La mujer de Karagabí

Andina · Chamí

La mujer de Karagabí

Karagabí finge enfermedad, se presenta rejuvenecido en tres bailes y transforma a su mujer en una lorita.

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El relato

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Karagabí tenía mujer y estaba bien enfermo. Llegó el día de un baile, y en la casa la mujer se acercó a él con la totuma y le dijo: «Itua do-de uái», tomá chicha. Karagabí contestó que él estaba muy enfermo y no podía acompañarla, pero que ella sí podía ir al baile.

Entonces ella se arregló bien y se fue. El marido se quedó en la casa, quejándose.

Por la noche Karagabí pensó: voy a ver qué hace allá. Y se arregló bien bonito, a ver si la mujer era honrada. Desde el camino oyó cómo tocaban el tambor. Al baile llegó entonces un forastero joven, y se enamoró con la mujer de Karagabí. Los dos conversaron largo rato entre la gente que bailaba, y ella no sabía quién era él.

Al amanecer Karagabí se fue para la casa, y al rato llegó su mujer. Él le preguntó si en el baile había habido gente forastera. La mujer dijo que sí.

Así hizo Karagabí tres veces. Tres veces la mandó al baile.

En el segundo baile pasó lo mismo. La mujer se arregló y se fue sola, y de noche llegó el mismo joven que nadie conocía, y otra vez conversaron sin que ella lo reconociera. Karagabí volvió primero a la casa y se quejaba de su dolor, y cuando ella llegó la volvió a interrogar, y la respuesta fue la misma.

Por fin, para el tercer baile también se fue la mujer, bien arreglada. Él se quedó en la casa, pero por la noche enjovenció y se fue al baile, y de nuevo estuvo con ella como si fuera otro. Por la mañana se fue para la casa y se quejó mucho de sus dolores.

Entonces preguntó otra vez: «¿Había gente forastera?». «Sí», dijo la mujer, «había un joven allá, pero no sabían de dónde era».

A Karagabí no le gustó todo eso. Cogió a la mujer, la tiró y la arrastró. Y la volvió animal.

La volvió lorita: esa que grita huakuá cuando hay luna llena.

La mujer de Karagabí: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien prepara una prueba para el otro decide de antemano lo que va a encontrar en ella.”

Territorio

Andina · Chamí

Andina · Chamí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Chamí
Referencia
4.156111° · -76.287778°

Ficha del relato

Contexto histórico

Esta narración se recogió en 1945, en la vereda de Corozal, municipio de Río Frío, en el Valle del Cauca, durante un reconocimiento corto a un grupo chamí de unos sesenta integrantes, migrantes recientes de la hoya del río San Juan y de Antioquia y Caldas. Gerardo Reichel-Dolmatoff la publicó ocho años después, en 1953, como el octavo de los catorce relatos de «Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)», Revista de Folklore, páginas 148 a 165; este relato ocupa las páginas 161 y 162. Las personas narraron en castellano y él transcribió, según declara, «sin cambio alguno»; también declara que no tuvo tiempo de comprender el contexto cultural de las historias y que por eso se limita a presentar el material. No dejó el nombre de quien narró.

Las notas al pie son suyas, de 1953: la que llama a Karagabí «héroe cultural principal de las tribus del Chocó», la que traduce «Itua do-de uái» como «¡Toma chicha!» y la que aclara que «enjovenció» quiere decir rejuveneció. Hay una cuarta nota que dice sólo «texto sin traducir»: una frase larga en emberá bedea que Karagabí pronuncia después del primer baile quedó sin verter al castellano y hoy no puede leerse. La ficha institucional del Ministerio de Educación y la Biblioteca Nacional acredita el facsímil, el rango de páginas y la licencia, y no añade testimonio narrativo.

La confusión que hay que deshacer viene de Milcíades Chaves, que participó en el mismo viaje y publicó en 1945 «Mitos, tradiciones y cuentos de los indios Chamí». Su relato VII, páginas 153 a 155, se titula también «La mujer de Karagabí», pero Chaves advierte en la página 134 que de sus nueve cuentos sólo los cuatro primeros son de Nicolás Henao, chamí de Balboa, y que los cinco últimos los recogió «de boca de Rafael Bailarín, indio katío». Este es uno de esos cinco. Son dos narraciones distintas de dos pueblos distintos con el mismo título.

De las demás fuentes, Mauricio Pardo narra el episodio con datos del alto Baudó, no chamí; Luis Guillermo Vasco lo coteja en «Jaibanás. Los verdaderos hombres» a partir de Chaves y de Wassén; Ana Lucía Cardona Colorado lo lee como caso de moralización cristiana de la transformación; Guillermo D'Abbraccio, Antonio María Cardona con Jairo Miguel Guerra, y Leonardo Fabio Siágama Gutiérrez sitúan a Karagabí, pero ninguno narra el episodio. Ninguna fuente explica por qué en Río Frío el animal es una lorita ni qué significa huakuá.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano y el más engañoso es el relato VII de Chaves, narrado por Rafael Bailarín, jaibaná katío casado con Pola Henao, mujer chamí: mismo título, misma trampa del marido enfermo, mismo castigo por transformación, pero allí la mujer se llama Barakoko, queda marcada con arañazos y termina convertida en lechuza, y el relato sigue hasta el diluvio y la pareja salvada en una canoa. Río Frío se detiene en la lorita y no cuenta nada más.

El segundo paralelo documentado es la versión que fray Severino de Santa Teresa transmitió entre chocoes y que Wassén publicó a partir de la expedición de Nordenskiöld al istmo de Panamá: allí la prueba se repite en tres convites, como en Río Frío se repite en tres bailes, pero el marido finge lepra en vez de enfermedad, la mujer va vestida de oro, y el desenlace suma lo que Río Frío no tiene, el ascenso de Caragabi al cielo con la cuñada. En la misma nota, Chaves señala que el cuento «La esposa de la Luna» de Nordenskiöld repite el vestido de enfermedad, la fiesta, el galán y los arañazos.

Dentro del propio corpus de Corozal, el noveno relato, el de Hímo la iguana y la candela, muestra a Karagabí usando otra vez el cambio de figura para conseguir lo que quiere: se vuelve pescado grande para entrar a la casa ajena, y al final convierte a Hímo en hormiga chiquita «así como para castigo». La diferencia es que allí el disfraz sirve para robar el fuego y aquí para someter a prueba a alguien de la propia casa, y que allí el narrador dice que fue castigo mientras aquí no dice nada.

Compartir el motivo del marido disfrazado no prueba parentesco histórico entre estos pueblos: lo que se puede sostener es que el episodio circula por el mundo emberá con desenlaces distintos y que cada narración decide en qué ave termina la mujer.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El relato de Rafael Bailarín, narrador katío, que Chaves publicó en 1945, coincide en el armazón y difiere en casi todo lo demás. Allí Karagabí no está enfermo sino llagoso, la mujer tiene nombre, Barakoko, y él le advierte «Andá, pero bebé con juicio». Al amanecer se quita el vestido llagoso, se viste «de particular» y va a la bebeta; la mujer le dice que está buen mozo y que su marido tiene muchas llagas, y lo invita a hacer kenone. Karagabí la araña para dejarle señas, y al día siguiente la interroga por los arañazos; ella miente y él le abre la boca por mentirosa y la vuelve barakoko, lechuza. Después convierte al cuñado en pájaro obitétede, toma a la cuñada por mujer, reúne a todos los indios, los hace gritar y los convierte en animales empezando por el capitán Imaná, y de los que quedaron buenos sólo sobreviven al aguacero un indio y una india en una canoa.

  2. En su nota comparativa, Chaves copia la versión que fray Severino de Santa Teresa transmitió y que Henry Wassén reprodujo en «Cuentos de los indios Chocó», Journal de la Société des Américanistes, nueva serie, tomo XXV, página 131: allí Caragabi se finge leproso, la mujer va sola vestida de oro, la escena se repite en tres convites, en el tercero se hacen doce promesas de amor y él le araña la cara, y al final la convierte en baracoco y sube al cielo con la hermana de ella. Chaves señala además el paralelismo con «La esposa de la Luna», recogido por Nordenskiöld.

  3. Mauricio Pardo oyó en el alto Baudó una variante en la que el amante no es Karagabí disfrazado sino Trítuku, variante dialectal de Tutruiká, que en algunas versiones es su hermano; el ave es /barákoko/, que Pardo identifica como el pájaro luna o gallina ciega, Nyctibius griseus, y como Trítuku llevaba la luna en la cabeza a manera de flor blanca, la mujer quedó condenada a mirarla para siempre. Víctor Zuluaga Gómez, en Risaralda, recoge otra en la que Karaví hace aparecer su cuerpo lleno de llagas y convierte a la mujer en una lechuza que chilla «kua, kua, kua».

  4. Río Frío conserva rasgos que ninguna otra trae: tres bailes y no tres convites, ningún arañazo, ninguna mujer con nombre, ningún cuñado, ninguna cuñada, ningún diluvio, y un ave que no es lechuza ni nictibio sino una lorita que grita huakuá con luna llena. Al comparar hay que decir siempre cuál versión es chamí y cuál katío: bibliografía posterior cita páginas de Chaves como emberá del Chamí sin advertir que corresponden a los relatos de Bailarín.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Chamí · Valle del Cauca · Andina
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Transcribe catorce relatos narrados en castellano por integrantes de un grupo Chamí asentado en Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca, durante el reconocimiento de 1945.

  2. Ficha de Algunos mitos de los indios chamí

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Acredita autoría, rango de páginas, procedencia en Río Frío y licencia del facsímil conservado por la Biblioteca Nacional.

  3. Mitos, tradiciones y cuentos de los indios Chamí

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica nueve relatos de la expedición de 1945 e identifica por separado cuatro narraciones de Nicolás Henao, Chamí de Balboa, y cinco de Rafael Bailarín, narrador Katío.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Tejidos de transformación: oraliteratura y oralitegrafía en la memoria emberá chamí

    revistas.udea.edu.co

    Analiza relatos Chamí del Eje Cafetero y explica la transformación como principio relacional, además de rastrear mediaciones coloniales, cristianas y patriarcales.

  2. La escalera de cristal: términos y conceptos cosmológicos de los indígenas Emberá

    revistas.unal.edu.co

    Trae la única versión publicada que narra el episodio completo del engaño y el castigo: Karagabí vivía con una mujer y estaba cubierto de llagas; ella dejó de quererlo, se iba sola a las fiestas y le era infiel —en unas versiones con Trítuku (variante dialectal de Tutruiká), que algunas hacen su hermano—. Cuando Karagabí «puso a la mujer en evidencia», la castigó convirtiéndola en /barákoko/, que Pardo identifica como el pájaro luna, sacaparado o gallina ciega (Nyctibius griseus), y como Trítuku llevaba la luna en la cabeza a manera de flor blanca, la mujer quedó condenada a mirarla eternamente. Da además el vocabulario cosmológico comparado (sol, luna, fases lunares) en varios dialectos emberá, útil para situar el detalle «grita cuando hay luna llena» de Río Frío.

  3. Jaibanás. Los verdaderos hombres

    luguiva.net

    Reúne y coteja las versiones del episodio. Cita el mito anotado por Chaves (1945: 154): después de convertir en lechuza (borokoko) a su mujer y unirse con su cuñada —castigándola por haberlo engañado en las fiestas, a las que él no podía asistir por las llagas que le cubrían el cuerpo—, Caragabí reunió a todos los indios, los hizo gritar y los convirtió en animales, empezando por el capitán Imamá (tigre). Añade la clave de lectura de Wassén (1933: 111): Carabí es la luna y las llagas «estaban en su camisa», es decir, eran una cubierta que se quitaba; por eso la mujer-lechuza llora de noche cuando sale la luna. Eso explica el vínculo entre el ave y la luna que la versión de Río Frío conserva sin explicar.

  4. Los cruces del sendero: cosmovisiones y sistema jurídico de los Emberá-Chamí

    repositorio.pucp.edu.pe

    Único artículo consultable en línea dedicado específicamente a la cosmovisión chamí del alto San Juan (Mistrató, Pueblo Rico, Santa Cecilia) que explica la lógica del castigo por transformación que rige esta historia: entre los chamí, Karaví convierte en animales o astros a quienes rompen la norma —el sol y la luna, hermanos, son castigados por incesto y de ahí salen los apellidos que impiden repetirlo—, y los burumiáes antropófagos son quemados dentro de los árboles que habitaban. Sitúa así la conversión de la mujer en lorita dentro de un repertorio chamí de sanciones, y no como un juicio moral aislado sobre la fidelidad conyugal.

  5. Mitología Embera. Principales mitos, características y funciones

    bioetnia.iiap.org.co

    Aporta dos datos que obligan a matizar quién es el Karagabí de esta página. Primero: registra a Dobeiba, semidiosa de las artes y los oficios, como «hija de Karagabí con una mortal», es decir, que las uniones de Karagabí con mujeres humanas son parte del repertorio y no un rasgo excepcional de esta historia. Segundo, y más importante: los autores constatan que en las comunidades donde trabajaron (Jawa, Tandó, Nuquí arriba, Yucal) Karagabí y Tutruicá «tienen poco peso» y que algunos llegan a afirmar que «Karagabí es un dios de los katíos», mientras los vigentes son Ankoré y Pakoré wera. Eso advierte contra tratar a Karagabí como figura homogénea de todo el mundo emberá.

  6. El pensamiento Embera Chamí: un análisis filosófico

    repository.unad.edu.co

    Escrito por un autor emberá chamí en Pueblo Rico (Risaralda) a partir de entrevistas de 2017 con mayores del propio pueblo (Jaime Wazorna, Carlina Guasiruma, el líder Mario Restrepo). Documenta cómo los chamí de hoy entienden a Karagabí: no como dios supremo sino como un ser creado por Dachiakore para gobernar el mundo del medio, dotado de poderes pero con carencias reconocidas —no creó el agua y por eso fue derrotado por Tutriaka en la creación humana—. Sirve para no convertir el castigo que Karagabí impone en esta historia en una sentencia divina inapelable: la propia comunidad lo describe como un personaje con límites y con debilidades.

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«La mujer de Karagabí» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La mujer de Karagabí» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La mujer de Karagabí» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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