La Tarasca

Andina · Mixto

La Tarasca

Un mineralogista y su joven guía encuentran una criatura enorme en el bosque, dentro de un cuento construido como carta antigua.

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La Tarasca: la entrada del relato

El relato

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Un mineralogista recorría los bosques calientes con una cuadrilla de ayudantes y guías. Uno de los guías era un niño que, según él sospechaba, venía robando provisiones durante toda la travesía. Una mañana lo encontraron pálido, inconsciente, con una herida extraña en el cuello.

Entre los ayudantes empezaron a correr rumores, y amenazaron con dejarlo solo en aquellas tierras. Él les aseguró que había sido una fiera, y para quitarles el miedo salió a cazarla. Sólo quiso acompañarlo Saulo, un guía bajito pero muy valiente.

Buscaron largo rato. El atardecer los sorprendió al pie de una formación de rocas en medio del bosque, y mientras buscaban dónde pasar la noche entraron en una cueva. Adentro había un arrume de musgo y frutas podridas casi tan alto como Saulo. El guía salió corriendo, y el hombre tuvo que seguirlo. Saulo juraba que aquello era la guarida de uno de los demonios que persiguen a los niños, esos que la gente llama cocos, y que el montón era su comida.

Entre divertido y curioso, el mineralogista lo obligó a sentarse con él detrás de unos matorrales a esperar. De la cueva salió de pronto un gruñido, como de cerdo, y enseguida apareció la bestia: un lagarto gordo, verde esmeralda, salpicado de verrugas y pelos, con una cabeza monstruosa parecida a la de un pez. No tardó en descubrirlos. Se acercó mostrando los colmillos manchados de sangre, y el hombre, en vez de tomar el fusil, se quedó quieto, mirándole los ojos rojos y la boca enorme. Cuando la bestia le pasaba al lado, ya alejándose, se desmayó.

Al despertar, Saulo temblaba y tartamudeaba junto a él. Le insistía en que aquello había sido la Tarasca, un monstruo chupasangre de la región, y que ella había atacado al muchacho del campamento. Él se había salvado de milagro, porque sin pensarlo se subió a una piedra.

Un mes después, ya tranquilo, el mineralogista sacó su conclusión: la Tarasca apenas alcanza el metro y medio, y no ataca a quien la supera en estatura. Por eso, pensó, los lugareños creen que sólo los niños menores de diez años son sus víctimas. Y escribió al vicepresidente pidiéndole que organizara con urgencia una expedición mitozoológica para buscarla.

La Tarasca: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se dice para asustar a los niños puede guardar la advertencia que el adulto descarta.”

Territorio

Andina · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mixto
Referencia
5.25° · -74.9167°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato es la entrada «La Tarasca» de Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano, publicado en 2004 por Casa Editorial El Tiempo con la Universidad Autónoma de Colombia, bajo la dirección de Juan Torres Mantilla; las láminas llevan además el logo del periódico Hoy. Ocupa las pp. 1-2, la primera lámina del libro, y se lee en el escaneo que conserva archive.org.

El libro se declara a sí mismo «material de ficción» hecho de «documentos imaginarios», y la entrada es un ejemplo de ese método. La p. 1 es una ficha técnica que clasifica a la Tarasca como animal-monstruo del Tolima Grande y Antioquia: vive en bosques y cavernas, come helechos, musgos y frutos, a veces bebe sangre de niños o de animales domésticos, mide metro y medio y asusta a los niños que caen en la gula. Distingue una Tarasca carpanta, de las montañas antioqueñas, con cabeza de mujer despeinada, y una común, de las planicies del Huila y el Tolima, con cabeza de pez. La p. 2 es la carta de un mineralogista inglés, Thomas Wildland, fechada en 1825 en la Provincia de Mariquita y dirigida al vicepresidente, que el libro dice sacar de unos documentos confidenciales. La carta, su firmante, la fecha y el archivo son composición del libro.

Una nota al margen, junto al dibujo de una mandíbula, dice que con ella los misioneros españoles advertían a los niños sobre la gula. Es el eco de otra tarasca, la de las procesiones del Corpus Christi, que llegó a la Nueva Granada con las fiestas religiosas de origen europeo. En el Tolima esa tarasca procesional está documentada en el Corpus del Guamo: Pantoja Barco (Universidad del Tolima, 2024), citando a Fajardo de Rueda, la describe como un ser de aspecto monstruoso, usualmente verde, cuya danza tiene origen francés.

Resonancias con otros mitos

El pariente europeo es el de su nombre. La UNESCO tiene en su lista del patrimonio inmaterial los gigantes y dragones procesionales de Bélgica y Francia, entre ellos los de Tarascón: efigies de animales y monstruos que aparecieron en las procesiones religiosas urbanas desde finales del siglo XIV y siguen saliendo a la calle. La tarasca que las fiestas del Corpus trajeron a la Nueva Granada es de esa familia, y el monstruo verde del libro de 2004 conserva su color y su fealdad, pero la saca de la procesión y la mete en una cueva del bosque.

Dentro del relato, Saulo la identifica con los cocos, los demonios genéricos que persiguen a los niños, y la ficha técnica le da el oficio de asustar a los golosos. Es la función del coco de las nanas y de los espantos pedagógicos del mismo repertorio tolimense, como la Patasola que, según Rocha Castilla, servía a los campesinos para que los muchachos se portaran bien.

La sangre la acerca a los seres chupadores de la tradición campesina, pero aquí la Tarasca no se transforma ni tiene historia: es un animal, y el mineralogista la explica como a una fiera, por su estatura.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Dentro del mismo libro hay dos tarascas. La ficha técnica separa la carpanta antioqueña, con cabeza de mujer de cabellos abundantes, de la común del Huila y el Tolima, con cabeza de pez; la carta sólo describe a la segunda, el lagarto esmeralda con cabeza de pez que ven el mineralogista y Saulo.

  2. La tarasca del Corpus es otra cosa. En las procesiones es una figura, no un animal del monte: la llevan y la hacen bailar, y su fealdad representa el pecado que la procesión vence. De ella viene el nombre, y quizá el aviso contra la gula que el libro de 2004 pone en boca de los misioneros.

  3. La encuesta que Guarnizo Sánchez y otros publicaron en MODULEMA en 2024 con habitantes de Ibagué incluye a la Tarasca entre las leyendas zoomorfas del Tolima, junto al Silbador, y la sitúa en Tolima y Antioquia como un ser que ataca a niños y animales. Sus resúmenes dicen salir de dos libros regionales, Bajo el cielo hechizado del Tolima, de Blanca Álvarez, y Mitología y folclor del Tolima, de Fabio Artunduaga Ospina.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Tolima · Andina
Referencias
5
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano

    archive.org

    Único texto del relato: la ficha técnica de la Tarasca (animal-monstruo del Tolima Grande y Antioquia, metro y medio, sangre de niños, gula) y la carta del mineralogista y Saulo ante el lagarto esmeralda con cabeza de pez (pp. 1-2).

  2. Patrimonio cultural: un estudio integral de las leyendas del Tolima en la ciudad de Ibagué

    dialnet.unirioja.es

    La encuesta a habitantes de Ibagué incluye a la Tarasca entre las leyendas zoomorfas del Tolima, con el Silbador, y la sitúa en Tolima y Antioquia atacando niños y animales.

  3. Processional giants and dragons in Belgium and France

    ich.unesco.org

    Describe los gigantes y dragones procesionales de Bélgica y Francia, entre ellos los de Tarascón, aparecidos en procesiones religiosas urbanas desde finales del siglo XIV, la familia de la tarasca del Corpus.

Contraste y contexto · 2 referencias

  1. La fiesta de Corpus Christi en Guamo, apuntes de viaje

    repository.ut.edu.co

    Documenta la danza de la tarasca en el Corpus Christi del Guamo, «de origen francés», con un ser de aspecto monstruoso usualmente verde, citando a Fajardo de Rueda (1996).

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo II

    flacso.edu.ec

    Reproduce la lista «Algunos de los mitos populares del Tolima» de Rocha Castilla, donde la Patasola sirve para asustar a los niños y hacerlos portarse bien (p. 180), el espanto pedagógico que compara Similitudes.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La Tarasca» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La Tarasca» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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