Hunzahúa

Andina · Muiscas

Hunzahúa

El primer zaque de Tunja se enamora de su hermana; la chicha derramada forma el pozo de Donato, y su huida deja un valle maldecido y dos piedras en el río.

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El relato

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Hunzahúa fue el primer zaque de Hunza, la ciudad que hoy se llama Tunja. Mandaba sobre el valle, pero había una puerta en su propia casa que ni su palabra ni su poder podían abrir: la del aposento de su hermana, a quien la madre vigilaba de cerca.

Se enamoró de ella. Sabía que entre hermanos no había camino de esposos, y que la madre, guardiana de la ley de la casa, no la cedería. Inventó entonces un viaje a la provincia de los Chipataes, tierra abundante en algodón, y pidió que su hermana lo acompañara a comprarlo. La madre dio permiso.

Volvieron juntos. A los pocos días, la madre vio el vientre y los pechos de la hija y entendió lo que nadie había dicho en voz alta.

Estaban haciendo chicha. La madre tomó la sana, el palo con que se remueve la bebida, y fue contra la muchacha. Ella giró en torno a la gran vasija donde se prepara la gacha. El golpe cayó sobre el barro.

La vasija se quebró.

La chicha corrió por la tierra, y la tierra no la detuvo: se abrió y la recibió entera. Donde cayó el líquido quedó un pozo redondo, y el agua que aún lo llena es aquella misma, convertida. Por eso lleva el nombre de pozo de Donato: así quedó en la memoria lo que nació de aquella tarde.

—Que la tierra guarde lo que la casa ya no puede contener —dijo la madre.

Antes del amanecer, Hunzahúa subía a los cojines de piedra donde la ciudad adoraba al sol. Aquella mañana bajó y encontró el cercado en silencio: la gente reunida, sin fiesta, sin miradas de zaque.

Subió al alto que domina el valle por el oeste. Desde allí maldijo la tierra, y el valle se quedó estéril, batido por vientos fuertes, sin fuerza para dar cosechas.

Llamó a su hermana con la tata, la trompeta de palo. Ella dejó la casa de la madre y lo siguió.

No sabían por dónde partir. Hunzahúa lanzó al aire una tiradera que sonaba con un cascabel, y el rumor del viaje los fue guiando hasta Susa. Allí le dieron a ella los dolores del parto. El niño nació, y los dos, sin atreverse a cargar con él, lo dejaron convertido en piedra dentro de una cueva.

Siguieron con la misma guía hasta las tierras de Bogotá, cerca del pueblo de Ciénega, por bajo del Salto del Tequendama. Al cruzar el río sintieron el peso de todo el camino y de la tierra ajena. Se miraron y decidieron convertirse en dos piedras.

Hoy están en la mitad de la corriente.

En Tunja el pozo sigue abierto, el viento del valle no descansa, y el río pasa y pasa entre las dos piedras, que esperan sin apuro lo que el agua venga a decirles.

Hunzahúa: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El deseo que cruza un límite no borra la marca: la deja flotando en el agua y en el viento.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
5.544642° · -73.357557°

Ficha del relato

Contexto histórico

Pedro Simón lo registra como el primer cacique de Tunja y Ramiriquí, y deriva el nombre de la ciudad del suyo: Hunza, de Hunzahua, perdida la sílaba final. En su noticia, la madre guarda a la hermana, el viaje a los Chipataes por algodón sirve de pretexto, el embarazo delata el vínculo y el golpe con la sana quebró la gacha y abrió la tierra hasta formar el pozo que hoy llaman de Donato. La secuencia es la base de toda versión posterior.

El relato se sostiene sobre el tabú del incesto, que el propio Simón presenta con ambigüedad: la madre lo impide, la casa lo condena, y sin embargo el cronista añade que de este cacique tomaron los muiscas atrevimiento para casarse con sus hermanas. La leyenda no es una prohibición simple: enseña al mismo tiempo que el zaque no está fuera de la norma y que la norma pudo tener grietas. Villa Posse recuerda que en los dominios del zipa el matrimonio entre parientes estaba vedado hasta el segundo grado y que el código atribuido a Nemequene castigaba el incesto con la muerte; la cautela consiste en no convertir ese código en lectura única de un relato que también circuló como precedente.

La maldición tiene función territorial. Tunja es un valle frío, de vientos fuertes y tierra difícil; el mito explica esa esterilidad como consecuencia de la ira del fundador. El paisaje conserva la disputa: el pozo de Donato, al norte de la ciudad, y los cojines de Tunja, las dos piedras talladas donde el zaque adoraba al sol antes del amanecer, fijan el episodio en el sitio.

El pozo pertenece además a una página propia del corpus, donde la memoria del lugar se cruza con el tesoro de Quemuenchatocha. Aquí se mantiene unido al ciclo de Hunzahúa porque forma su desencadenante; las otras páginas desarrollan la vida posterior del sitio.

Resonancias con otros mitos

El mismo corpus muisca guarda el pozo como página aparte: la ficha de El pozo de Hunzahúa conserva el sitio y su memoria posterior, ligada al tesoro de Quemuenchatocha, que no pertenece a este episodio. Los cojines de Tunja, donde la tradición sitúa la adoración del sol antes del amanecer, enmarcan la mañana del descubrimiento. La maldición también tiene parientes cercanos: como el Tequendama o la laguna de Tota, Hunza explica una condición del territorio —el frío, el viento, la tierra estéril— contando una decisión humana. La diferencia es que aquí la marca no nace de un dios sino de un gobernante que echa la culpa sobre el valle.

En los Andes del sur, Manco Cápac y Mama Ocllo, hermanos e hijos del Sol, fundan Cuzco como pareja: la unión de sangre inaugura y ordena el linaje real. Hunzahúa comparte el motivo de los hermanos fundadores, pero invertido: lo que allí consagra una dinastía, aquí rompe la casa y expulsa a los dos. En Mesoamérica el incesto aparece en las genealogías divinas y reales como medio para conservar la pureza del linaje; el relato muisca lo muestra como lo contrario, un acto que ninguna autoridad puede volver regla, ni siquiera la del primer zaque.

Edipo, sin saberlo, se casa con su madre y la peste cae sobre Tebas; la transgresión desordena el territorio entero aunque el culpable no la eligió. Hunzahúa conoce el parentesco, lo prepara y huye, y la maldición la pronuncia él mismo sobre el valle: la culpa cambia de dirección y el paisaje queda cargado. La huida que deja una marca en el camino recuerda a Níobe o a la mujer de Lot, detenidas en piedra o sal como testimonio; la diferencia es que las piedras de Hunzahúa nacen de una decisión compartida ante el cansancio, no de una mirada prohibida.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. En Simón, Hunzahúa no anuncia su intención: inventa el viaje a los Chipataes, consigue que la madre deje ir a la hija y el embarazo descubre el vínculo al volver. En la versión narrativa que recoge Villa Posse, en cambio, el zaque comunica a la madre su decisión, es rechazado y huye a Chipatae robando a la hermana de la tutela materna; la unión es pública antes de la fuga. Son dos maneras distintas de situar el conocimiento y la culpa.

  2. Los nombres varían. Las adaptaciones modernas llaman Nonzetá o Noncetá a la hermana y Faravita a la madre; Simón no los consigna. El lugar del algodón se escribe Chipataes, Chipatae o Chipatá, y algunas versiones añaden que buscaban también arcilla para cerámica. La vasija es gacha en la crónica, tinaja o moya en las reescrituras.

  3. La aparición del pozo tiene matices: en la crónica la tierra se abre y recibe la chicha convertida en agua, y queda un pozo de olla; en las reescrituras la chicha se riega y forma la laguna; la memoria local posterior suma el tesoro de Quemuenchatocha, que pertenece a otra página del corpus.

  4. El desenlace difiere. Simón dice que la pareja, cansada y en tierra ajena, determinó convertirse en dos piedras en la mitad del río; versiones posteriores la sitúan al borde del Salto o la convierten en castigo impuesto desde el cielo. El hijo, dejado como piedra en una cueva de Susa, aparece en todas las ramas, aunque unas lo leen como señal y otras como condena.

  5. La maldición también se localiza distinto: la crónica dice la loma que está sobre el pueblo, a la parte del oeste; Villa Posse identifica ese alto con la Loma de los Ahorcados o Alto de San Lázaro, y añade la protesta de la muchedumbre tras la ceremonia en los Cojines. Esa escena no está en Simón.

  6. La valoración del vínculo cambia según la época: las fuentes coloniales lo condenan como incesto y algunas adaptaciones modernas lo vuelven amor desafiante. Esta ficha evita los dos extremos: conserva la prohibición y sus consecuencias sin atribuir a la hermana un deseo que el archivo no deja oír.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
12
Última revisión
19 de agosto de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II

    archive.org

    Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

  3. Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada

    cervantesvirtual.com

    Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.

Contraste y contexto · 9 referencias
  1. Los señores muiscas

    banrepcultural.org

    Explica la organización política muisca y cuestiona la imagen de un imperio uniforme gobernado por reyes absolutos.

  2. El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes

    books.google.com

    Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.

  3. Érase una vez entre los chibchas

    books.google.com.co

    Es la fuente literaria directa de varios relatos modernos protagonizados o enmarcados por Sesquilé y Chypuy.

  4. Registro bibliográfico de Érase una vez entre los chibchas

    consultas.bibliovalle.gov.co

    Identifica autoría, edición, serie de literatura juvenil y contenido de la obra de García Giraldo.

  5. La llamada Lengua Báculo de los muisca: una revisión crítica

    zaquenzipa.org

    Rastrea pasajes presentados como tradición muisca hasta su antecedente literal en la obra de García Giraldo.

  6. Plan de vida de la comunidad indígena Muisca de Bosa

    historico.gobiernobogota.gov.co

    Expresa desde una comunidad muisca contemporánea la relación entre territorio, memoria, familia, educación y continuidad colectiva.

  7. Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad

    es.wikipedia.org

    Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.

  8. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.

  9. Metamorphoses, Book X

    ovid.lib.virginia.edu

    Conserva relatos de pérdida, transformación vegetal, competencia y descenso por amor en la tradición grecorromana.

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«Hunzahúa» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Hunzahúa» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Hunzahúa» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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