Esperanza en el oriente

Andina · Mixto

Esperanza en el oriente

Mariano Izquierdo Gallo comparó héroes americanos, un oráculo romano y entierros zenúes; su propuesta fue una conjetura, no un mito común.

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El relato

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Los hombres extraordinarios llegaban del Oriente. Los aztecas tuvieron a Quetzalcoatl, los mayas a Votan y a Kukulcán, y los chibchas a Nemterequeteba y a Bochica. Nemterequeteba vino por el Oriente, de la Tierra del Sol. Al otro lado del mar, en el mundo antiguo, también se creía que del Oriente saldría un salvador del mundo.

En el Zenú, los pueblos cuidaban mucho a sus muertos, porque estaban persuadidos de que había otra vida. En su gran cementerio las momias y los esqueletos quedaban todos con la cara vuelta hacia el Oriente, hacia el punto por donde sale el sol. Acaso veían en él, que cada madrugada se levanta de la tierra como de una tumba entre montañas, un símbolo sencillo y diario: después de la noche fría de la muerte, los muertos también se levantarían.

Con los muertos se enterraban riquezas. Cuando los españoles vieron el oro acumulado en aquel cementerio, creyeron confirmada la leyenda de El Dorado, que ellos mismos habían inventado, y volvieron los ojos hacia el Nuevo Reino de Granada como si allí los hombres pudieran nadar en oro.

La enseñanza

“Los pueblos que esperan la vuelta de la luz entierran a sus muertos mirando hacia donde amanece.”

Territorio

Andina · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mixto
Referencia
9.5° · -74.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este texto no es un relato recogido de ningún narrador ni de ningún pueblo. Es un ensayo breve, de cuatro párrafos, del español Mariano Izquierdo Gallo, que forma el apartado 2.4 del capítulo chibcha de su «Mitología americana. Selección de mitos aborígenes de América» (Madrid, Guadarrama, 1956). Eugenia Villa Posse lo reprodujo en el tercer volumen de «Mitos y leyendas de Colombia» (IADAP, Quito, 1993), sección 30, pp. 52-53, y en su nota de la p. 15 advierte que Izquierdo Gallo toma a los cronistas como fuente y hace de ellos «una presentación elaborada literariamente».

El propio autor señala los límites de su idea. Admite que no sabría demostrar que los pueblos de América trajeran esa esperanza en sus migraciones, y dice descubrirla en los ritos funerarios «aunque no de modo explícito». La lectura del sol naciente como símbolo de resurrección es una conjetura que él mismo introduce con un «acaso». Sus notas remiten a Pedro Mártir de Anglería y a un artículo de Hermann Trimborn sobre Dabeiba, no a ninguna tradición oral.

Dos datos del ensayo piden corrección. La noticia del salvador oriental no está en los Anales de Tácito sino en las Historias (libro V, capítulo 13): muchos creían que en ese tiempo prevalecería el Oriente y que hombres salidos de Judea se harían con el poder, y Tácito la aplica a Vespasiano y a Tito. Y el cementerio del Zenú no estaba cerca de Mompós: la gran necrópolis saqueada por Pedro de Heredia desde 1534 estaba en el Finzenú, en el Sinú, el pueblo más próximo a Cartagena, según reconstruye Rocío Delibes Mateos con las crónicas de Aguado y de Las Casas. Esas mismas crónicas explican el oro: al Finzenú llevaban a enterrar a sus muertos, con todo su oro, gentes de muchas leguas tierra adentro.

Resonancias con otros mitos

El paralelo que el propio ensayo convoca es Quetzalcóatl. En las fuentes nahuas el dios y sacerdote de Tollan abandona su ciudad y marcha hacia el oriente, a la costa del Golfo, donde desaparece o se transforma en el lucero de la mañana; otra versión lo hace embarcarse hacia el este en una balsa de serpientes, y muchos esperaban su regreso. Cuando llegó Hernán Cortés, varias crónicas afirman que Moctezuma lo tomó por Quetzalcóatl que volvía. Es el caso más documentado de un héroe que se va por donde sale el sol y cuya vuelta se espera.

Entre los muiscas el vínculo con el oriente pasa por el culto solar. Javier Ocampo López, en el mismo tercer volumen de Villa Posse, describe cómo el zaque de Tunja, con los jeques y la gente devota, se reunía de madrugada en los Cojines del Zaque para adorar al sol y esperar su salida por el oriente. Allí el amanecer se recibe con oración, no con entierros.

El tercer paralelo es el romano que Izquierdo Gallo pone al principio. En Tácito la profecía del Oriente que prevalece sirve para legitimar a un emperador y no para consolar a los muertos, y esa diferencia marca la distancia entre el pasaje latino y el cementerio del Sinú.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El mismo libro de Izquierdo Gallo trae la otra mitad del argumento. En el apartado 1.8, dedicado a Nemterequeteba, lo hace llegar «por el Oriente, de la Tierra del Sol», veinte edades de setenta años antes de la conquista, y lo pone en serie con Quetzalcóatl entre los aztecas y Votán y Kukulcán entre los mayas. Allí mismo recuerda que fray Pedro Simón, fray Alonso de Zamora y Lucas Fernández de Piedrahita pensaron que bajo los nombres de Nemterequeteba y Sadigua se escondía algún evangelizador cristiano llegado del Oriente siglos atrás. La «esperanza en el oriente» del apartado 2.4 es la generalización de esa lectura: el héroe civilizador viene de donde sale el sol, y los muertos miran hacia allá.

  2. Tácito cuenta otra cosa. En las Historias la profecía no anuncia un salvador del mundo sino que el Oriente prevalecerá y que gobernarán hombres salidos de Judea; el historiador la da por cumplida en Vespasiano y en Tito, y dice que el pueblo judío la leyó a su favor. Izquierdo Gallo la convierte en una esperanza universal.

  3. Sobre el Zenú, las crónicas que resume Delibes Mateos no hablan de la orientación de los cuerpos sino de su señalización y su riqueza: las sepulturas más recientes, dice fray Pedro Simón, eran montones de tierra tan altos que se veían desde lejos, y su altura dependía de la importancia del difunto. El dato de las momias vueltas al Oriente es de Izquierdo Gallo; las crónicas que reúne Delibes Mateos no lo traen.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Andina
Referencias
4
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, tomo III

    flacso.edu.ec

    Sección 30, pp. 52-53: el apartado 2.4 «Esperanza en el oriente» de la Mitología americana de Izquierdo Gallo (1956), con la profecía del salvador oriental, los héroes que «proceden del Oriente» y el cementerio del Zenú con los cuerpos de cara al sol naciente; pp. 33-34, el apartado 1.8 sobre Nemterequeteba, que «vino por el Oriente, de la Tierra del Sol»; p. 15, la nota que califica el trabajo de presentación elaborada literariamente; pp. 121-122 (Ocampo López), el zaque que espera la salida del sol.

  2. Historiae, liber V

    thelatinlibrary.com

    Capítulo 13: la creencia de que en ese tiempo prevalecería el Oriente y que hombres salidos de Judea se harían con el poder, que Tácito aplica a Vespasiano y a Tito. Es el pasaje que Izquierdo Gallo atribuye a los Anales y convierte en esperanza de un salvador del mundo.

  3. «Todo lo que se hallare en las sepulturas es nuestro». Política y fiscalidad Real en torno a los tesoros indígenas del Zenú (Cartagena de Indias, 1534-1554)

    redalyc.org

    Sitúa el gran cementerio del Zenú en el Finzenú, el pueblo más próximo a Cartagena, saqueado por Pedro de Heredia desde 1534; cita a Las Casas (la provincia era «fosario y entierro» de gentes que traían a sus muertos con todo su oro) y a Simón sobre los túmulos de tierra visibles desde lejos. Corrige el «cerca de Mompós» del ensayo y explica la riqueza que alimentó El Dorado.

Contraste y contexto · 1 referencia

  1. Quetzalcoatl

    encyclopedia.com

    Recoge la partida de Quetzalcóatl hacia el oriente, a la costa del Golfo o en una balsa de serpientes, su transformación en el lucero, la espera de su regreso y la identificación con Cortés que atribuyen varias crónicas; también que los mayas lo llamaron Kukulcán. Sostiene el paralelo que el propio ensayo convoca.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Esperanza en el oriente» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Esperanza en el oriente» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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