La sombra creadora

Andina · Mixto

La sombra creadora

Are apareció como una gran sombra, talló figuras humanas en madera y las llevó al agua hasta que cobraron vida y poblaron el territorio muzo.

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La sombra creadora: la entrada del relato

El relato

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Al principio del mundo, antes de que hubiera sol y luna, al otro lado del gran río Magdalena apareció una sombra. Tenía forma de hombre y estaba siempre recostada, tendida sobre la tierra. Los muzos la llamaban Are.

Durante algunos días la sombra trabajó. Tomó madera y en ella fue labrando rostros: rostros de hombres y rostros de mujeres, figura tras figura, hasta tener varias acabadas.

Cuando terminó, las llevó a la orilla del río y las echó al agua. Las figuras se agitaron. La madera se llenó de vida, y del agua salieron, de pie, hombres y mujeres radiantes de juventud.

Are no los dejó sueltos. Los juntó de dos en dos y los casó. Después los repartió por la tierra, cada pareja por su lado, para que la cultivaran.

Y cuando ya estaban formados los primeros padres, la sombra desapareció. No se quedó a gobernarlos ni volvió a mostrarse. Los dejó como padres de toda la gente que vino después.

Por eso los muzos no adoraban al sol ni a la luna. Decían que esos astros se hicieron después, cuando ellos ya habían sido criados. Aun así, al sol lo llamaban padre, y a la luna, madre.

La sombra creadora: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La vida pasa de la madera tallada a las personas solo cuando la toca el agua.”

Territorio

Andina · Mixto

Andina · Mixto

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mixto
Referencia
5.5° · -74.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato llega por un solo camino. Lucas Fernández de Piedrahita, en la Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada, publicada en 1688, lo cuenta en el libro VII, capítulo VI, al narrar la entrada del capitán Lanchero a la provincia de Muzo, la tierra de las esmeraldas al noroeste de Santafé. Allí escribe que sus moradores «afirmaban» que al principio del mundo hubo al otro lado del Magdalena una sombra de hombre, siempre recostada, que en su idioma llamaban Are; que labró en madera rostros de hombres y mujeres, los echó al agua, se levantaron vivos, los casó y repartió para cultivar la tierra y desapareció. En el párrafo siguiente anota que los muzos no tenían por dioses al sol ni a la luna, hechos después de su creación, aunque los llamaban padre y madre. No da narrador ni fecha de la noticia; habla de un pueblo que en su tiempo ya había sido sometido.

El título «La sombra creadora» es de Mariano Izquierdo Gallo, que reelaboró el pasaje en Mitología americana (Madrid, Guadarrama, 1956), dentro de un apartado de «mitos afines a los chibchas». Eugenia Villa Posse lo reprodujo en el tercer volumen de Mitos y leyendas de Colombia (IADAP, Quito, 1993), páginas 47 y 48, con la advertencia de que el autor presenta los relatos de los cronistas de forma elaborada literariamente. El relato es muzo, no muisca: Piedrahita lo separa expresamente de los ritos de las demás naciones del Reino.

Resonancias con otros mitos

Bachué, en el capítulo que Javier Ocampo López dedica a los mitos del campo boyacense en El pueblo boyacense y su folclor, emerge de la laguna de Iguaque, se casa con su hijo, puebla la tierra y vuelve a la laguna. Como en el relato de Are, la gente nace del agua; pero la madre muisca sale ya viva de la laguna con su hijo, mientras la sombra muzo fabrica a los primeros padres en madera y necesita el agua para animarlos.

Furatena es la otra historia muzo con el mismo creador. En la versión de Ocampo de 1988, reproducida por Villa Posse, Are forma a Fura y a Tena, Fura se va a la montaña con Zarbi, Tena mata al extranjero, a Fura y a sí mismo, y los dos esposos quedan convertidos en peñascos separados por el río Minero, mientras los gritos y las lágrimas de Fura se vuelven esmeraldas y mariposas. La sombra creadora explica el origen de toda la gente; Furatena, el de los cerros y las piedras del occidente de Boyacá.

Ocampo recuerda en esas mismas páginas que Piedrahita habla de una cacica Furatena, dueña de las esmeraldas más finas de Muzo, a quien el zipa Saquezazipa quiso visitar con la comitiva más ostentosa de su reino: el nombre del mito aparece también en la historia de la conquista.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Entre la crónica y la reelaboración de 1956 hay diferencias pequeñas pero reales. Piedrahita pone la sombra «de la otra banda» del Magdalena; Izquierdo Gallo la sitúa «a la banda izquierda del anchuroso Magdalena». Piedrahita dice que Are labró «los rostros» de hombres y mujeres; Izquierdo Gallo habla de «figuras» y añade que el trabajo duró algunos días. En la crónica las figuras se echan «en el agua» y se levantan vivas; en 1956 se echan a la orilla del río, se agitan llenas de vida y salen del agua radiantes de juventud. El cronista dice que la sombra los casó y dividió; el compilador, que los distribuyó en parejas y los dispersó.

  2. Izquierdo Gallo añade después una digresión que no pertenece al relato: elogia el ingenio de muzos y chibchas por hacer salir del agua a los primeros hombres, recuerda que Tales de Mileto tenía el agua por principio de las cosas, cita a Cicerón y presenta a Anaximandro como precursor de los transformistas. Remite además a Belisario Matos Hurtado y a Darío Rozo, que escribieron sobre los chibchas en el Registro Municipal de Bogotá en 1938. Nada de eso procede de los muzos.

  3. Javier Ocampo López, en Mitos colombianos (1988), da otro origen de la gente con el mismo creador: el dios Are crea a Fura y a Tena, «los padres de la humanidad», que enseñan a los muzos la agricultura, la alfarería y la guerra. En la crónica de 1688 Are hace muchas parejas sin nombre; en 1988, una sola con nombre propio.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Boyacá · Andina
Referencias
5
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, tomo III

    flacso.edu.ec

    Texto de Mariano Izquierdo Gallo, Mitología americana (1956), «La sombra creadora», en la sección 30, pp. 47-48, que cita a Piedrahita; en la sección 33, la Furatena de Ocampo con el mismo Are.

  2. Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada

    babel.banrepcultural.org

    La fuente de Izquierdo Gallo: la sombra de los muzos «que siempre estaba recostada, á quien llaman en su idioma Are», que labra rostros en madera, los echa al agua y los casa (lib. VII, cap. VI, p. 218 del PDF).

  3. El pueblo boyacense y su folclor

    babel.banrepcultural.org

    Cuenta a Bachué saliendo de la laguna de Iguaque, el paralelo muisca de Similitudes, en el capítulo de mitos de Boyacá.

Contraste y contexto · 2 referencias

  1. Narrativas culturales del occidente de Boyacá

    repository.universidadean.edu.co

    Versión del occidente de Boyacá en que Are forma a Fura y Tena de barro (p. 55), la otra historia muzo del mismo creador.

  2. Furatena

    repository.urosario.edu.co

    Estudia a Furatena y su culto con la cita de Simón, la figura que Similitudes pone junto a la sombra creadora.

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«La sombra creadora» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La sombra creadora» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La sombra creadora» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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