El origen de las frutas

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

El origen de las frutas

El don de Yiida Buinama es rechazado; durante la hambruna una hormiga revela la yuca y comienza a crecer el árbol de los frutos.

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El relato

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Monalla Jurama era el cacique de una familia numerosa. Su hija, Monalla Tirisa, era bonita y trabajadora como nadie, y todos los jóvenes la pretendían. Ella los despreciaba a todos, y nadie, ni su propio padre, sabía por qué.

Ella quería a Cullo Buinayma, que no vivía entre la gente. Era el dueño de las frutas y tenía el oficio de traer al mundo cosas buenas. No la visitaba como hombre: llegaba cada noche en forma de lombriz. Así pasaron varios meses, hasta que ella quedó en cinta.

Entonces empezaron las burlas.

—Si hubiera vivido conmigo, no le habría pasado —decía uno.

Jurama reunió a todos los jóvenes para saber quién era el padre, y nadie lo supo. La muchacha tampoco lo dijo.

Una mañana, entre oscuro y claro, la madre la mandó a la quebrada a traer agua con un colador. Mientras la hija se afanaba con el agua que se le escurría, la madre barrió el fogón, levantó cuanto había en el suelo y alzó el asiento donde su hija se sentaba siempre. Debajo encontró una lombriz muy fea. Puso agua a calentar y, cuando hirvió, se la derramó encima despacio. La lombriz no murió: se hundió hasta el centro de la tierra.

La muchacha volvió recelosa, fue derecho al asiento y no encontró nada.

—Estuvo muy mal quemar a ese hombre —le dijo a su madre—. Él es el dueño de todas las frutas y pensaba traer abundancia de comidas.

Esa noche, dormida en el chinchorro, lo oyó en sueños:

—Me llamo Cullo Buinayma. Pensaba traer frutas a este mundo, pero tu mamá me quemó. De ahora en adelante no habrá comida. Tú serás la única que no padezca hambre. Mañana temprano mira la quebrada: si la espuma está abajo, lo que llevas es mujer, y harás llomenico; si está arriba, es hombre, y harás fuare. No le des a nadie, aunque tu padre o tu madre se estén muriendo de hambre.

Al amanecer la espuma estaba arriba. Monalla Tirisa la recogió a escondidas e hizo fuare. En ese momento empezó el hambre para todos. La gente desenterraba el juki, la primera yuca, que se había quedado en el monte vuelta raíz de bejuco. Comían soñeki, una pepa que sólo comen los animales, cogollos de palma y, al final, tierra asada.

Un día Jurama, agonizante, vio en la puerta de la maloca una hormiga que jalaba una vena de yuca. La olió, buscó por toda la casa y encontró yuca en las canasticas de su hija.

—¿Por qué comes sola? Vamos a morir todos de hambre.

—Más malos son ustedes —contestó ella—. Lo quemaron, y por eso él se llevó todas las frutas.

La espuma era pura yuca. Pasados unos días brotó de ella un palo en la quebrada, que floreció y dio frutas de muchas clases: Monilla Amena, el Palo de la Abundancia. Al fin la muchacha se compadeció y dio de comer a sus padres, que revivieron. Cada mañana traía una yuquita, la ponía a madurar junto al fogón, y al otro día había bastante yuca.

Jurama, contento, cantaba burlándose de los vecinos que seguían comiendo cogollos. Ellos fueron a visitarlo con cacería y pescado, y él les dio casabe y masa de yuca. Nadie volvió a morir de hambre.

Pero el palo creció tanto, en medio del agua, que ya nadie alcanzaba las frutas. Sólo Iga subía, por un bejuco que colgaba, a chuparlas sin permiso. Cercaron el árbol con estacas afiladas para descubrir al ladrón. Un día Jurama, sin saber que había alguien arriba, cortó el bejuco. El bejuco se balanceó, volvió y le dio en el ojo. El ojo salió hasta el oriente y quedó como estrella de la mañana, Monalla Okudo, con el nombre de Jurama. Él fue el primer tuerto que hubo.

El origen de las frutas: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un regalo que no se sabe reconocer se pierde, y el hambre enseña tarde a compartir lo que queda.”

Territorio

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Huitoto / Murui-Muina
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este texto se publicó en castellano en Mitos de creación, el número 44 de la colección Libro al Viento de Idartes, en Bogotá, con selección de Julio Paredes Castro. Allí aparece bajo el título «El origen de las frutas» con una sola indicación de procedencia: Putumayo. No se nombra narrador, traductor ni fecha de recolección, y el texto trae marcas de haber sido adaptado para lectores escolares, como la frase según la cual Dios dispuso que el novio llegara en forma de lombriz.

La lengua de los nombres permite situarlo. Monalla Jurama, Monalla Tirisa, Monilla Amena, el fuare y el llomenico corresponden a las formas uitoto que Fernando Urbina transcribe como Monaya Jurama, Monaya Tïrizaï, Moniya Amena y fuare, y Urbina explica que kuio es lombriz y que el dueño de las frutas figura con más frecuencia en las variantes de este ciclo como Kuio Buinaima. Por eso aquí se lee Cullo Buinayma como la misma figura, y el relato como parte de la tradición uitoto-muinane del Caquetá y el Putumayo, no de otro pueblo amazónico.

La variante con narrador identificado es la que Urbina publicó en 2010 en Las palabras del origen, un compendio de mitos uitoto editado por el Ministerio de Cultura. La narró en Araracuara, en 1985, el abuelo Julio Ribera, Kúgaï Únuba, de 85 años, miembro de la nación muinane, cuyo último territorio tradicional fue La Sabana, en el alto río Cahuinarí. La contó en uitoto, y su sobrino Ismael Mendoza la tradujo en Bogotá dos años después. Urbina la acompaña de notas: el aroma de las frutas es el lenguaje con que el visitante ofrece su don y la madre no lo entiende; la yuca es el fruto modelo del que los demás son variaciones; la hambruna que sigue a la muerte del dueño de las frutas es un rasgo de las variantes de Moniya Amena reseñadas por Beatriz Yépez en 1982 y por él mismo.

Urbina señala también la dimensión mayor del ciclo. En su resumen de otra variante, el árbol crece tanto que hay que tumbarlo, el hacha se obtiene de Muinájema, antepasado de los muinanes, y al caer el árbol se forma la Amazonia. Él mismo publicó una versión de «El árbol de la abundancia» en la revista Tablero del Convenio Andrés Bello en 2003.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano está en los Llanos y está firmado. Al reseñar la compilación de tradición oral sikuani de Francisco Queixalós, William Torres pone a Kaliawiri, el árbol de los alimentos de los sikuani, al lado de Moniya Amena, el árbol de la abundancia uitoto y muinane. Los dos árboles concentran lo que después se cultiva, y en ambos el alimento empieza siendo de alguien que no lo reparte. La diferencia es de origen y de final: el árbol sikuani se tumba y su caída reparte el mundo, mientras que aquí el palo nace de la espuma de una quebrada, por el hijo de un amante quemado, y el final no es la tala sino el ojo de Jurama vuelto estrella.

El segundo paralelo lo propone Fernando Urbina en sus notas a la variante de Julio Ribera. Compara al dueño de las frutas, cuya muerte trae la hambruna, con el complejo de Deméter y Core, o Perséfone, entre los griegos, con Telepinu entre los hititas y con Osiris en el Nilo: dioses de la vegetación que desaparecen y cuya ausencia deja la tierra sin fruto. La resonancia está en la ausencia que produce hambre. La diferencia es clara: Cullo Buinayma no vuelve. Lo que vuelve es su hijo, en forma de palo, y la comida pasa primero por las manos de una muchacha que la guarda para sí. Urbina añade que en varias culturas la agricultura aparece ligada a uniones entre parientes muy cercanos, y cita a Perséfone y Hades; en la variante de Ribera el visitante es hijo del hermano de Jurama.

Dentro del mismo corpus uitoto, «El origen del maguaré» comparte el comienzo: la visita escondida, el agua hirviendo y el don de las frutas que no se entiende. Allí la historia sigue hacia el tambor; aquí se queda en el hambre, la yuca y el árbol.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay dos cadenas documentales distintas, y no se funden.

  2. La de Idartes, que es la que sigue el Relato, arranca con el novio ya convertido en lombriz y con el pueblo entero burlándose de la muchacha. Trae detalles que no están en la otra: la espuma de la quebrada que indica si la criatura es hombre o mujer, el juki, el soñeki y la tierra asada que se comen durante la hambruna, el canto burlón de Jurama y el final con Iga, el ladrón de frutas, el bejuco cortado y el ojo del cacique convertido en la estrella de la mañana.

  3. La de Julio Ribera, en la traducción de Ismael Mendoza, llama al visitante Yiida Buinaima, y también Yinaka Buinaima y Kuio; es hijo de Okïnuiema, a quien el narrador también llama Kïneiyama y Nuikïniyama, hermano de Monaya Jurama. Su padre le entrega las palabras de abundancia y le advierte que vaya de frente, pero él va a escondidas. La muchacha, Monayakono, lo esconde bajo su banco; los pajaritos que la habían pretendido cantan su embarazo; la madre culpa al padre de haber embarazado a la hija. Cuando la madre lo descubre, él sonríe y sólo se siente olor de piña, de uva, de maraca. El agua hirviendo lo devuelve abajo con un sonido como de trueno lejano. La hormiga jímuitino se lleva la vena de yuca cantando, y es el sabedor Pïdïma quien explica a Jurama que el hijo que quedó es el palo o semilla de yuca, Moniya Amena, que da maraca, guama, uva, yuca y caimo. Esa narración continúa con el corazón del muerto encontrado como huevecillo de lombriz, y ese tramo se cuenta en «El origen del maguaré».

  4. Una tercera variante, que Urbina resume sin transcribir, lleva la historia hasta la tala del árbol con el hacha de Muinájema y el nacimiento de la Amazonia de su caída. El Relato se detiene donde se detiene el texto de Idartes.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
Referencias
7
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos

    babel.banrepcultural.org

    La metamorfosis de Yiida Buinama incluye el nacimiento de Moniya Amena, Árbol de los frutos o de la abundancia, dentro de una versión Muinane narrada en uitoto.

  2. Mitos de creación: El origen de las frutas

    idartesencasa.gov.co

    Publica una versión del Putumayo con Monalla Tirisa, Cullo Buinayma, la hambruna, la hormiga y Monilla Amena.

  3. Moniya Amena, el árbol de la abundancia

    museonacional.gov.co

    Identifica Moniya Amena como relato Uitoto sobre los frutos, la selva y el río Amazonas.

Contraste y contexto · 4 referencias

  1. Un relato mítico sobre el origen del maguaré

    publicaciones.banrepcultural.org

    Explica que el episodio del maguaré pertenece al mito difundido de Moniya Amena y relaciona árbol, plantas, río Amazonas y adquisición del hacha.

  2. Río Amazonas, mito y leyenda

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Reconoce Moniya Amena como Árbol de la Vida Huitoto y distingue sus versiones de otros árboles amazónicos.

  3. Mito o realidad, la filosofía de la selva: un acercamiento pedagógico al mito Uitoto

    repository.unad.edu.co

    Estudia Moniya Amena y advierte las transformaciones que sufre al pasar del saber narrado a materiales escolares.

  4. La leyenda de la ceiba de los huitotos

    bibliotecanacional.gov.co

    Presenta a Juzi-Moniya Amena como árbol de alimentos y señala la participación de tucán y pájaro carpintero en su caída.

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«El origen de las frutas» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El origen de las frutas» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El origen de las frutas» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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