Guaginasie, hija del agua

Andina · Muiscas

Guaginasie, hija del agua

Guaginasie deja la laguna para enseñar en el valle y regresa con su hija cuando se cumple el acuerdo de treinta y siete lunas.

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El relato

Antes de que hubiera una laguna entre los cerros de Sesquilé, una esmeralda cayó del cielo.

No se rompió contra la montaña. Entró en ella y permaneció allí durante muchas lunas, guardando una claridad verde en la oscuridad.

Una mañana, las laderas se abrieron. Del centro brotó el agua y llenó el hueco de la montaña. Así apareció Guatavita: mujer y laguna, antigua como la piedra y nueva como la primera lluvia.

El Sol la vio desde lo alto. Desde entonces terminaba allí una parte de su recorrido, dejando sobre el agua un sendero de luz.

De la laguna y los cerros nació Guaginasie, Agua de la Montaña. Creció escuchando a las piedras abuelas. Ellas le enseñaron a reconocer la lluvia antes de que llegara, a caminar sin herir los nacimientos de agua y a guardar silencio cuando el páramo necesitaba hablar.

Un día llegó el cacique de Guatavita. No buscaba oro. Había subido para preguntar a la laguna cómo gobernar sin secar la tierra que alimentaba a su pueblo.

En la orilla encontró a Guaginasie.

Hablaron durante muchas lunas. Cuando el cacique le pidió que viviera con él en el valle del Tominé, ella consultó a su madre. La laguna aceptó con una condición:

—Cuando tengas una hija y haya vivido treinta y siete lunas, las dos regresarán.

Guaginasie fue al valle. Enseñó lo aprendido de la montaña: cuándo sembrar, cómo agradecer el agua, por qué una decisión no era sabia si dejaba sed detrás. Con el tiempo nació Chutamasie, Hija del Agua.

La niña cumplió una luna, luego diez, luego treinta. En la noche de la número treinta y siete, Guaginasie oyó una corriente debajo de la tierra.

Había llegado el momento.

El cacique y el pueblo acompañaron a madre e hija hasta la laguna. Nadie llevaba cadenas ni las empujaba. Guaginasie tomó a Chutamasie de la mano y entró en el agua. La superficie se abrió como una puerta verde.

Abajo las esperaba Guatavita. A su lado nadaba Zetamasie, la culebra del agua, guardiana de las tres mujeres.

Mucho después, las tres salieron una noche y apoyaron sus cuerpos sobre la montaña. Al amanecer quedaron marcadas en el Cerro de las Tres Viejas. Zetamasie dejó pequeñas culebras entre los pastos para cuidar las quebradas.

Quienes suben con respeto todavía pueden ver el tesoro.

No brilla como el oro. Respira en el agua que permanece.

La enseñanza

La memoria permanece viva cuando puede corregirse sin perder sus raíces.

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
4.978722° · -73.774614°

Contexto histórico

Esta narración sigue la versión que el sabedor Carlos Mamanché compartió con la comunidad Mhuysqa de Sesquilé y que su Plan de Vida reproduce como “Leyenda de Guatavita”. Allí la laguna es una mujer sabia surgida como esmeralda; Guaginasie es su hija, Chutamasie su nieta y Zetamasie la culebra guardiana. El regreso al agua ocurre por un acuerdo conocido, no como castigo.

La decisión editorial es importante porque la ficha anterior contaba como núcleo una versión colonial de la “cacica infiel”. Pedro Simón describe adulterio, castigo sexual, humillación pública y la muerte de la cacica, su hija y una acompañante. Su texto convierte luego a la mujer sumergida en explicación del crecimiento de las ofrendas. La versión comunitaria contemporánea declara que busca desvirtuar por completo esa historia difundida desde la Conquista.

No es posible afirmar que una versión sea una transcripción intacta del siglo XVI. La de Simón está mediada por lenguaje evangelizador y violencia patriarcal colonial; la de Sesquilé es una recuperación viva publicada en el siglo XXI. Presentarlas como si ocuparan el mismo lugar histórico también sería un error. Para el relato literario se privilegia conscientemente la voz comunitaria actual y se deja la disputa documentada en estas secciones.

El texto conserva nombres y secuencia del Plan de Vida, pero inventa diálogos, el consejo sobre gobernar y algunas imágenes del viaje. No usa una etimología externa para validar los nombres.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.

Procedencia

Recopilado de la tradición oral de Muiscas, Andina · Andina > Varios > Muiscas.

Cómo documentamos cada relato

Fuentes y revisión editorial

Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Última revisión: 27 de julio de 2026Aportar o corregir una fuente

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