Las transformaciones en los relatos Chamí

Andina · Chamí

Las transformaciones en los relatos Chamí

Un mapa de metamorfosis Chamí documentadas: cuerpos que cambian, seres que atraviesan mundos y acciones que transforman el territorio.

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Karagabí tenía mujer y estaba bien enfermo. En un baile ella le dijo que fuera a tomar chicha, y él contestó que estaba muy enfermo, pero que ella sí podía ir. La mujer se arregló bien y se fue. Por la noche Karagabí pensó que iría a ver qué hacía allá, se arregló bonito y enjovenció, y llegó al baile como un forastero joven. La mujer, que no sabía quién era, se enamoró de él y conversaron hasta el amanecer. Karagabí se devolvió antes y se quedó quejándose de su dolor. Cuando ella llegó le preguntó si en el baile había habido gente forastera, y ella dijo que sí. Así lo hizo tres veces, y las tres la mandó al baile. En la tercera, cuando la mujer volvió a decir que había un joven del que nadie sabía de dónde era, Karagabí la cogió, la tiró, la arrastró y la volvió animal: una lorita que grita huakuá cuando hay luna llena.

Hímo la Iguana tenía la candela y no se la mostraba a nadie. Los indios se calentaban al sol y comían crudo, hasta que un día Hímo les dio comida cocida y ellos empezaron a pensar cómo quitársela. Un día en que Hímo salió a pescar al norte, Karagabí se fue al este y encontró un charco grande. Antes de que Hímo pudiera verlo, Karagabí se volvió un pescado grande y se escondió en el agua. Hímo lo vio y dijo que iba a cogerlo, y casi se le rompe la red. Se lo llevó a la casa junto con los pescados chiquitos, y allí el pescado grande, que era Karagabí, miraba y miraba hasta que vio dónde estaba escondida la candela. Cuando Hímo acabó de comerse los pescados chiquitos y fue por el grande, el pescado se defendió, saltó, cogió la candela y salió de la casa. A Hímo lo volvieron animal, una hormiga chiquita, y así quedó de castigo.

Otro día Karagabí mandó a un hombre a cavar un árbol para meter adentro a su hijo, y le dijo que le dejara un dedo afuera. Así lo dejó tapado. Al hombre que hizo el ataúd, Karagabí lo volvió pájaro carpintero. El hijo quedó vivo dentro del árbol, y cuando mueve el dedo hay temblor.

No todos los cambios los ordena alguien. Horchibarí, el caníbal que come brea, jugaba a rodarse por los derrumbes monte abajo, y después de rodar y rodar se volvió cristiano, es decir, tomó figura de hombre, para enseñarle el juego a su huésped. Y cuando Dumío lo mató de un golpe con su asientico, allá donde estaba él no quedó un cuerpo sino un montón de brea, que recogieron en un canasto. El mismo Dumío mataba tominejos, los cogía del pescuezo para estirarlos y se volvían zahinos grandes, y al final le mostró la yerba con que lo hacía.

También se cambia de forma sin cambiar de cuerpo. El guatín, cuando los otros animales lo esperaban junto al río para matarlo, se revolcó en un colmenar y después en las hojas hasta parecer un animal desconocido, y llegó gritando que ahí venía el animal más grande del mundo: el oso y el tigre se apartaron con miedo, y él tomó agua tranquilo y después les gritó desde una altura que era él. Y un hombre de los Siebidá, la noche en que los enemigos cayeron sobre el campamento, se disfrazó de Erubidá para vigilar, y fue el único que se salvó.

Las transformaciones en los relatos Chamí: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Cambiar de cuerpo puede ser castigo, disfraz o decisión propia según quién ordene el cambio.”

Territorio

Andina · Chamí

Andina · Chamí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Chamí
Referencia
5.222° · -76.031°

Ficha del relato

Contexto histórico

Las escenas de arriba están todas en «Algunos mitos de los indios Chamí», los catorce relatos que Gerardo Reichel-Dolmatoff recogió en 1945 en la vereda de Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca, y publicó en 1953. La mujer vuelta lorita es el relato ocho; Hímo y la candela, el nueve; el hijo encerrado en el árbol y el carpintero, el catorce; Horchibarí y Dumío, el tres; el guatín disfrazado, el uno; el Siebidá disfrazado, el seis. Quienes narraron no quedaron nombrados. Dos aclaraciones del texto son del recopilador y no de los narradores: la nota que glosa «se volvió cristiano» como «tomó figura humana» y la que glosa «enjovenció» como «rejuveneció». Él mismo advierte que no tuvo tiempo de comprender el contexto cultural de lo que recogía.

Milcíades Chaves publicó en 1945, del mismo viaje, otra versión del castigo de la mujer de Karagabí, pero ésa es katío: la narró Rafael Bailarín, y Chaves declara en su página 134 que sólo los cuatro primeros de sus nueve relatos son de Nicolás Henao, chamí. En la versión de Bailarín la mujer ya se llama Barakoko, lechuza, Karagabí le abre la boca por mentirosa, vuelve pájaro obitétede al cuñado que le reclama y se queda con la cuñada. Chaves añade una nota comparativa suya donde copia, a través de Henry Wassén, la versión de fray Severino de Santa Teresa, en la que la mujer queda convertida en baracoco y canta jua, jua. Esa nota es de 1945 y es del compilador.

Mauricio Pardo le pone especie y castigo astronómico al ave: /barákoko/, pájaro luna o sacaparado, Nyctibius griseus, condenada a mirar la luna. Su material es del alto Baudó y de Ituango, no chamí. Víctor Zuluaga, que sí trabajó con maestros y jaibanás chamí de Risaralda, reúne casos que ninguna otra fuente de esta lista trae: una mujer vuelta lechuza que chilla kua, kua, kua, la hija de Karaví vuelta serpiente, un hombre vuelto gusanito viringo escondido en un grano de maíz, un indio atrapado en la roca vuelto oro, y el propio Karaví volviéndose sábalo para robarle el fuego a la lagartija siu. Su ordenamiento de los casos en castigados por mezquindad y castigados por quebrantar una norma es una lectura, y D'Abbraccio la cita de Patricia Vargas.

Alexander Yarza de los Ríos, trabajando con êbêra eyábida de Chaquenodá en 2019, formula la distinción que esta página necesita: el cuerpo puede transformarse «como castigo, voluntad propia o consecuencia ecogénica». Luis Guillermo Vasco, reseñando en 1986 la colección del alto Baudó, sostiene que clasificar los relatos por su protagonista no funciona por el papel que tienen las transformaciones en el pensamiento emberá. Son dos páginas de reseña y una postura en polémica, no un estudio de casos. La única monografía que hace de la transformación su eje, la de Sven-Erik Isacsson, no está en acceso abierto y aquí sólo consta por la reseña de Alejandro Alzate.

Falta lo esencial: ninguna de estas escenas chamí se registró en emberá bedea.

Resonancias con otros mitos

El primer paralelo es emberá katío y está en la misma expedición de 1945: «La mujer de Karagabí», narrada por Rafael Bailarín a Milcíades Chaves. Es la misma escena del marido que se finge enfermo y prueba a su mujer en la fiesta, pero allí la señal es el arañazo, la conversión es en lechuza y el castigo se extiende al cuñado y termina con la conversión de todos los indios en animales. En Río Frío el castigo se detiene en ella y el relato termina en el grito de la lorita.

El segundo es emberá del alto Baudó y de Ituango, en el trabajo de Mauricio Pardo: allí el ave castigada tiene nombre científico y queda mirando para siempre la luna que Tritukú lleva en la cabeza como flor blanca, y entre los emberá del Urabá antioqueño el sol y la luna son dos hermanos convertidos por haber incurrido en incesto. Río Frío no astronomiza el castigo: la lorita grita cuando hay luna llena y nada más.

El tercero muestra que estas metamorfosis no pertenecen todas a un tiempo primordial. Arelys Domicó, emberá eyábida, narró en Mutatá en 2018 que las reses encerradas por los blancos reventaban al cogerlas de la cola y de ahí salieron la guagua y el conejo. Es una transformación producida por el contacto colonial, con Colón y los blancos dentro del relato, y no puede leerse junto a las anteriores como si fuera del mismo estrato.

La metamorfosis es un motivo extendido en el mundo, y por eso mismo la comparación fácil no dice nada. Lo que distingue a estas escenas es quién manda el cambio: aquí casi siempre es el creador, y cuando no lo es, el que cambia es él mismo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Conviene seguir una sola escena por todas sus versiones, porque es ahí donde se ve lo que cambia. Tómese el castigo de la mujer de Karagabí.

  2. En Río Frío, versión chamí de 1945, el marido enfermo rejuvenece, va tres veces al baile como forastero, y al final la arrastra y la vuelve lorita que grita huakuá cuando hay luna llena. En la versión katío que Rafael Bailarín narró a Chaves ese mismo año, la mujer se llama Barakoko desde el comienzo, el marido se quita el vestido llagoso y la araña para dejarle señas, y al descubrirla le abre la boca y la vuelve lechuza; además vuelve pájaro al cuñado y se lleva a la cuñada. En la versión que fray Severino de Santa Teresa recogió y que Chaves copia, hay doce promesas de amor, la cara arañada, la conversión en baracoco y un canto, jua, jua, y Caragabí sube al cielo con la hermana de su mujer. Pardo, en el alto Baudó, identifica al ave como Nyctibius griseus y la condena a mirar eternamente la luna. Zuluaga, en Risaralda, tiene una mujer vuelta lechuza que chilla kua, kua, kua.

  3. Es decir: no es el mismo pájaro ni el mismo grito. Lorita, lechuza, sacaparado. Y el motivo de la conversión se desplaza de la mentira a la infidelidad según quién narre.

  4. La dirección del cambio también varía y no siempre va de persona a animal. En Río Frío el creador se transforma a sí mismo dos veces, en joven y en pescado grande, y en Risaralda se vuelve sábalo; un ser mítico toma figura de hombre para jugar; unos tominejos estirados del pescuezo se vuelven zahinos; un cuerpo muerto se deshace en un montón de brea. Frente a eso, en la lista de Zuluaga predominan los castigos definitivos, sin retorno.

  5. Y hay dos escenas que parecen transformaciones y no lo son: el guatín cubierto de miel y hojas y el vigía Siebidá disfrazado de enemigo. El mismo corpus que narra metamorfosis sabe narrar también su imitación, y no conviene contarlas juntas.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Chamí · Risaralda · Andina
Referencias
11
Última revisión
17 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tejidos de transformación: oraliteratura y oralitegrafía en la memoria emberá chamí

    revistas.udea.edu.co

    Analiza relatos Chamí del Eje Cafetero y explica la transformación como principio relacional, además de rastrear mediaciones coloniales, cristianas y patriarcales.

  2. Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Transcribe catorce relatos narrados en castellano por integrantes de un grupo Chamí asentado en Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca, durante el reconocimiento de 1945.

  3. Mitos, tradiciones y cuentos de los indios Chamí

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica nueve relatos de la expedición de 1945 e identifica por separado cuatro narraciones de Nicolás Henao, Chamí de Balboa, y cinco de Rafael Bailarín, narrador Katío.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Algunos relatos de los embera chamí de Risaralda, contados por Clemente Nengarabe Siágama

    luguiva.net

    Relatos que Vasco recogió de Clemente Nengarabe en el Chamí y que se publicaron en 1978 sin su nombre. Al republicarlos, Vasco explica que su papel fue el de simple recolector y devuelve la autoría al narrador, porque en aquel momento fue impensable que un indígena figurara como autor.

  2. Los cruces del sendero: cosmovisiones y sistema jurídico de los Emberá-Chamí

    repositorio.pucp.edu.pe

    Único artículo consultable en línea dedicado específicamente a la cosmovisión chamí del alto San Juan (Mistrató, Pueblo Rico, Santa Cecilia) que explica la lógica del castigo por transformación que rige esta historia: entre los chamí, Karaví convierte en animales o astros a quienes rompen la norma —el sol y la luna, hermanos, son castigados por incesto y de ahí salen los apellidos que impiden repetirlo—, y los burumiáes antropófagos son quemados dentro de los árboles que habitaban. Sitúa así la conversión de la mujer en lorita dentro de un repertorio chamí de sanciones, y no como un juicio moral aislado sobre la fidelidad conyugal.

  3. Palabras para antes y después de leer Transformaciones de eternidad: gente y cosmos en el pensamiento embera (Isacsson, 2022) [reseña]

    doi.org

    Es la puerta consultable a la única monografía que hace de la transformación el eje del pensamiento emberá: la tesis doctoral de Sven-Erik Isacsson, escrita en 1993 y publicada en castellano por la Universidad del Cauca en 2022. La reseña resume el argumento —el corte y la aniquilación como operación que produce y transfigura, el pecho como interior inmenso, el rostro verdadero del asesino, el mundo que se hace cortando «una y otra vez»— y menciona expresamente el episodio en que personas se vuelven animales distintos bajo las órdenes de Karagabí. Nombra también el terreno del libro, «entre los ríos Atrato, Baudó y San Juan», y hace una observación de parentesco chamí que sirve a la ficha.

  4. Floresmiro Dogirama: «Zroara Nebura. Historia de los Antiguos. Literatura oral emberá» [reseña]

    publicaciones.banrepcultural.org

    Contiene la formulación más nítida del punto que esta página defiende: clasificar los relatos por el tipo de protagonista no funciona «dado el papel que las transformaciones de unos seres en otros y la antropomorfización de la naturaleza juegan en el pensamiento emberá». Vasco añade que en el mito «los personajes, sus actuaciones y condiciones de vida son sólo materializaciones narrativas de conceptos muy abstractos y fundamentales», y que los mitos «no se fijan, no cobran forma definitiva… existen en un proceso de permanente creación y recreación en cada narrador, en cada circunstancia». Es un argumento interno al debate colombiano para sostener que la metamorfosis no es un adorno ni un castigo, sino la forma en que el relato piensa.

  5. Mitos y leyendas de los Embera-chamí

    repositorio.utp.edu.co

    Aporta el único intento de tipología de las metamorfosis hecho sobre material chamí de Risaralda: los casos se ordenan entre quienes fueron «castigados por su mezquindad» y quienes «sufrieron el castigo por quebrantar alguna norma impuesta por su dios Karaví», con un epígrafe expreso, «Otros hombres y mujeres convertidos en animales». Los ejemplos son concretos y variados: indios trabajadores vueltos hormigas arrieras y condenados a no descansar; una mujer vuelta lechuza «que chilla así: kua, kua, kua»; la hija de Karaví vuelta serpiente por tener relaciones con un indio a espaldas de sus padres; un hombre que «se convirtió en un pequeño gusanito que se llama viringo y se escondió en un grano de maíz»; un indio que queda atrapado en la roca y «se convirtió en oro»; y el propio Karaví que se vuelve sábalo para robar el fuego a la lagartija siu.

  6. La escalera de cristal: términos y conceptos cosmológicos de los indígenas Emberá

    revistas.unal.edu.co

    Registra metamorfosis de escala y de cuerpo con nombre y lugar, que es justo lo que esta página inventaría. La mujer infiel de Karagabí es castigada «convirtiéndola en /barákoko/ (pájaro luna, sacaparado o gallina ciega; Nyctibius griseus)» y condenada a mirar eternamente la luna que Tritukú lleva en la cabeza como flor blanca. En San Matías (Ituango) una vieja «se convirtió en un tigre grandísimo y se ahogó», y dos palmas de don pedrito caídas en direcciones opuestas se vuelven el sol y la luna. Entre los emberá del Urabá antioqueño sol y luna son dos hermanos «convertidos… por haber incurrido en incesto». Y en el marco general: los animales eran personas «reducidos a su estado actual… por desacatos a Karagabí».

  7. Aɨdaɨza y baa wa waljai wa wa: relatos, visiones y entramados sobre «discapacidad» desde dos mundos indígenas en Colombia

    doi.org

    Ofrece una manera de leer el cambio de cuerpo sin reducirlo a premio o castigo: «el cuerpo es energía y espíritu, y puede transformarse y ser transformada en la interconexión energética con las plantas, los animales o con la raíz del río: como castigo, voluntad propia o consecuencia ecogénica». Los tres motivos en una sola frase es exactamente la distinción que la página quiere sostener. Añade el caso de Do Karrá, donde la incompletud de los cuerpos «se expresa en los cuerpos de los seres creados por la divinidad Karagabí», y recuerda que en los zrõarã neburã abundan los relatos de creación, jaibanás, trueno, animales, guerras, espíritus y clanes.

  8. La pérdida de la riqueza: un mito embera sobre el origen de las razas y la desigualdad social

    revistas.uniandes.edu.co

    Documenta una transformación que no cabe en la casilla del castigo: el ganado encerrado por los blancos se revienta al ser agarrado por la cola y de ahí salen la guagua y el conejo, que «se escaparon para el monte». Los autores señalan además que «es en el contacto de la mujer con los animales donde estos se transforman», y leen el episodio como una operación con la que el relato vuelve inteligible la desigualdad histórica. Sirve a esta página para mostrar que en el corpus emberá hay metamorfosis modernas, producidas por el contacto colonial, y no solo un estrato de tiempos primordiales.

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«Las transformaciones en los relatos Chamí» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Las transformaciones en los relatos Chamí» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Las transformaciones en los relatos Chamí» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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