
Andina · Chamí
La mujer hormiga
Una mujer embijada entra en un hogar, ayuda a sembrar y desaparece con su familia invisible después de ser expulsada.
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El relato
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Una mujer vivía sola en el monte con su hijo, porque el padre se había muerto. Un día el joven fue al río a pescar. Mientras pescaba vio un puerco de agua y al mismo tiempo oyó una voz de mujer que gritaba: corre, corre. El joven se fue corriendo a la casa y tenía mucho miedo.
Al día siguiente volvió al mismo río. Entonces salió de golpe de la tierra una india muy bonita y toda embijada, y le dijo: venga a mi casa. El hombre se asustó, pero después le dijo: venga más cerquita. Como la mujer no quiso acercarse, él dio un paso adelante, como para abrazarla. Entonces ella le puso una condición: tienes que bañarte con flores del monte, y si haces eso llegaré a tu casa esta noche.
En la casa el hombre se bañó con flores y le contó a su madre lo de la mujer. A medianoche la india entró por la puerta. Allí viene, dijo el hombre. Dónde está, dijo la madre, yo no veo a nadie. Así estuvieron hasta la mañana y después la mujer se fue. Dos noches más tarde el hombre le preguntó dónde vivía. Cerquita, dijo ella, somos muchos. Entonces él le preguntó por qué no venía a vivir a su casa, y la mujer aceptó. Y por qué no te puede ver también mi madre, preguntó él. Ella tiene que bañarse también con flores del monte, dijo la mujer. Así lo hicieron, y así la madre también pudo ver a la mujer, que se quedó en la casa.
Tuvieron dos niños. Un día el hombre se fue a visitar a una gente vecina, encontró allá otra mujer y se casó con ella. Pero la mujer de su casa supo de eso. Cuando el hombre volvió la castigó y le dijo: vete, ya conseguí otra mujer. Pero la madre de él no quiso que se fuera. Entonces la mujer le dijo a la madre: ven conmigo a conocer a mi gente.
Así se fueron, y la mujer le mostró a la madre los tambos en la orilla del río. La madre, que conocía bien ese río, se asombró mucho, porque nunca había visto antes esos tambos. Entonces hizo en el suelo, debajo de una casa, una seña para reconocer el lugar. Luego se devolvió a su casa y allá le preguntó el hombre dónde había estado. En la casa de mi nuera, dijo la madre. Muéstrame la casa, dijo el hombre, quiero que venga otra vez porque la quiero mucho. Así los dos se fueron a buscar los tambos, pero no encontraron nada: sólo había monte allá en la orilla del río. Entonces la madre mostró el lugar donde había hecho la seña y dijo: aquí estaba la casa.
Al día siguiente el hombre volvió adonde la seña y lloraba mucho. Entonces oyó la voz de la mujer embijada: vete a tu casa, tú me echaste y mi familia ya está muy brava. Cuando el hombre oyó eso cogió un palo y se puso a cavar la tierra por donde había salido la voz. Pero entonces salieron muchas hormigas y le picaron duro. El hombre mató una hormiga y gritó otra vez la voz de su mujer: no dañes el caballete de mi casa, mi familia está muy brava. Entonces el hombre se fue otra vez para su casa.
Se fue a ver sus cultivos. Había sembrado mucho, porque su mujer le había ayudado y con ella habían venido muchas hormigas que también ayudaron en el sembrado. Entonces vio el hombre que todos sus sembrados estaban destrozados por las hormigas. Su trabajo ya no rindió y él se quedó solo.

La enseñanza
“Quien rompe una alianza pierde también las manos que hacían rendir su trabajo.”
Territorio
Andina · Chamí
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Chamí
- Referencia
- 4.156111° · -76.287778°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Chamí · Valle del Cauca · Andina
- Referencias
- 9
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)
redaprende.colombiaaprende.edu.co
Transcribe catorce relatos narrados en castellano por integrantes de un grupo Chamí asentado en Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca, durante el reconocimiento de 1945.
- Ficha de Algunos mitos de los indios chamí
redaprende.colombiaaprende.edu.co
Acredita autoría, rango de páginas, procedencia en Río Frío y licencia del facsímil conservado por la Biblioteca Nacional.
- Mitos, tradiciones y cuentos de los indios Chamí
publicaciones.icanh.gov.co
Publica nueve relatos de la expedición de 1945 e identifica por separado cuatro narraciones de Nicolás Henao, Chamí de Balboa, y cinco de Rafael Bailarín, narrador Katío.
Contraste y contexto · 6 referencias
- Tejidos de transformación: oraliteratura y oralitegrafía en la memoria emberá chamí
revistas.udea.edu.co
Analiza relatos Chamí del Eje Cafetero y explica la transformación como principio relacional, además de rastrear mediaciones coloniales, cristianas y patriarcales.
- Algunos relatos de los embera chamí de Risaralda, contados por Clemente Nengarabe Siágama
luguiva.net
Relatos que Vasco recogió de Clemente Nengarabe en el Chamí y que se publicaron en 1978 sin su nombre. Al republicarlos, Vasco explica que su papel fue el de simple recolector y devuelve la autoría al narrador, porque en aquel momento fue impensable que un indígena figurara como autor.
- Los indios catíos, los indios cunas. Ensayo etnográfico de dos razas de indios de la América Española
archive.org
Es la fuente que más se acerca a una mujer que es hormiga: Gentzerá vive dentro de una peña cerrada con puerta de piedra, llena de agua y de peces; Caragabí sueña «que Gentzerá era una mujer mezquina y miserable que se negaría a prestarle agua», le derriba la puerta, la echa de su palacio de agua y la parte por la cintura, «pero ella no murió por eso, sino que se convirtió en hormiga negra y grande que carga continuamente agua en la boca». Da a la ficha un antecedente emberá explícito de mujer-hormiga, de casa oculta y de expulsión, sin necesidad de decidir si la mujer embijada «es» una hormiga.
- «Todos en el mismo pensamiento»: las relaciones del pueblo embera con los sitios sagrados de los resguardos de Polines y Yaberaradó en Chigorodó (Antioquia)
doi.org
Da la clave de lectura que la ficha necesita. Por un lado nombra a «Jenzerá (hormiga conga Paraponera clavata)» como quien escondió el agua en tiempos antiguos, y hace del colibrí que la buscó la metáfora de su propia investigación. Por otro —y esto es lo decisivo— describe cómo los emberá tratan a la entidad poderosa del sitio sagrado «como una parienta afín sometida a reglas de reciprocidad», bajo un modelo explícito suegra-yerno. El relato de Río Frío deja de ser una historia de amor perdido y pasa a ser un caso de alianza rota: la suegra es la que defiende a la nuera, y cuando la reciprocidad se corta, el trabajo compartido —las hormigas que sembraban— se vuelve destrucción.
- La Tradición Oral Embera en la Enseñanza de la Lengua Castellana. Un aporte en la recuperación de la cultura para la conservación y la educación ambiental
awsassets.panda.org
Trae dos versiones seguidas de «Gesera», y la segunda abre con la frase que más importa aquí: «Esto era una vez una mujer, que es gesera», dueña del agua, que «sabía cómo abrir y cerrar ese lugar» y tenía las llaves. Karagabí se convierte en pescado grande, se deja pescar, entra a su casa colgado para ahumar y desde allí observa cómo ella saca y controla el agua. Confirma que en la tradición emberá la hormiga puede ser una mujer con casa, con oficio y con un secreto doméstico, exactamente el tipo de ser cuyo caballete se rompe al matar una hormiga.
- Caragabí (micrositio «Dachi Chiuu, Nuestra Lucha»)
micrositios.centrodememoriahistorica.gov.co
Es la versión que una comunidad emberá autoriza hoy sobre el mismo episodio: el árbol Jenené y la transformación de Gentserá en hormigas, junto con el origen del agua —«Del tronco del árbol Jenené se crearon los mares Atlántico y Pacífico, de las ramas más grandes surgieron ríos caudalosos como el Atrato y el San Juan»—. Muestra que el paso de persona a hormiga sigue siendo un episodio contado y reivindicado, y no un dato de archivo de 1945.
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Voces de la comunidad
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¿Así te la contaron?
«La mujer hormiga» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La mujer hormiga» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La mujer hormiga» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








