
Orinoquía · Mestizo
La bruja de los ojos miel
Una pasajera de ojos miel altera el peso del vehículo y deja una obsesión que Pascual intenta explicar con una biografía inventada.
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El relato
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Llovía sobre el camino de la vereda El Carmen la noche del 7 de noviembre de 1985, y Don Sanín subía despacio en su campero, el Viasa, cuando las luces alcanzaron a una mujer frente a la finca de los Hermanos Cristianos. Andaba por el pedregal en tacones altos sin tropezar, y el agua no le mojaba el pelo, ensortijado y del color del trigo. Llevaba gabardina color hueso, pañoleta lila, aretes de oro y violeta que le rozaban los hombros y un bolso de cuero.
Eran las diez de la noche. Él frenó y le ofreció llevarla hasta arriba. Ella no contestó. La alcanzó otra vez, repitió la invitación, y la mujer asintió con la cabeza.
Cuando se sentó a su lado, el campero se ladeó hacia ella como si hubiera subido un toro de 500 kilos. El carro trepó la cuesta torcido. Sanín giró el retrovisor para verle la cara y no vio nada. Ella no hablaba, no olía a nada, no parecía respirar.
—Deténgase aquí. Hasta acá llego yo —dijo de pronto, con una voz dulce que no salía de ninguna boca.
Estaban al borde del abismo. Él protestó, ella insistió, y al fin paró. La mujer bajó, el campero se enderezó de un golpe, y ella echó a andar por el vacío con el mismo paso firme. En mitad del aire se volvió. Sanín no le vio la cara: sólo unos ojos color miel, los más tiernos de la tierra.
—Mi peso es la carga de mis penas. Te espero siempre, amor.
De esos ojos rodó una lágrima, y al caer al río tronó como una catarata.
Desde esa noche Sanín volvió solo, con tragos, en noches de lluvia y a la misma hora, a esperarla junto al abismo. Una vez unos vecinos que andaban de cacería alumbraron dentro del carro y lo encontraron dándose placer a solas, y por la vereda corrió que Don Sanín se había enloquecido.
El rumor llegó a Pascual. El Viernes Santo, 28 de marzo de 1986, lo esperó en el sitio. Cuando apareció el Viasa, le rompió a pedradas todos los vidrios, se metió por uno y le explicó la contra: harían lo mismo los dos, cada cual lo suyo y a la vez, mientras él le contaba quién era aquella mujer. Sólo ese día servía.
Había nacido en Santa Fe el 27 de enero de 1856, con los ojos más lindos de la tierra, y vivía escondida para no enloquecer a nadie. En un barco por el Magdalena los marineros se mataron a sable por ella. Sus padres se la llevaron al llano por los caminos de Oriente y compraron la hacienda El Zacatón. Se llamaba Ojos de Miel. Hacia 1874 se enamoró de Miguel, que abría caminos por contrato y era de los pocos hombres a quienes su mirada no alcanzaba. En 1884 Miguel se fue con otra. Ella, cansada de las desgracias que causaban sus ojos, salió sola una noche de lluvia con su mejor ropa y vagó por el monte hasta tenderse a morir en Hato Chico, frente a donde hoy está la escuela. No murió. El 26 de junio de 1884 la encontró bajo el aguacero Amanecer, un llanero arraigado como el Guatiquía, y se juntaron como leña seca que prende. Una mañana de 1906 Amanecer no volvió; dijeron que se lo tragó la manigua. Ella no pudo llorar más, y por eso cada lágrima suya tarda un año y, cuando la suelta, descansa.
—Desde entonces se les aparece en noches de lluvia a los que tienen hambre de amor —terminó Pascual—. Con la historia contada y la contra hecha, no volverá. Hoy el diablo repica la campana que se robó de la iglesia de Fómeque.
Sanín preguntó por qué a él. Pascual le contestó que en la vereda nadie bailaba joropo como él, nadie quería tanto el paisaje y nadie andaba tan enamorado.

La enseñanza
“Un deseo que no encuentra a nadie puede volverse una espera sin fin junto al abismo.”
Territorio
Orinoquía · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Orinoquía
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 4.2° · -71.4°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Orinoquía
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Los cuentos de Pascual: mitos y leyendas del piedemonte llanero
babel.banrepcultural.org
Trae el relato «La bruja de los ojos miel» en las pp. 47-51: el vecino Don Sanín recoge en su campero, el 7 de noviembre de 1985, a una mujer elegante que ladea el carro como un toro de 500 kilos, baja al borde del abismo y camina por el vacío mostrando sólo sus ojos color miel; Pascual le hace la contra el Viernes Santo de 1986 y le cuenta la vida de Ojos de Miel, nacida en Santa Fe en 1856, con Miguel y Amanecer. El preámbulo nombra al narrador, Víctor Pascual Herrera, y lee la figura como mito propio del piedemonte.
- Mitos y leyendas del estado Portuguesa, cap. 28: La Sayona
bibliofep.fundacionempresaspolar.org
Recoge testimonios con nombre sobre la Sayona, que sólo asusta a hombres infieles, parranderos y enamorados que andan de noche. Antonio Angulo cuenta que en Los Palmares una mujer muy bonita se les montaba a los choferes en los carros, que sólo él la veía transformarse y que la quebrada creció y se llevó el vehículo: es el paralelo más cercano a la pasajera de El Carmen.
- Esquema de Ordenamiento Territorial de Campohermoso, dimensión cultural
repositoriocdim.esap.edu.co
Registra, entre las leyendas veredales, la de la Zorra Perruna: una mujer que se aparecía con figura muy bella, enamoraba y se robaba a los hombres mujeriegos y adúlteros y luego se volvía fiera. Documenta en Colombia el motivo de la aparición hermosa que caza al hombre enamoradizo.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Del folclor llanero
bffrepositorio.unal.edu.co
Retrata al llanero como hombre que cree en brujas, espantos y rezos, romántico, soñador y mujeriego, el mismo tipo al que se le aparece la bruja de los ojos miel. Su repertorio de creencias llaneras no incluye ninguna mujer de ojos miel, lo que respalda que la figura es del piedemonte colonizado y no de la sabana.
- Cuentos, mitos y leyendas del llano
babel.banrepcultural.org
La otra colección llanera de autor en la Biblioteca Virtual del Banco de la República: doce relatos y una presentación que nombra como repertorio llanero la Bola de Fuego, el Silbón y la Sombrerona. No trae a la bruja de los ojos miel, y el contraste muestra que la figura sólo está documentada en Baquero.
- Colombia país de regiones, tomo 4, cap. 4 «Vida y cultura del llano»
babel.banrepcultural.org
Explica que la población mestiza y blanca de la Orinoquía se concentra en el piedemonte y que su poblamiento depende de migraciones sucesivas desde el altiplano, que es el fondo del relato: una mujer de Santa Fe que baja al llano por los caminos de Oriente y un narrador nacido en Quetame.
- El desarrollo regional de Colombia: Selva y Llanos, modelos contrapuestos
orinoquia.unillanos.edu.co
Acredita la identidad del autor del primario: la revista lo presenta como escritor e historiador, asesor de planeación de la Universidad de los Llanos, lo que sitúa al que reescribe los relatos de Pascual en el medio universitario del Meta.
- Reseña de José Manuel Pedrosa, La autoestopista fantasma y otras leyendas urbanas españolas (Madrid, Páginas de Espuma, 2004)
rlp.culturaspopulares.org
Reseña la recopilación de leyendas urbanas españolas cuyo título nombra el motivo de la mujer que sube de noche a un vehículo y se esfuma, y explica que el adjetivo «urbana» engaña porque los sucesos ocurren igual en el campo, como ocurre en el camino rural de El Carmen.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La bruja de los ojos miel» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La bruja de los ojos miel» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La bruja de los ojos miel» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








