El rey que tenía dos hijas bonitas

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El rey que tenía dos hijas bonitas

Un vendedor de flores entra en una apuesta relacionada con las hijas del rey y revela una verdad que el poder quería mantener oculta.

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El relato

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El rey apostó con un hombre a que no era capaz de decirle coja a su hija. Tenía dos, las dos bonitas, y las dos vivían en el palacio. El hombre aceptó de una vez: «¡A que sí!».

Dejó pasar unos días. Después consiguió flores, las acomodó y salió a venderlas por la calle como cualquier otro vendedor. Fue acercándose al palacio y allí levantó la voz: «¡Flores! ¡Vendo flores!».

Las hijas del rey salieron a ver la mercancía. El hombre les puso las flores delante y les dijo lo único que había ido a decir:

«¡Usted escoja!».

Y con eso le ganó la apuesta al rey.

El rey que tenía dos hijas bonitas: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una palabra prohibida siempre cabe dentro de otra que nadie puede castigar.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9° · -75°

Ficha del relato

Contexto histórico

La pieza ocupa cinco frases en la página 251 de la tercera edición de Tradición oral y conducta en Córdoba, y va entre «Juan Bobo y la vieja» y «Tio Sapo y Cangrejo», que son las otras dos piezas mínimas de ese tramo. Manuel Zapata Olivella la tituló con su propio primer renglón, como hizo con varias piezas del volumen cuando el informante no les dio nombre, de modo que el título del índice es el arranque del relato.

El decorado es de cuento de corte —un rey, un palacio, dos hijas— y Zapata explica en el preámbulo del género, página 237, qué entiende él que hace ese decorado en boca de un campesino del Sinú: escribe que las alusiones a reyes, príncipes, hadas y corte encarnaban simbólicamente al señor feudal hispano, ante quien muchas veces se contaban los cuentos. Aquí ese señor pierde una apuesta contra un vendedor ambulante por una sílaba.

El volumen salió en 1972 del Instituto Nacional de la Reforma Agraria y la Universidad del Valle publicó la tercera edición en 2021 con licencia abierta. Sus cuarenta y cuatro cuentos y leyendas se grabaron en el departamento de Córdoba a lo largo de 1969 y 1970, con centros de trabajo en Montería y en Lorica. De esta pieza el libro no da más que el texto: ni fecha de sesión, ni poblado, ni comentario.

Resonancias con otros mitos

El primer paralelo está tres páginas antes, en el mismo libro. «El desayuno del indio», página 248, resuelve también por el doble sentido de una palabra el pulso entre alguien sin poder y alguien que lo tiene, allí un cura y su sacristán. Las dos piezas se ganan con el idioma y no con la fuerza, y en las dos el que manda queda en ridículo sin poder alegar que lo ofendieron, porque lo dicho, en su primera lectura, era inofensivo.

El segundo lo aporta el propio Zapata en la página 237 al explicar la presencia de reyes y palacios en el repertorio cordobés: los describe como la figura del señor feudal hispano trasladada al cuento, y señala que estos personajes llanos y burlones se dedican precisamente a burlarse de princesas y reyes. La pieza es un ejemplo mínimo y exacto de lo que él describe.

Hay además un aire de familia con los cuentos de apuesta verbal que circulan en la tradición hispánica, donde alguien se compromete a decir ante un poderoso una palabra prohibida y la cuela dentro de otra o dentro de una frase de oficio. El oficio, aquí, es vender flores, y la fórmula de venta es la que carga el equívoco.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Lo que el registro pone en juego es una palabra, no una persona. El rey apuesta a que el hombre no llegará a decirle «coja» a su hija, y el hombre gana diciendo «¡Usted escoja!», donde la palabra prohibida viaja dentro de otra. El chiste depende por completo del castellano hablado y no sobrevive a una traducción; por eso la pieza no puede contarse sin citar las dos palabras.

  2. El texto califica a las dos hijas de bonitas en su primer renglón y hace salir a las dos al pregón. No describe defecto, enfermedad ni secreto de ninguna clase en ninguna de ellas, y no hay en el impreso nada que el rey esté escondiendo: lo que arriesga es la apuesta y nada más. El relato tampoco dice qué se apostaba, ni qué pasó después con el vendedor, ni cómo reaccionaron las hijas.

  3. La obra imprime este chiste una sola vez, sin marca de variante. En la misma sección Zapata numeró como segunda y tercera versión varios cuentos de animales de los que guardaba más de una grabación; en las piezas mínimas de este tramo no hay ninguna numeración. Una de ellas, «Tio Sapo y Cangrejo», aparece dos veces en el libro, en las páginas 251 y 266, con el mismo texto palabra por palabra, lo que indica que el volumen no depuró las repeticiones del vaciado de cintas. Ésta figura una sola vez.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
8
Última revisión
21 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Imprime la pieza entera en la página 251, en cinco frases, entre «Tío Sapo y Cangrejo» y «El viaje al Cielo». Es el único registro conocido y la única autoridad sobre el dato que la ficha heredada falseaba: el texto llama bonitas a las dos hijas y la apuesta es sólo sobre la palabra, sin ninguna verdad oculta que revelar.

  2. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    Explica que el volumen recoge mil piezas y publica una selección, lo que permite entender que una pieza de cinco frases entrara al libro: no se recogió por extensión sino por ser una forma reconocida del repertorio.

  3. Cuentos de hadas campesinos de Colombia: topologías literarias de la oralidad

    revistas.udea.edu.co

    Documenta la presencia de reyes, palacios y princesas en el cuento campesino colombiano, que no vienen de ninguna corte real sino del cuento peninsular aclimatado. Es lo que explica que un relato recogido entre campesinos del Sinú empiece con un rey sin que nadie lo encuentre extraño.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Acredita al recopilador y el alcance de su trabajo sobre tradición oral costeña, que es la única garantía de que estas cinco frases se recogieron y no se inventaron.

  2. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos»

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Permite comprobar qué quedó del archivo de campo y confirma que detrás de esta pieza mínima hubo una grabación dentro de una campaña de mil registros.

  3. Respirando el Caribe. Memorias de la Cátedra del Caribe Colombiano

    biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar

    Trata el gusto caribeño por el juego verbal y la respuesta rápida como rasgo de la conversación corriente, que es el terreno en que una pieza de cinco frases funciona como cuento completo y no como fragmento.

  4. Conjurar el olvido: campesinos y política en las llanuras del Caribe colombiano

    redalyc.org

    Documenta la relación entre campesinos y figuras de autoridad en las llanuras del Caribe, que es el reparto que el chiste invierte: el que vende flores por la calle gana la apuesta al que manda.

  5. Manuel Zapata Olivella — Obras completas y archivo digital

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es la vía por la que el libro está en abierto con licencia Creative Commons, y por tanto la razón de que esta pieza pueda cotejarse palabra por palabra en vez de citarse de oídas.

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«El rey que tenía dos hijas bonitas» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El rey que tenía dos hijas bonitas» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El rey que tenía dos hijas bonitas» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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