
Andina · Mestizo
La vista del libertador
El romance de Vicente Arenas imagina la llegada de Bolívar a Piedecuesta entre flores, comida, iglesia y una casa que conserva sus pasos.
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Simón Bolívar llegó por la Pedregosa vieja, un camino empedrado que subía y bajaba entre lomas. Venía inclinado sobre su bestia. Detrás lo seguían Ferguson, Lacroix, O'Leary, Soublette y Wilson, conversando entre ellos.
En la Puerta del Sol lo esperaba el pueblo entero. Había arcos, gallardetes y banderas, y la gente se apretaba en las calles para ofrecerle manojos de flores. Al pasar, el caballo del Libertador se detuvo ante una muchacha muy hermosa, que le dirigió un saludo breve y gracioso. Alrededor, el pueblo cantaba.
Bolívar siguió despacio hacia La Concordia, donde manos agradecidas le arrojaban palmas frescas a los pies, y de allí a la calle de El Siglo XX.
Lo alojaron en una casa espaciosa. Las damas principales la arreglaron para recibirlo con muebles de la Colonia, y en sus salones se oyeron sus pasos durante los días que estuvo allí.
En esa casa se dio un baile en su honor. Giraban los miriñaques de moda, las crinolinas estampadas, las cabelleras sueltas. Se sirvió chocolate espumado de Girón, y hubo amasijos, lechón y arepa.
Bolívar fue también a la iglesia. Al cruzar la puerta de madera tallada se encontró con el padre Valenzuela, y los dos se saludaron. En la Capilla de los Dolores oyó misa en un silencio profundo. El veinticuatro de mayo, estando él en la capilla, hubo un temblor.
En esos días Bolívar jugó tresillo y bailó en Girón y en Piedecuesta, y se refrescó en las aguas de Floridablanca. Vio las fiestas de plaza en Rionegro, y allí se enamoró de una muchacha tan bella que parecía de otro mundo. Dicen que ella lo acompaña ahora desde las alturas.
La casa donde vivió sigue en pie. Quien pasa frente a ella todavía oye, en sus piezas anchas, el eco de los pasos y el murmullo de la voz del Libertador.

La enseñanza
“Una visita breve de un hombre célebre puede volverse, con los años, la fiesta que un pueblo recuerda.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 7.125° · -73.125°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Santander · Andina
- Referencias
- 5
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Diario de Bucaramanga (edición del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Caracas, 2009, ISBN 978-980-227-085-9)
archive.org
Es el registro histórico del que el romance toma casi todo: la estadía de Bolívar en Bucaramanga en 1828 con Soublette, O'Leary, Wilson y Ferguson, el tresillo, los bailes, el convite del cura de Girón, el doctor Eloy Valenzuela, el paseo a Rionegro, la falsa alarma de temblor en misa (pp. 145-147) y la noche en que el Libertador durmió en Pie de Cuesta al emprender el viaje a Bogotá (pp. 250-252).
- Diario de Bucaramanga: vida pública y privada del libertador Simón Bolívar (Biblioteca Virtual del Banco de la República)
babel.banrepcultural.org
Copia colombiana del mismo diario, que permite cotejar la escena del baile al que Bolívar no quiso acudir, la visita de despedida al cura Valenzuela y la jornada a Pie de Cuesta, tres leguas al sur de Bucaramanga, que es el único paso documentado del Libertador por la villa.
- Biografías militares, o Historia militar del país en medio siglo
archive.org
Era el primario que proponía la bibliografía heredada y no sostiene el relato: sus cuatro menciones de Piedecuesta son militares (MacGregor en 1814, Urdaneta y Rovira en 1815, Santander hasta 1816) y la biografía del general José María Mantilla, «hijo de la villa de Piedecuesta». Sirve para el paralelo del héroe local de la Independencia.
Contraste y contexto · 2 referencias
- Crónicas y romances (Biblioteca Mínima Santandereana), ficha editorial
ediciones.uis.edu.co
Es la obra a la que el texto que circula atribuye el romance. La ficha fija la reedición de 2012 y publica un sumario de quince piezas en el que no figura ningún título sobre Bolívar ni sobre una visita del Libertador, lo que pone en duda la atribución.
- Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano, «La Monja de las Rosas», pp. 99-100
archive.org
Da el paralelo de la casa de Bolívar habitada por una presencia: en la Quinta de Bolívar de Bogotá, una niña ve a una mujer de negro recorrer los salones del Libertador y llevarse un ramo de rosas amarillas antes de desvanecerse en el jardín. Es la misma idea del final del romance, la casa donde todavía se oyen los pasos.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La vista del libertador» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La vista del libertador» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La vista del libertador» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








