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La bruja del tranvía

Explora el relato de una figura encantadora en las calles de Bogotá.

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Ilustración de La bruja del tranvía

En el corazón de Bogotá, donde el ruido del tráfico y el murmullo de la gente se mezclan con la niebla que desciende de los Andes, se despliega un mito que se mueve como un río subterráneo, tejiendo diferentes relatos en una única leyenda: la Bruja del Tranvía. Enredada entre lo cotidiano y lo sobrenatural, su figura trasciende el tiempo como una sombra que a veces se confunde con la neblina de las madrugadas.

Se cuenta que Ezequiel Rueda, un abogado dotado de una insaciable curiosidad y una vida que parecía transcurrir entre los límites de lo formal y lo imprevisible, dejó una carta mecanografiada en la que confesaba su partida inminente. En ella, mencionaba haber encontrado un escape hacia otra realidad, una que prometía serenidad lejos del bullicio urbano y del miedo a los fantasmas del desamor. Esta epifanía no se debió al encuentro con una mujer común, sino al vislumbre de una figura de etérea belleza que viajaba en un elegante tranvía blanco. Esta mujer no era otra que la Bruja del Tranvía, cuyas visitas eran casi tan fugaces como el centelleo de una estrella antes del amanecer.

La leyenda de la Bruja del Tranvía tiene sus raíces en aquellos días convulsos del Bogotazo, cuando Isabel, una practicante de magia blanca, fue llevada a juicio por la iglesia. A pesar de su cálida aura de benevolencia, sus dones no fueron entendidos por quienes gobernaban con temor lo inexplicable. Fue condenada en un juicio secreto, restandole su presencia física pero no su espíritu inquebrantable que se aferró al tejido mismo de la ciudad.

Cada noche desapacible, su tranvía sobrenatural se materializaba en los lugares más insospechados: desde los adoquines del barrio La Candelaria hasta los verdes y silenciosos parques de El Cortijo. A lomos de este misterioso tranvía, Isabel, con sus ojos oscuros y cabello resplandeciente como el oro viejo, seleccionaba a aquellos que poseían corazones bondadosos. Para los elegidos, el tranvía era un santuario de paz, llevándoles en un viaje que les confería una serenidad más profunda de la que jamás habían conocido.

Mientras el colectivo Suaneme —compuesto por Juan Martín Bocanegra y Juan Pablo García— exploraba las historias en torno al Parque de Las Brujas en el Cortijo, tropezaron con relatos que hablaban no solo de la bruja en su forma humana. Se decía que podía mutar en un perro negro de gran envergadura o en una lechuza que desaparecía al primer canto del gallo. Bocanegra y García recogieron estas memorias dispersas para plasmarlas en un libro ilustrado, con la esperanza de inmortalizar la rica mitología local en "La Bruja del Cortijo".

Algunos vecinos aseguraban haberla visto aferrada a los cables eléctricos, nutriéndose de la energía que defendía con el fulgor de sus pociones, capaces de devolver relojes robados o de cubrir de polvos dorados a las vecinas chismosas. Sin embargo, lo que realmente fascinaba era que, aunque Isabel había sido arrollada por la inclemencia humana, su esencia nunca pretendía lastimar. Los que conocían su historia sabían que ignorarla era simplemente dejarla seguir como el viento frío que atraviesa las calles empedradas.

Cierto día, entre la niebla que difuminaba la frontera entre lo tangible y lo que solo se siente, un último viajero se subió al tranvía. Ezequiel Rueda desapareció sin dejar más rastro que su carta. La ciudad continuó danzando con su ritmo implacable mientras volaban rumores de quienes afirmaban haber bajado de aquel tranvía con los ojos limpiados por lágrimas invisibles, ahora en paz con los demonios que una vez los atormentaron.

Así, entre las esquinas de Bogotá, en su marcha interminable, la Bruja del Tranvía continúa su travesía, hilando leyendas bajo la mirada ciega de un mundo que, quizás sin saberlo, aún busca refugio entre los reflejos de las luces de la ciudad y los susurros que perduran en el eco de las calles antiguas.

Historia

El mito de la bruja del tranvía tiene su origen en el relato de una practicante de magia blanca que, según se dice, fue injustamente asesinada tras un juicio secreto llevado a cabo por la iglesia durante la época del bogotazo en 1948. Sin embargo, no hay certeza sobre este hecho. La bruja del tranvía es conocida por aparecer en las calles de Bogotá, particularmente en el barrio de La Candelaria, montada en un elegante tranvía fantasmal.

Versiones

El análisis de las versiones presentadas revela dos leyendas urbanas distintas pero que comparten el tema de una bruja en Bogotá. En la primera versión, encontramos una narrativa que menciona de manera indirecta una figura con atributos encantadores, pero está más centrada en una carta escrita por alguien con una percepción filosófica y melancólica de la vida moderna y su decisión de abandonar la ciudad. No describe explícitamente una leyenda de bruja, sino más bien una despedida con una reflexión profunda sobre las estructuras sociales y las motivaciones personales. En contraste, las otras versiones se enfocan claramente en la figura de la bruja, describiendo entornos específicos como el barrio El Cortijo y la Candelaria, y dotan a la bruja de habilidades sobrenaturales como transformaciones en animales y viajes en un "tranvía fantasmal".

La segunda y tercera versiones coinciden en el formato, relatando las actividades de una bruja que transita en los bosques de El Cortijo o aparece en un tranvía. La versión sobre la bruja del tranvía está enriquecida con un trasfondo histórico, asociando su existencia con eventos pasados como el Bogotazo, y destaca que la bruja ayuda a la gente, usando magia blanca. Mientras, las leyendas del Cortijo presentan una perspectiva más ominosa, con relatos recolectados que varían entre lo terrorífico y lo fantasioso. Ambas últimas versiones, al compartir parte de la estructura narrativa y personajes, consolidan la figura femenina como una figura mítica con conexión al entorno local de Bogotá, integrando elementos culturales y características paranormales que cada versión amplía de manera única.

Lección

La bondad y la magia pueden trascender el tiempo y las adversidades.

Similitudes

Se asemeja a los mitos de Hécate en la mitología griega y a la Yuki-onna en la mitología japonesa, donde mujeres con habilidades sobrenaturales interactúan con el mundo humano.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

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