: Otompa, Maipore, Aponto, Papsh tyos.
- El mundo que se daña. Transgresiones humanas, castigos cataclísmicos y la de-creación parcial del mundo entre los yukpa
revistas.ucm.es
Sostiene la segunda mitad del relato: la diferencia entre el Sol y la Luna como personas, el Sol isope —agresivo, antropófago, enemigo— frente a la Luna kowaso —gentil, que alimenta, esconde y se vuelve suegro—, el cazador perdido escondido en una de las vasijas de barro donde las hijas de la Luna se recogen en su primera sangre, y el primer eclipse cuando el Sol las destapa. Cita literalmente al autor irapa yukpa Javier Armato, de quien son los ríos hirviendo y la frase «porque el sol no respetó a las señoritas». Explica el eclipse como owaya inipi, el apagado del mundo, y la respuesta de gritar, golpear machetes y ollas y disparar contra el Sol y la Luna.
- Ofrendas, intercambios y otros modos de relación en las socio-cosmologías indígenas contemporáneas del área istmo-colombiana
revistatabularasa.org
Da el marco comparativo que usa Similitudes: define el área istmo-colombiana como una región con modos de relación propios, distintos de los amazónicos, y permite explicar por qué este relato se parece más a las cosmologías chibchas vecinas que a las de los pueblos caribes del sur con los que los yukpa comparten lengua.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Caracterización del pueblo Yukpa
mng.mincultura.gov.co
Publica un cuadro del cielo yukpa distinto del de las etnografías y por eso está en Versiones: dos soles que ascienden en el universo, Paphs como creador, sópasha como guardián del territorio, Tumanke como divinidad de la salud y de la vida y Yuwanano como deidad de las plantas medicinales; el Sol gobierna las estrellas y tiene de aliada a la gente jaguar, y la Luna vive con sus hijos, siembra batatas y yuca y juzga las almas camino de la tumba.
- Plan de vida Yukpa: relaciones entre territorio y buen vivir
dialnet.unirioja.es
Confirma desde el lado colombiano que Aponto es el nombre actual del creador y recoge el episodio en que hace al hombre y a la mujer de madera y les da movimiento con la risa. Es el mismo héroe que aquí dispara al sol, bajo el nombre que usan los iroka y los sokorpa.
- Recibiendo el canto del armadillo: transmisión onírica de saberes entre un armadillo y una mujer sabia en Sokorpa, territorio yukpa al norte de Colombia
scielo.org.co
Describe Sokorpa, la unidad territorial de la que procede la variante en que es el propio sol quien se dispara en el ojo, y el modo reservado en que allí se trata con lo que no es humano. Permite entender por qué esa versión se cuenta desde la perspectiva del dios-sol y no desde la tierra.
- Los yukpa: un pueblo móvil doblemente confinado. COVID-19 y gobierno propio en la serranía de Perijá (resguardo Iroka, Cesar, Colombia)
revistas.icanh.gov.co
Da el presente del territorio iroka, del que proceden algunas de las versiones comparadas, y está firmado también por dos personas yukpa del resguardo. Sirve para que el relato no se lea como pasado cerrado.
- Lecturas históricas Yukpa
lengamer.org
Documenta el proceso de fijar por escrito la lengua yukpa y las decisiones ortográficas que las publicaciones actuales siguen. Se usa como control de las grafías de los nombres del relato, no como fuente narrativa.
Sigue explorando
También te puede interesar
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Los dos Soles y el nacimiento de la noche» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Los dos Soles y el nacimiento de la noche» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Los dos Soles y el nacimiento de la noche» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








