
Pacífico · Panán
La Vieja, la Viuda y el Ánima
La Vieja entunda, la Viuda conduce hacia el agua y el Ánima recorre el aire: tres apariciones distintas de Panán.
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En Panán salen de noche tres, y los nombres se cambian de boca en boca.
A una la llaman la Vieja. Camina jorobada y hasta cotuda, flaca y cadavérica, con follones de bayetilla de colores oscuros, pañolón de riata, los pies descalzos, el cabello enredado y sucio bajo un sombrero que casi le tapa la cara, y los pechos tan grandes que los lleva echados al hombro. No conviene hacerla llorar: el estruendo despierta a los perros y empiezan a aullar. Sale a los borrachos, los entunda y los deja sin norte; cuando despiertan están en el pantano, revolcados como si hubieran trabajado, con fiebre y con dolor de cuerpo, de cabeza y de huesos. Al que le salió se le manda rezar un novenario y pagar la promesa de no volver a emborracharse, y si no la paga, dicen, se lo come y le vacía los intestinos.
A otra la llaman la Viuda. Esa es joven, hermosa, sonriente, elegante, y se presenta con la ropa de la novia o de la mujer en la que el hombre está pensando. Pasa junto a las cantinas y sólo se deja ver del que trae malos pensamientos. Lo saca, lo invita a jugar y a correr, y nunca se deja alcanzar. Mientras avanza, el que la sigue va perdiendo el conocimiento hasta olvidarlo todo, y ella lo lleva hacia una chorrera, un río o un lago para derrumbarlo. El que no está muy borracho se da cuenta y forcejea; el que sí, se desmaya, y si entra al agua muere o despierta sin memoria. Nunca muestra la cara: los ojos son como rayos de luz o carbones encendidos.
Y hay una tercera que no persigue a nadie. El ánima es altísima y completamente delgada, vestida de seda blanca, y anda en el aire muy despacio. Es preferible no mirarle la cara, porque es una calavera, o cabellos largos y blancos. Al encontrarla hay que recostarse en cruz, boca abajo, y dejarla pasar. Después conviene seguirla: es presagio de buena suerte, y a la tumba donde llega se le manda una misa de honras.
Y hay un punto, cerca del monte del Rosario, que se llama la Moledora. Allí había una vieja que se llevaba a los niños y los metía en una piedra plancha gigante, y se los iba comiendo. Con una trampa la atraparon y la quemaron.

La enseñanza
“Dos nombres pueden intercambiar rostro sin que la aparición deje de reconocerse por lo que hace.”
Territorio
Pacífico · Panán
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Pacífico
- Comunidad
- Panán
- Referencia
- 0.85917° · -77.82165°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Panán · Nariño · Pacífico
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
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Base documental · 3 referencias
- La memoria territorial y el encanto de la palabra de los indígenas de Panán
sired.udenar.edu.co
Corpus principal construido con testimonios de comuneros. Dedica apartados propios a los dieciséis lugares, seres y experiencias que forman esta colección.
- La mujer y la medicina tradicional en el resguardo de Panán: el rostro detrás de la historia
sired.udenar.edu.co
Entrevistas fechadas a las médicas y parteras de Panán y el informe del puesto de salud de marzo de 2015, donde de cincuenta consultas las más frecuentes fueron mal aire, espanto, quedado y cueche. Define la Vieja y la Viuda, y registra que la Vieja «los aturde (entunda)».
- Nostalgia de chutún. Heterogeneidad y filosofía desde los montes de María Panana
sired.udenar.edu.co
Trabajo de campo en Panán con narraciones de Herminia Malte y de Carlos y José Chalparizán, y un glosario de términos locales: Cuaichala «monte oscuro», enguacarse, entundarse, el cueche con cabeza de buey. Trae la Moledora de Panán y el relato del leñador y el árbol que sangra.
Contraste y contexto · 5 referencias
- El poder del mito en la dinámica del territorio del resguardo indígena de Yaramal
sired.udenar.edu.co
Monografía de los seres del territorio pasto capítulo por capítulo —el duende, el chutún, el cueche, la viuda, la vieja del monte— con narradores nombrados por vereda y fecha. Es de Yaramal, en Ipiales: resguardo pasto vecino, no Panán.
- Medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Panán, municipio de Cumbal
sired.udenar.edu.co
Investigación de campo aprobada por autoridades del resguardo. Sitúa a Panán dentro del pueblo Pastos y documenta medicina propia, plantas y categorías comunitarias de enfermedad.
- Estudio sobre el estado actual del páramo de Chiles
corponarino.gov.co
Caracterización del páramo compartido por Chiles y Panán. Sitúa el nacimiento del río Carchi a 4.007 metros, la Laguna Verde a 3.982, la quebrada Guamurral como bocatoma del acueducto de Nazate en territorio de Panán y el río Moledora, cuyo sector anota de gran significancia mítica.
- Los Pastos
babel.banrepcultural.org
La monografía de referencia sobre los Pastos. Registra los tres caciques de Panán —Nasate, Juaspuezán y Puenayán— bajo la figura de tres dragones que viven en la Tuta, los linajes del resguardo, el chutún como dueño del barbecho y el lugar de María Panana entre los fundadores.
- Espiral andino
revistas.udenar.edu.co
El duende músico cuyo tambor es el agua, que «con el poder de sus ojos entunda a los que tumban el monte y queman la paja», narrado por Magdalena Pinchao. Es de Yaramal: pasto vecino, no Panán.
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Voces de la comunidad
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¿Así te la contaron?
«La Vieja, la Viuda y el Ánima» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La Vieja, la Viuda y el Ánima» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La Vieja, la Viuda y el Ánima» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








