Las piedras de Chaikin

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Las piedras de Chaikin

Dos mujeres que llevan caña niegan una parte a Chautéh y quedan convertidas en las dos piedras de Chaikin.

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Las piedras de Chaikin: la entrada del relato

El relato

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El camino de Chaikin sube por la ladera dando vueltas cortas. A media tarde la neblina llega desde el cañón y moja la hierba del borde; abajo se oye la quebrada y no se alcanza a ver.

Por ahí iban dos mujeres. Llevaban caña.

Los tallos eran largos, morados en los nudos, y pesaban. Las mujeres los llevaban terciados a la espalda, amarrados, con las hojas filudas raspándoles el brazo a cada paso. Subían despacio, como se sube cuando la carga manda el paso, midiendo dónde poner el pie en el barro de la lluvia de la noche. Se oía el roce de los tallos contra la piedra del camino, la respiración de las dos, y nada más.

Faltaba trecho. Arriba, la ladera se abre en un claro pelado donde el viento cruza de lado y hay que afirmar los pies para no resbalar con la carga.

Chautéh estaba en el camino. Las vio venir y les pidió que le regalasen caña.

—Regálenme una —dijo.

No le dieron. Pasaron con los tallos al hombro y siguieron subiendo, y el ruido de la caña se fue con ellas ladera arriba.

Entonces las convirtió en piedra.

Quedaron las dos donde iban, a la misma distancia en que caminaban: una más arriba, la otra un poco atrás, vueltas hacia el filo. El barro del camino se secó alrededor. La hierba les creció contra la base. La lluvia fue puliéndoles el lomo un invierno tras otro; el sol de mediodía las calienta y, cuando baja la neblina, se enfrían como se enfría cualquier piedra de este cañón.

Ahí están todavía. No es una peña sola, que podría ser cosa del terreno: son dos, una detrás de la otra, en el punto llamado Chaikin, sobre el camino por donde subía la caña.

Las dos piedras de Chaikin las hizo Chautéh.

Las piedras de Chaikin: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se niega a quien pide puede quedarse en el camino más tiempo que quien lo negó.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Ficha del relato

Contexto histórico

Segundo Bernal Villa publicó este cuento en 1953, en «Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro», dentro de la primera entrega de la Revista Colombiana de Antropología, como parte del trabajo que adelantaba para el Instituto Etnológico Nacional. La entrada ocupa cuatro líneas: nombra a Chautéh, a dos mujeres, la caña y Chaikin, y nada más. La atribuye a Victoriano Piñakué y no consigna intérprete; para el conjunto del artículo trabajó con un intérprete mestizo de San Andrés, de unos treinta y cinco años, con dominio del páez y del castellano, que en otras entradas aparece como Marco Antonio Penkue. Esa mediación entre el nasa yuwe y el castellano explica en parte la sequedad de la página impresa, que no debe leerse como la forma en que el cuento se decía junto al fogón. La compilación de Eugenia Villa Posse (1993) reproduce el corpus y acredita su procedencia, pero depende del artículo de 1953.

La brevedad no es un defecto del testimonio ni una pérdida: así funcionan muchos de los cuentos de Calderas, que existen porque hay algo en el terreno a lo que remiten. Luis Gerardo Franco (2021) transcribe íntegro este texto junto a los otros dos de piedras de Calderas y añade un dato del presente: en el resguardo esas historias se conservan en distintos grados, sin perder su eficacia para vincular a la gente con piedras que antes fueron humanas. Es decir que las dos piedras no son ilustración de un cuento, sino lo contrario: el cuento acompaña a dos cosas que siguen estando en el camino.

Joanne Rappaport (1981) analiza el poder de petrificar a los transgresores dentro de este mismo corpus y lo emparenta con figuras de diccionarios coloniales y de otras tradiciones andinas que convertían en piedra a quien faltaba a la hospitalidad. Conviene tomar esa comparación como lo que es —una lectura académica sobre el corpus, no un dato de Calderas— y no dejar que reemplace lo que la página dice, que es muy poco y muy preciso.

El propio Bernal advierte en su introducción que Chautéh y Santo Tomás «se identifican y forman en realidad un solo ser», aunque publica sus cuentos por separado. Esta ficha conserva la separación: Chaikin queda atribuido a Chautéh, y la casa de fiesta de Uikuet, a Santo Tomás. Tampoco se completa el episodio con material de otras entradas del ciclo: lo que ocurre aquí es lo que ocurre en cuatro líneas.

Resonancias con otros mitos

Dentro del corpus de Calderas, el paralelo inmediato es “La casa de fiesta petrificada”: en Uikuet un niño harapiento pide comida durante una fiesta, una vieja rezonga que habiendo tanta gente para qué darle, y la casa entera queda en piedra, con las ollas cayéndose. El esquema es el mismo —alguien pide, alguien niega, el que pidió tenía poder— y las diferencias importan: allí lo negado es comida en una casa llena, aquí es caña en un camino; allí queda petrificada una fiesta entera, aquí dos caminantes. “Santo Tomás” amplía el procedimiento: convertía en piedra a quien murmuraba, y a él se atribuyen los riscos y las peñas feas de la región. “Piedra Alta” muestra la otra cara, porque la peña no castiga a nadie: se levanta porque un hermano la nombró.

El segundo paralelo lo documenta Joanne Rappaport (1981), que estudia en este mismo corpus el poder de petrificar a los transgresores y lo relaciona con figuras de diccionarios coloniales y con otras tradiciones andinas donde se convertía en piedra a quien faltaba a la hospitalidad. La resonancia está en que negar lo que se pide en el camino aparece, en varias partes de los Andes, como una falta que el paisaje registra. La diferencia está en que aquí no hay castigo anunciado ni norma explicada: el texto dice que pidió, que no le dieron y que las convirtió en piedra.

Luis Gerardo Franco (2021) añade el dato que cierra la comparación: hoy, en el resguardo, estas historias siguen vinculando a la gente con piedras que antes fueron humanas. No hay evidencia de copia ni de difusión entre tradiciones, y esta edición no la afirma.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay variantes publicadas de este episodio. Bernal lo imprime una sola vez, con Victoriano Piñakué como narrador y sin intérprete consignado, y no le añade las modalidades numeradas que sí trae en otras entradas del artículo, como “El Trueno”, “Santo Tomás” o “Llíban, el hijo del Trueno”. La cadena documental es de un solo eslabón: la reedición de Eugenia Villa Posse (1993) reproduce y acredita, pero no vuelve a preguntar en Calderas, y Luis Gerardo Franco (2021) transcribe el mismo texto de 1953 sin aportar otra forma del cuento. Su valor está en la relectura y en el dato etnográfico de hoy sobre cómo el resguardo se relaciona con esas piedras.

  2. La página no dice qué palabras se dijeron, ni la edad o el parentesco de las dos mujeres, ni a dónde llevaban la caña, ni si sabían quién les pedía. Esta edición no llena esos vacíos. El Relato despliega en escena lo que sí está —el camino, la carga, la petición, la negativa, la petrificación y las dos piedras— y no incorpora los otros episodios de Chautéh, que tienen su propia entrada: el baúl del carpintero y el ojo perdido en “Chautéh”, el agua que lo persigue en “Formación del río Páez”.

  3. Una advertencia sobre la identificación de personajes: Bernal anota en su introducción que Chautéh y Santo Tomás se identifican y forman un solo ser, lo que permitiría leer la casa petrificada de Uikuet como obra del mismo agente. Las entradas publicadas, sin embargo, conservan nombres distintos, y esta ficha también. Quien busque la historia del niño harapiento al que le niegan comida en una fiesta debe ir a “La casa de fiesta petrificada”; quien busque la peña que se levanta por una palabra entre dos hermanos, a “Piedra Alta”.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Una arqueología de las piedras: estatuas y ancestros en el suroccidente colombiano. Una perspectiva decolonial

    redalyc.org

    Transcribe íntegro el relato de 1953 sobre las dos piedras y las mujeres que negaron la caña, junto a los otros dos textos de piedras de Calderas, y añade que hoy en el resguardo esas historias se conservan en distintos grados sin perder su eficacia para vincular a la gente con las piedras que antes fueron humanas.

  6. Mesianismo y las transformaciones de símbolos mesiánicos en Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Analiza el poder de petrificar a los transgresores en el corpus de Calderas y lo emparenta con figuras de diccionarios coloniales y de otras tradiciones andinas que convertían en piedra a quien faltaba a la hospitalidad.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Las piedras de Chaikin» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Las piedras de Chaikin» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Las piedras de Chaikin» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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