
Andina · Misak
El viejo Tempestad y los dos rayos
Srekollimisak y Kosrokollimisak, rayos del aguacero y del páramo, disputan el bastón, el clima y su fuerza.
Leer el relato
El relato
Escuchar el relato · 3 min
Hay dos rayos, y son hermanos. Srekollimisak es el del aguacero: viene de abajo, de las tierras calientes, y su camino es por los ríos, de modo que tiene que subir por Piendamó y por Silvia. Kosrokollimisak es el del páramo: viene de arriba, su trueno suena bajo, como metido en una olla, y lo acompaña el viento de los altos.
Srekollimisak es el mayor. Es un anciano con el cuerpo reventado, lleno de costras y de llagas, y las manos rajadas. Camina apoyado en un bordón de oro que lleva fuego en la punta. Cuando quiere hacer llover se para sobre una peña firme junto a una laguna, mete la punta de la vara en el agua y la lluvia sale con el trueno. La nube es su caballo blanco. A quien pasa por donde cayó el rayo se le pega su enfermedad y se le raja el cuerpo.
El menor lo veía y se llenaba de envidia: su hermano asustaba a la gente, quemaba casas, tumbaba árboles y hacía escándalo. Un día lo encontró dormido, le quitó la vara de oro y la clavó en un kel, un mejicano verde, comida que al viejo le hace daño. Srekollimisak no pudo sacarla ni tenía en qué apoyarse. Discutieron mucho. Al fin el menor aceptó devolvérsela con una condición: que se fuera lejos y le dejara a él las tierras altas. El mayor aceptó, recibió su vara y bajó a lo caliente.
Pero la pelea siguió cada vez que se encontraban. Uno decía ser más fuerte porque come papas, coles, habas y ullucos; el otro porque come yuca y plátano. Pelearon días y noches, lanzándose rayos, lluvias y granizos, sin que ninguno ganara, y cada uno se volvió a su casa en silencio.
Después, en verano, Srekollimisak salió a buscarlo a la montaña. En un sitio recién quemado vio un montón de hojas secas que no se habían quemado, se acercó despacio y allí estaba el otro, agachado bajo su tsitse, la capa de paja de los de tierra fría, descansando del calor. Lo agarró del cuello y le arrancó la lengua de un tirón. Lo dejó ronco: por eso los truenos de páramo suenan más débiles.
Creyéndose el más fuerte, se dedicó a hacer daño. Mataba gente y animales, quemaba casas, inundaba las huertas, destrozaba los sembrados con granizos como piedras. Ya no había qué comer.
Entonces la gente se reunió. Quienes lo habían visto de cerca contaron que le tenía mucho miedo a los mejicanos verdes. Esperaron un día de mucho sol y salieron en gran minga a buscarlo por la montaña, hasta que lo hallaron dormido en una loma con el bastón al lado. Se lo quitaron con cuidado, lo clavaron en un mejicano verde y se fueron.
Pasó el verano. Un día apareció abajo, arrastrándose, con un mate lleno de oro en las manos, rogando que se lo devolvieran. La gente se reunió alrededor y le reclamó el daño. Él se comprometió a no volver a hacerlo así, y entonces le devolvieron su vara.
Cuando se ven los torbellinos que se forman al chocar los vientos de arriba y de abajo, son los dos viejos rayos que siguen peleando.

La enseñanza
“Ninguna fuerza del clima se sostiene sin negociar con los alimentos y las manos que la resisten.”
Territorio
Andina · Misak
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Misak
- Referencia
- 2.61548° · -76.23358°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Misak · Cauca · Andina
- Referencias
- 9
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Guambianos: hijos del aroiris y del agua
luguiva.net
Fuente del relato, con cinco narradores nombrados: el profesor Miguel Antonio Cuchillo T., de boca de un mayor, para el robo de la vara entre hermanos; Jacinta y Bárbara Muelas, exterrajeras del Chimán, para la pelea por los alimentos, la lengua arrancada y la minga que clava el bastón en un mejicano verde; el exgobernador Segundo Tunubalá y Cruz Tunubalá, de Cacique, para las versiones en que el ladrón es un trabajador; y el mayor Julián Cantero, de San Fernando, al profesor Miguel Antonio Tombé Tumiñá, para páramo y aguacero con espadas. Trae el nakporotsik o vara de candela, la nube como caballo blanco, los tres rayos de cada hermano, la enfermedad del piru y el kel como único remedio.
- Guambianos: una cultura de oro
publicaciones.banrepcultural.org
Aporta la clave que liga el rayo con el oro y el maíz: Purayatun, la casa de Srekollimisak, significa «cerro de la casa del maíz», y de ahí la conjetura de que el oro sea el maíz aún no entregado por Pishimisak a la gente. Describe también la sresruk o piedra de la lluvia, con una variante de páramo, de Kosrokollimisak, y otra de aguacero, de Srekollimisak.
- Entre selva y páramo. Viviendo y pensando la lucha india
luguiva.net
Sitúa a los dos rayos dentro de la lectura larga del trabajo de Vasco en Guambía y repite el material sobre las piedras de lluvia y las casas de Srekollimisak en los cerros altos, que es la base de la explicación sobre por qué el aguacero se fue cuando se quemó el monte.
Contraste y contexto · 6 referencias
- Antes el amanecer. Antología de las literaturas indígenas de los Andes y la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo 1
babel.banrepcultural.org
Publica el ciclo como literatura misak en cuatro piezas separadas —«Dos hermanos ya muy mayores», «La pelea de Srekөllik con Kөsrөkөllik», «La vara de Srepalei» y «El robo de la vara»—, lo que confirma que la tradición se transmite en episodios distintos y no como un relato único.
- Guambianos y paeces: bibliografía anotada
luguiva.net
Documenta la cadena tardía: «El viejo Tempestad» es uno de los seis relatos que Solarte Lindo publicó en 1980 sin indicar fuente y en boca del narrador ficticio don Zabulón Banderas, y de ahí viene la figura de Palayg como anciano único que salta de nube en nube. Registra además el cuaderno «Srekollimisak. Historia del señor aguacero» (ICANH, 1994), de los mismos autores del libro de 1998.
- Análisis sociológico de la literatura indígena Misak
bibliotecadigital.univalle.edu.co
Confirma la procedencia de los cuatro episodios del ciclo dentro de la antología del Ministerio de Cultura y los adjudica al libro de 1998 del Comité de Historia, caracterizando esa obra como trabajo colectivo del cabildo con mayores, gobernadores y exterrajeros.
- Nuestra gente [Namuy Misag]: tierra, costumbres y creencias de los indios guambianos
publicaciones.icanh.gov.co
Es la obra a la que se atribuye una entrada sobre el rayo, palayg, término que esta ficha conserva solo como designación del rayo y no como nombre propio del anciano único de la reelaboración literaria.
- Pueblo Misak
colecciones.icanh.gov.co
Fija nombre propio, lengua nam trik y territorio —el resguardo de Guambía en Silvia, con los páramos de Las Delicias y el Pisno—, que es el escenario alto y bajo entre el que se reparten los dos rayos.
- Ilíada, canto VIII: el trueno de Zeus
perseus.tufts.edu
Término de comparación: Zeus truena y lanza el rayo como signo de soberanía sobre los demás dioses, lo que permite medir por contraste a un rayo que envejece, se enferma, necesita una laguna y una peña firme, puede ser desarmado por su hermano o por una minga y termina negociando su devolución.
Sigue explorando
También te puede interesar
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El viejo Tempestad y los dos rayos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El viejo Tempestad y los dos rayos» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El viejo Tempestad y los dos rayos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








