
Andina · Mestizo
La niña de la carta
Una pasajera que desaparece, una carta de mal agüero y una búsqueda de sepultura son versiones distintas reunidas bajo el mismo nombre.
Leer el relato
El relato
Escuchar el relato · 3 min
Una niña de entre nueve y once años pide aventón en las carreteras próximas a Itagüí, a Heliconia y a Armenia. Lleva un vestido largo y blanco de primera comunión, y un velo le tapa la cara. Quiere ir a Itagüí. Durante el trayecto aparece y desaparece del asiento, el conductor se llena de horror, y muchos de los accidentes graves de esos caminos se le cargan a ella. A veces se le alcanza a ver en el cuello una herida profunda. Siempre lleva consigo una carta escrita con letra antigua. Quien la lee huye despavorido o se desmaya, y nadie que la haya leído sigue cuerdo y vivo.
El 1.º de noviembre de 1963, el sindicato de transportadores de Itagüí, alarmado porque los accidentes no paraban, invitó a Antioquia a la médium Jesusita Bautista. A la sesión fue también el doctor Javier Restrepo, catedrático de la Universidad de Antioquia, que quería comprobar si aquellas facultades eran ciertas. Encadenaron a la médium a su asiento. Restrepo cerró la puerta del cuarto con doble llave y revisó que no hubiera hilos ni máscaras escondidos.
Esa noche apareció una niña en la cabecera de la mesa, justo detrás de Jesusita. Don Salvador Cochero, presidente del sindicato, la reconoció: era la aparición de la carretera. Restrepo pensó que una de las niñas de la casa se había colado y se levantó enfurecido, dispuesto a acabar con la farsa. Al acercarse vio que la niña sollozaba y temblaba. Su vestido de primera comunión estaba ajado y gris, y era de otra época. En el cuello tenía una cortada larga y horrible. El doctor la tocó para comprobar que no era maquillaje; metió un dedo en la herida y palpó, húmeda y tensa, la superficie de un tendón. Supo entonces que de esa herida había muerto.
La niña le tomó la mano, le sacó el dedo de la herida y lo llevó hasta su rostro, escondido tras el velo blanco. Estaba fría como un témpano, y en una mejilla el dedo del doctor se mojó con una lágrima. Después le entregó un papel amarillento, escrito con letra hermosa pero un tanto confusa, dirigido a los transportadores. Antes de que las palabras se borraran como humo, Restrepo alcanzó a leer un relato breve de su asesinato, cometido después de que la violaron, y unas indicaciones que llevarían a una tumba en el cementerio de Itagüí. El nombre no se podía leer.
Buscaron esa tumba. No la encontraron nunca.

La enseñanza
“Una muerte violenta sin tumba conocida sigue cobrando vidas en el mismo camino donde ocurrió.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 6.176603° · -75.614265°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Andina
- Referencias
- 5
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano
archive.org
Pp. 61-62: la lámina 31 con la ficha técnica de la Niña de la Carta (aventón hasta Itagüí, vestido de primera comunión, velo, herida en el cuello, carta con su nombre y su tumba) y la página que finge ser un recorte de una «Enciclopedia de las ciencias ocultas en Colombia» con la sesión de 1963, la médium Jesusita Bautista y el informe del doctor Javier Restrepo.
- Las leyendas modernas y la transmisión de valores
dialnet.unirioja.es
Estudia la autoestopista fantasma como leyenda moderna: la muchacha que advierte de un punto negro de la carretera, y la versión que García Márquez publicó en «Fantasmas de carreteras» (El País, 1981), con la mujer de blanco recogida por cuatro jóvenes y los conductores profesionales como difusores del cuento. Es el marco del motivo que el libro de 2004 lleva a Itagüí.
- Transportar a una monja que estaban velando en una funeraria, la historia de un taxista
radionacional.co
Recoge en Tuluá la versión colombiana del pasajero muerto: la monja que pide al taxista que la espere para pagarle y aparece luego en el ataúd de la funeraria; también el pasajero que desaparece del taxi camino de Chía. Sirve de paralelo colombiano para el viaje con una muerta que acaba en un lugar de entierro.
Contraste y contexto · 2 referencias
- The Vanishing Hitchhiker: American Urban Legends and Their Meanings
archive.org
El estudio que fijó el nombre y la forma de la autoestopista que desaparece del vehículo y resulta estar muerta. Es la referencia del paralelo que la niña de Itagüí sigue en sus rasgos: aventón, desaparición en el trayecto, muerte violenta como explicación.
- Autoestopista fantasma
es.wikipedia.org
Resume la forma básica del motivo —la joven de vestido blanco o de luto que pide que la lleven cerca de una curva y desaparece— y sus variantes hispanoamericanas, útil para situar el vestido blanco y la curva mortal de la niña de Itagüí.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La niña de la carta» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La niña de la carta» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La niña de la carta» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








