Huitaca

Andina · Muiscas

Huitaca

Huitaca predicó una vida ancha de juegos, placeres y borracheras. Bochica la convirtió en lechuza: su pregunta sobre el orden y la fiesta sigue viva en la noche.

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El relato

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Después del paso del maestro, llegó al altiplano una mujer que caminaba de noche como quien lleva la luna en las mantas. No pidió permiso. Se paró en las plazas y habló de una vida más ancha: juegos, placeres, borracheras que alargan la noche, canciones que se encadenan una tras otra.

¿Para qué tanta guarda —decía— si el maíz ya está en la troja? Dejen las cargas en la puerta. Bailen. Beban. El cuerpo también sabe rezar.

Los músicos soltaron los tambores. Los sembradores soltaron las azadas. Las mujeres que tejían en los umbrales se levantaron y fueron a escucharla. Se llenaron las plazas, las casas y los caminos. La gente la siguió más de lo que había seguido al maestro: ella ofrecía la cosecha ya cosechada, la fiesta sin día de trabajo detrás.

Bochica la buscó donde estaban los cantos. Estaba en medio de una borrachera, con la voz ronca de tanto cantar, pasando las vasijas.

—Les dije que sembraran —dijo el maestro—. Les dije que la tierra pide sudor y que los viejos piden cuidado.

—Eso ya lo saben —respondió ella—. Nadie les enseñó a darles fiesta. Yo les enseño a soltar la carga.

No hubo acuerdo. Bochica levantó la mano, y la mujer empezó a encogerse y a crecer al mismo tiempo: sus brazos se cubrieron de plumas, sus ojos se abrieron de más para ver en la oscuridad, sus pies se cerraron en garras. Donde había estado la mujer, quedó una lechuza.

La música se detuvo. La lechuza abrió las alas, pasó sobre las vasijas y salió a la noche. Desde entonces ronda las casas donde se baila, el borde de los caminos, los techos de paja. Unos la oyen y apagan los cantos; otros la oyen y los encienden. Ella no dice cuál es su mensaje: solo llama, y la noche entera se queda quieta escuchándola.

Cuando la luna sube y el campo queda en silencio, hay quienes juran que esa mancha clara de la oscuridad es ella, y que no le alcanzaron las alas: todavía vigila el límite entre el trabajo y la fiesta, entre lo que se guarda y lo que se derrama.

Huitaca: lo que quedó del relato

La enseñanza

Todo orden guarda lo que la fiesta derrama, y toda fiesta celebra lo que el orden protege.

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
4.570868° · -74.297333°

Contexto histórico

El episodio se conoce por tres cronistas del periodo colonial. Juan de Castellanos, en sus Elegías de varones ilustres de Indias, llama a la mujer Chíe, Huitaca o Jubchrasguaya, dice que predicó cosas diferentes de las de Neuterequeteua y atribuye el castigo al mismo maestro: le dio plumas y convirtió sus miembros en lechuza. Fray Pedro Simón, en sus Noticias historiales (1627), la describe hermosísima y de grandes resplandores, anota que la seguían mucho más que al otro porque predicaba vida ancha, placeres, juegos y entretenimientos de borracheras, y pone la transformación en manos de Chimisagagua. Lucas Fernández de Piedrahíta (1688) reúne ambas tradiciones y agrega el desenlace lunar: unos dicen que Bochica la convirtió en lechuza; otros, que la trasladó al cielo para que fuese mujer del sol y alumbrase de noche, y que desde entonces hay luna.

Los nombres del episodio se cruzan con el resto del panteón. Los mismos cronistas la llaman Chía, que en otras noticias es la diosa de la luna, y Simón recoge la opinión, que él cree la mejor, de que fue aquella Bachué que engendró a los muiscas y se metió hecha culebra en la laguna. Son identificaciones atribuidas por los cronistas, no una fusión de figuras: cada texto las presenta como versiones que circulaban entre los indígenas de su tiempo.

Toda la transmisión llega envuelta en la cautela evangelizadora. Simón la llama el demonio en aquella figura; Piedrahíta, ministro de sus artes mágicas, y ambos aprueban el castigo. Esa hostilidad forma parte del documento: no queda ninguna voz muisca que explique qué representaba Huitaca para quienes la seguían.

La lectura editorial lee el contraste sin repetir el juicio colonial. Bochica encarna el orden que hace posible una comunidad que siembra, guarda y cuida; Huitaca encarna la vida que se derrama en fiesta. Las dos necesidades son humanas y ninguna se agota en un personaje. Bajo la capa de condena, el mito conserva el recuerdo de una tensión real: cuánto orden sostiene la vida común y cuánta alegría la hace digna de vivirse. El propio Piedrahíta la intuye cuando descubre en la luna el carácter díscolo y tornadizo de Huitaca, que no alumbra con la perseverancia del sol.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
10
Última revisión
19 de agosto de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

  2. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II

    archive.org

    Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.

  3. Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada

    cervantesvirtual.com

    Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes

    books.google.com

    Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.

  2. Las familias indígenas de Santafé, Nuevo Reino de Granada, según los testamentos de los siglos XVI y XVII

    revistas.unal.edu.co

    Encuentra persistencias matrilineales en legados y sucesión de cacicazgos, además de cambios familiares bajo el orden colonial.

  3. Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia

    ediciones.uniandes.edu.co

    Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.

  4. Caracterización del pueblo Muisca

    mng.mincultura.gov.co

    Resume presencia territorial, historia, población y procesos organizativos contemporáneos del pueblo muisca.

  5. Plan de vida de la comunidad indígena Muisca de Bosa

    historico.gobiernobogota.gov.co

    Expresa desde una comunidad muisca contemporánea la relación entre territorio, memoria, familia, educación y continuidad colectiva.

  6. Mélusine: A Fairy with a Tail

    metmuseum.org

    Examina el ciclo de una mujer sobrenatural cuya forma acuática o serpentina es descubierta por su pareja.

  7. Chalchiuhtlicue y la edad del sol de agua (Atonatiuh)

    es.wikipedia.org

    Conserva el relato del desborde de las aguas que cierra una edad del mundo, entendido en Mesoamérica como crecida de ríos y no solo como lluvia del cielo.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Huitaca» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Huitaca» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Huitaca» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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