El tipo que tenía una novia

Caribe · Mestizo

El tipo que tenía una novia

Un hombre visita a su novia y una conducta corporal inapropiada se convierte en equívoco y vergüenza dentro del cuento jocoso.

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El relato

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Era tiempo de patilla y el hombre fue a visitar a su novia. Llegó temprano y se quedó en la sala, habla que habla, con la familia entrando y saliendo. La tarde se fue estirando sin que nadie mirara el reloj. Cuando por fin partieron la patilla y la repartieron en la mesa, él no se hizo de rogar: agarró el pedazo más grande, se lo comió entero y quedó harto, pesado, con esa sed rara que deja la fruta de agua.

Al rato se soltó un aguacero de los que no dejan salir. Cayó tupido sobre el techo, el patio se volvió un barrial y el camino desapareció. No había manera de irse, así que en la casa le ofrecieron quedarse. Le arreglaron una cama en un cuarto donde ya dormía un niño en otra, pegada a la pared.

En mitad de la noche lo despertaron las ganas de orinar. Se levantó a oscuras y buscó dónde. No conocía la casa, no quería despertar a nadie, no daba con la puerta del patio y afuera seguía lloviendo. Dio dos vueltas por el cuarto y volvió a la cama sin resolver nada. Las ganas apretaban.

Entonces se le ocurrió una salida. Al lado había otra cama con un niño dormido encima. La miró un rato y tomó una decisión: cargó al niño con cuidado, sin despertarlo, y lo acostó en la suya. Después se fue a la del niño, que quedaba libre, y se descargó allí del todo, sin apuro, hasta quedarse tranquilo.

Cuando terminó, pensó en devolver las cosas a su sitio antes de que amaneciera. Iría a buscar al niño, lo pondría de nuevo donde estaba y él se acostaría en la cama que le habían dado, y por la mañana nadie tendría por qué saber nada. Con esa idea se acercó a la que le habían prestado.

Y ahí se le acabó el plan. El niño se le había adelantado mientras él dormía: se había ensuciado a fondo en la cama de la visita. Las dos camas estaban perdidas, no quedaba dónde acostarse, y el hombre se quedó de pie en el cuarto a oscuras, con el aguacero todavía encima del techo y la noche entera por delante.

El tipo que tenía una novia: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien resuelve un apuro pasándoselo a otro suele encontrarse con que el otro ya lo hizo.”

Territorio

Caribe · Mestizo

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9° · -75°

Ficha del relato

Contexto histórico

En la página 256 de la tercera edición, el libro imprime esta pieza con su primera línea por título: «Este era un tipo que tenía una novia». Es un procedimiento que Manuel Zapata Olivella repite en el volumen cuando el informante no le puso nombre al relato, y que deja en el índice unos cuantos títulos que son en realidad aperturas de cuento, como «Este era un rey que tenía dos hijas bonitas» o «Un día estaba un caimán asoleándose». La pieza queda entre «Tío Conejo y Morrocoy» y «Los tres cachacos y la cántara de ron ñeque», es decir, entre una carrera de animales y un desafío entre cachacos.

Son diez renglones y traen tres datos de estación y de casa que sostienen el argumento entero: que era tiempo de patilla, que cayó un aguacero y que en la habitación de la visita dormía un niño en otra cama. Zapata no comenta ninguno, no glosa el nombre de la fruta y no advierte nada sobre el desenlace.

La colección de la que sale se levantó en el departamento de Córdoba entre enero de 1969 y diciembre de 1970, con grabadora, en el Medio y Bajo Sinú. Muchas de las sesiones se hicieron de noche y en velorios, que era el momento en que la gente se juntaba a contar, y eso explica el tipo de humor que domina este tramo del libro: piezas cortas, de remate rápido, pensadas para decirse en voz alta delante de un grupo y no para leerse a solas.

Resonancias con otros mitos

El paralelo interno más claro está dos páginas después. «El burro y el policía», en las páginas 258 y 259, es la otra pieza del bloque construida sobre una función del cuerpo que ocurre donde no debe, allí a la puerta de la iglesia y durante la misa. Las dos comparten la mecánica del humor cordobés de este tramo: una necesidad física, un lugar impropio y un remate sin castigo ni moraleja.

El segundo paralelo lo declara el propio recopilador. En el preámbulo del género, página 237, Zapata anota la abundancia de cuentos, chistes y anécdotas picarescas, satíricas o pornográficas en el repertorio que recogió, y sostiene que esa abundancia guarda relación con conflictos de conducta entre las ideas cristianas y las pautas anteriores. Este chiste pertenece de lleno a esa familia que él describe antes de imprimirla.

Hay además un esquema que el relato comparte con muchos cuentos de huésped en casa ajena: alguien que duerme fuera de su cama y cuya torpeza nocturna produce un desastre que la mañana va a descubrir. La vuelta que le da esta versión es que el desastre está repartido entre dos, y que la segunda mitad no la provoca el huésped. El castigo llega por simetría, no por justicia.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El registro da los hechos en un orden que importa. Primero la visita larga y la patilla, que es lo que llena al hombre; después el aguacero, que es lo que lo obliga a dormir allí; y sólo entonces el apuro de la noche. Sin esos dos antecedentes el personaje aparecería haciendo lo que hace sin causa, y el libro se toma la mitad de sus diez renglones en ponerlos.

  2. En el texto impreso nadie se entera. No hay reacción de la novia, ni de la familia, ni del niño; el relato se cierra dentro del cuarto y con el hombre a solas ante lo que encuentra. Tampoco hay malentendido: él sabe perfectamente lo que hace y lo hace con premeditación, cambiando de sitio al niño para tener dónde. Lo único que no calcula es el estado de la cama a la que pensaba devolverlo.

  3. La obra imprime la pieza una sola vez, sin marca de variante y sin remisión a otra grabación. Los relatos de este tramo son chistes breves y ninguno lleva las numeraciones de «Segunda versión» o «Tercera versión» que Zapata sí puso a varios cuentos de animales del mismo género. En el fondo de veintiún cuentos que George List grabó en Bolívar en 1964 y 1965 tampoco hay nada parecido: aquel corpus es de animales y éste es de gente.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
10
Última revisión
21 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Imprime el chiste entero en la página 256 de la tercera edición, en el tramo de piezas breves que va del cuento de animales al chiste de costumbres. Es la única fuente y la que da las cinco articulaciones que la ficha respeta: que la visita ocurre en tiempo de patilla y que es la patilla lo que pone el mecanismo en marcha; que él se atraca con el pedazo más grande al partirla; que se queda a dormir no por voluntad sino porque cayó un aguacero; que de noche le vienen las ganas, no encuentra dónde, y resuelve pasando a un niño a su propia cama para orinarse en la del niño; y que el remate es la simetría, porque al ir a devolverlo descubre que el niño ya se había ensuciado en la cama que a él le habían dado. En el preámbulo del género, página 237, Zapata anota además la abundancia de cuentos, chistes y anécdotas picarescas, satíricas o pornográficas en el repertorio que recogió, y la relaciona con conflictos de conducta entre las ideas cristianas y las pautas anteriores.

  2. Breaking Wind: Legendary Farts

    sites.pitt.edu

    Trae el paralelo del huésped en casa ajena que la ficha nombra sin nombrarle nombre. En «Till Eulenspiegel and the Innkeeper at Cologne», recogida aquí en su versión alemana, el visitante deja de noche su excremento sobre la mesa plegable del posadero y el desastre se descubre a la mañana siguiente, cuando el hombre abre la mesa para recibir invitados y «un olor infame le subió a la nariz». Es el mismo esquema del chiste cordobés —alguien duerme fuera de su cama, resuelve de noche una necesidad donde no debe, y la mañana va a encontrarlo—, y sirve para medir la vuelta que le da esta versión: allí el huésped se venga a propósito, aquí no hay malicia en nadie y el desastre está repartido entre dos, porque la segunda mitad la provoca el niño. La página recoge además «The Historic Fart» de Las mil y una noches y dos pasajes turcos y alemanes más.

  3. Censorship in Folklore

    sites.pitt.edu

    Explica por qué de este chiste quedaba en la ficha heredada una fórmula abstracta —«una conducta corporal inapropiada», «vergüenza», «equívoco»— y ningún cuento. Ashliman documenta cómo los recopiladores del XIX y comienzos del XX quitaron, suavizaron o tradujeron al latín el material escatológico de sus colecciones mientras afirmaban estar conservando la tradición, y cómo el propio índice Aarne-Thompson resolvía esos relatos con la etiqueta «obsceno» y una línea de descripción. Es exactamente el procedimiento que había sufrido esta pieza. El texto de Zapata, en cambio, escribe lo que pasa con las palabras que lo dicen, y por eso se puede ver que aquí no hay equívoco ninguno: hay dos accidentes que se cruzan y un remate por simetría, no por justicia.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    Es lo que explica que una pieza de cinco frases sobre un novio que se orina en la cama de un niño entrara sin recortar en un informe oficial del Incora. Garcés González resume las conclusiones de la encuesta de Zapata sobre los cuatro patrones que el libro medía —moralizante, individualista, sexual y de apreciación del trabajo— y deja claro que el volumen se armó como estudio de comportamiento: el chiste está impreso porque el patrón sexual y corporal del grupo era uno de los objetos declarados de la investigación, no porque a alguien le pareciera gracioso. Añade además el dato de contexto que ninguna otra fuente da, el 55,36 % de analfabetismo en el Córdoba de esos años.

  2. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Sitúa al hombre que decidió imprimir esta pieza tal como salió de la cinta. Nacido en Lorica, en el Bajo Sinú, médico de formación y autor de novela y de etnografía por encargo, Zapata Olivella recogía en su propio departamento y no como visitante. Ese dato pesa en un chiste de intimidad doméstica: quien lo transcribió sin suavizarlo conocía el tipo de casa donde ocurre, el sitio donde se duerme cuando llueve y la costumbre de que el visitante se quede, y no tenía que explicárselo a sí mismo.

  3. Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta la casa campesina en la que este chiste sólo puede ocurrir: la vivienda de la economía de subsistencia de las planicies inundables del Sinú, con pocos cuartos, camas compartidas y ninguna letrina dentro, donde un aguacero es razón suficiente para que un visitante se quede a dormir y donde no hay a dónde salir de noche. Sin ese fondo material el remate no se entiende, porque la pregunta que el cuento nunca formula —por qué el novio no sale al patio— la contesta la lluvia y la contesta la casa.

  4. Conjurar el olvido: campesinos y política en las llanuras del Caribe colombiano en los años 70

    redalyc.org

    Sirve para fechar la escena sin añadirle nada. El ensayo reconstruye desde el archivo de dibujos de Ulianov Chalarka, conservado por la Fundación del Sinú en Montería, la vida campesina y la organización de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos en Córdoba y Sucre entre finales de los sesenta y los setenta, que es cuando se grabó este chiste. Es lo que permite a la ficha decir «en tiempo de patilla, a finales de los años sesenta, en una casa campesina del Sinú» y que cada uno de esos tres datos tenga respaldo, aunque el chiste sólo aporte el primero.

  5. Espacio Cultural de San Basilio de Palenque · Plan Especial de Salvaguardia

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Es el único documento oficial consultado que enumera de qué tratan los relatos que se cuentan de noche en el Caribe colombiano, y la lista incluye justamente los asuntos de este chiste: la comida, la fiesta, el noviazgo, la picardía y la ingenuidad. Sirve para sostener que un chiste corporal sobre un novio que se queda a dormir no es una anomalía dentro de un repertorio de tradición oral caribeña sino uno de sus temas corrientes, y para que la ficha no tenga que justificar el registro del original ni disculparse por él.

  6. George List Colombia Collections

    libraries.indiana.edu

    Documenta que el género al que pertenece esta pieza —el chiste breve de costumbres, dicho entre cuento y cuento— se grababa en las mismas sesiones nocturnas que los relatos largos, y que el archivo de Indiana lo catalogó con esa etiqueta, «chiste», al lado de «cuento». Eso respalda que el libro de Zapata imprima un texto de cinco frases en la misma sección que un relato de siete páginas sin marcar diferencia de rango. La página establece además el puente entre las dos campañas: List trabajó con Winston Caballero y con Manuel y Delia Zapata Olivella, y Caballero dirigió la búsqueda de géneros de la campaña cordobesa de la que salió este chiste.

  7. Animal Tales from the Caribbean — índice del volumen

    toc.library.ethz.ch

    Es lo que permite escribir que de este chiste no hay segunda versión conocida. El índice lista con narrador y paginación los veintiún relatos que George List grabó en Bolívar entre noviembre de 1964 y marzo de 1965, y se cotejó título por título: los veintiuno son de animales y ninguno es un chiste de costumbres humanas. Zapata tampoco numeró esta pieza como segunda o tercera versión, marca que sí puso a varias del mismo bloque de las que guardaba más de una grabación.

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«El tipo que tenía una novia» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El tipo que tenía una novia» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El tipo que tenía una novia» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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