Jitoma y Nokaido, la contienda del Sol y el Tucán

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Jitoma y Nokaido, la contienda del Sol y el Tucán

Nokaido huye con la mujer de Jitoma; el héroe adopta otra apariencia, persigue al Tucán y nombra lugares durante el recorrido.

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El relato

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Después de la creación las gentes se multiplicaron, pero eran una sola y hablaban una lengua. En ese tiempo vivía Monaya Jitoma. Era muy cazador y no le gustaba que nadie hiciera mal a nadie; por eso los otros brujos lo odiaban. Un día, cuando él no estaba, llegó a su maloca un hombre muy bien adornado: Nokaido, el Tucán. La mujer se enamoró y le pidió que se la llevara. Él dijo que no podía, que el marido sabía mucho; ella insistió: tenía hermanos, padres, tíos y abuelos que los defenderían. Se fueron lejos, entre esa familia.

Jitoma ya lo sabía y lo dejó a voluntad de ellos: si los perseguía ahora podrían atalayarlo. Pasaron meses hasta que todos se olvidaron de él.

Unas gentes hicieron baile e invitaron a todos menos a él. En el lugar de la reunión no quedó sino un muchacho cubierto de llagas, al que todos rechazaban con asco. Los últimos en llegar fueron la mujer y Nokaido, y ella propuso llevárselo y curarlo, por si más tarde servía de algo. Nadie supo que era Jitoma, que había tomado esa apariencia y se llamó desde entonces Mayije Jitoma.

Lo cuidaron y se fue recuperando, pero no crecía. Alrededor de la casa había frutas de todas clases: llamó a los pájaros a chuparlas y fabricó un pequeño bodoquero para matarlos. Les entregaba las presas a sus patronos, que se las comían agradecidos, sin saber que eran su propia familia. En un mes se acabaron todos, y los parientes quedaron en silencio.

Fueron de visita: cuatro malocas vacías, con los fogones fríos. En la última, una anciana llorando en un rincón, la única sobreviviente, dijo la verdad: que ellos mismos se habían comido a su gente y que el muchacho llagado era Jitoma.

Volvieron a desquitarse, pero él ya lo sabía y los esperaba subido en un palo de maraca. Lo llamaron a comer y dijo que estaba lleno. La mujer se paró debajo y le pidió una pepa; él le advirtió que la atajara con las manos, y le lanzó la más dura con tal fuerza que la derribó. Nokaido entró por un garrote, y cuando salió ya no había un muchacho sino un hombre listo para pelear. Se asustó, se volvió pájaro y alzó el vuelo.

La persecución comenzó arriba de La Chorrera, por el río que Jitoma había llamado Kodué y ahora llamó Jobiya. Le tiraba flecha desde abajo sin alcanzarlo. Donde comió ambil quedó el nombre Manie; donde chupó una fruta dulce, la quebrada Ucuye. Hasta que le tomó la delantera y lo esperó. Nokaido se posó tranquilo en un palo y Jitoma, con el pulso ya calmado, le dio en el corazón.

Lo amarró para cargarlo y llamó Kuina, «amarrado», a esa quebrada. Donde le llegó la noche nombró Jitizuñube; donde le cantó un pájaro, la loma Ézico. Al llegar al Caraparaná le arrancó unas plumas y el río quedó como Uyukoe, la pluma amarilla; al río grande lo llamó Kanimaye por la caña brava, y donde amaneció, Uzerenaye, «aclarar el día». Cargó el cuerpo, que ya se pudría, hasta una sabana, asó la carne y dejó la tripa sobre un tronco.

Volvió a su casa y tuvo un hijo; como cazaba con bodoquera se llamó Jobiya Jitoma. Un día, cerca de donde había dejado la tripa, oyó cantar a Nokaido. No vio ningún pájaro: sobre el tronco había una culebra blanca. Supo que era mal agüero y que su muerte vendría pronto. Su mujer mantenía ya relaciones con Gaimo, que vivía río abajo del bañadero y por eso le tenía prohibido bajar por ese lado. Una tarde bajó de todos modos, se agarró de un bejuco para no caerse, y Gaimo, creyendo que era ella, salió y se lo comió. Su hijo Monaya y el hijo que la viuda tuvo con Gaimo, Fïzido Jizïma, crecieron juntos sin saber nada.

Jitoma y Nokaido, la contienda del Sol y el Tucán: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una ruta abierta por la venganza puede quedar después en los nombres que la gente usa a diario.”

Territorio

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Huitoto / Murui-Muina
Referencia
-1.24° · -72.82°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo narró el Abuelo Jitoma Zafiama en La Samaritana, Puerto Leguízamo, Putumayo, en 1971, y salió como capítulo cuarto de Las palabras del origen, la antología que Fernando Urbina Rangel publicó en 2010 con el Ministerio de Cultura, bajo el título Jitoma y Nokaido. La contienda entre el Sol y el Tucán. La página conserva el slug heredado, pero Jobiya no es un personaje aparte: es el nombre que Jitoma toma de su cerbatana, la jobiya, ya avanzado el relato.

Una nota al pie de Urbina identifica al narrador: es José Octavio García, hijo del Abuelo muinane don José García y de Miguelina, uitoto, primera esposa de don José. Vivió lejos del padre y junto a la madre, sobre todo en el Putumayo, y por eso aprendió uitoto y no muinane; adoptó en la lengua materna el nombre Jitoma Zafiama, donde zafia es «flor» y «resplandor del sol». Es el mismo hombre que tradujo buena parte de la antología, hoy Abuelo y cacique cuidador de su gente.

Urbina anota en el introito que los bakakï de Jitoma son uno de los ciclos más extensos del repertorio uitoto y que este en particular sirve para fijar el territorio ancestral, que queda delimitado por el recorrido del héroe. La lista de nombres es del relato; el marco teórico sobre demografía amazónica y astronomía del territorio que ocupa la mayor parte del introito es del compilador.

Juan Álvaro Echeverri, al presentar en 2015 la Historia de los huérfanos del Sol, dejó la única clasificación publicada que separa las tres historias que se confunden bajo el nombre de mito de Jitoma, y esta es la segunda: la contienda entre Jitoma y Picón, la del héroe que es padre de los Huérfanos del Sol, y «a partir de las cuales reciben nombres muchos sitios de la región del Caquetá-Putumayo». Echeverri remite a esta misma versión y señala otra, narrada por Horacio Olaya y recopilada por el padre Daniel Restrepo en La Chorrera, que es justamente el punto de partida del recorrido.

Que esos nombres siguen en uso lo muestra un informe de correrías por los ríos Putumayo, Caraparaná e Igaraparaná del segundo semestre de 1991, firmado por Juan Álvaro Echeverri, Olga Lucía Montenegro, María del Pilar Rivas y Diego Luis Muñoz. Entre los proyectos de una comunidad del Igaraparaná aparece un varadero en la vuelta del río «llamada pozo Picón (Nokaidoji)»; su apéndice inventaría en lengua y con ubicación lugares míticos de la serranía Adofikɨ. No narra el mito: registra dónde sigue puesto.

La grabación en uitoto de esta versión no está publicada; de Jitoma Zafiama circula solo el español.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano viaja por el otro río y está impreso en la misma publicación. En el capítulo de Marín Silva y Becerra, el relato que antecede a este es el de Guami, el hombre mico churuco, perseguido por los hermanos Jidoroma a lo largo del Igaraparaná: también ahí la persecución va dejando nombres en cada quebrada y cada laguna, del Jimekotue al Jifikiye. La diferencia es el motivo y el final. A Guami lo persiguen para cazarlo, no para cobrar una traición, y Guami no muere: se les escapa, y el mico churuco que hoy se conoce es su representación. Los Jidoroma son además los ancestros directos del clan Jidorueni, que hoy habita en San José, de modo que ese recorrido sostiene la genealogía de un clan y este otro delimita un territorio mayor.

El segundo paralelo es negativo y por eso mismo útil. La recopilación de Preuss, hecha hacia 1914 en La Chorrera y el Igaraparaná, incluye las aventuras de Jidoroma y el mico churuco blanco y afirma allí que todos los ríos fueron denominados por él, pero no imprime un solo nombre. El mecanismo está enunciado y la toponimia no sobrevive en el texto. Frente a eso, las dos versiones del recorrido de Jitoma valen precisamente por lo que Preuss no conservó: la lista.

El tercer término de comparación no es un relato sino un mapa de trabajo. Cuando un informe de campo de 1991 anota un varadero en el pozo Picón para calcular horas de viaje, el nombre que dejó la persecución está haciendo algo que ninguna de las tres narraciones hace por sí sola: organizar un día de río.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay una segunda versión publicada del recorrido, y es bilingüe. En un capítulo sobre oralidad y territorio firmado por Pedro Tulio Marín Silva y Eudocio Becerra Bigïdïma, el episodio aparece verso a verso en bue y español con el título Monairue Jitoma igaí, «Historia del sol ancestral». Allí la enemistad no nace de un rapto: nace de un gesto de rechazo, y el texto se detiene a aclarar que el hombre Tucán «no lo rechazó sino que ese es su aspecto». Jitoma le flecha y falla muchas veces hasta matarlo en el cerro durinaziki, «la caída del picón»; carga el cuerpo río arriba de la olla del sol, Jitoma nogorai; el Tucán se descompone en la quebrada mokozíraiye; y a mitad de camino el propio Jitoma se cae, de donde el lugar se llama Guajiko. De ahí nombra todos los afluentes del Caraparaná, entre ellos el tramo miqui onodozi, «pata de tintín», donde acercó las orillas para poder cruzar. No hay muchacho llagado, ni pájaros-parientes, ni anciana que revele el engaño. El capítulo no declara el libro que lo contiene ni el año, y no dice quién narró este relato: nombra al Abuelo Pablo Bigïdïma, del clan Jidorueni, como narrador del relato hermano que lo acompaña, el de Guami y Jidoroma.

  2. Preuss no recogió esta contienda. En su recopilación no hay capítulo que la narre, y el episodio más cercano, el de Jidoroma, apenas anuncia el efecto sin cumplirlo: «Enseguida puso nombres a los ríos; todos los ríos fueron denominados por Jidoroma», sin lista alguna. La observación es de Marín Silva y Becerra, que citan la página y son coautores de esa traducción.

  3. Hay además una memoria contemporánea donde Nokaido no es el raptor. En un trabajo de grado de 2019 de Wendi Andrea Kuetagje Muñoz, que publica el relato de su abuelo Santiago Clodualdo Kuetgaje Nevake, uitoto del clan Fɨeraiaɨ, el tucán es uno de cuatro espíritus del mal que chupan ambil en una cueva para impedir que broten el monte, los animales y la gente, y a quienes Jitoma vence transformándose en serpiente subterránea. El Jitoma que lo enfrenta allí no es el marido agraviado sino el que abre el mundo. No es una versión de referencia -no hay texto en lengua enfrentado, ni fecha ni lugar de grabación-, pero sirve para no fijar a Nokaido como un personaje único.

  4. Las grafías cambian: Nokaido y nokaido riama en lengua, Picón en castellano regional, Nokaidoji en la cartografía; Uyukoe en la antología y Uyokue o uiyokue en el capítulo bilingüe.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos

    babel.banrepcultural.org

    Publica dieciséis relatos con introitos, créditos de narración o traducción y notas comparativas. Es la fuente directa de Nofïdeño, Uuikï, los ciclos de Jitoma, Dïïjoma, Nofïzazima, Buinaima, Yiida Buinama, Yarokamena, Juma, Kanifaido, Kugï y Nokuerai, Guyataiba y Konago.

  2. Religión y mitología de los uitotos, primera parte

    repositorio.unal.edu.co

    Aporta contexto histórico sobre religión, fiestas, palabra, territorio y organización narrativa uitoto.

  3. Religión y mitología de los uitotos, segunda parte

    repositorio.unal.edu.co

    Ofrece textos en lengua uitoto con traducción y un repertorio léxico para comparar nombres sin tratar grafías distintas como personajes nuevos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Muina Murui

    onic.org.co

    Sitúa las variedades mika, minika, búe y nipode, la dispersión causada por la Casa Arana y la recuperación territorial y cultural.

  2. Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane

    dialnet.unirioja.es

    Explica cómo relatos amazónicos relacionan perspectiva, dueños de animales, cuidado y consecuencias sin reducirlos a moralejas universales.

  3. Capítulo 5. Oralidad y territorio en la cultura uitoto. El origen de los ríos: relatos sobre los orígenes de los ríos Igará Paraná -Kotue- y Caraparaná -Uyokue-

    repositorio.unal.edu.co

    Es la segunda versión publicada, bilingüe bue-español y verso a verso, del recorrido de Jitoma tras Nokaido, el hombre Tucán: la enemistad por el gesto de rechazo, el flechazo, la muerte del ave, el traslado del cuerpo río arriba de la «olla del sol» (Jitoma nogorai), la descomposición del Tucán, la caída de Jitoma a mitad de camino y la nominación sucesiva de todos los afluentes del Caraparaná -incluido el tramo llamado miqui onodozi, 'pata de tintín'-. Confirma con el texto en lengua la afirmación central de la ficha, que la venganza funciona como memoria territorial, y aporta el contraste con el relato hermano de Jidoroma y Guami sobre el Igaraparaná. El epígrafe recoge la frase de Urbina sobre la «rica toponimia» que produce este mito.

  4. Jaɨeni Jitoma iaɨyinoɨ ikakɨ = Historia de los huérfanos del Sol

    revistas.unal.edu.co

    La presentación de Echeverri (pp. 178-179) es la única clasificación publicada que separa las tres historias que se confunden bajo el nombre «mito de Jitoma», y su punto 2 es exactamente esta ficha: «La historia de la contienda entre Jitoma y Picón (Nokaido)», la del héroe padre de los Huérfanos del Sol, «a partir de las cuales reciben nombres muchos sitios de la región del Caquetá-Putumayo». Remite a la versión de Jitoma Zafiama en Urbina 2010 (pp. 98-106) y señala una segunda, la narrada por Horacio Olaya (1995, 16-19) y recopilada por el P. Daniel Restrepo en La Chorrera: es decir, existe otra versión localizada en el punto de partida que la ficha menciona. También aclara que la historia de los huérfanos es la continuación de esta.

  5. Informe de correrías por los ríos Putumayo, Caraparaná e Igaraparaná. Segundo semestre de 1991

    repositorio.unal.edu.co

    Muestra que los nombres que deja la persecución no son literarios sino cartográficos y vigentes. El apéndice 22, «Lugares mitológicos de la serranía Adofikɨ (río Igaraparaná)», inventaria en lengua y con ubicación las huellas, la piscina y el manguaré de Jitoma; y en el cuerpo del informe aparece, entre los proyectos de una comunidad del Igaraparaná, un varadero en la vuelta del río «llamada pozo Picón (Nokaidoji)»: el Tucán del mito nombrando todavía un recodo por el que la gente calcula horas de viaje. Es la comprobación de campo de la frase de la ficha sobre la ruta de la venganza como memoria territorial.

  6. Uruiaɨ Uifikɨmo Komuinafue. Niños creciendo en los llanos

    repository.urosario.edu.co

    Trae, contada por un mayor uitoto y publicada por su nieta, una variante en la que Nokaido no es el raptor sino uno de los cuatro espíritus del mal -danta (jiguema), tucán (nokaido riama), tigre mariposa (jiko janayari) y paujil colorado (ferebeki)- que chupan ambil en una cueva para impedir que broten monte, animales y gente, y a quienes Jitoma vence transformándose en la serpiente subterránea degira jitoma. Sirve para no fijar a Nokaido como un personaje único: en la memoria murui actual el Tucán es también un nombre de lo adverso, y el Jitoma que lo enfrenta es el que abre el mundo, no el marido agraviado.

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«Jitoma y Nokaido, la contienda del Sol y el Tucán» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Jitoma y Nokaido, la contienda del Sol y el Tucán» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Jitoma y Nokaido, la contienda del Sol y el Tucán» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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