Guanurú

Caribe · Wayúu

Guanurú

Una reconstrucción documentada ordena las diferencias entre Guanurú, Wanurü, yolujaa y las visitas de muertos asociadas con sueños y mariposas.

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Guanurú: la entrada del relato

El relato

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Después de una muerte, la casa se cierra. Nadie vuelve a colgar allí su chinchorro; el viento del nordeste entra por las rendijas de la enramada y mueve lo que quedó colgado de las vigas. Quien pasa de noche por el camino apura el paso y no mira hacia adentro, porque en las casas desocupadas se queda a vivir Guanurú, el que trae la enfermedad y la muerte.

En una ranchería cercana, al caer la tarde, una mariposa nocturna entra al cuarto de los chinchorros. Es blanca, del tamaño de una mano abierta. Da vueltas cerca del techo, baja, roza la cara de un niño y se posa en la cuerda de un chinchorro. Un muchacho levanta la mano para espantarla.

—No la toques —dice la mujer más vieja de la casa—. Es alguien de los nuestros que viene de visita.

La mariposa aletea toda la noche. No los deja dormir. Antes del amanecer la mujer la recoge con las dos manos juntas, sin apretar, y la lleva hasta la puerta. La suelta en el aire frío. La mariposa se aleja hacia el lado de la casa cerrada.

Más lejos, en otra ranchería, un hombre que ha caminado todo el día detrás de sus cabras encuentra la misma mariposa blanca sobre su chinchorro. Le estorba. Le pega con la palma abierta y la deja en el suelo, quieta. Se duerme enseguida.

Esa noche alguien entra en su sueño. Es un muerto que él conoce y tiene el rostro de siempre.

—¿Por qué me mataste? Yo te estimo y por eso vine de visita a tu casa. Tú me hiciste daño.

El hombre despierta con el pulso en la garganta. El fogón es ceniza.

Pasan los días. Una fiebre se le mete en el cuerpo y no lo suelta. Una cabra se echa a la sombra del trupillo y no vuelve a levantarse. Las matas de patilla se doblan aunque el jagüey todavía tiene agua. Guanurú hace daño a las personas, a los animales y a las plantas, y ahora está en esa casa.

La familia manda a buscar a la piache. Ella llega con su maraca, masca tabaco y se sienta junto al enfermo, que suda y habla dormido. Empieza a cantar. El canto tiene un nombre, jirairay, y es el canto con que se llama a Guanurú. La piache lo llama para hablar con él, porque Guanurú ha apresado el alma del enfermo y no quiere desprenderse de ella.

El espíritu exige su regalo. La piache dice cuál es y la familia lo trae sin perder tiempo. La maraca sigue toda la noche. Hacia la madrugada el canto cambia, se hace más lento. La fiebre afloja.

Cuando el hombre puede sentarse otra vez, la familia coloca una calavera de caballo cerca de la entrada, para que Guanurú no se acerque a la casa. Y esa misma noche una mujer, al avivar el fuego, ve una mantis parada sobre una piedra del fogón. No la toca. Arroja a las brasas un puñado de semillas de algodón y un poco de sal. Las semillas estallan, la sal chisporrotea, y con el ruido se espanta lo que la mantis trajo consigo.

En la casa cerrada, el viento sigue moviendo lo que quedó colgado.

Guanurú: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que entra de noche puede ser visita o amenaza, y la prisa por golpear no distingue.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
11.775° · -72.225°

Ficha del relato

Contexto histórico

Guanurú no llega a esta página como un cuento con principio y fin, sino como un conjunto de creencias que el antropólogo Roberto Pineda Giraldo anotó durante su viaje a La Guajira de 1947 y publicó en 1950 en Aspectos de la magia en la Guajira. El capítulo IX, «Mareiwa y Wanurú o las nociones del bien y del mal», describe a los wanurú como espíritus de personas muertas que cobran venganzas, castigan desacatos o resultan peligrosos por la manera en que murieron; dice que habitan de preferencia las casas desocupadas, que se hacen visibles adoptando cuerpos y que causan enfermedades a personas, animales y plantas. De ahí salen la mariposa nocturna blanca que no debe matarse, el reproche del muerto en el sueño, la calavera de caballo junto a las viviendas y la mantis que se espanta con semillas de algodón y sal. Pineda no narra una historia: el Relato ordena esas notas en escenas sin añadirles episodios.

Pineda escribe desde las teorías de la magia de mediados del siglo XX, pero su capítulo es también una denuncia temprana: sostiene que misioneros, viajeros y etnólogos convirtieron a Mareiwa en «Dios» y a Yorujá en «diablo», y que esa traducción volvió peyorativa la mitología guajira. La grafía Guanurú, con g, viene de una cita que él mismo reproduce del capuchino José Agustín de Barranquilla, para quien había «dos diablos», Yarujá y Guanurú, el segundo como ejecutor del primero. El glosario de Luis R. Oramas (1913) ya traía la entrada Guanurú como espíritu del panteón guajiro. Pineda, en cambio, escribe wanurú y duda de que yorujá sea otra cosa que el mismo wanurú con mayor peligrosidad.

La etnografía posterior conserva la palabra con otras grafías y otro sistema. Michel Perrin (1980) estudió en wayuunaiki, con informantes nombrados, el mundo de los yoluja y el viaje de los muertos. Rafael Balza-García (2010), con trabajo de campo en Nazareth, presenta a Wanülüü como fuerza destructora opuesta a Maleiwa desde el mito de creación, aliada de los yolujas que roban el aa'in, y a la vez ambivalente porque revitaliza en los rituales de la outsü. Silvia Serrano López (2020) clasifica las enfermedades wanülüü de la Media Guajira como las más graves, porque provocan la salida definitiva del aa'in, y recoge que wanülüü puede matar al instante o dejar vivo pero sin alma. Barbara Kazianka (2020) explica que los yolujaa hablan con los vivos en los sueños y que Pulowi actúa mediante sus emisarios Wanülüü. Lucía Rincón Soto (2006) anota, del lado venezolano, que ver a un wanulü anuncia la muerte, y que a los aseeyuu de los piaches se les llama «wanulü buenos». Carmen Laura Paz Reverol (2017), antropóloga wayuu, describe cómo el sueño diagnostica: lo ayülee se cura con plantas o medicina alopática; lo wanülüü exige al curador o seguir el mensaje soñado.

Estas cautelas gobiernan la página. Ninguna de esas obras menciona la mariposa, la calavera de caballo ni la mantis, que siguen siendo testimonio único de Pineda. Las equivalencias con «demonio» o «diablo» pertenecen al vocabulario misionero, no al wayuu. Y las grafías wanurú, Wanülü, Wanülüü y wanulü nombran una misma familia de ideas, no una entidad idéntica en toda la península, que según la caracterización del Ministerio de Cultura es un territorio binacional con clanes matrilineales y realidades muy distintas entre la Alta, la Media y la Baja Guajira.

Resonancias con otros mitos

Los paralelos más cercanos están dentro del corpus wayuu. “Jirairay, canto para llamar a Wanurü” y “Umaralá” ponen en escena la misma ceremonia que cierra este Relato: la piache con su maraca canta para llamar a la presencia que retiene al enfermo y negocia con ella. En “Umaralá” el precio es la vida de la tía piache; aquí es el regalo que el espíritu exige. Las tres páginas salen del mismo capítulo de Pineda y se iluminan entre sí sin repetirse.

“Las Wanurü y el valle de la muerte” muestra a la presencia tomando cuerpo de serpiente y avisando en sueños a los dos hermanos que la mataron. La estructura es la misma de la mariposa: un ser visible, un golpe apresurado, un reproche soñado y una deuda. Cambia la escala, del cuarto de dormir al valle entero, y cambia el desenlace, que allí queda abierto.

“El viaje del más allá” cuenta, a partir de Perrin, cómo los muertos hablan con los vivos en sueños y cómo el viudo sigue a su esposa hasta Jepira. Guanurú ocupa el otro extremo de esa relación con los muertos: no el viaje hacia ellos, sino su visita a la casa de los vivos y lo que cuesta recibirla mal. Kazianka documenta hoy esa comunicación onírica con los yolujaa; el Relato no los nombra porque Pineda tampoco los une a la mariposa.

“Mareiwa”, por último, es el polo opuesto según Pineda: el espíritu de las lluvias que no toma cuerpo, frente a los wanurú que sí lo toman. Esa oposición formal, invisible contra visible, es la única frontera que Pineda considera firme, y vale más que la traducción a Dios y diablo. Fuera del corpus, el motivo de la mariposa como visita de un muerto aparece en muchas partes del mundo, pero el expediente no aporta una comparación documentada y esta página no afirma ninguna.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Para lo que cuenta el Relato existe una sola cadena documental: las notas de Pineda Giraldo (1950). La mariposa blanca, el reproche en el sueño, la calavera de caballo y la mantis con semillas de algodón y sal no aparecen en ningún otro registro del expediente. Las paráfrasis posteriores de esas creencias, incluida la ficha anterior de esta página, dependen de él y no son testimonios independientes.

  2. Dentro del propio Pineda conviven dos ordenamientos. El primero es el de sus citas: para el padre de Barranquilla, Yarujá o Yolujá es el mal mayor, que actúa por medio de un ser menor, Guanurú, «más entrometido en este mundo», enemigo del cuerpo y del alma. El segundo es el de Pineda mismo: los wanurú son muertos de menor peligrosidad, ligados casi solo a la enfermedad; los yorujá, muertos de peligrosidad mayor, con moradas en cementerios, en las grietas del Cabo de la Vela y en los árboles del bosque Emejuy, que toman forma de «rey», de arijuna o de indio y a veces echan llamas por los ojos, rasgo que él atribuye a contacto con el diablo católico. Pineda concluye que «la confusión es grande» y que la comparte el propio indígena. El Relato no elige ninguna de las dos jerarquías: llama Guanurú al espíritu de la enfermedad, como el título de la página, y deja sin nombre lo que viene con la mantis.

  3. Las etnografías recientes del expediente ofrecen otro sistema, no otra variante. Balza-García, Serrano López y Kazianka escriben Wanülüü y lo vinculan con Pulowi, con los yolujaa y con la pérdida del aa'in; Rincón Soto y Paz Reverol distinguen enfermedades wanülüü y ayülee. Perrin describe el viaje de los muertos a Jepira. Son marcos compatibles con Pineda en lo esencial, pero sus términos y jerarquías no coinciden, y esta página no los funde.

  4. La ficha anterior de Guanurú añadía una casa con pasos adentro, una piache que «distinguía nombres» y una familia que llevaba alimento a la sepultura. Nada de eso está en Pineda; se retiró. En cambio se conservó el canto jirairay, que Pineda describe como el canto con que el piache llama a wanurú, espíritu «que exige las ofrendas» y retiene el alma del enfermo.

  5. Esta página no se confunde con “Jirairay, canto para llamar a Wanurü”, que trata del canto y de la mala lectura que lo convirtió en un dios aparte; ni con “Las Wanurü y el valle de la muerte”, cuya trama de dos hermanos y una serpiente tiene otro origen; ni con “El viaje del más allá”, que sigue a un viudo hasta Jepira.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
13
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Aspectos de la magia en la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Documenta prácticas de piaches, sueños, enfermedad, Mareiwa, Wanurü, Jirairay, Guanurú y relatos de transformación recogidos en la expedición de 1947.

  2. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.

  3. Sükuaitpa wayuu: los guajiros, la palabra y el vivir

    persee.fr

    La reseña académica describe una edición en wayuunaiki, español y francés de veintisiete mitos y relatos tradicionales.

Contraste y contexto · 10 referencias
  1. Mito y cultura guajira

    joseenriquefinol.com

    Transcribe y compara versiones de Paz Ipuana y Michel Perrin sobre el fuego, Maleiwa, Ulépala, Jepira y los dominios de Juyá.

  2. Caracterización del pueblo Wayúu

    mng.mincultura.gov.co

    Resume territorio binacional, organización social, lengua, historia reciente y problemáticas contemporáneas del pueblo Wayúu.

  3. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema Normativo Wayuu aplicado por el Pütchipü'üi

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Documento formulado por la Junta Mayor Autónoma de Palabreros que explica, desde la propia organización wayuu, el territorio, los clanes matrilineales, la palabra, la reparación y los fundamentos mítico-históricos del sistema normativo.

  4. Relatos con GPS: una geografía mítica e histórica de La Guajira

    geografiasmiticasguajira.com

    Relaciona lugares, fotografías, voces y relatos; presenta Jepira como espacio de memoria donde se encuentran vida y muerte.

  5. Contribución al estudio de la lengua guajira

    books.google.com

    Registro lexicográfico temprano donde aparece Guanurú como espíritu/deidad del panteón guajiro.

  6. El mal, jerarquía y función socio-simbólica en la cultura Wayüu. Un enfoque simbólico

    redalyc.org

    Con etnografía en Nazareth presenta a Wanülüü como fuerza destructora opuesta a Maleiwa desde el mito de creación, aliada de los yolujas que roban el aa'in, y ambivalente porque también revitaliza en los rituales del outsü.

  7. Outsü, enfermedades y práctica curativa ritual en los Wayuu de la Media Guajira, Colombia

    revistas.unimagdalena.edu.co

    Clasifica las enfermedades wanülüü como las más graves porque provocan la salida definitiva del aa'in, y recoge testimonios de que wanülüü hiere a los adultos y puede matar al instante o dejarlos vivos pero sin alma.

  8. Transformaciones en la relación entre los wayuu y Yolujaa a causa de las creencias cristianas evangélicas

    redalyc.org

    Explica que los yolujaa se comunican con los vivos en los sueños y que Pulowi actúa mediante sus emisarios Wanülüü, que hieren a los humanos, antes de analizar cómo la fe evangélica reconfigura ese trato.

  9. Enfermarse y curarse en La Guajira: la salud entre tradición y modernidad

    revistas.una.ac.cr

    Describe a los wanulü como espíritus invisibles cuya visión anuncia la muerte, distingue enfermedades de origen wanulü y ayuule, y llama 'wanulü buenos' a los aseeyuu de los piaches.

  10. Hacer los sueños. Una perspectiva wayuu

    entrediversidades.unach.mx

    Una antropóloga wayuu explica cómo el sueño diagnostica y prescribe: las enfermedades ayülee se curan con plantas o medicina alopática, mientras las wanülüü exigen al curador o seguir los mensajes del sueño.

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«Guanurú» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Guanurú» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Guanurú» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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