
Caribe · Yukpa
El gran diluvio y las montañas del Perijá
La lluvia oscurece el mundo; quienes alcanzan las cumbres del Perijá sobreviven y los armadillos ayudan a retirar las aguas.
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La lluvia empezó y no paró. No fue una tarde de agua ni una crecida de invierno: cayó durante semanas y después durante meses, y con ella vino una oscuridad larga, una noche que no cedía. Los arroyos se volvieron ríos, los ríos se salieron, y el agua fue tapando los conucos, los caminos y las casas. Murieron muchas personas. Murieron también los árboles y los animales, y el mundo que con tanto trabajo había quedado repartido en tierra firme, monte y cauce volvió a ser una sola cosa revuelta.
En la Serranía del Perijá hay dos montañas que están por encima de todas las demás: Shkhimo y Tʉtarhi. En aquel tiempo no eran sólo piedra y niebla. Eran personas, y hablaron. Avisaron que subieran, y dijeron a cuál de las dos había que subir. Algunos oyeron y treparon hasta donde les dijeron. Otros no creyeron, o creyeron a medias, y se quedaron abajo, o escogieron por su cuenta el cerro que les quedaba más cerca y que no era el más alto. El agua los alcanzó allí.
Arriba, los que subieron esperaron. Vieron el agua debajo, quieta y sin orilla, sin saber cuánto duraría ni qué quedaría cuando bajara. Y no bajaba. La lluvia terminó y el agua siguió donde estaba, borrando la diferencia entre el monte y la sabana, entre lo que se siembra y lo que se navega.
Entonces trabajaron los armadillos. En aquel tiempo los armadillos todavía no eran del todo animales: eran yukpapi, gente como la gente, y por eso podían hacer lo que hicieron. Cavaron. Abrieron por debajo el camino del agua y la hicieron hundirse. Donde pasó la garra apareció otra vez el suelo, y con el suelo volvió a haber una parte que es río y otra que es bosque, una que es sitio de vivir y otra que es sitio de sembrar. Sólo después de que la tierra quedó otra vez separada del agua los armadillos y los demás tomaron la forma de animales que hoy tienen.
Lo que quedó no era lo mismo que había. No había qué comer. Hubo hambre. En algunos relatos, detrás de la inundación vino un incendio y una sequía que terminaron de castigar lo poco que se había salvado, y dejaron la tierra en pura roca, pelada, sin monte y sin dónde hacer conuco. Hubo que volver a empezar la siembra y volver a poner en su sitio cada cosa que el agua había mezclado.
Por eso no se cuenta como un final. Se cuenta como un daño: el mundo no se acabó ni se hizo de nuevo desde cero. Se estropeó, se deshizo en parte, y hubo que rehacerlo encima de lo que había quedado. El agua se acuerda, y la gente también.

La enseñanza
“Un mundo dañado no vuelve a empezar de cero: se rehace encima de lo que quedó.”
Territorio
Caribe · Yukpa
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Yukpa
- Referencia
- 10.05° · -73.25°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Yukpa · Cesar · Caribe
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- El mundo que se daña. Transgresiones humanas, castigos cataclísmicos y la de-creación parcial del mundo entre los yukpa
revistas.ucm.es
Es la fuente de la secuencia. Reúne versiones irapa, iroka y sokorhpa del diluvio: lluvias continuas de semanas y meses con una oscuridad prolongada, la huida a las dos montañas más altas de la Serranía del Perijá, Shkhimo y Tʉtarhi, que en Sokorhpa son personas y son las que instruyen a cuál subir; el desacuerdo sobre la causa, que en muchas versiones no se menciona; y los armadillos que hunden el agua y vuelven a separar tierra, cauce, monte y conuco. De aquí sale la frase del narrador irapa Kumateta —«se salvó la tierra, y quien lo arregló era el armadillo»— y la observación de que los animales eran yukpapi y sólo tomaron forma animal después de la re-diferenciación. También el incendio y la sequía posteriores en algunas versiones.
- Recibiendo el canto del armadillo: transmisión onírica de saberes entre un armadillo y una mujer sabia en Sokorpa, territorio yukpa al norte de Colombia
scielo.org.co
Sostiene al armadillo, que en este relato es quien arregla la tierra. Documenta la relación entre la mujer sabia Diocelina Restrepo y el armadillo Kamashrhush en Sokorpa, en el municipio de Becerril, Cesar, y explica qué es un tuwancha, «el que sabe»: el especialista que en algunas versiones del diluvio es quien avisa a la gente qué montaña debe escalar.
- Caracterización del pueblo Yukpa
mng.mincultura.gov.co
Aporta una versión distinta y por eso está en Versiones. Ordena la historia yukpa en ocho etapas y coloca el diluvio en la cuarta; en su síntesis del episodio del agua no son los armadillos los que resuelven, sino el pájaro carpintero, el tapir, el caimán, el cangrejo y la tortuga, que construyen muros para que las inundaciones no acaben con la gente. Da además territorio, lengua y cifras de población.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Tecendo o mundo e as origens da vida como a conhecemos: noções de crescimento, fabricação e reprodução nos mitos de origem yukpa
revistas.usp.br
Da el marco conceptual que el relato necesita: owaya como mundo-espacio entre la tierra y el firmamento, owaya tamorhiya como el tiempo en que el mundo todavía se estaba haciendo, y la clasificación de la mitología yukpa publicada en cuatro complejos, de los cuales el diluvio pertenece al primero. Explica por qué los animales del episodio podían actuar como personas y sólo después quedaron fijados como animales.
- Los yukpa: un pueblo móvil doblemente confinado. COVID-19 y gobierno propio en la serranía de Perijá (resguardo Iroka, Cesar, Colombia)
revistas.icanh.gov.co
Impide que la montaña del relato se lea como paisaje. Describe el resguardo Iroka en la serranía de Perijá, la reducción progresiva de sus tierras, los despojos, las expulsiones y las violencias de larga data, y el gobierno propio con el que el pueblo responde. La altura a la que se sube en el mito es el mismo territorio que se ha ido perdiendo.
- Bailando recién nacidos, sometiendo enemigos, formando guerreros: el baile del niño como fuente de fuerza, vitalidad, y resistencia entre los yukpa
revistatabularasa.org
Ilumina el final del relato, cuando hay que volver a sembrar. Explica el tami, la masa de maíz molido que fermenta y produce vitalidad, y el ciclo ritual asociado al maíz que el diluvio interrumpe y que hay que reactivar cuando el agua baja.
- Plan de vida Yukpa: relaciones entre territorio y buen vivir
dialnet.unirioja.es
Sitúa el territorio en el que ocurre el relato y lo que significa rehacerlo. Nombra los asentamientos yukpa de la Serranía del Perijá —El Kozo, Sokorpa, Caño Padilla, entre otros— y expone la relación entre territorio y buen vivir desde la que se entiende la reconstrucción del mundo después de la inundación.
- Etnohistoria y etnogénesis del pueblo yukpa
saber.ula.ve
Transcribe tres versiones yukpa del diluvio con narrador, edad y comunidad. Angélica Romero (67 años, Yishara) atribuye la inundación al incesto de un yukpa con su hermana, castigado por Cumuco. Pablo García (93 años, Miquibo) cuenta que los atancha subieron al Tectarí, que el agua se llevó a los de «la cima más bajita» y quedaron los de arriba; el cangrejo dice que va a arreglarlo y sólo excava alrededor de la montaña, y el cachicamo (armadillo) lo saca, excava él mismo para que el agua «se vaya para otro lado», anuncia que se va a convertir en árbol, deja la orden de no bajar en dos meses porque la tierra sigue húmeda, y los dos que desobedecen se hunden. Adolfo Maiquishi (78 años, El Tokuko) nombra las cinco cabezas que se salvaron. Resume además a Acuña Delgado (1998): la gran inundación por lluvia incesante, los sobrevivientes en el monte Tetarí, máxima elevación del Perijá, y los püpütü que se salvan bajo tierra. Es la fuente abierta que sostiene de primera mano la montaña más alta, la mala elección del cerro bajo y el armadillo que abre el camino al agua.
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¿Así te la contaron?
«El gran diluvio y las montañas del Perijá» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El gran diluvio y las montañas del Perijá» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El gran diluvio y las montañas del Perijá» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








