La cobra grande

Amazonas · Mixto

La cobra grande

Pedro Roque contó en Leticia el encantamiento de Honorato y su hermana, dos hermanos serpiente que se enfrentan en las aguas.

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El relato

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Encantada por una Cobra Grande, cierta mujer quedó preñada. Hay quien dice que quien la sedujo fue el Boto, el gran seductor de las aguas. Cuando llegó la hora no parió dos criaturas sino dos culebritas, y las echaron al río.

Crecieron en el agua y eran cobras encantadas. La hembra se llamaba Maria Caninana y era mala: buscaba las embarcaciones para hundirlas. El macho se llamaba Norato y era bueno: donde su hermana acechaba una canoa, él se interponía para que no la echara a pique. Así anduvieron mucho tiempo, uno deshaciendo lo que la otra intentaba.

Un día Caninana se enamoró de otra cobra del fondo. Juntas empezaron a hacerles daño a los que vivían en las riberas. Norato no lo consintió. Peleó contra las dos y las mató, pero en la lucha perdió la vista de un ojo. Desde entonces anduvo tuerto por el río.

Muerta la hermana, a Norato le quedaba su propio encanto. Como hace el Boto, aprendió a tomar forma de hombre. Subía a las fiestas de la orilla convertido en un muchacho apuesto y bailaba sin que nadie supiera lo que era. En cada fiesta escogía a una persona y le pedía que le rompiera el encanto.

Le daba el lugar, el día y la hora. Le advertía que no lo encontraría con figura de hombre sino como una cobra inmensa. Quien aceptara tenía que herirla con un machete que nunca se hubiera usado y enseguida echarle encima leche de pecho. Pero si le entraba el miedo y faltaba a lo prometido, el encanto de Norato quedaba doblado, más pesado que antes, y él tenía que volver a buscar en otra fiesta, en otro pueblo.

Sólo en Cametá, sobre el Tocantins, encontró a alguien que cumpliera: un soldado. El soldado llegó a la cita, hirió a la cobra con el machete sin estrenar, le echó la leche, y el encanto se rompió. La piel de cobra en la que Norato había vivido tanto tiempo la quemaron, y el cuerpo de la serpiente quedó reducido a cenizas.

Norato, ya hombre del todo, sentó plaza de soldado en Cametá. Allí vivió, sin volver al agua, hasta que murió años más tarde. Pero su nombre no se quedó quieto: bajó por el Tocantins, subió por el Amazonas hasta Óbidos y se extendió por toda la Amazonía, de fiesta en fiesta y de orilla en orilla.

La cobra grande: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Vencer el daño ajeno no basta cuando el propio encanto sólo lo rompe el valor de otro.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

La historia de Norato y su hermana sigue la trama que Paulo Maués Corrêa, investigador de la Universidade Federal do Pará, resume como «la versión más conocida» de la Cobra Norato en «Anotações sobre a lenda da Cobra Norato», ponencia de 2019 publicada en la Revista Sentidos da Cultura (v. 7, n. 13, 2020, pp. 21-31; la sinopsis está en la p. 22). Corrêa la presenta como una forma particular de la Cobra Grande, la serpiente de las aguas amazónicas, y no da un narrador oral: resume con sus palabras lo que recogen Luís da Câmara Cascudo y José Carvalho, que sitúan a Norato en Cametá, sobre el bajo Tocantins, y en Óbidos, sobre el bajo Amazonas. Del mismo artículo salen los dos registros escritos más antiguos que el autor encontró: «A boiuna do Atuá», cuento de Hygino Amanajás (Hygama) en Contos e Lendas Paraenses, Belém, 1900, que llama al personaje Honorato y fecha su fiesta en 1832, y el recuerdo de infancia de Ignácio Moura en De Belém a S. João do Araguaia, 1910. Es un relato ribereño y mestizo, no de un pueblo indígena con nombre: Carvalho lo tiene por genuinamente paraense, Cascudo dice que se extendió por toda la Amazonía y le ve raíces africanas y portuguesas, y el propio Moura describe a la madre como una muchacha mestiza.

Resonancias con otros mitos

El propio Corrêa pone el cuento de Hygama junto a El príncipe sapo de los hermanos Grimm: en los dos un ser encantado sólo recupera su forma si una muchacha soporta la repugnancia que le causa, pero el sapo termina en boda y Honorato en naufragio, que es la diferencia entre cuento de hadas y mito que el autor toma de Bruno Bettelheim. Apunta también a La Bella y la Bestia. Cascudo, citado en el mismo artículo, relaciona la cobra encantada con las mouras encantadas de Portugal, mujeres que se vuelven serpientes y esperan a quien las libere. Y Marina Warner recoge la historia del caballero de Antoine de La Sale que, en el siglo XV, espía de noche el cuarto cerrado de la Sibila y descubre que sus damas se vuelven culebras. Más cerca, en el mismo río, está el Boto: el delfín que sube a los bailes vestido de blanco y enamora a las muchachas, al que Cascudo hace padre de Norato y de quien este hereda, según Corrêa, el don de tomar forma humana, bailar y seducir. Río arriba, entre los ticuna, hay dos ecos. Curt Nimuendajú recogió en The Tukuna (1952) la historia de dos hermanos con poderes que, odiados por la gente, se volvieron grandes serpientes y socavaron las casas de sus enemigos hasta hundirlas con todos sus habitantes, como se hunde la casa de la fiesta en los cuentos paraenses. Y en el Amazonas colombiano, Abel Antonio Santos, a partir de lo que narró el profesor Marcelino Noé en Puerto Nuevo, corregimiento de Tarapacá, escribe que Noratù fue un inmortal que devoraba a quien se acercaba a beber del agua primera, que fue expulsado al borde del mundo y que desde allí, como boa, regula las crecientes del río. El parecido del nombre llama la atención, pero ninguno de los dos autores lo relaciona con Norato.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los registros no coinciden en quién desencanta ni en cómo acaba. En la versión más conocida, resumida por Corrêa a partir de Cascudo y Carvalho, un soldado de Cametá hiere a la cobra con un machete virgen, le echa leche de pecho y Norato termina sus días como soldado; Carvalho añade que el cuerpo de la serpiente se quemó hasta las cenizas. En la de Josse Fares («O entorno da serpente», 2001), que recoge Marcos Zanotti Rosi, el valiente debe herirle la cabeza con un hacha sin estrenar y echarle leche de mujer en la boca abierta, y Norato busca a su salvador siguiendo las canoas que van a las fiestas. Hygama, en 1900, cambia la fórmula: el encanto de Honorato sólo lo rompe una muchacha de dieciocho años cumplidos que lo despierte dormido en forma de cobra sin asustarse; Joaninha llega tarde, grita, la casa se hunde y el alma de la joven queda presa en el Atuá. Benilton Cruz, que la resume en 2019, llama Zelina a la madre y la hace cabocla. Moura, en 1910, sólo recuerda el parto de las dos culebritas y los bailes del joven apuesto. En Bragança, según el libro coordinado por Socorro Simões en 2016, el hermano mata al novio de la hermana y no a ella, a la hembra la desencanta una moza y al macho lo mata un soldado borracho que corta más de la cuenta. Zeneida Lima, Bruno de Menezes y los novelistas Dalcídio Jurandir y João Vianna usan la escena del cuarto cerrado para explicar el origen del lago Guajará o de la isla Pacoca.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Anotações sobre a lenda da Cobra Norato

    periodicos.uepa.br

    Resume en la p. 22 la versión más conocida: la mujer encantada por una Cobra Grande pare dos culebritas, Maria Caninana es mala y Norato bueno, Norato mata a la hermana y a su pareja y queda tuerto, busca en las fiestas quien lo desencante con terçado virgem y leche de pecho, y sólo lo logra un soldado en Cametá. Da los registros escritos más antiguos: Hygama, «A boiuna do Atuá» (1900), y Moura (1910), y recoge la paternidad del Boto según Cascudo y las herencias africanas y lusitanas.

  2. O silvo da serpente: saberes poéticos em narrativas indígenas sobre a Cobra Grande

    propesp.uepa.br

    Distingue la gran serpiente de doce narrativas indígenas catalogadas (tupari, suruí paiter, wai-wai, munduruku; cuadro 1, p. 28) de la Cobra Grande que, «no diálogo entre os povos originários e os recém chegados europeus», se vuelve Boiuna, Norato o Maria Caninana (pp. 61-63). Cita la versión de Josse Fares (2001): herir la cabeza de Norato con un machado virgem y echar leche de mujer en su boca, y Norato siguiendo las canoas hacia las fiestas.

  3. Narración tikuna del origen del territorio y de los humanos

    revistas.unal.edu.co

    A partir de la narración del profesor Marcelino Noé, de Puerto Nuevo (resguardo Putumayo-Cotuhé, Tarapacá, Amazonas colombiano), presenta a Noratù, inmortal que devoraba a quien se acercaba a beber del agua primera, expulsado al borde del mundo, y que como boa regula las crecientes y vaciantes del Amazonas; los curanderos bajan a mediar con él.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. The Tukuna

    etnolinguistica.org

    En la p. 121 recoge de los ticuna del Solimões la historia de dos hermanos con poderes mágicos que, odiados por la gente, se transforman en grandes serpientes, socavan las casas de sus enemigos y las hunden con todos sus habitantes, hasta que los matan con lanzas envenenadas.

  2. Crenças e lendas do Uaupés

    horizon.documentation.ird.fr

    Recoge «Bóia-assu, o homem que desapareceu» (pp. 198-199), narrado por Ambrósio, tukano de Santa Luzia, en el río Papuri, en el que una mujer queda preñada de un hijo de la Cobra Grande y lo lleva a Bóia-assu, cerca de Manaos; y «A Piranha, filha da Cobra-Grande» (p. 204). El editor recuerda que Bopp tomó de Amorim los mitos de la Cobra Grande.

  3. Cobra Norato: a educação do herói pelo rio

    amazonialatitude.com

    Resume la leyenda: la cabocla Zelina pare a los gemelos Maria Caninana y Honorato, echados al río; Norato frena las maldades de la hermana, se vuelve joven en las fiestas y sólo lo desencanta un soldado de la guarnición de Cametá, que le pone leche de mujer parida en la boca y le hiere la cabeza. Lo contrasta con el poema de Raul Bopp, donde la metamorfosis es inversa.

  4. Pienso, luego creo: la teoría makuna del mundo

    publicaciones.icanh.gov.co

    En la nota 56 (p. 146) propone que Buyawasu, la Anaconda primordial makuna, sea una adaptación de boia açu, «cobra grande» en nheengatú, «nombre recurrente para varias anacondas mitológicas en varios lugares del Amazonas y sus afluentes».

  5. Livro dos antigos Desana: Guahari Diputiro Porã

    acervo.socioambiental.org

    En un episodio en que un hombre visita la maloca de la familia de su esposa, el suegro y el cuñado llegan a saludarlo «na forma de uma cobra grande»; su esposa le advierte que le darán miedo pero no le harán daño y que no debe asustarse. Es el mismo motivo de la prueba del susto ante la gran serpiente que en Hygama decide el desencanto de Honorato.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«La cobra grande» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La cobra grande» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La cobra grande» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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