Los buenos y los malos brujos

Caribe · Ette Ennaka (Chimila)

Los buenos y los malos brujos

Los buenos brujos curan y llaman la lluvia; los malos pueden volver como tigres, como descubre un viajero que duerme en una casa funeraria.

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El relato

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Hay buenos brujos y hay malos. No todos son iguales. Así dice la gente y así es.

Los buenos curan. Cuando alguien se enferma, ellos curan, y cuando hay sequía y la tierra se seca, ellos llaman la lluvia. Y cuando se mueren son como nosotros cuando nos morimos: se mueren y se van, igual que se va cualquiera, y no vuelven más.

Pero los malos brujos no son así. Ellos no se van cuando mueren. Vuelven, y vuelven para hacer daño. Y no pueden volver en forma de hombre, porque uno los reconoce: cualquiera les vería la cara, sabría quiénes son y sabría que ya se habían muerto. Por eso se vuelven como tigre. Así uno va por el monte y encuentra tigre, y uno no sabe: es tigre o es brujo. Puede ser un tigre del monte, un animal como cualquier otro, o puede ser un brujo malo que volvió. Uno lo tiene ahí delante y no puede saber cuál de los dos es.

Un día unos hombres iban por el monte. Iban caminando y se les hizo tarde, y cuando ya caía la noche encontraron una gran casa redonda allí en el monte.

«¡Vamos a dormir aquí!», dijo uno de ellos.

«Aquí no se puede dormir», dijeron los otros. «En esta casa hay un muerto enterrado».

Pero el hombre no les hizo caso. Se entró en la casa redonda y se acostó a dormir adentro. Los otros no entraron. Se quedaron afuera, en el monte, y allá se quedaron toda la noche.

Entonces, por la noche, vino un gran tigre. Vino del monte hasta la casa redonda, entró donde estaba el hombre y lo mató mientras dormía. Al hombre que dormía en la casa lo mató el tigre, y los que estaban afuera no pudieron hacer nada.

«El que está enterrado aquí era un brujo malo», dijeron los otros.

Se fueron corriendo por el monte.

Los buenos y los malos brujos: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien no puede volver con su propia cara vuelve con otra, y entonces ningún encuentro resulta seguro.”

Territorio

Caribe · Ette Ennaka (Chimila)

Caribe · Ette Ennaka (Chimila)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Ette Ennaka (Chimila)
Referencia
10.0356° · -74.2147°

Ficha del relato

Contexto histórico

Es el número catorce de los veintiún relatos publicados por Gerardo Reichel-Dolmatoff en 1945, narrados todos por el cacique Tangrutaya Mutsu. Viene en dos piezas: primero una declaración general sobre los brujos y después un caso que la pone a prueba. Las condiciones en que se registró pesan aquí más que en otros textos. El propio recopilador anotó que el cacique contaba de noche, recostado en su hamaca, en voz baja y en un castellano a veces confuso, que insistía en hablar sólo ante hombres y cortaba el relato cuando entraba una mujer, y que estos relatos no se contaban a los niños. Un texto sobre muertos que vuelven y sobre un hombre al que matan mientras duerme llega desde ese círculo y desde esa hora.

Este es además uno de los pocos relatos del corpus que su recopilador volvió a usar como prueba. En la «Etnografía chimila» de 1946, dentro del apartado sobre el shamán-tigre, Reichel-Dolmatoff escribe que un cuento de los chimila dice así, y cita la frase inicial sobre los buenos brujos y los malos. En esas mismas páginas separa dos oficios que el relato junta bajo una sola palabra castellana. Al cacique le corresponden funciones sacerdotales: dirige los ritos de siembra y cosecha, los de iniciación y los de entierro, y el día anterior a una ceremonia queda intocable y en ayuno. Al shamán le corresponde el mundo mágico: en tiempos de sequía llama la lluvia, conversa con el trueno durante las tempestades, ahuyenta las enfermedades y conjura maldiciones sobre los enemigos. Curar y llamar la lluvia, las dos cosas que el relato atribuye a los brujos buenos, son en esa monografía el oficio del shamán y no el del cacique.

De ahí sale también el dato que más cambia la lectura. Reichel-Dolmatoff anota que en varias poblaciones había shamanes y que la posición estaba casi siempre ocupada por una mujer anciana, más temida en sus funciones mágicas que el cacique como sacerdote, y que al elegir sucesora escogía siempre a una muchacha de su familia, a veces su hija. En un rancherío del alto río Ariguaní compró el equipo mágico de una de ellas, una anciana septuagenaria, contra la oposición del resto de la población: una mochila de algodón con más de dos docenas de cristales de roca, fragmentos de vidrio, cuentas europeas y un cascabel de serpiente amarrado al cabrestillo.

El marco comparativo con que el recopilador explica el tigre es suyo, de 1946 y de 1945, y no del narrador: atribuye la creencia a la región amazónica y la rastrea entre kobeua, tukano, guayupe, koreguaxe, tama, huitoto y roucouyenne, y sugiere un origen arawak. De su propia cosecha es también el cierre de la nota de 1945, donde dice que lo interesante del relato es además la tradición de la casa redonda y del entierro dentro de ésta.

Resonancias con otros mitos

El relato nasa del hombre tigre trabaja la misma materia y llega a otro sitio. Allí la gente tigre existe entre los vivos y se la convida: cuando un tigre de monte se lleva las ovejas y los hombres regresan del rastrojo con las escopetas frías, llaman a un hombre tigre, que se mete al monte con una peinilla y nada más, juega un rato con el tigre verdadero antes de matarlo y luego lo tiende en la mitad del camino para que se vea desde lejos. Ser tigre es allá una condición conocida, con oficio y hasta con dirección, pues se dice que todavía hay hombres tigres y que en Cali hay. En el relato ette el tigre es un muerto, y toda la fuerza está en que nadie puede saberlo a tiempo.

Los otros dos paralelos los trajo el propio recopilador, y hay que leerlos como lo que son: su mapa comparativo de 1945 y 1946, no la voz del narrador. Entre los huitoto de Colombia registró que el alma de los brujos se transforma en jaguar que hace mucho daño y que el brujo continúa después de su muerte. De los tukano del río Querary citó a Koch-Grünberg: cuando un brujo ya está tan viejo que sólo camina con trabajo, se convierte en tigre, va al monte, mata y come venados y otros animales, también gente, y su alma no entra en el más allá sino que vaga por siempre como un tigre muy malo; en varias lenguas tukano la palabra para tigre y la palabra para brujo son la misma.

La diferencia con el relato ette es precisa. En esos casos la transformación empieza en vida y la trae la vejez. Aquí empieza después de morir y obedece a un cálculo: el brujo malo no puede volver como hombre porque lo reconocerían.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay más de una versión documentada de este relato. La página de 1945 y la antología que la reedita en 2010 son un solo eslabón, no dos testimonios orales.

  2. La divergencia más fuerte no está entre versiones del relato sino entre el relato y la etnografía del mismo autor. El texto dice «brujos» en masculino y se contó sólo entre hombres; la monografía de 1946 registra que el oficio estaba casi siempre en manos de una mujer anciana. La palabra castellana cubre un cargo que en el terreno era mayoritariamente femenino, y no permite reconstruir por sí sola los términos de ette taara. Eso no corrige el relato: muestra qué esconde su traducción.

  3. La etnografía reciente desplaza la explicación. Juan Camilo Niño Vargas registró en 2014 que si el fallecimiento fue tranquilo las almas se alejan a los confines del mundo, y que si fue trágico uno de los componentes anímicos permanece en la tierra transformado en un jaguar agresivo. Allí lo que decide la permanencia como fiera es la manera de morir, no haber sido brujo malo. Es un paralelo cercano y no la misma explicación.

  4. El mismo autor recogió además relatos ette de sentido inverso, protagonizados por un jaguar que disimula sus rasgos bestiales bajo figura humana y se presenta ante quienes se han quedado solos, hasta que su animalidad se hace evidente porque ronca sin mesura, despide un hedor fétido o muestra un temor excesivo frente a los perros. En el relato de 1945 el recorrido va al revés: es el muerto quien no puede volver como hombre y por eso toma forma de tigre.

  5. La advertencia de los compañeros deja de sonar supersticiosa cuando se la coloca junto a dos hechos documentados. En 1946 el recopilador anotó que, donde faltaba casa cementerio, el difunto se enterraba dentro de su propia vivienda y la casa se abandonaba en seguida; Niño Vargas confirma en 2016 y en 2014 que el jefe de hogar fallecido se enterraba en el centro de la habitación y que la construcción se dejaba. Una casa en pie con un muerto adentro es, en ese marco, un lugar que la gente sabe que hay que dejar. La casa redonda tampoco es un adorno del relato: el mismo recopilador observó una abandonada de unos ocho metros de diámetro entre Caracolicito y el paso del río Ariguaní, y concluyó que ese había sido el tipo común de vivienda en tiempos anteriores.

  6. Esta revisión retiró del relato la jerarquía moral completa y el tigre convertido en monstruo que traía el texto heredado, y sacó de la narración las frases sobre la expansión anterior y sobre la propia revisión.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Ette Ennaka (Chimila) · Magdalena · Caribe
Referencias
10
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitos y cuentos de los indios Chimila

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica los veintiún relatos del corpus histórico y atribuye su narración al cacique Tangrutaya Mutsu, registrada en castellano durante trabajo etnográfico.

  2. El sol babea jugo de piña: antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá

    babel.banrepcultural.org

    Reedita y contextualiza literatura Ette dentro de una antología nacional, identifica las traducciones y remite a las fuentes etnográficas usadas.

  3. Etnografía chimila

    publicaciones.icanh.gov.co

    Contiene el apartado sobre el shamán-tigre, donde el propio recopilador cita este cuento y registra la creencia de que los shamanes pueden llevar una doble vida convirtiéndose en tigres y de que después de morir se manifiestan bajo la forma de esos animales, además de describir al shamán que llama la lluvia y ahuyenta las enfermedades.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. El tejido del cosmos: tiempo, espacio y arte de la hamaca entre los ette (chimila)

    journals.openedition.org

    Registra en etnografía reciente la clave del relato: si el fallecimiento fue trágico, uno de los componentes anímicos permanece en la tierra transformado en un jaguar agresivo, mientras que tras una muerte tranquila las almas se alejan a los confines del mundo.

  2. La anatomía de la casa: humanización y ciclo vital de la vivienda ette (chimila)

    revistas.uniandes.edu.co

    Documenta la norma que vuelve inteligible la advertencia del cuento: los jefes de hogar fallecidos deben ser enterrados en el centro de la habitación y enseguida la construcción se abandona, de modo que una casa en pie con un muerto dentro es un lugar que la gente sabe que hay que dejar.

  3. Sueño, realidad y conocimiento: noción del sueño y fenomenología del soñar entre los ette del norte de Colombia

    revistas.uniandes.edu.co

    Aporta la razón por la que un muerto puede ser peligroso: separado del cuerpo, el too puede comportarse en franca oposición a las normas sociales, es irreflexivo e impulsivo, y por eso se teme a los muertos que no han sido adecuadamente sepultados.

  4. La división cósmica de las labores terrenales: interacción entre humanos y no humanos en los campos de cultivo ette

    revistatabularasa.org

    Registra que de vez en cuando entran espíritus malignos en los hogares trayendo enfermedades y desgracias, seres que adquieren siluetas antropomorfas y luego se transforman en animales: el mismo mecanismo de indistinción entre persona y animal que hace peligroso encontrar un tigre en el monte.

  5. Folk-lore du Haut-Amazone

    persee.fr

    Es la obra exacta de la que Reichel-Dolmatoff sacó, en su nota al cuento de los brujos de 1945, el paralelo huitoto que la ficha cita en Similitudes. En la sección «Croyances des Witotos» (pp. 135-136) se lee que después de su muerte el alma de los brujos sigue haciendo el mal y que el tigre y la boa son brujos metamorfoseados, al punto que algunos imploran al jaguar por tenerlo invulnerable «puisqu'il est sorcier»; y en la p. 140, en la misma región del Putumayo, que tras su muerte los brujos se metamorfosean en tigres y sólo el corazón sigue vivo, por lo que no se los puede matar.

  6. Zwei Jahre unter den Indianern: Reisen in Nordwest-Brasilien 1903/1905, Band 2

    archive.org

    Es el pasaje que Reichel-Dolmatoff tradujo en su nota al cuento de los brujos y que la ficha cita en Similitudes. En la p. 156, entre los kobeua del río Querary, Koch-Grünberg anota que hay «buenos payé» y «malos payé»; que cuando un chamán envejece tanto que sólo camina con trabajo se vuelve jaguar, va al monte, mata y come venados, agutíes y también gente, y regresa hombre; que al morir se entierra con él su piel de jaguar; y que su alma no pasa al más allá sino que vaga para siempre por el monte como «jaguar muy malo». Añade que en kobeua y en la mayoría de las lenguas tukano la palabra para jaguar y para chamán es la misma (kobeua yaui, tukano yai).

  7. La lengua chimila

    persee.fr

    El vocabulario del mismo trabajo de campo registra en ette taara los elementos del cuento de los brujos: la «casa redonda» como entrada propia, distinta de la casa en general (p. 31); el shamán entre los términos de relación social con prefijo ta- (p. 24), junto a «cacique», ta-ngrúta-ya (pp. 16, 25); y el tigre, kón:ne, con nombre científico en la fauna (p. 34) y como ejemplo recurrente de la gramática, en el paradigma completo de «temo al tigre» (p. 22) y en frases como «el tigre es bravo», «el tigre vendrá» y «los hombres mataron al tigre» (pp. 46-48). No hay en la lista una palabra para «brujo» distinta de la del shamán.

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«Los buenos y los malos brujos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los buenos y los malos brujos» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los buenos y los malos brujos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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