Kanumá y el regreso de los alimentos

Amazonas · Yucuna

Kanumá y el regreso de los alimentos

Kanumá toma el Yuruparí de las primeras mujeres; su partida deja hambre y abre un largo camino para recuperar los cultivos.

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Las mujeres a las que llamaban Iyamátuna llegaron cuando el mundo se abrió. Vivían Mirití arriba, solas en su maloca, y no necesitaban hombres: sabían bailar, sabían brujear, sabían más que ellos. Tenían el yuruparí guardado afuera de la casa.

Kanumá llegó diciendo que no tenía dónde vivir. Lo dejaron quedarse con una sola orden: no mirar aquello que guardaban. Estuvo cinco días oyéndolo sonar. Después habló con Yévari, abuelo de la lagartija que vive en las orillas del río, y le pidió que lo robara mientras ellas comían casabe. Yévari lo robó.

Cuando las mujeres salieron al claro del monte y no encontraron nada, discutieron largo rato y volvieron llamándolo. «Usted robó el yuruparí de nosotras», le dijeron. Él contestó que no había mirado, porque ellas mismas se lo habían prohibido. La capitana le advirtió que, si no lo entregaba, todas se irían y se secaría la yuca brava. Le preguntaron tres veces. Tres veces dijo que no.

Entonces rayaron almidón y piña durante cuatro días y bailaron toda la noche el baile de piña. Al amanecer formaron fila entre las dos puertas de la maloca y cantaron. La menor cantó mal, y por eso hay enfermedades en este mundo; la segunda la corrigió y cantó para que uno viva hasta que le llegue su muerte. La capitana salió con la macana, trazó un círculo en el aire y recogió el pensamiento de la yuca brava. Después bajaron el Mirití.

A Kanumá le dio lástima. Recuperó el yuruparí de manos de Yévari y salió detrás de ellas. Les fue tapando el río con piedras, que ese día todavía estaban blandas. Hizo el primer chorro, Meesí, donde quedaron marcados los pies y las nalgas de la capitana y donde otra mujer le dibujó a él la cara en la roca. Ellas abrieron un brazuelo y pasaron. Hizo Suri'i, que tapaba el río entero, y lo cruzaron convertidas en una pepa. Hizo Kaapú, el chorro del casabe, y allí se voltearon y dejaron el casabe mojado, que todavía se ve como montones de piedra. Hizo el último chorro y siguió detrás. Cuando por fin les ofreció devolverles el yuruparí, le contestaron que se quedara con él y que no las siguiera más. Bajaron al Caquetá, cogieron el Amazonas y, donde el río se abre, pasaron al mundo de abajo.

Kanumá se quedó en el Río Negro. Se secó la comida de todo el que tenía chagra y la gente se murió de hambre. Tomó por mujer al carpintero chiquito, después a un pajarito verde, después al lorito, después a la mujer ratón: ninguna le trajo comida.

Con él vivía Chuurumi, un pescador pequeñito. Una medianoche bajó al río a tomar agua y encontró dos mujeres que subían en canoa con casabe para sus hijos: Inérukaná, la madre de la cacería, y He'echúmeru, la madre de las pirañas. Le regalaron casabe con la condición de que no dijera nada. Chuurumi lo enterró junto a las cenizas del fogón.

Un día Kanumá se acostó en la hamaca de él y vio hormigas que sacaban pedacitos de la tierra. Agarró una, le quitó el grano de la boca, lo olió y escarbó. Esa tarde obligó a Chuurumi a contarle. Hizo un anzuelo de bejuco, esperaron la medianoche y enganchó por el cabello a la primera que pasó. Ella le pidió que la soltara y que cogiera mejor a su hermana menor, que esa sí le servía. Media hora después pasó He'echúmeru y Kanumá la agarró.

Kanumá y el regreso de los alimentos: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien toma a escondidas lo que otros guardan se queda con el objeto y sin la comida.”

Territorio

Amazonas · Yucuna

Amazonas · Yucuna

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Yucuna
Referencia
-1.19556° · -69.89056°

Ficha del relato

Contexto histórico

El registro publicado viene del río Mirití, en lo que entonces era la Comisaría del Amazonas. Leonor Herrera Ángel lo recogió entre 1974 y 1975 de un narrador matapí que se lo contó directamente en castellano, y lo publicó como «Kanuma: un mito de los Yukuna Matapí» en el volumen 18 de la Revista Colombiana de Antropología, en 1975.

El punto de partida fue una fiesta. Herrera asistió a un guarapo de piña en la maloca de su interlocutor y después le pidió la letra del baile Lumá'ala. Casi ninguna estrofa tenía significado para él, pero hacia el final la canción se volvía inteligible y nombraba a Iyamatu. Al preguntar quién era, el narrador empezó a resumirle este relato. Cuando ella le pidió que volviera al principio, él entendió que quería los orígenes del yuruparí, que no se imparten a las mujeres, y se negó; siguió desde donde iban. Herrera anotó palabra por palabra a partir de la sección II y armó la sección I con aclaraciones que pidió después. Declaró los cambios que hizo al castellano: conjunciones, artículos, géneros y tiempos verbales, puntos en lugar de «entonces» y «bueno», comillas en lugar de «dijo», términos yukuna llevados a notas al pie, y una división en párrafos y secciones.

Los yukuna-matapí eran entonces unas quinientas personas del medio Mirití-Paraná y hablan una lengua de la familia arawak. Herrera anotó que no sabría decir si había recogido un cuento yukuna contado por un matapí o una versión matapí del cuento de Kanumá, y que, por transcurrir el relato en el Mirití y a partir de los chorros, se puede llamar yukuna.

Hay otros dos registros. María Clara van der Hammen publicó en 1992, desde el resguardo de Puerto Córdoba en el bajo Caquetá, el episodio final del mismo ciclo. Y Laurent Fontaine grabó en La Pedrera, el 27 de enero de 2005, una «Historia de Kanumá» de más de cinco horas narrada por Mario Matapi, depositada con su transcripción en el corpus yucuna de la colección Pangloss del CNRS.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano está en el mismo volumen de 1975: Martín von Hildebrand publicó allí «Origen del mundo según los Ufaina», una versión tanimuka, y Herrera anotó que los tanimuka cuentan variantes de Kanumá como suyas. Es vecindad, no identidad: son otro pueblo y el recorrido no es el del Mirití.

El segundo paralelo lo establece van der Hammen, que compara este relato con registros de grupos vecinos —los makuna de François Correa, los tanimuka de Martín von Hildebrand y los barasana de Stephen Hugh-Jones— y encuentra en todos un mismo tema mínimo: la yuca queda como hermana de la mujer y la coca como hermano del hombre. Esa correspondencia describe quién trabaja qué, no una misma narración.

El tercer parentesco es más amplio. La salida de unas mujeres que se llevan las flautas pertenece al complejo del yuruparí, extendido por el noroeste amazónico; Herrera remite, para la prohibición, al Desana de Gerardo Reichel-Dolmatoff.

Lo que identifica a esta versión y no se puede intercambiar es la cadena de chorros del medio Mirití nombrados uno por uno, las huellas que quedaron en la piedra cuando todavía estaba blanda, el abuelo de la lagartija Yévari, el pescador Chuurumi y el anzuelo de bejuco que sigue llevando el nombre de Kanumá. Dentro del propio corpus yucuna, van der Hammen separa este relato del de Kari'irimi, donde el pensamiento de la comida cultivada lo entrega un abuelo anaconda y no un suegro.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los nombres cambian de registro en registro. Herrera escribe Iyamátuna, nombre colectivo cuyo plural está en la partícula -na, y anota que a las mujeres de hoy se les dice inaána. Van der Hammen escribe ñamatu; Fontaine, Ña'matu. La presentación del corpus Pangloss las describe como mujeres sobrenaturales que se comportaban como hombres y que hacían cocinar a Kanumá, y presenta a Kanumá como el primer hombre.

  2. Cambian los personajes del reencuentro. En Herrera, el que baja al río a medianoche es el pescador pequeñito Chuurumi, y las dos hermanas son Inérukaná, madre de la cacería, y He'echúmeru, madre de las pirañas. En la versión de Puerto Córdoba que recogió van der Hammen, quien las encuentra es el martín pescador, abuelo de Kanumá, y la segunda hermana se llama Mairero, la mamá del pescado.

  3. Cambia la extensión. El narrador de Herrera dijo que el cuento continuaba y que él lo conocía sólo hasta donde llegó, y la publicación se cierra con esa advertencia. La versión de Puerto Córdoba sigue mucho más allá: Kanumá mata a su mujer por celos del guacure, la entierra en la mitad de la maloca y después sube a buscarla al cielo. La de Mario Matapi dura cinco horas.

  4. Y cambia la propiedad. Herrera advirtió, con información de Martín von Hildebrand, que los tanimuka cuentan variantes de este mito como propio, y que probablemente también otros grupos.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Yucuna · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Kanuma: un mito de los Yukuna-Matapí

    revistas.icanh.gov.co

    Publica el relato completo tal como se lo contó en castellano un narrador matapí del medio Mirití: el robo del yuruparí a las Iyamátuna con ayuda de Yévari, la salida de las mujeres, la creación de los chorros del Mirití uno por uno, el hambre, y el encuentro de Chuurumi con Inérukaná y He'echúmeru hasta la captura de la segunda.

  2. El manejo del mundo: naturaleza y sociedad entre los Yukuna de la Amazonia colombiana

    tropenboscol.org

    Recoge en el resguardo de Puerto Córdoba, bajo Caquetá, otra versión del mismo ciclo, con ñamatu en lugar de Iyamátuna, el martín pescador en lugar de Chuurumi y Mairero en lugar de He'echúmeru, y lo distingue explícitamente del mito de Kari'irimi, la otra explicación yucuna del origen de la comida cultivada.

  3. Corpus yucuna de la Collection Pangloss

    pangloss.cnrs.fr

    Registra una «Historia de Kanumá» de cinco horas narrada por Mario Matapi en La Pedrera el 27 de enero de 2005, con transcripción de 67 páginas, y resume su argumento: Kanumá como primer hombre entre las Namatu, el robo de las flautas, la persecución río abajo hasta el delta del Amazonas y el encuentro con las dos hijas de Je'chú.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Origen del mundo según los Ufaina

    revistas.icanh.gov.co

    Publica en el mismo volumen la versión tanimuka (ufaina) a la que Herrera remite cuando anota que variantes de Kanumá son contadas por los tanimuka como mito propio; sirve aquí para sostener el paralelo vecino que se nombra en Similitudes.

  2. El nacimiento de los Matapí

    revistas.icanh.gov.co

    En su introducción Herrera sitúa el mito de Kanumá dentro del conjunto yukuna-matapí y explica que es el relato que da cuenta del origen de varios cultígenos, frente a otros mitos que explican la noche o la maloca; también fija el dato de población y filiación arawak que se usa en Historia.

  3. Habitat et territoire yukuna

    persee.fr

    Describe maloca, territorio y ocupación del Mirití-Paraná con trabajo de campo de 1969-1971, y da el marco geográfico del recorrido río abajo que el relato convierte en cadena de chorros.

  4. De l'agentivité mythique et incantatoire. Le mythe de Kawáirimi chez les Yucuna (Amazonie colombienne)

    journals.openedition.org

    Documenta el método de trabajo con los narradores yucuna que sostiene los registros citados aquí: versiones fechadas y atribuidas de un mismo mito, con Mario Matapi en 2008 y Horacio Matapi en 1970, y la relación entre relato y encantamiento.

  5. Mythe de Kanumá (Histoire de Kanumá)

    cocoon.huma-num.fr

    Es el texto íntegro de la versión de Mario Matapi, no sólo su resumen. Tiene los mismos pilares que la de Herrera: las Ñamátuna, que saben el chamanismo y guardan las flautas del yuruparí; Yewari, compañero de Kanumá, que las roba; la huida de las mujeres Mirití abajo mientras Kanumá y Kawáirimi levantan con cantos las piedras que cierran el río, y los chorros que quedaron, Ja'riyé —sagrado, habitado por un anaconda— y Mamurá; Churumi, el martín pescador pequeño, que recibe casabe de una hermana; y la captura de Je'chúmeru, hija de Je'chú (el Cielo), que el narrador llama también Iñaweló, madre de los peces, y Maire'ru, madre de las pirañas. Sigue hasta mucho después: los frutos de la chagra, el chontaduro, y el final en que Kanumá baja con su mujer por el Amazonas a otro mundo, donde todavía se le oye afilar la lanza, «te te te».

  6. Mythe de Kalapejé, le jeune Kanumá

    web.archive.org

    Es la versión kamejeya —de un narrador yucuna, no matapí— del mismo tramo que publicó Herrera. Kalapejé, nombre de niño de Kanumá, llega donde las Ñamatu, unas cuarenta mujeres que no querían hombre, diciendo que no tiene con quién vivir; ellas hacen el yuruparí y le prohíben mirar; él mira y les roba las trompas de los tres hermanos más poderosos, Jarají, Juwipí y Maarepela; ellas le piden varias veces que las devuelva y él niega haberlas visto; se van, y él baja el Mirití-Paraná detrás intentando cerrarles el paso, sin lograrlo. Corrobora desde otro narrador y otro linaje la llegada sin casa, la prohibición de mirar y la negación repetida que la ficha toma de Herrera.

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«Kanumá y el regreso de los alimentos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Kanumá y el regreso de los alimentos» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Kanumá y el regreso de los alimentos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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