Tumpe, el viento y sus hijos

Andina · Misak

Tumpe, el viento y sus hijos

Tumpe entra en una cueva, se convierte en viento y reparte con su esposa e hijos los caminos del aire.

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Tumpe, el viento y sus hijos: la entrada del relato

El relato

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Viento eran esposo y esposa, y trabajaban limpiando un rastrojo. Cuando acabaron de limpiar, el esposo quiso irse para siempre al lugar de donde venía, y antes de partir le dijo a su mujer que quemara todo donde habían trabajado.

Ella lo quemó. Vino entonces un viento fuerte que lo dejó todo en cenizas.

Él se fue, y por todas partes repetía con orgullo: viento Tumpe, viento Tumpe, viento Tumpe. Hasta que un día se entró en una cueva de esta tierra. Allá, al poco tiempo, se convirtió en viento verdadero y salió por medio del aire y en movimiento, unas veces pausado, otras con fuerza.

Este viento Tumpe era de edad madura y tenía varios hijos. Ellos también se hicieron vientos, pero salieron soplando muy cerca de la tierra, por las lomas, los cañones, las guaicadas.

Padre Viento se mueve más arriba. Sopla bien fuerte por encima de las altas montañas y no baja jamás por las cañadas donde ventean sus hijos. Es que debe estar puro, como ser especial y poderoso que es; si bajara a ras de donde habita la gente podría contaminarse del sucio de los humanos: el del mes de las mujeres, el del nacimiento de una criatura, el de la muerte. Los vientos hijos sí pueden rozarse con la tierra y soplar a las personas aunque haya un sucio.

Por eso los vientos fuertes, cuando soplan por las lomas, se llaman Viento Padre. Los suaves, cuando soplan por las guaicadas, se llaman Vientos Hijos. Y el viento fuerte que se queda en un sitio haciendo remolinos es la esposa de Viento Padre.

No siempre van de acuerdo. Cuando se chocan entre vientos hermanos, influye el rayo. Y cuando Padre Viento se enoja, caen rayos con tempestades y huracanes.

Otros mayores lo cuentan de otra manera. Dicen que el papá anda por las lomas vestido con una ruana hecha de nube: la mueve del ruedo, la sacude, y así produce el viento. Sus hijos andan por las guaicadas, y el papá no puede ir por ese mismo camino porque allí hay mucho sucio. Quien se sueña con un hombre así, que va a caballo, amanece venteando fuerte.

De modo que el aire no es un solo soplo. Lo fuerte y lo suave, lo alto y lo bajo, la ráfaga y el remolino son parientes que se encuentran, se apartan y a veces pelean, y entre todos reparten los caminos del territorio.

Tumpe, el viento y sus hijos: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Compartir un origen no obliga a recorrer el territorio por el mismo camino.”

Territorio

Andina · Misak

Andina · Misak

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Misak
Referencia
2.61548° · -76.23358°

Ficha del relato

Contexto histórico

La historia del viento Tumpe y su familia la contaron los mayores María Jesusita Yalanda, Floro Cuchillo y Antonio Aranda a la profesora Clemencia Morales Tombé, y quedó publicada en Guambianos: hijos del aroiris y del agua, el libro del Comité de Historia del Cabildo del Pueblo Guambiano que firman los taitas Abelino Dagua Hurtado y Misael Aranda con el antropólogo Luis Guillermo Vasco Uribe. Aparece dentro del capítulo sobre el ciclo anual, entre las explicaciones sobre páramo, aguacero, lagunas y estaciones.

Misak es el nombre propio del pueblo; guambiano es el exónimo con que lo designaron desde fuera y que aún figura en títulos y rutas administrativas. La lengua es namtrik, también llamada namui wam o wam.

La propia fuente discute la grafía del nombre. Anota que «Tombe» no es una palabra de la lengua y propone tumpe o, mejor, tumpi: el agua del cerro de arriba, casi equivalente a tumpalasrompi, la última agua de arriba. Y añade una segunda pista: tumpe es también una mata que guasquea largo y se extiende mucho, de hojas anchas y gruesas que al moverse producen como el viento; se la llama uldzipalasrar o tumpesrar. El mismo libro glosa el nombre del exgobernador Segundo Tunubalá diciendo que tunpala son unas ramas que se mueven y silban con el viento en los cerros altos.

El nombre no está aislado. El Segundo plan de vida de pervivencia y crecimiento Misak, elaborado por los taitas Floro Tunubalá y Juan Bautista Muelas Trochez, incluye a Tumpe entre los shurmera, los mayores de quienes desciende la gente, junto a Piendamú, Calambás, Tesha de la Estrella, Karamaya, Manuela y Dominga. Y en la lista de nombres pareados que Bárbara Muelas conserva en su relato Piunɵ figura Isik Tumpe. En el sistema de sombras que describe el mismo libro del Comité de Historia, Isikpantsik es el espíritu del viento y del verano.

La referencia al «sucio» pertenece a la formulación de los mayores y expresa una separación entre rutas del aire, no un juicio sobre los cuerpos. El libro advierte también que los zamarros de la segunda versión son una prenda de jinete introducida después de la Conquista, y que antes se decía purosreik, vestido o ruana hecha de nube.

Resonancias con otros mitos

El paralelo interno inmediato son los dos rayos del mismo libro. Srekollimisak y Kosrokollimisak también reparten el clima entre las tierras altas y las cálidas, también son hermanos y también pelean; de hecho las dos historias se tocan, porque el choque de los vientos hermanos es lo que hace aparecer el rayo. La diferencia está en el objeto: los rayos disputan una vara de oro y terminan negociando con la comunidad, mientras que Tumpe y sus hijos no disputan nada, solo tienen rutas distintas.

El segundo paralelo interno es el sistema de sombras. Isikpantsik, el espíritu del viento y del verano, es uno de los pantsik que el sabio junta para su trabajo; y la esposa de Tumpe, el remolino que se queda girando en un sitio, pertenece a la misma manera de nombrar: un movimiento del aire recibe un lugar de parentesco antes que una medida.

Fuera del Cauca, Eolo guarda los vientos en el canto X de la Odisea y se los entrega a Odiseo encerrados en un odre. Coincide una autoridad sobre fuerzas distintas del aire. No coincide casi nada más: los vientos de Eolo son prisioneros que se sueltan por error en una travesía marítima, mientras que aquí el padre, la madre y los hijos tienen cada uno un camino propio y permanente por el páramo, las lomas y las guaicadas, y lo que los separa no es una bolsa sino una regla de pureza.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La versión de María Jesusita Yalanda, Floro Cuchillo y Antonio Aranda empieza con la pareja limpiando el rastrojo, sigue con la quema, la ráfaga y el orgullo del caminante que repite su nombre, y termina con la cueva y la transformación. De ahí salen el reparto de caminos entre padre e hijos, la esposa convertida en remolino y la relación entre el choque de vientos hermanos y el rayo.

  2. El mismo libro recoge otra memoria, sin atribución individual: allí el padre anda por las lomas vestido con zamarros —o, en la forma más antigua, con una ruana de nube— y produce el viento sacudiendo el ruedo de la prenda. Los hijos siguen por las guaicadas y el padre sigue sin bajar. Esta versión añade un agüero: soñar con un hombre así, a caballo, anuncia viento al amanecer.

  3. El mayor Julián Cantero, de San Fernando, introduce una distinción que las otras no hacen. Para él páramo y viento no son lo mismo: «Páramo es otro distinto del viento; son dos». Páramo duerme, aguacero sube con su viento y lo despierta, y páramo lo echa para abajo con un ventarrón. Esa lectura desplaza el peso del relato desde la familia del aire hacia la pareja de climas.

  4. Fernando Solarte Lindo publicó en 1980 «El viento y sus hijos» dentro de sus seis relatos guambianos, en una colección infantil, sin indicar fuente y en boca de un narrador inventado. Su versión arranca con una brisa tímida, omite a la pareja que limpia el rastrojo y la quema, y añade un castigo contra la avaricia que no aparece en la versión atribuida a los mayores.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Misak · Cauca · Andina
Referencias
9
Última revisión
19 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Guambianos: hijos del aroiris y del agua

    luguiva.net

    Fuente del relato, con narradores y recopiladora nombrados: los mayores María Jesusita Yalanda, Floro Cuchillo y Antonio Aranda se lo contaron a la profesora Clemencia Morales Tombé. Trae la pareja que limpia el rastrojo, la quema, la cueva, el reparto de caminos entre Padre Viento y los Vientos Hijos, la esposa convertida en remolino y la relación entre el choque de vientos hermanos y el rayo. Incluye la segunda memoria, la de la ruana de nube que el padre sacude por el ruedo, y la discusión etimológica: tumpi como el agua del cerro de arriba y tumpe como mata de hojas anchas que al moverse suena como el viento.

  2. Segundo plan de vida de pervivencia y crecimiento Misak. Mananasrøkurri Mananasrønkatik Misak Waramik

    repository.iom.int

    Registra a Tumpe como nombre de linaje y no solo de fenómeno: lo enumera entre los shurmera, los mayores de quienes desciende la gente, junto a Piendamú, Calambás, Tesha de la Estrella, Karamaya, Manuela y Dominga.

  3. Antes el amanecer. Antología de las literaturas indígenas de los Andes y la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo 1

    babel.banrepcultural.org

    Publica «Piunɵ», de Bárbara Muelas, donde figura Isik Tumpe dentro de la serie de nombres que el Pishimisak fue poniendo «de dos en dos», lo que refuerza la lectura del viento como parentesco y no como fuerza suelta.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Guambianos y paeces: bibliografía anotada

    luguiva.net

    Documenta la cadena tardía: «El Viento y sus hijos» es uno de los seis relatos que Solarte Lindo publicó en 1980, sin indicar la fuente y en boca del narrador ficticio don Zabulón Banderas, con editorial, páginas e ISBN.

  2. Análisis sociológico de la literatura indígena Misak

    bibliotecadigital.univalle.edu.co

    Confirma la procedencia del corpus misak antologado y la naturaleza colectiva del libro de 1998, que es donde está la versión atribuida a los tres mayores, frente a las reescrituras de circulación escolar.

  3. Nuestra gente [Namuy Misag]: tierra, costumbres y creencias de los indios guambianos

    publicaciones.icanh.gov.co

    Obra de referencia de la primera capa escrita sobre Guambía, a la que se atribuye una entrada sobre el viento; queda como la fuente que habría que cotejar en papel para fechar la memoria de los zamarros.

  4. Shurmerai kampa nөtrө wam mera

    misak-colombia.org

    Aporta la base lingüística para tratar la grafía del nombre: registra namui wam como lengua propia y el sistema de ideogramas y correspondencias con que la Misak Universidad está fijando la escritura, que es el marco en el que se decide entre Tombe, Tumpe y Tumpi.

  5. Pueblo Misak

    colecciones.icanh.gov.co

    Fija nombre propio, lengua nam trik y el resguardo de Guambía con sus páramos, que es el escenario alto por donde sopla el Padre Viento frente a las guaicadas por donde ventean los hijos.

  6. Odisea, canto X: Eolo y los vientos

    perseus.tufts.edu

    Término de comparación: Eolo guarda los vientos y se los entrega a Odiseo encerrados en un odre, lo que permite contrastar una autoridad que aprisiona fuerzas del aire con una familia en la que padre, madre e hijos tienen cada uno un camino propio y permanente por el páramo, las lomas y las guaicadas.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Tumpe, el viento y sus hijos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Tumpe, el viento y sus hijos» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Tumpe, el viento y sus hijos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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