Tsamani y el camino de la luz

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

Tsamani y el camino de la luz

Tsamani y sus cinco hermanos danzan, siguen una alimentación rigurosa y se vuelven livianos hasta ocupar un lugar entre las estrellas.

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El relato

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Los Tsamani eran cinco hermanos: Tsamani, Kajuyali y Uwinei, y las dos hermanas, Kaweineduawa y Jumeneduawa. Eran los más sabios de los antiguos, de aquellos en los que todavía no se podía separar lo animal de lo humano, y Tsamani era el que iba adelante, el que sabía por dónde caminar.

Ya habían hecho en la tierra todo lo que había que hacer. Habían tumbado el árbol de los alimentos y habían enseñado a sembrar. En la tierra ya estaba trazado el designio de la muerte, y ellos eran chamanes inmortales: les tocaba ir a poblar un espacio que no se acabara.

Entonces se pusieron a bailar. Bailaron doce años seguidos, embriagados de capi y de yopo, sin comer otra cosa que eso. En esos doce años fueron diciendo los waji, los cantos y conjuros del saber chamanístico, y se los fueron dejando a los que después serían gente. Cuando terminaron la danza tenían lo que habían ido a buscar: el cuerpo liviano.

Faltaba el camino. Para subir hacía falta una línea de flechas que amarrara lo celeste con la tierra. Cada uno de los hermanos tensó el arco y tiró, y ninguna flecha se clavó arriba. Jumeneduawa, la menor, todavía niña, pidió que la dejaran probar. Le dijeron que si no habían podido ellos, diestros en el arco y la flecha, menos iba a poder ella, y la dejaron tirar por burla. La puya subió derechito y se clavó en lo alto. En ese instante a la niña le llegó la menstruación.

Los hermanos clavaron entonces una flecha en el asta de la primera, y otra en ésa, y otra, hasta armar la línea entera. Mascaron capi otra vez, sorbieron yopo y se soplaron el cuerpo para volverse comejenes. En cuerpo de comején subieron por las veradas de las flechas.

Otros quisieron subir detrás. La escalera no era para ellos: se rompió, y los que iban cayeron y quedaron hechos animales, y desde entonces cargan el ainawi, esa fuerza que enferma al que come de ellos sin rezarlos. Los que ni siquiera intentaron subir se quedaron abajo y en ese mismo instante se volvieron jiwi, gente.

Los cinco hermanos llegaron arriba y allá se quedaron, hechos constelaciones.

Tsamani y el camino de la luz: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una disciplina sostenida entre muchos y durante años puede volver liviano lo que antes pesaba.”

Territorio

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Orinoquía
Comunidad
Sikuani (Guahíbo)
Referencia
4.2° · -71.4°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este es el episodio que canta el Canto de la familia Tsamani, interpretado por Jairo Chipiaje Cavares y Adelina Rodríguez, traducido por José Quintero Campo y publicado por la Audioteca Digital del ICBF con procedencia del resguardo Caño Ovejas, en el Meta, dentro de la colección De agua, viento y verdor. El canto registra el núcleo: Tsamani y sus cinco hermanos, los años de danza, la dieta de danana y mana, los cuerpos que se vuelven livianos y el ascenso.

La versión que se cuenta arriba es la más extensa de las que hay en disco y viene de otra cadena, también con nombres. William Torres la escribió en el Boletín Museo del Oro 37 tal como se la enseñaron, desde abril de 1993, don Rafael Vicente Yepes Kasulú, chamán y capitán de la comunidad de Walabó 1, y su hermano don José Antonio Kasulú, chamán principal del resguardo Wakoyo, en Puerto Gaitán. Torres escribe que lo hace en reconocimiento a esos sabios, sus maestros.

Es el mismo abuelo que aparece, escrito Kasulúa, al pie de dos relatos que Edwin Agudelo compiló en abril de 2004 y en enero de 2005: la cadena de enseñanza está corroborada por dos investigadores distintos con diez años de diferencia.

De la relación entre este ascenso y los muertos hay constancia etnográfica aparte. Baquero registra que entre los guahibos existe una estrecha relación entre el baile del jalekuma —que se baila cogidos de los hombros, hombres, mujeres y niños en un gran círculo, consumiendo yopo y dana—, la muerte y el viaje al cielo de las almas. Y describe el rito con el que ese baile se asocia: el itomo, el entierro secundario que se celebra al año de fallecida la persona, cuando se sacan los huesos, se lavan, se pintan de rojo con achiote y se vuelven a enterrar en una tinaja de barro.

Resonancias con otros mitos

El vínculo entre este ascenso y el trato con los muertos no hay que buscarlo afuera: está dentro del corpus y lo anota quien lo transcribió.

En el rezo del pescado que Francisco Ortiz registró, don Pedro Antonio interrumpe el rezo durante unos quince minutos para contar cómo, después de que Tsamani y los suyos tumbaron el árbol kaliawiri y le cortaron una pierna a Kajuyali, les dejaron los rezos a los indígenas. Y sigue con el mito del origen de los pescados, donde las gaviotas bajan del cielo cargando una tinaja de la que decían que contenía los restos de su papá —«como es costumbre entre los sikuani antes de realizar la ceremonia de segundo enterramiento», anota Ortiz— llorando «mi papá, mi papá» para engañar al güío insaciable. Ortiz concluye que la referencia al ritual de enterramiento establece un circuito con el rito de pubertad. El mismo circuito se cierra aquí: lo que los hermanos dejan al subir son los cantos con que después se cura, se reza el pescado y se entierra.

Del cuerpo que se aligera para cambiar de mundo hay otro caso en el corpus, y es una abuela. En La historia de Kusubaüwa, que publicaron los docentes de Awariba y Domoplanas, la anciana que crió al niño que se volvió el árbol de los alimentos decide seguir cuidándolo desde arriba: cambió sus pensamientos, se elevó y se convirtió en Luna. No hay dieta ni danza ni flechas, pero el movimiento es el mismo y el motivo también: quedarse donde se los pueda seguir viendo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los hermanos no siempre son los mismos ni son siempre cinco. Torres los da como cinco: tres varones, Tsamani, Kajuyali y Uwinei, y dos mujeres, Kaweineduawa y Jumeneduawa. En los relatos que Agudelo recogió del abuelo Kasulúa son seis, y la lista incluye a Furnaminali: Furnaminali, Kajuyali, Libinei, Tsamani, Ibarruwa y Kaweinalua. El canto de Caño Ovejas dice cinco hermanos.

  2. Cómo suben también cambia. En Torres es una escalera de flechas y suben en cuerpo de comején. En Agudelo es un camino de bejuco, y lo que lo rompe es la gritería de los otros, que al caer flotando desde lo celeste se impregnan de la fuerza de la tierra y se van volviendo animales. Agudelo añade lo que fue de las hermanas: Ibaruwa, pesada por haber infringido la dieta, tuvo que viajar en canoa mucho tiempo por el mar hasta el lugar donde el cielo se une con el mar, y quedó de estrella del atardecer; la menor, Kawainaruwa, llegó primero y quedó de estrella del amanecer. Y dice dónde quedó la raíz del bejuco: el cerro Kaliwirnae, kaliwiriboto, la serranía del Sipapo.

  3. Qué comían durante la danza es el punto que más se mueve. El canto de Caño Ovejas dice danana y mana. Agudelo dice dana, fruto del cielo. Baquero habla de yopo y dana, y llama a dana una bebida alcohólica. Torres dice que no consumieron otro alimento que los dos enteógenos, capi y yopo. Las cuatro se conservan como están.

  4. Y las constelaciones quedan repartidas así, según Agudelo: las Pléyades son Liwinai, Orión es Kajuyali, Delphinus es Tsamani. Ortiz, desde la cestería, coincide en Kajuyali como Orión y añade a Ibaruowa, la estrella Vega, hermana mayor de Tsamani.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Sikuani (Guahíbo) · Llanos Orientales · Orinoquía
Referencias
10
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Canto de la familia Tsamani

    audiotecadigital.icbf.gov.co

    Audioteca Digital del ICBF, colección De agua, viento y verdor, resguardo Caño Ovejas, Meta. Canto sobre Tsamani y sus cinco hermanos, que danzan años alimentándose sólo de danana, se vuelven livianos y ocupan su sitio entre las estrellas.

  2. Waji: «rezo» chamanístico sikuani

    publicaciones.banrepcultural.org

    Boletín Museo del Oro 37, julio-diciembre de 1994, pp. 35-51. Escrito desde abril de 1993 bajo la enseñanza de don Rafael Vicente Yepes Kasulú, chamán y capitán de Walabó 1, y de su hermano don José Antonio Kasulú, chamán principal del resguardo Wakoyo, en Puerto Gaitán, Meta.

  3. Itane: letra, palabra y escritura. Literacidades vivas

    dialnet.unirioja.es

    Lenguas y Literaturas Indoamericanas 17, pp. 1-23. Incluye dos relatos recogidos al pie del abuelo José Antonio Kasulúa, en abril de 2004 y en enero de 2005, y discute cómo la escritura entra en una tradición oral viva.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. La tradición oral de los guahibos, como fuente histórica para la investigación arqueológica en los Llanos Orientales

    publicaciones.banrepcultural.org

    Boletín Museo del Oro 23, pp. 77-93. Recorre los ciclos de Kuwei o Phurnaminali, Kuemi, los intentos de creación humana, Kaliwirnae, Tsamani y el rito funerario Itomo. Baquero acredita a sus informantes: Trejas Salcedo y el Viejo Rubiano, de Mamiyare, Bernardo Gaitán, de Guacome, y un informante de San Vicente del Cadá, en trabajo de 1983, con los mitos recogidos en guahibo y en español.

  2. El rezo del pescado, ritual de pubertad femenina entre los sikuani y cuiba

    revistas.unal.edu.co

    Maguaré 6-7, Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Colombia. Observaciones en la comunidad cuiba de Mochuelo y en comunidades sikuani del Casanare, con el rezo transcrito a don Pedro Antonio en Getsemaní. Es la fuente del vocabulario ritual y de la relación entre el rezo, la comida y el cuerpo.

  3. El simbolismo de la cestería sikuani

    publicaciones.banrepcultural.org

    Boletín Museo del Oro 21, pp. 25-37. Lee los diseños del cesto como una escritura del mundo sikuani y da los nombres de objetos, técnicas y figuras que aparecen en los relatos.

  4. Sikuani pe-liwaisianü. Relatos de la tradición sikuani

    colombiaaprende.edu.co

    Ministerio de Educación Nacional, serie Río de Letras / Territorios Narrados, Bogotá, febrero de 2015. Diez relatos bilingües de la Institución Educativa Indígena Unuma, en el Meta, escritos por los docentes bilingües con el apoyo de los ancianos y los médicos tradicionales. Es la única obra del juego firmada por los propios sikuani.

  5. Canto de la familia de Tsamani (Tsamanimonae waji)

    audiotecadigital.icbf.gov.co

    Audioteca Digital del ICBF, colección De agua, viento y verdor, resguardo Caño Negro, Guaviare. Es un canto distinto del de Jairo Chipiaje (artículo 304, ya citado): Adelina Rodríguez recuerda a los seis hermanos Tsamani —Liwinai, Kajuyali, Furnaminali, Tsamani, Ibaruwa y Kawinaruba— y la danza con que subieron al cielo y se volvieron la constelación Tsamanimonae, la Familia de Tsamani, «que brilla en el occidente». Trae el texto sikuani y la traducción, con notas: matakabi ilata, la tierra del amanecer, es el lugar al que según la historia de la danza de Tsamani «subieron para no morir», y danana es el maná celeste que el canto reparte.

  6. La voluntad de potencia, el cuerpo y las fuerzas en la cosmovisión del pueblo sikuani

    repositorio.upn.edu.co

    Licenciatura en Filosofía, Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá. Trabajo en el resguardo Wacoyo, Puerto Gaitán, con el abuelo Clemente Gaitán y el cantor Leonel Estrada. Describe la danza Tsamanimonae Petajunamuto, «Camino de los Dioses», que narra en sus cantos cómo los dioses danzaron muchos años en la tierra y subieron al cielo; recoge de Leonel Estrada la historia «La danza del camino de los Dioses»: siete dioses, Kuwei el mayor y seis nacidos de huevos —dos mujeres, Ibaruwa y Kaweinaruwa, y cuatro hombres, Tsamani, Furnaminali, Kajuyali y Liwinei—, que inhalaron yopo y danzaron doce años antes de subir al mundo de los astros, y que al irse dejaron la danza, los cantos y las herramientas del chamán para los jiwi. Cita además el pasaje de Torres sobre los doce años de danza con capi y yopo.

  7. Knowledge Embodiment through Dance: A Study Case among the Colombian Sikuani

    addletonacademicpublishers.com

    Knowledge Cultures 4(3), pp. 15-30, Addleton Academic Publishers. Presenta el testimonio del chamán sikuani Clemente Gaitán sobre la danza Tsamanimonae Petajunamuto, el «Camino de los Dioses», la danza de la familia de Tsamani, y la distingue expresamente de las danzas de fiesta de las cosechas y de las que se bailan en el itomo, el segundo entierro: es la fuente que separa la danza del ascenso del baile funerario que Baquero les asocia.

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¿Así te la contaron?

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«Tsamani y el camino de la luz» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Tsamani y el camino de la luz» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Tsamani y el camino de la luz» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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