En el principio fueron los Yoria

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

En el principio fueron los Yoria

Hugo Niño vuelve a contar un comienzo asociado con los Yoria y la sombra de la ortiga; la ficha conserva sus límites documentales.

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El relato

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Al principio los primeros seres salieron de la tierra por el hueco de la humanidad, Komɨmafo, y salieron con cola, como micos. La avispa Kuegoma les fue cortando la cola y así se volvieron gente; pero todavía no tenían voz y tenían los ojos cerrados. Empezaron a calentarse el cuerpo con un resplandor que venía de un lago, al pie de la colina donde estaban.

Dos de ellos, Muruima y Muinama, bajaron a bañarse en ese lago. Muruima miró río arriba y Muinama miró río abajo, y cada uno pronunció su primera palabra preguntando qué era aquello: el uno dijo bue y el otro dijo mɨnɨka. De ahí salieron los dos modos de hablar, que llevan el nombre de esas dos palabras, y las dos direcciones, y los adornos con que unos y otros se distinguen.

Los que habían salido del hueco se bañaron en el lago y dejaron en el agua sus placentas y sus cordones. Esos tejidos tomaron la forma de una sierpe poderosa, la anaconda Agaro. Los nuevos seres trataron de agarrarla y no pudieron, porque se movía en todas las direcciones, daba vueltas, se retorcía y giraba; lo intentaron con la ayuda del gavilán Nuikɨ y tampoco lo consiguieron. Sólo con Jitoma y Kechatoma, que la vencieron con la magia del sueño, lograron matarla.

Despedazaron la sierpe, se untaron el cuerpo con su sangre y cocinaron su carne, y desde ese punto los idiomas de la gente se separaron unos de otros.

Los Yoriaɨ llegaron tarde. Llegaron cuando ya se había comido la carne, y no alcanzaron sino a lamer el interior de las hojas. Entonces aparecieron las avispas y les picaron la lengua, y la lengua les quedó hinchada. Desde ese momento hablan de manera extraña: no pronuncian bien, y lo que dicen no llega.

Después de eso todos se dirigieron a un sitio que queda mucho más al norte, Bokɨre Idu, y allí descendió sobre ellos el Padre Creador y les entregó la coca, el tabaco y los consejos para vivir bien. De ahí los clanes se repartieron por el territorio, cada uno con su nombre y su lugar, y los que habían llegado tarde quedaron entre ellos con la marca que se les oye al hablar.

En el principio fueron los Yoria: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Llegar tarde al reparto deja una marca que después se oye en la manera de hablar.”

Territorio

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Huitoto / Murui-Muina
Referencia
-1.24° · -72.82°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato que aquí se cuenta no es el capítulo de Hugo Niño, y hay que decirlo de entrada. «En el principio fueron los Yoria a la sombra de la ortiga» es el séptimo capítulo de Primitivos relatos contados otra vez, ochenta y nueve páginas repartidas entre materiales tikuna, quichua, yagua y uitoto; el registro que la página cita es el de la tercera edición, Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1979, y el propio autor dice que el libro salió en 1976 con el Premio Casa de las Américas. Ese capítulo sigue sin estar en acceso abierto.

Lo que sí hay, y no estaba, es la procedencia. En 2009 Niño escribió: «En Leticia mismo, escuché la narración del origen del clan yoria, que es el clan ortiga de los uitotos, un clan de formación posterior a la de los troncos iniciales creados en La Chorrera». Añade que ese relato contiene, entre otras cosas, las normas matrimoniales, y que en su libro desarrolló parcialmente estas historias «como reescritura». Con eso quedan fijados, por el autor y en una revista arbitrada, cuatro puntos que la página no podía afirmar: que los Yoria son un clan uitoto, que su referente es la ortiga, que se formaron después de los troncos iniciales y que esos troncos se crearon en La Chorrera.

El relato de origen que se publica arriba lo narró don Lucio Agga Calderón, «Kaziya Buinaima», del clan ereiaɨ, gente de oso hormiguero, autoridad tradicional de la comunidad Tercera India, en el río Caraparaná; nació en San Rafael, se crió monolingüe en murui y tenía setenta y tres años en 2016. Katarzyna Wojtylak y Juan Álvaro Echeverri lo publicaron bilingüe, con glosa e introducción, en la Revista Linguíʃtica de la Universidad Federal de Río de Janeiro, en 2019, y la misma narración aparece glosada morfema a morfema en el apéndice de la tesis doctoral de Wojtylak de 2017, donde está el pasaje de los Yoriaɨ con una nota que lo dice sin rodeos: el clan Yoriaɨ llegó tarde, después de que la carne de Agaro había sido comida.

Falta la ortiga. En esa narración no aparece, y por eso esta página no puede dar por documentado su propio título. El vínculo entre el nombre y la planta está atestiguado por otro lado: en el capítulo décimo de Las palabras del origen, narrado por el Abuelo Pablo Bigïdïma, figura Yore Jobai, «el primogénito de la gente de yoriakï», y Fernando Urbina glosa esa expresión entre corchetes como «gente de ortiga». Y Walter Rogelio Buinaje Corsino, del clan eimenɨ de La Chorrera, documentó en 2013 que la ortiga de picadura fuerte se llama yorebai, que es Urera baccifera, y que se siembra al lado de la maloca.

Lo que no se puede saber sin el libro de Niño es qué hace él con todo eso, ni quién se lo contó en Leticia.

Resonancias con otros mitos

El mismo comienzo se cuenta desde otros clanes y cambia según quién habla. Los ereiaɨ, gente de oso hormiguero, lo narran desde su propia posición; los naɨmenɨ de San Rafael lo narran desde la suya en la versión que recogió Edmundo Pereira; y los editores de ambas advierten que es una versión entre varias y no un canon. Lo que se repite en todas es el hueco, la cola cortada por la avispa y la anaconda formada con las placentas; lo que cambia es qué clanes se nombran en el reparto y cuáles quedan fuera del relato. Comparar aquí no es buscar parecidos con otros pueblos sino advertir que un mismo origen tiene tantas entradas como casas.

La ortiga, en cambio, sí tiene un paralelo fuerte y fechado. El clan eimenɨ, gente de garza, de La Chorrera, la siembra al lado de la maloca y cuenta un mito de la madre monte, el taɨfe, en el que una abuela llena de yorebai la puerta de la casa y un canasto grande, persigue a los niños picándolos y los va recogiendo uno por uno en el canasto. Konrad Theodor Preuss recogió esa misma historia en 1914 bajo el nombre de la vieja de la luna: los niños creen que la abuela está bromeando, ella los ahuyenta con la ortiga de casa en casa, coloca un canasto de bambú en la última puerta y entra por la de atrás para empujarlos adentro. Un siglo separa los dos registros y la ortiga hace lo mismo en ambos.

La diferencia con esta página es exacta. Allá la ortiga es el instrumento con que una figura antigua castiga y se lleva; aquí, si el título dice verdad, sería la planta bajo la cual un pueblo empieza a existir. Ese paso de arma a signo de pertenencia es justamente lo que el capítulo inaccesible tendría que mostrar.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. De esta historia de origen hay varias versiones publicadas y los propios editores lo advierten. La que aquí se sigue es la del clan ereiaɨ, narrada desde ese clan por don Lucio Agga Calderón; la otra versión bilingüe conocida es la que publicó Edmundo Pereira en 2012, narrada por el anciano Ángel Ortiz, del clan naɨmenɨ, de San Rafael, en el río Caraparaná. El sitio de origen, Komɨmafo, ha sido publicado además por Firizateke Kutdo y Teteye Cañube en 2013, por Ángel Kuyoteka Jifikomui en 1997 y por Martínez, Olaya, Candre y Castro en 1995.

  2. El episodio de los Yoriaɨ no está en todas. En la versión bilingüe de 2019 el texto se detiene antes del tramo de diferenciación clánica y los Yoriaɨ no se nombran; el pasaje sólo aparece en el apéndice de textos glosados de la tesis de 2017, que recoge la misma narración más extensa. Allí el episodio es de reparto de carne y de diferenciación dialectal, y no hay ortiga en ningún punto.

  3. Las grafías varían y conviene no unificarlas a mano. La sierpe es Agaro en la edición bilingüe y Arago en una de las notas de la tesis. El colectivo es Yoriaɨ con la sexta vocal, yoriakï en la transcripción que sigue Urbina, y Yoria sin marca de plural en el título de Hugo Niño. La planta, a su vez, se llama yorebai cuando es Urera baccifera, la de espina, que en el clan eimenɨ se simboliza como hombre y se dice ziño aima, y jakɨaɨ cuando es Urera caracasana, la de flor, que se simboliza como mujer y también se nombra eiño buinaiño jakɨeño, la abuela ortiga.

  4. Que el nexo entre el nombre colectivo y la planta no sea invención se comprueba en otro relato del mismo compendio. El capítulo de Monairue Jitoma y Nofïda Jitoma trae a Yore Jobai, primogénito de la gente de yoriakï, dueño del secreto del sueño, dormido y enroscado en la última hoja de un cañizal, a quien los dos hermanos localizan por el ronquido y despiertan con la punta de la bodoquera para llevarle su poder. Ahí los Yoria no son un principio sino un episodio dentro del ciclo de Jitoma, y el título que encabeza esta página sigue sin verificarse.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
Referencias
10
Última revisión
17 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Primitivos relatos contados otra vez: héroes y mitos amazónicos

    openlibrary.org

    Su índice documenta los capítulos «Jutíñamúi modela el universo», «Unámarai, padre de Yajé» y «En el principio fueron los Yoria a la sombra de la ortiga». El propio Niño explicó después dónde oyó cada uno y llamó reescritura a su trabajo.

  2. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos

    babel.banrepcultural.org

    Publica dieciséis relatos con introitos, créditos de narración o traducción y notas comparativas. Es la fuente directa de Nofïdeño, Uuikï, los ciclos de Jitoma, Dïïjoma, Nofïzazima, Buinaima, Yiida Buinama, Yarokamena, Juma, Kanifaido, Kugï y Nokuerai, Guyataiba y Konago.

  3. Religión y mitología de los uitotos, primera parte

    repositorio.unal.edu.co

    Aporta contexto histórico sobre religión, fiestas, palabra, territorio y organización narrativa uitoto.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Religión y mitología de los uitotos, segunda parte

    repositorio.unal.edu.co

    Ofrece textos en lengua uitoto con traducción y un repertorio léxico para comparar nombres sin tratar grafías distintas como personajes nuevos.

  2. Muina Murui

    onic.org.co

    Sitúa las variedades mika, minika, búe y nipode, la dispersión causada por la Casa Arana y la recuperación territorial y cultural.

  3. Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane

    dialnet.unirioja.es

    Explica cómo relatos amazónicos relacionan perspectiva, dueños de animales, cuidado y consecuencias sin reducirlos a moralejas universales.

  4. La epopeya secreta de Gitoma: narración, territorio y conflicto en la Amazonia, del siglo XIX a la actualidad

    revistas.udistrital.edu.co

    Es el documento que devuelve procedencia a este capítulo, que la ficha daba por irrecuperable. Niño escribe: 'En Leticia mismo, escuché la narración del origen del clan yoria, que es el clan ortiga de los uitotos, un clan de formación posterior a la de los troncos iniciales creados en La Chorrera'. Con eso quedan fijados, por el propio autor y en una revista arbitrada, cuatro puntos que la página hoy no puede afirmar: que los Yoria son un clan uitoto y no un pueblo o una gente genérica; que su referente es efectivamente la ortiga; que se trata de un clan de formación tardía respecto de los troncos iniciales; y que esos troncos se crearon en La Chorrera. También declara que en Primitivos relatos 'desarrollé parcialmente estas historias como reescritura', lo que confirma el estatuto que la ficha le da al texto.

  5. Murui - Naie Jiyakɨno - El lugar de origen

    revistas.ufrj.br

    Es el registro etnográfico del comienzo que Niño reelabora, narrado por un anciano y autoridad tradicional murui con transcripción en lengua, traducción y notas. Muestra que el relato de origen murui-muina no empieza por un clan sino por un lugar —el 'Hueco de la humanidad', naie jiyakɨno— de donde emergen los seres con cola como micos, a los que la avispa Kuegoma corta la cola para volverlos humanos; luego viene la anaconda Agaro formada de las placentas, derrotada por Jitoma y Kechatoma, y sólo después la humanidad recibe coca, tabaco e instrucciones para vivir bien y los clanes se dispersan por el territorio. Ese último movimiento —clanes que emergen y se subdividen— es el marco dentro del cual un clan como el yoria puede ser 'de formación posterior'. Los autores señalan además otra versión bilingüe publicada por Pereira (2012), narrada por el anciano Ángel Ortiz del clan naɨmenɨ, de San Rafael, río Caraparaná.

  6. A grammar of Murui (Bue): a Witotoan language from Northwest Amazonia (tesis doctoral, con apéndice de textos murui glosados)

    researchonline.jcu.edu.au

    Contiene, en el texto T1 del apéndice (el mito de origen murui narrado por Lucio Agga Calderón), el pasaje donde aparecen los YORIAɨ, con lengua, glosa morfema a morfema y traducción: llegan cuando ya se comió la carne de Agaro y sólo alcanzan a lamer el interior de las hojas; aparecen las avispas y les pican la lengua, que queda hinchada, y desde entonces 'otros hablan de manera extraña, no pronuncian bien'. La nota del texto lo dice sin rodeos: 'El clan Yoriaɨ llegó tarde, después de que la carne de Arago había sido comida'. Es el registro documental que la ficha decía no tener: los Yoria existen en un relato murui de origen, no sólo en el índice de un libro literario, y su rasgo distintivo es haber llegado tarde al reparto y hablar distinto. La tesis también documenta el sistema de clanes con tótem y el género narrativo en que estos relatos circulan.

  7. La ortiga 'jakɨaɨ-yorebai': uso y manejo tradicional del clan 'eimenɨ' de La Chorrera (Amazonas)

    repositorio.upn.edu.co

    Escrito por un miembro del clan eimenɨ (gente de garza) de La Chorrera, documenta la ortiga uitoto en sus tres dimensiones: biológica (Urera baccifera y Urera caracasana), espiritual (mito de origen, espíritus y simbología, relación ortiga-cultura) y de manejo. El dato que más importa a esta ficha es el nombre: la ortiga se llama jakɨaɨ-yorebai, y YOREBAI es el término que está detrás del nombre colectivo Yoria. Es decir, el vínculo entre la gente y la planta que el título de Niño enuncia poéticamente tiene un fundamento léxico verificable. Trae además un relato de origen de la ortiga engarzado con el del tabaco verdadero, y consigna que la ortiga se siembra al lado de la maloca, con lo que 'a la sombra de la ortiga' deja de ser una imagen y pasa a ser una ubicación.

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«En el principio fueron los Yoria» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «En el principio fueron los Yoria» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «En el principio fueron los Yoria» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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